Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 266 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En ese instante, la tierra tembló cuando la bestia colosal, rodeada de llamas y relámpagos, arremetió contra la isla, creando tras de sí una ola de viento abrasador. Sus enormes zancadas resquebrajaban la tierra a cada paso.
En ese preciso instante, un rugido salvaje surgió del bosque, seguido de una figura plateada que se elevó hacia el cielo.
!Roar! !Roar! !Roar! ¡Cómo te atreves a lanzar a la gran Saixitia! Estás muerto, bestia dracónica autóctona. ¡Hoy, la gran Saixitia te aplastará!
A mil metros de altura en el cielo, el Dragón Plateado dejó escapar un rugido furioso. Su cuerpo irradiaba una luz blanca brillante, y luego abrió sus fauces de par en par, concentrando una energía gélida e inagotable.
¡Boom!
Una gélida llama blanca de dragón descendió de los cielos, atravesando el firmamento y la tierra y dejando tras de sí anillos de ondas de aire heladas mientras se dirigía hacia la colosal bestia. La Bestia del Trueno la esquivó, y las llamas impactaron contra su estela con un estruendo ensordecedor.
¡Boom!
El impacto de la llama del dragón helado provocó una explosión en el suelo, lanzando al cielo innumerables fragmentos de tierra y roca congelada.
Desde lo alto, la llama del dragón blanco perseguía a la Bestia del Trueno, arrasando la tierra. El suelo estallaba, la tierra se congelaba y se hacía añicos, y la vegetación era aniquilada a su paso.
En un abrir y cerrar de ojos, la destrucción había formado un pasaje de varios metros de ancho.
!Roar!
La Bestia del Trueno se movía con increíble velocidad, esquivando la gélida llama del dragón que barría la tierra. De repente, la colosal bestia alzó la cabeza, y entre sus garras había una enorme roca del tamaño de una pequeña montaña, con un peso de varios miles de toneladas.
¡Boom!
La pesada roca salió disparada como una bala de cañón, generando ondas de choque. Ni siquiera el formidable Dragón Plateado quiso ser alcanzado por un ataque tan poderoso.
El Dragón Plateado giró la cabeza, lanzando una llamarada de fuego blanco que envolvió y congeló la roca al instante. Acto seguido, bajo el impacto del fuego, la roca explotó violentamente.
¡Boom!
Esta explosión en el aire lanzó fragmentos de roca y polvo por los aires, pero estos se congelaron rápidamente por el intenso frío que emanaba de la explosión.
En ese instante, el suelo se derrumbó, formando un cráter de varias decenas de metros de diámetro. Acto seguido, una figura negra se elevó hacia el cielo a una velocidad imperceptible a simple vista.
¡Boom!
En el cielo, una onda expansiva se extendió a lo largo de varios cientos de metros, generando fuertes ráfagas de viento. Las dos bestias chocaron violentamente, y el rugido de dolor de un dragón resonó por los cielos y la tierra.
A treinta veces su velocidad normal, la Bestia del Trueno atacó con una fuerza tan explosiva que incluso el Dragón Plateado dejó escapar un grito de agonía.
En el momento del impacto, la Garra del Dragón Llameante Dorado desató una fuerza devastadora, desgarrando la energía blanca que protegía al Dragón Plateado y provocando que las resistentes escamas de su pecho se hicieran añicos al instante.
Sin embargo, como descendiente de bestias colosales míticas y como bestia dracónica, el cuerpo del Dragón Plateado era increíblemente fuerte. Tan fuerte que el ataque de la Bestia del Trueno solo logró romper las escamas de su pecho.
Unas gotas de sangre plateada cayeron del cielo, congelando instantáneamente el suelo en un radio de diez metros al contacto.
¡Boom!
Con otro rugido de angustia, las dos bestias colosales, cubiertas de luz blanca y dorada, fueron lanzadas a más de mil metros de distancia, estrellándose contra el centro de la isla desierta con un estruendo atronador.
El suelo se resquebrajó instantáneamente, lanzando tierra y polvo a cientos de metros de altura y creando una densa nube de escombros.
!Roar!
Al aterrizar, la Bestia del Trueno tenía inmovilizado al Dragón Plateado. Aprovechando la desorientación del Dragón Plateado, la Bestia del Trueno lanzó un rugido salvaje y abrió sus amenazadoras fauces, apuntando al cuello del dragón.
Con la devastadora fuerza de mordida de la Bestia del Trueno, si esta lograra sujetar el cuello del Dragón Plateado, el dragón resultaría gravemente herido, si no muerto...
¡Bzz!
En ese instante, una runa compleja apareció en la frente del Dragón Plateado, irradiando una deslumbrante luz blanca, y luego el propio Dragón Plateado desapareció instantáneamente.
¡Boom!
Su repentina desaparición provocó que la Bestia del Trueno mordiera el suelo, excavando un enorme cráter de varios metros de profundidad. La tierra y las rocas en su boca se fundieron al instante bajo el intenso calor, formando lava que goteaba y fluía de ella, incendiando el bosque circundante con llamas que saltaban y abrasadoras ondas de aire.
!Roar!
En un instante, el Dragón Plateado apareció a un kilómetro de distancia, rugiendo furiosamente con sus enormes alas extendidas mientras la tierra a su alrededor temblaba. Los cuernos blancos de su cabeza emitían una luz deslumbrante, y tras él, la silueta de un dragón gigantesco comenzó a condensarse.
Esta figura imponente, tan majestuosa como una montaña, exudaba un aura divina y noble, dominando a millones de seres vivos como una deidad.
¡Crack! ¡Crack!
Con la aparición de esta sombra amenazante, picos de hielo se extendieron rápidamente alrededor del Dragón Plateado, transformando un radio de trescientos metros en un mundo helado en un abrir y cerrar de ojos.
Simultáneamente, innumerables fragmentos de hielo giraban entre sus alas, y aparecían a su alrededor tenues y oscuras grietas espaciales que exudaban un aura de destrucción total.
!Roar!
La Bestia del Trueno dejó escapar un profundo rugido, su cuerpo chispeando con deslumbrantes relámpagos. Con un estruendo atronador, formó un campo magnético de tormenta de rayos entrelazados, que abarcó más de cien metros.
Esta vez, sin embargo, la tormenta magnética no continuó expandiéndose, sino que comenzó a contraerse. Innumerables rayos convergieron, emitiendo una luz brillante mientras se concentraban en la cabeza de la Bestia del Trueno.
!Roar! !Roar!
Con un rugido ensordecedor, el Dragón Plateado batió sus alas, liberando la destructiva tormenta de hielo que se cernía sobre ellas. Esta corriente negra y gélida se precipitó hacia la Bestia del Trueno. Todo a su paso quedó congelado y hecho añicos, formando un pasaje de destrucción de una oscuridad absoluta, como si el espacio mismo hubiera dejado de existir.
Mientras tanto, la Bestia del Trueno lanzó un destello cegador por la boca. En un instante, un rayo dorado de calor abrasador surgió, rodeado de incontables relámpagos azules.
Tras una antigua evolución, la Bestia del Trueno había dominado el control de su cuerpo y poder; durante ese tiempo, había explorado la fusión de rayos y llamas. Ahora, podía comprimir los rayos para rodear su aliento. Aunque solo lo rodeaban, aumentaban drásticamente su poder destructivo.
A medida que el aliento ígneo y tumultuoso de la Bestia del Trueno se expandía, aniquilaba todo a su paso, levantando ondas de choque que destrozaban el suelo y creando un rastro de destrucción a través del bosque.
¡Boom!
La colisión entre el aliento dorado, envuelto en crepitantes rayos, y la devastadora corriente helada hizo que el suelo se resquebrajara al instante. En el centro, surgió una esfera de luz, resplandeciente en tonos dorados, azules y negros, que comenzó a expandirse sin cesar.
¡Boom!
Un estallido luminoso, semejante a una explosión nuclear, surgió de la superficie terrestre. En lo alto del cielo, extendiéndose un kilómetro hacia arriba, las nubes se dispersaron violentamente por una onda de choque invisible, creando anillos de ondas de aire que se propagaban hacia afuera.
Más abajo, la combinación de ondas de choque calientes y frías barrió la tierra, generando un destructivo tifón de categoría 10 que arrasó con todo a su paso, provocando el derrumbe de extensas áreas del bosque.
El despliegue de poder dejó al Kun de un solo cuerno, a las cuatro orcas y a la Tortuga Dragón estupefactos y sin palabras en el agua.
Tras desvanecerse la explosión lejana y disiparse el polvo, un enorme cráter, de más de doscientos metros de diámetro, emergió en el corazón de la isla desierta. El terreno circundante, ahora arrasado, se extendía cientos de metros desde el epicentro.
Incluso los árboles del bosque lejano habían desaparecido, dejando una vasta extensión de tierra desnuda.
Alrededor del cráter, muchas zonas estaban carbonizadas por las llamas, algunas estaban congeladas por la escarcha y los restos de los rayos crepitaban.
A lo lejos, una amenazante bestia colosal, negra y roja, se alzaba erguida, con llamas doradas danzando sobre su cuerpo, rayos arremolinándose a su alrededor y un calor intenso irradiando desde su centro.
A un kilómetro de distancia, el aún más grande Dragón Plateado, cuya herida en el pecho ya había sanado, estaba rodeado por una tormenta helada, exudando un aura tan formidable como la de la Bestia del Trueno.
En ese instante, ambos parecían criaturas míticas que habían cobrado vida. Su presencia y la destrucción que habían causado resultaban completamente desconocidas, mientras que el poder dracónico invisible que emanaban obligaba a todas las criaturas de la isla desolada a acurrucarse en el suelo, temblando de miedo.
Incluso las criaturas comunes del océano circundante huían desesperadamente, deseando con todas sus fuerzas alejarse lo más posible de aquel lugar mortal.
De repente, las llamas y los relámpagos de la Bestia del Trueno se debilitaron mientras emitía un gruñido bajo. !Roar! Tu fuerza es formidable. Te reconozco.
...? El enfurecido Dragón Plateado hizo una pausa.
La Bestia del Trueno continuó rugiendo: !Roar! Si quieres unir fuerzas con el gran rey dragón, Trueno Ardiente, para dominar este mundo, necesitas demostrar una fuerza que yo pueda reconocer.
Veo.
Al darse cuenta de que la Bestia del Trueno no tenía intención de continuar la lucha, el Dragón Plateado calmó gradualmente la ventisca que lo rodeaba. Recuperó su porte orgulloso y dejó escapar un gruñido bajo.
!Roar! Tu fuerza también es impresionante. Lord Saixitia también te reconoce.
La Bestia Colosal de Fuego Trueno asintió y gruñó. !Roar! Permítanme presentarme formalmente. Soy el gobernante de esta parte del mar, el Rey Dragón de Fuego Trueno. Mi nombre es Ao Tian, también conocido como Ao Batian.
!Roar! Soy descendiente de bestias míticas, la gran Saixitia... Adrianne Christine. Vengo del mundo infinito de las bestias colosales.
Mientras el Dragón Plateado se presentaba con una larga lista de nombres, la Bestia del Trueno se sintió un poco desconcertada.
El nombre era demasiado largo; además, se comunicaban mediante pensamientos espirituales, por lo que muchas palabras debían adivinarse. Un nombre tan largo no merecía la pena recordarlo. Saber que este Dragón Plateado se llamaba Saixitia era suficiente.
Además, esta criatura era sorprendentemente fácil de engañar. Era como un miembro ingenuo de una gran familia, creyendo sin rechistar todo lo que decía la Bestia del Trueno. Si la Bestia realmente hubiera querido matar al Dragón Plateado, habría podido desatar todo su poder en el momento en que este bajó la guardia.
Ese plan cambió en el instante en que la runa brilló en la frente del Dragón Plateado, teletransportándolo. El aura ancestral que emanaba de esa runa probablemente indicaba una runa legendaria innata, específicamente una relacionada con el espacio. Si Trueno Ígneo pudiera obtenerla o tomarla prestada para estudiarla, podría comprender el poder de la energía espacial.
Además, el Dragón Plateado era muy poderoso. Como dragón colosal y descendiente de una bestia mítica, no solo poseía una fuerza formidable, sino que también parecía dominar diversas técnicas.
En estas circunstancias, ni siquiera la Bestia del Trueno estaba segura de poder someter al dragón. Incluso si lo lograra, el dragón siempre podría escapar volando. En ese caso, perdería la oportunidad de comprender la energía espacial y, en cambio, ganaría un enemigo.
!Roar! Saixitia, es incómodo estar en tierra firme. Vayamos primero al mar. Te presentaré formalmente a mi General, el Kun de un solo cuerno, y a mi Canciller, la Tortuga Dragón de las Profundidades.
Naturalmente, la Bestia del Trueno no se había olvidado de los satélites que vigilaban constantemente esta zona desde el cielo.
!Roar! De acuerdo. El Dragón Plateado asintió.
Mientras la Bestia del Trueno avanzaba, dejando al descubierto su espalda, el Dragón Plateado finalmente bajó la guardia y siguió a la bestia negra y roja hacia el océano.
¡Woo! La gran Saixitia está a punto de despegar.
Tras Trueno Ígneo, los ojos del Dragón Plateado brillaban de emoción. No esperaba encontrarse con tres criaturas ancestrales tan pronto después de llegar a este mundo subdesarrollado, y mucho menos con esta bestia dracónica autóctona de fuerza comparable a la suya.
Una vez que esta bestia dracónica se aliara con ella, la conquista de este mundo estaría a la vuelta de la esquina, ¿verdad?
Con este pensamiento, los pasos del Dragón Plateado se aligeraron. Ya podía imaginarse liderando incontables bestias colosales para dominar este mundo.

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Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 266
Estás leyendo el capítulo 266 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 17 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 814 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.