Leer Envolviendo los Cielos (Novela) Capítulo 77 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El gerente Liu y su grupo fueron brutalmente golpeados, quedando tendidos en la calle del pequeño pueblo como perros muertos. Sus acciones pasadas habían sido excesivas, y el resentimiento se había acumulado desde hacía tiempo. De no ser por las palabras de algunos ancianos, probablemente los habrían matado a golpes. Pero al final, los ancianos intervinieron y los maltrechos fueron devueltos a sus casas. El asunto se resolvió satisfactoriamente para todos.
El pequeño restaurante estaba muy animado durante el almuerzo. La sonrisa de la pequeña Tingting era radiante, sin rastro de ansiedad ni miedo. El tío Jiang también había liberado su ira reprimida y muchas de las arrugas de su rostro habían desaparecido. Preparó una gran variedad de platos: conejo asado, sopa de albóndigas de conejo, conejo agridulce al estilo chuleta de cerdo, pollo envuelto en hojas, pollo picante, etc. También había algunos platos de verduras y frutas silvestres.
La comida se prolongó durante mucho tiempo, y de vez en cuando resonaban risas y conversaciones. Esta atmósfera armoniosa le dio a Ye Fan la ilusión de haber regresado a su hogar.
* * *
Tras el almuerzo, Ye Fan se adentró directamente en las profundidades de las montañas. Quería empezar a controlar sus Símbolos Divinos, ya que esto era crucial para su posterior cultivo.
Cada Símbolo Divino era como una cadena de hierro divina, que se cernía sobre su dorado Mar de la Amargura . Esta era la forma inicial en la que se condensaría el Qi Vital.
Los cultivadores podían tomar esta forma inicial de los Símbolos Divinos y transformarlos en diversas formas, como una daga, un cuchillo volador, etc. Luego, podían dispararlos desde su cuerpo para matar enemigos, con un efecto superior al de los Símbolos Divinos de cadena de hierro. A estos se les llamaba Recipientes Divinos. Muchos dedicaban gran parte de su tiempo y esfuerzo a convertir los Símbolos Divinos iniciales en espadas voladoras, pequeños escudos, alabardas divinas y similares. De esta manera, resultaba más fácil controlarlos, y la destreza en combate de quien los lograba aumentaba notablemente.
Algunas personas que no temían que fuera demasiado complicado o profundo, incluso refinaron repetidamente sus Símbolos Divinos convirtiéndolos en calderos, campanas, pagodas, etc. Estos podían mostrar todo tipo de habilidades misteriosas.
En algunas leyendas, los cultivadores más destacados podían refinar sus Símbolos Divinos hasta convertirlos en Recipientes extremadamente poderosos, capaces de poderes inesperados, e incluso poseyendo Líneas Dao en su interior con un poder inimaginable.
Por supuesto, tal probabilidad era extremadamente baja. Solo aquellos cultivadores extremadamente talentosos y poderosos podían tener la suerte de formar recipientes tan poderosos.
Según su experiencia previa, cuanto más complejo y profundo era el Recipiente, mayor era su poder. Los calderos, campanas, pagodas y similares tenían una probabilidad comparativamente mayor de formar Líneas Dao en su interior que otros objetos, lo que les confería una fuerza mucho mayor.
Por supuesto, cuanto más compleja era una nave, más difícil resultaba perfeccionarla, y requería un esfuerzo y un tiempo interminables. Era posible que, al final, ni siquiera se lograra esbozar un diseño básico, desperdiciando años de trabajo.
E incluso si uno lograra refinarlo con tanto esfuerzo, la recompensa podría no valer la pena. La posibilidad de formar Líneas del Dao en su interior era extremadamente remota. Para muchos cultivadores, formar Líneas del Dao en un Recipiente era algo legendario. Solo aquellos con un talento excepcional serían capaces de hacerlo.
Para un cultivador, refinar los Símbolos Divinos iniciales para convertirlos en Recipientes era extremadamente importante, y cada persona se dedicaba seriamente a ello, ya que era a través de ellos que podía controlar los objetos durante la batalla.
En cuanto al Sello de Madera Verde de Han Feiyu, las doce espadas de madera verde del anciano Han, o las numerosas armas espirituales del desvergonzado taoísta, previamente habían refinado sus Símbolos Divinos en Recipientes, permitiendo que los Recipientes controlaran sus diversas armas espirituales.
La gran mayoría de la gente refinaba los Recipientes a partir de sus Símbolos Divinos y luego elegía un tesoro espiritual de forma similar. Solo cuando el Recipiente y el arma coincidían se podía liberar todo su poder.
Por supuesto, si las formas no coincidían, aún era posible usar las armas. Su potencia simplemente sería algo menor.
También existían cultivadores que condensaban continuamente sus Símbolos Divinos, y tras formar sus Recipientes, ya no necesitaban usar otras armas. Sus refinados Recipientes se convertían en sus tesoros espirituales.
Según el Volumen del Mar de la Rueda de las Escrituras Dao, un Recipiente podía ser refinado durante cada uno de los cuatro grandes reinos del Mar de la Amargura, la Fuente de la Vida, el Puente Divino y Paramita.
Dado que Ye Fan ya se encontraba en el reino del Mar de la Amargura, pudo refinar su primer Recipiente. Estaba considerando seriamente qué forma darle, pues esto era de suma importancia. Una vez refinada la forma del Recipiente, sería muy difícil modificarla posteriormente.
Además, el primer Recipiente fue la base. Fue mucho más importante que los Recipientes refinados en reinos posteriores.
Dado que había decidido seguir el camino de la inmortalidad, todo debía considerarse en función del largo plazo. Ye Fan rechazó de inmediato la idea de refinar una espada voladora, un escudo, lanzas u otras armas comunes.
A pesar de saber que las probabilidades eran escasas, aún deseaba que su Recipiente pudiera formar Líneas Dao en el futuro. Por ello, elegía entre los Recipientes más complejos y profundos.
"¿Qué debo elegir...?" Ye Fan lo meditó seria y cuidadosamente durante un largo rato, antes de que finalmente su expresión se iluminara.
Al final, decidió refinar sus Símbolos Divinos en un caldero.
Esto no fue un impulso al azar, sino el resultado de una cuidadosa reflexión por parte de Ye Fan. No solo le gustaban los calderos, sino que, aún más importante, los calderos eran los objetos más misteriosos de la antigua China.
El caldero había estado presente a lo largo de toda la historia antigua de China. Cuando la tierra se fracturó y renació, cuando las dinastías cayeron y se alzaron, cuando gobernante tras gobernante nació y murió, cuando la antigua China finalmente se unificó... los calderos siempre estuvieron presentes en estos acontecimientos. Era el recipiente sagrado de la antigua China, el objeto sagrado de la nación.
Pide al caldero que te revele el camino al poder; durante primaveras y otoños, el caldero florece... innumerables expresiones chinas aludían a los calderos y a su majestuosa grandeza. La historia del caldero en la antigua China se remonta a tiempos inmemoriales. Era el recipiente más misterioso del país, hasta tal punto que podría decirse que el caldero representaba a la antigua China.
Resultaba difícil precisar hasta qué punto se remontaba la historia de la antigua China. Algunos hechos no quedaron registrados ni se transmitieron oralmente. Ye Fan tuvo en cuenta estas razones y, por ello, se decidió por el caldero.
Antes de la dinastía Qin, antes de la unificación de China, muchos emperadores sagrados y antiguos peregrinaron al monte Tai para someterse al ritual de la Concesión Celestial. Entre ellos se encontraban Fuxi, Shennong, el Emperador Amarillo y setenta y dos reyes antiguos. Al reflexionar sobre esto, Ye Fan se percató de que existían demasiados misterios. Basándose en su propia experiencia, comprendió fácilmente que la historia antigua de China estaba envuelta en una densa niebla.
Parecía haber existido una era sumamente misteriosa en la antigua China. Esa era había sido completamente borrada del curso de la historia. A partir de algunas pistas e indicios, fue posible comprender que los antiguos chinos poseían un poder extraordinario.
En cuanto al caldero, se consideraba el objeto más misterioso de aquella época. Naturalmente, resultaba especialmente atractivo para Ye Fan. Por ello, este importante objeto sagrado de la antigua China fue elegido por él como la forma de su primer Vaso.
Ye Fan estaba muy seguro de su elección. Era la cristalización de la antigua China, lo más adecuado para su primer Vaso y su futura fundación.
Sin embargo, también existían calderos de muchas formas diferentes. Los más famosos eran el caldero circular de un metro de diámetro y el caldero cuadrado de un metro veinte. Ye Fan tuvo que pensar detenidamente una vez más cuál elegir.
"El caldero circular de tres pies de diámetro y dos asas apareció antes..." Poco a poco llegó a una decisión.
Aparte del motivo de que fue lo primero que encontró, con su identidad actual como cultivador, parecía sentir que el caldero circular de tres pies de diámetro encarnaba algún Dao indescriptible.
El caldero de tres pies era más estable que el de cuatro. Era la forma más estable. Y el caldero circular parecía poseer un significado y un Dao más profundos.
Tres pies: ¡estable, firme, fijo, sólido!
Su forma circular representaba el cielo y la tierra, las estrellas del cosmos. Cuenta la leyenda que cuando Pangu separó el cielo y la tierra, lo que se hizo añicos fue una esfera. Ese espacio esférico fue el punto de partida del caos primigenio antes de su evolución. Así, el círculo representaba el origen.
“¡Sí, elegiré el caldero circular de tres pies!” Ye Fan finalmente tomó esta importante decisión después de mucha y cuidadosa consideración.
Refinar los Símbolos Divinos iniciales para convertirlos en un Recipiente no fue sencillo. Fue un proceso arduo y prolongado que no podía completarse de una sola vez.
Primero, la forma del Recipiente debía fijarse y grabarse en el corazón. Esa forma serviría de referencia durante el refinamiento, y no podía cometerse ni un solo defecto.
Sosteniendo la semilla Bodhi, Ye Fan se sumergió en un estado de vacío. Grabó una imagen en su mente. Usando su sentido divino, intentó estimular sus diecinueve Símbolos Divinos, tratando de refinarlos tras fijarlos primero en su corazón.
Gracias a sus incansables esfuerzos, los diecinueve Símbolos Divinos se fundieron y condensaron en un pequeño caldero dorado del tamaño de un guisante. Era de un brillo deslumbrante, de una perfección absoluta.
Sin embargo, Ye Fan no estaba satisfecho. Sentía que le faltaba algo. Aunque su forma parecía perfecta, carecía de cierto encanto dao.
"Sí, todavía le faltan las asas del caldero."
Ye Fan volvió a perfeccionarlo, y poco a poco fue añadiendo asas al pequeño caldero dorado.
En el instante en que la forma del pequeño caldero dorado se formó en su mente, Ye Fan sintió una especie de encanto natural. Satisfecho, no pudo evitar murmurar: “Un caldero, dos asas, tres patas. ¡Así es! El Dao da origen a uno, uno da origen a dos, dos dan origen a tres, y tres dan origen a todos los seres vivos, portando el Yin y sosteniendo el Yang, combinándose en QYo...”
Cuanto más lo contemplaba Ye Fan, más complacido se sentía. El pequeño caldero dorado adquirió una dimensión aún más profunda ante sus ojos, llenando su corazón por completo. Se volvió sencillo, imponente y natural.
¡Bien, esto es!
Ye Fan le dio la forma definitiva. El caldero circular de un metro de diámetro quedó grabado para siempre en su corazón. Ahora podía comenzar a refinar el verdadero caldero en su Mar de la Amargura .
"El objeto más misterioso cuya existencia se extiende a lo largo de toda la historia antigua de China..." El corazón de Ye Fan rebosaba de expectación.

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Estás leyendo el capítulo 77 de Envolviendo los Cielos (Novela), un novela. En las frías y oscuras profundidades del universo, nueve enormes cadáveres de dragones arrastran un antiguo ataúd de bronce, que existe desde tiempos inmemoriales. Esta es una imagen increíblemente impactante capturada… Este capítulo tiene publicado el 30 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Envolviendo los Cielos (Novela) tiene 328 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.