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Leer Envolviendo los Cielos (Novela) Capítulo 75 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Tras cenar, Ye Fan continuó estudiando las Escrituras Dao. Pasó toda la velada en un estado misterioso. El vacío que se extendía sobre su dorado Mar de la Amargura se había llenado de estrellas titilantes, un caos primigenio y brumoso en constante transformación. Solo despertó de ese extraño estado a la mañana siguiente. No estaba cansado en absoluto; el Qi Vital que emanaba de su Mar de la Amargura le hizo sentir que su espíritu había sido purificado. “¡Desayuna, hermanito!” La pequeña Tingting saltaba alegremente mientras lo llamaba para que comiera, con una sonrisa radiante en el rostro. Aunque su ropa remendada y gastada no reflejaba su personalidad, eso no impedía que su brillante carita infantil irradiara una alegría singular. Ye Fan suspiró. Al fin y al cabo, los niños eran niños. El dolor y la profunda tristeza que había sentido el día anterior se desvanecieron por completo con tan solo una noche de descanso, quedando totalmente olvidados. “¿Tingting está muy contenta ahora?” preguntó Ye Fan con una sonrisa. “¡Ajá!” Tingting asintió. “Ahora que hay comida, el abuelo puede comer todo lo que quiera e incluso queda mucho para mí. ¡Tingting está muy contenta! Ye Fan comenzó diciendo: “La felicidad de la gente puede ser tan sencilla. Con solo comer una comida completa, la pequeña Tingting se sentía tan satisfecha. Para aquellos intrigantes que luchan por dinero y estatus, esta situación distaba mucho de ser suficiente. O quizás fue precisamente gracias a esta felicidad sencilla que pudo nacer una belleza pura y sincera”. Al ver su carita sonrosada llena de brillantes sonrisas, Ye Fan se conmovió profundamente y le acarició la cabeza con cariño antes de llevarla consigo fuera de la habitación. Hacia el mediodía, el hombre de mediana edad y tez amarillenta de la familia Li apareció de nuevo. Al ver que el pequeño restaurante estaba cerrado, le dio una patada con fuerza y maldijo: "¡Abran, que el tío ha venido a comer!". Dentro del pequeño restaurante, Tingting se puso nerviosa de inmediato, sus ojos se llenaron de miedo y abrazó con fuerza al anciano. El tío Jiang le dio unas palmaditas suaves en la espalda, consolándola en silencio. Ye Fan escuchó esos insultos vulgares desde dentro de la habitación y gradualmente comenzó a fruncir el ceño, sus ojos se volvieron más fríos. "Bien, si el viejo Jiang no quiere trabajar, que espere a morirse de hambre. ¡Ya veremos qué puede hacer ahora que tiene más de setenta años!" La gente de afuera siguió maldiciendo un rato. Destrozaron las dos macetas de afuera y usaron dagas para dañar los grabados de la puerta antes de marcharse. "Abuelo..." Solo un rato después, la pequeña Tingting preguntó tímidamente: "¿Volverán mañana esas personas malas?" “Tingting, no te preocupes, el abuelo no dejará que te hagan daño” continuó consolándola el anciano. Tingting dijo en voz baja: "Esa gente mala hace cosas malas todos los días. ¿Por qué no ha venido una persona buena a castigarlos?" Ye Fan comprendió que, en efecto, las palabras de los niños eran las más ciertas. Desafortunadamente, el mal estaba por todas partes, pero los humanos no podían erradicarlo por completo. “No te preocupes, Tingting, probablemente no vuelvan mañana” dijo Ye Fan, agachándose y sonriéndole. “Ven, vamos a comer. Te prepararé algo rico para el almuerzo. “¿Mi hermano mayor sabe cocinar?” Los ojos de la pequeña Tingting reflejaban incredulidad. ¡No me subestimes! Hoy te voy a dar un espectáculo y te voy a preparar algo que definitivamente nunca has probado antes. La niña parpadeó incrédula y dijo: "No te creo. ¡El abuelo sabe cocinar de todo! Cuando todavía teníamos nuestro gran restaurante, el abuelo me preparaba todo tipo de cosas ricas todos los días". “¿Has comido chuletas de cerdo agridulces?” Aunque era un plato muy común en su casa, Ye Fan confiaba en que no debería haber aparecido en este lugar. Como era de esperar, Tingting puso cara de desconcierto y dijo: "¿Dulces? ¿Cómo pueden ser dulces las chuletas de cerdo?". Incluso el anciano que estaba a su lado la miraba confundido. Al final, lo único que Ye Fan pudo hacer fue mostrarles. Sus habilidades culinarias eran pésimas, pero una vez que el anciano entendió lo que intentaba hacer, lo intentó él mismo, y un plato de chuletas de venado agridulces, perfectamente cocinadas, llegó a la mesa. La pequeña Tingting sonreía radiante mientras saboreaba este delicioso plato. Ye Fan disfrutaba mucho de este ambiente armonioso y alegre. Le daba una sensación de pertenencia a una familia, una vaga sensación de tener gente en la que confiar. Después de almorzar, el anciano dejó que la pequeña Tingting echara una siesta. Preparó una tetera y la llevó a la mesa cuadrada, impecablemente limpia, preguntándole a Ye Fan: “Niña, ¿vas a hacer algo?... No seas impulsiva...” Ye Fan sonrió y dijo: "Tío, no se preocupe. No habrá ningún problema. En realidad, cualquiera puede ser mala persona; es solo cuestión de si quiere serlo o no". ¿Qué piensas hacer? Si lo piensas bien, hacer daño a la gente no es difícil. Tengo cientos de maneras de lidiar con ellos. Sin embargo, no hace falta complicarse. Usaré el método más sencillo: haré que estén demasiado ocupados como para volver a molestarte. Después, cuando sea más fácil, me ocuparé de ellos como es debido. * * * Ye Fan abandonó el pequeño pueblo aquella tarde. No deseaba urdir ningún plan contra la familia Li; lo único que quería era que aquellos cultivadores regresaran. Ya sabía que la familia Li iría a la capital del condado a comprar comida y otros productos. Prácticamente monopolizaban la mitad del comercio del pueblo, y mañana era precisamente el día para hacer las grandes compras. Aquel hombre de mediana edad, de tez amarillenta, era uno de los administradores de la familia Li, y normalmente se encargaba de este asunto. La capital del condado estaba a unos cuarenta kilómetros del pequeño pueblo. Era mucho más bulliciosa y vivían allí decenas de miles de personas. Las tiendas a ambos lados de las calles anunciaban sus precios a gritos sin cesar. Para la gente común, esa distancia podía parecer mucha, pero para Ye Fan no era más que un agradable paseo de dos horas. Llegó, cazó algunos animales en las montañas, los vendió y compró algunos dulces y golosinas para la pequeña Tingting, además de un par de mudas de ropa y zapatos. Solo entonces compró lo necesario para afrontar la situación del día siguiente. Cuando oscureció, regresó. El principal motivo de su salida ese día era explorar el camino entre el pueblo pequeño y la capital del condado, y determinar qué lugares eran más solitarios y apartados. * * * Ye Fan regresó cuando las lámparas ya estaban encendidas. Al ver que había vuelto sano y salvo, el anciano finalmente se tranquilizó. La pequeña Tingting estaba muy contenta y emocionada al recibir la linda ropita. Su rostro se iluminó con una gran sonrisa al abrir los dulces y golosinas. Primero les metió los dulces en la boca a Ye Fan y al anciano antes de comérselos ella misma con gusto. “¿Por qué no llevas puesta la ropa, Tingting?” preguntó Ye Fan. "Quiero esperar hasta más tarde. La ropa de Tingting todavía se puede usar." Envolvió cuidadosamente la ropa nueva. Al ver la ropa vieja y gastada, cubierta de remiendos y rasgaduras, Ye Fan suspiró con tristeza. Los niños de familias pobres realmente causaban lástima. Tan pequeña, pero tan inteligente; sus palabras, a veces involuntarias, dolían profundamente. “No te preocupes, Tingting tendrá ropa nueva para estrenar cada día. Date prisa y póntela.” Tingting era una niña adorable y el tío Jiang un anciano bondadoso. Si seguían sufriendo maltrato, ni el cielo lo perdonaría. Ye Fan continuó estudiando las Escrituras del Tao por las noches. Descubrió que, al sostener la semilla del árbol Bodhi en su mano, sentía un vacío especial en el corazón y su comprensión de las Escrituras del Tao se profundizaba notablemente. Realmente merece ser llamado el árbol de la iluminación... * * * Al día siguiente, después del mediodía, Ye Fan abandonó el pequeño pueblo, atravesó los bosques de montaña y pronto llegó a la carretera comarcal. Allí había un pequeño paso de montaña que debía cruzar para atravesar un pequeño cañón. Ye Fan trepó rápidamente hasta lo alto del acantilado. Se vistió de negro y se cubrió el rostro. Con unos zancos, se disfrazó de adulto. Luego sacó los barriles de aceite que había preparado el día anterior y los abrió, esperando el regreso del equipo de compras de la familia Li. Cuando el cielo comenzaba a oscurecer, un estruendo retumbante llegó desde el paso de montaña. Más de diez grandes carruajes estaban repletos de mercancías: ropa, comida, todo lo imaginable. Ye Fan se levantó de un salto y arrojó los barriles de aceite al suelo. Con un estruendo, todos los grandes carruajes quedaron manchados de aceite, provocando de inmediato un frenético alboroto. “¡Es petróleo, alguien intenta quemar nuestros carruajes!”, gritaron presas del pánico los hombres de la familia Li, que huyeron despavoridos. Otro grupo salió a buscar a quien pretendía incendiarlos. Finalmente, alguien se percató de la presencia de Ye Fan, que se alzaba sobre ellos. Solo pudieron ver que era alto y vestía de negro. Arrojó al suelo la antorcha encendida que sostenía. Puff, pupupu, pffftt... Un voraz incendio se desató de inmediato, y en cuestión de minutos los vagones quedaron reducidos a cenizas. El mar de llamas era imposible de extinguir. “¿Quién eres? ¡¿Te atreves a quemar las pertenencias de la familia Li?! ¿Acaso no temes que los cultivadores te maten?” gritó el hombre de mediana edad, de tez amarillenta. Ya podía imaginar la escena aterradora a la que regresaría tras ver destruidas tantas pertenencias. ¡Bang! Le arrojaron un barril de petróleo que casi le golpea la cabeza. Le salpicó bastante petróleo en la ropa, y luego cayó una pequeña llamarada. El hombre de rostro amarillento comenzó a gritar mientras todo su cuerpo se prendía en llamas, y corrió hacia un arroyo de montaña lejano. Ye Fan echó un vistazo a todo aquello antes de esconderse, quitándose rápidamente los zancos y la ropa negra. Recogió todo y se marchó a toda prisa. Durante esa noche, la tranquila localidad quedó completamente conmocionada. La pérdida de la familia Li fue catastrófica. Más de diez vagones cargados de mercancías quedaron reducidos a cenizas, y además, siete u ocho personas resultaron heridas. El pequeño pueblo estuvo conmocionado toda la noche. Los familiares de Li parecían haber perdido la cabeza, yendo de casa en casa en busca de pistas. Aquella pérdida era inmensa para ellos, y los enfurecía por completo. Solo entrada la noche, el pequeño pueblo recuperó la paz. La gente de la familia Li, convencida de que nadie poseía el valor y la habilidad necesarios para tal hazaña, supusieron que su adversario se encontraba lejos. Sumamente nerviosos, ordenaron a sus hombres ir al Paraíso de la Luz Nebulosa para difundir la noticia. Esa noche, Ye Fan salió sigilosamente del pequeño restaurante y llegó a las profundidades de las montañas. Necesitaba fortalecerse lo más rápido posible. No supo qué tan adentro se había adentrado, pero finalmente encontró una cueva. Ye Fan se encerró en la cueva de piedra y sacó todas las medicinas espirituales que había encontrado. La Orquídea Serpiente de Jade brillaba como el jade en sebo, desprendiendo una fragancia que refrescaba la mente. El rizoma dorado, proveniente de la esencia del árbol ancestral que había dejado atrás, resplandecía gloriosamente. Ye Fan sostenía la semilla Bodhi en la mano mientras meditaba, intentando comprender las Escrituras Dao. Solo cuando sintió que su Mar de la Amargura temblaba y creyó posible avanzar, ingirió la Orquídea Serpiente de Jade. Una hora después, aunque la cueva estaba bloqueada por una enorme roca, aún emanaban de ella el sonido de las olas del océano y luces doradas. El estruendo de las olas del tsunami perduró hasta pasada la medianoche, antes de que la zona volviera a quedar en calma. Ye Fan examinó el interior de su cuerpo y descubrió que su Mar Dorado de Amargura había crecido a más del doble de su tamaño anterior. Apartó la enorme roca y salió disparado de la cueva. Se sentía ligero, y su poder y velocidad habían aumentado considerablemente. Era como una nube de humo mientras recorría a toda velocidad el bosque de la montaña. Luego regresó a la cueva, sellándose de nuevo con la roca. Sin dudarlo, engulló el rizoma dorado, sosteniendo una vez más la semilla Bodhi e intentando comprender las escrituras del Tao. Media noche después, la cueva estalló de nuevo con un estruendo ensordecedor. La roca que la sellaba se hizo añicos. Como un volcán en erupción, y a la vez como las estrellas de la Vía Láctea del Noveno Cielo desplegándose, el interior de la cueva se iluminó con una luz cegadora, y el estruendo de un tsunami resonó como rayos sacudiendo los cielos. El Mar de la Amargura de Ye Fan se convirtió en un océano dorado que se elevaba hacia el firmamento. Esto continuó durante más de dos horas, y solo entonces los estremecedores sonidos y la luz divina se desvanecieron lentamente. Ye Fan salió corriendo, y la cueva en la que se encontraba se derrumbó al instante. La única razón por la que no se había derrumbado antes era porque la luz dorada la sostenía. Ya amanecía y el bosque de montaña estaba especialmente oscuro. Ye Fan sentía como si todo su cuerpo rebosara de vitalidad y un vigoroso Qi circulara por su interior. Su Mar Dorado de Amargura había crecido hasta alcanzar el tamaño de un huevo de paloma, varias veces mayor que su anterior tamaño del de una soja. Estaba muy sorprendido, ya que la mayor parte provenía de la esencia residual de aquel antiguo árbol, contenida en el rizoma dorado. Era verdaderamente excepcional, pues contenía más de diez veces la cantidad de Qi Vital que la Orquídea Serpiente de Jade. A Ye Fan le costaba mantener la calma, pues sentía que su cuerpo era como un pozo sin fondo. No le importaba en absoluto la potencia de las medicinas. Mientras tuviera suficiente Qi Vital, podía seguir aumentando su Mar de la Amargura . “¿No me digas que la maldición del Cuerpo Sagrado de la Antigua Desolación no me afectó? ¿O es que esta es la maldición, que cada avance requiere un océano de Qi Vital? Si es así, cuanto más avance por el sendero, más estrecho se volverá. Las etapas posteriores para establecer mi Mar de la Amargura serán extremadamente difíciles...” Si una persona común absorbiera tal cantidad de Qi Vital, probablemente ya habría sobrepasado su Mar de la Amargura y su cuerpo se habría hecho añicos. La gente común necesita mucho tiempo para absorber tal cantidad de Qi Vital. Después de absorberlo todo, su Mar de la Amargura debería ser mayor que el mío..., reflexionó Ye Fan. Cultivar así era realmente extravagante y malgastaba muchísimos recursos. ¿Acaso era un desperdicio? No lo creo... Había presentido que su Mar de la Amargura estaba mucho más condensado. Aunque solo tenía el tamaño de un huevo de paloma, contenía diecinueve Símbolos Divinos y una vitalidad extraordinaria. Otras personas, si su Mar de la Amargura fuera de ese tamaño, probablemente ni siquiera podrían formar un solo Símbolo Divino. Pero mi Mar de la Amargura dorado lo ha logrado desde hace mucho tiempo. Ye Fan no sintió que esto hubiera sido extravagante ni un desperdicio. Al contrario, sintió que había sido un gran éxito, ya que su Mar de la Amargura dorado era sin duda extraordinario. Chi, chi, chYo... Ye Fan movió suavemente sus diez dedos, e inmediatamente surgieron más de diez Símbolos Divinos. Parecían espadas resplandecientes que penetraban la ladera de piedra frente a él. Con el mismo tamaño, mi Mar de la Amargura contiene muchas veces más energía divina que el de otras personas, pensó Ye Fan, dando vueltas en su cabeza. Sin embargo, si deseo cultivar con éxito con semejante físico, necesitaré el apoyo de una enorme cantidad de Qi Vital. No pudo evitar fruncir el ceño al pensar en este problema. "Pero no se limita solo a las medicinas espirituales. Si pudiera encontrar la "Fuente" de la que nos habló el anciano Wu Qingfeng, el tesoro que puede condensar el Qi espiritual, debería poder lograr un gran avance." Según los textos antiguos, cuando el cielo y la tierra se fusionaron con el Qi para dar origen a todos los seres vivos, el Qi espiritual era extremadamente denso en medio de aquel caos primordial y nebuloso. Muchos objetos espirituales eran capaces de absorber el Qi del cielo y la tierra y formar un cristal de color ámbar que contenía una enorme cantidad de Qi vital sellado en su interior. En la actualidad, a esas plantas se las denominaba Fuentes. Eran extremadamente valiosas para los cultivadores. Algunas Fuentes de primera calidad eran absolutamente invaluables. Desde el momento en que surgió la vida hasta la época de la Antigua Desolación, el Qi del cielo y la tierra se fue diluyendo gradualmente, y a los objetos espirituales les resultó difícil formar una Fuente. Pero en aquellas lejanas épocas doradas, la vida florecía, muchos alcanzaban un poder extraordinario y abundaban las medicinas espirituales. Así, se formaron numerosas Fuentes Divinas excepcionales. Generaciones posteriores descubrieron que algunos cristales de color ámbar habían sellado a un ser vivo. Dicha Fuente Divina era capaz de proporcionar un Qi Vital inagotable. Esa época realmente hace que la gente la añore...
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Estás leyendo el capítulo 75 de Envolviendo los Cielos (Novela), un novela. En las frías y oscuras profundidades del universo, nueve enormes cadáveres de dragones arrastran un antiguo ataúd de bronce, que existe desde tiempos inmemoriales. Esta es una imagen increíblemente impactante capturada… Este capítulo tiene publicado el 30 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Envolviendo los Cielos (Novela) tiene 328 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.