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Leer Envolviendo los Cielos (Novela) Capítulo 327 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La Ciudad Celestial existía desde tiempos inmemoriales, su origen era imposible de rastrear. Desde los albores de la humanidad, siempre había estado allí. En el Desierto Oriental, muchas grandes potencias, antiguas Tierras Sagradas y clanes primigenios la habían codiciado durante mucho tiempo, esperando reclamarla para sí. Pero eso era imposible. Solo existía una ciudad divina en el mundo. Finalmente, todas las grandes potencias celebraron conversaciones secretas y acordaron gobernarla conjuntamente. En cuanto a los verdaderos secretos de esta ciudad divina, casi nadie ajeno a ella los conocía. Solo unos pocos fragmentos de sus misterios habían sido revelados al mundo. En el corazón mismo de la ciudad, suspendido en los cielos, se alzaba el Altar del Dao Desolado, una vasta plataforma celestial cubierta de incontables runas dao. Era una intrincada disposición de runas divinas tan profunda que ni siquiera muchos Señores Sagrados podían comprenderla. En la antigüedad, todos creían que era una puerta a través del vacío, un puente hacia un reino misterioso, e incontables personas habían intentado cruzarlo. En realidad, los grabados del altar eran impresiones del Gran Dao, runas capaces de atravesar el espacio mismo, pero nadie había logrado cruzar a otro mundo. Algunos registros antiguos sugerían que el altar podía transportar a una persona a un reino divino repleto de fortunas inimaginables, pero nadie lo había comprobado. Tales como estos surgieron porque se decía que algunos antiguos Grandes Emperadores habían logrado cruzar el vacío desde este mismo altar. Pero solo eran leyendas; nadie podía verificarlas. Lo que sí se confirmó fue otra propiedad milagrosa. Nueve fichas de piedra reposaban sobre el altar. Quien sostuviera una podía, ofreciéndole poder divino, cruzar instantáneamente el vacío y regresar al palacio celestial central de la ciudad. Fue un descubrimiento asombroso. Un antiguo Señor Sagrado lo puso a prueba: viajó hasta el Continente Medio y, al ofrecer su poder divino al símbolo, regresó a la ciudad. Pero el precio fue enorme. Para los cultivadores comunes, su poder divino quedaría completamente agotado, dejándolos muertos y desecados. Las nueve fichas de piedra se repartieron entre las grandes Tierras Sagradas y los antiguos clanes. En aquel entonces, existían incluso más Tierras Sagradas que hoy, y quienes no conseguían una ficha casi llegaban a la guerra por ellas. Cada ficha permanecía en manos de un Señor Sagrado, y solo ellos podían usarlas libremente para viajar de regreso al palacio celestial suspendido. Esa noche, el centro de la ciudad resplandeció con una luz radiante. El Altar del Dao Desolado se llenó de una inmensa energía espacial, y siete u ocho figuras aparecieron de repente. Con un movimiento de sus mangas, liberaron una avalancha de cultivadores, demasiados para contarlos. Todos en la ciudad sabían que algo monumental había ocurrido. Siete u ocho Señores Sagrados habían cruzado el vacío juntos y se habían retirado al palacio celestial, algo que nunca antes había sucedido. Instantes antes, una gran campana había repicado, su sonido como el choque de gongs dorados y tambores de bronce, reverberando por cielo y tierra. Su eco conmovió las almas de quienes la oyeron, estremeciendo incluso los cimientos de la Ciudad Celestial. “¡El poder de un emperador!”, exclamó alguien. “¡Cielos, ese es el poder de un Gran Emperador!” Incluso los cultivadores más ancianos temblaban. Ni siquiera los Señores Sagrados podían producir tal sonido. El tañido de aquella campana había calado hondo en sus almas. “¿Será posible que uno de los antiguos emperadores nunca muriera?” exclamó otro con asombro. “¡Eso es imposible, nadie puede vivir tanto! Entonces… ¿podría haber nacido un nuevo Gran Emperador? La incredulidad se extendió como la pólvora. La ciudad, corazón de la Región Norte, se llenó de figuras extraordinarias: un tío del Gran Emperador Xia, un Gran Anciano del Linaje Dorado Imperial, señores de las Montañas del Sur. Todos ellos ascendieron hacia el palacio celestial. Ye Fan y los demás también salieron corriendo. Ni siquiera la deslumbrante An Miaoyi podía compararse con el alboroto del exterior. “Los Señores Sagrados debieron de correr un grave peligro en la Montaña Púrpura” dijo Jiang Yifei tras un instante de reflexión. Montó en su bestia dorada, cuyas pezuñas rozaban la luz de la luna. “Te visitaré otro día, Hada An. ¡Adiós!” Sus ropas blancas ondearon al alejarse, desvaneciéndose en una estela dorada. “Adiós, nosotros también debemos irnos” dijeron los Santos Hijos de Gran Yan y los Mil Comienzos, marchándose apresuradamente. Si los Señores Sagrados realmente habían sufrido pérdidas, esto podría afectar su sucesión al poder. An Miaoyi los vio partir y les transmitió su suave despedida. La reunión se dispersó. Dos días después, se difundió una noticia estremecedora. El ataque combinado de todas las grandes Tierras Sagradas de la Montaña Púrpura había terminado en desastre, una aniquilación casi total. Las familias Jiang y Ji, Yaoguang y Yaochi habían desplegado réplicas de sus Artefactos Paragon, como el Horno Solar y el Caldero del Patrón del Dragón, pero todos fueron destruidos, reducidos a polvo. Varios Señores Sagrados habían sacado sus armas sagradas personales, cada una resonando con el Dao y la Ley, pero todas ellas fueron aniquiladas hasta la nada. La causa fue una sola campana. No había surgido ningún nuevo Emperador; era el tañido de la Campana Sin Principio. Sus ondas arrasaban con todo a su paso; incluso los cultivadores más poderosos eran pulverizados en un instante. Las grandes Tierras Sagradas habían estudiado la Montaña Púrpura durante años. Estaban convencidas de que ocultaba los secretos de un antiguo Gran Emperador. La formación de nueve dragones rodeando la montaña era una configuración geomántica sin parangón. Idearon innumerables planes y finalmente decidieron unir fuerzas para partir la montaña por la mitad. Pero aquel acto trajo la catástrofe. La montaña no se partió; en cambio, despertó la campana suprema. Su resonancia lo aplastó todo. Más de cien maestros experimentados perecieron al instante, aniquilados en cuerpo y alma. Los Señores Sagrados reaccionaron con rapidez, empleando sus grandes poderes divinos para reunir a los supervivientes y huir a través del vacío usando las fichas de piedra. Incluso sus artefactos protectores de Parangón fueron destruidos. Cuando la noticia se extendió, toda la Región Norte tembló. El Desierto Oriental se estremeció. El mundo entero quedó atónito. El nombre del Gran Emperador Sin Principio resurgió de las profundidades de la historia, sacudiendo todos los reinos. La mayoría de la gente común jamás había oído hablar de él, pero las antiguas sectas no podían olvidarlo. En la época en que reinaba el Gran Emperador Sin Principio, su poder encarnaba la cúspide del Dao mismo. “¿Quién reina supremo al final del Camino Inmortal? ¡Un solo atisbo del Ser Sin Principio, y todo el Dao se convierte en vacío!” Este fue el mayor elogio que jamás se le haya hecho. Incluso después de decenas de miles de años, los linajes más antiguos aún recordaban que, cuando apareció el Sin Principio, incluso el Dao mismo quedó eclipsado. La Ciudad Celestial bullía de emoción; el mundo entero estaba conmocionado. El Emperador no había dejado herencia alguna, y su campana había desaparecido de la historia. Siempre se había considerado la mayor pérdida de la humanidad. Si el Gran Emperador Sin Principio hubiera legado sus enseñanzas, habría sido una bendición incalculable para la humanidad. El tañido de la campana había despertado al mundo. Los Señores Sagrados moribundos encontraron consuelo, pero la mayoría de la gente enloqueció de deseo. La herencia del Gran Emperador Sin Principio, perdida durante eras incontables, podría reaparecer pronto. La tentación era irresistible. “¿Es cierto? ¿Está a punto de surgir el linaje Dao del Gran Emperador Sin Principio?” “¡Fue un hombre sin parangón a través de los siglos, un monumento inquebrantable en la historia!” En apenas unos días, las historias sobre él se extendieron por todo el mundo a una velocidad incontrolable. La información provenía de las sectas más antiguas, las grandes Tierras Sagradas, el linaje dorado imperial y los cuatro imperios inmortales del Continente Medio. “Es mejor luchar contra un Gran Cuerpo Sagrado Primigenio Desolado de la Finalización que enfrentarse jamás al Sin Principio”. Eso fue lo que dijeron una vez los ancestros del Palacio del Dios Demonio, demostrando el profundo temor que los antiguos demonios le tenían. Antes de que terminara la Era Desolada, el mundo era un caos, sumido en constantes guerras entre humanos y demonios. Al final, los Grandes Emperadores los sometieron a todos. Los antiguos demonios habían luchado tanto contra Físicos Sagrados Desolados Primigenios perfeccionados como contra Grandes Emperadores, por lo que conocían bien su terror. “Beginningless era aterrador. Antes de convertirse en Emperador, luchó a mano limpia contra un Artefacto Parangón del Continente Medio y sobrevivió”. Cuando la gente conoció estos secretos, incluso los cultivadores del Continente Medio quedaron estupefactos. En su juventud, el talento del Gran Emperador Sin Principio era inigualable, eclipsando por completo a sus contemporáneos. Incluso la generación mayor quedaba maravillada. Era un verdadero prodigio que desafiaba al cielo. Cuando finalmente ascendió, su poder era incomprensible. Nadie podía medir su profundidad. Antes de alcanzar el trono inmortal, luchó en la frontera entre el Desierto Oriental y el Continente Central contra un genio sin par de una de las dinastías inmortales. Aquella era de innumerables prodigios, pero incluso entre ellos, él destacó por encima de todos. Aquel genio del Continente Medio estaba a punto de convertirse en un nuevo Gran Emperador, el segundo de su dinastía, una hazaña jamás lograda. Ya había rozado el umbral del reino de Gran Emperador. Pero el destino lo enfrentó al aún no ascendido Ser Sin Principio. En esa batalla fronteriza, incluso se utilizó el artefacto Parangón de la dinastía, pero aun así fue derrotado. Aquel genio, a pesar de blandir el arma de un Gran Emperador legada por su fundador, no pudo prevalecer. Beginningless atrapó el Artefacto Paragon con sus propias manos, ileso, y sometió a su oponente, conmocionando al mundo. Más tarde, cuando él mismo se convirtió en Gran Emperador, devolvió ese Artefacto Parangón a la dinastía, demostrando así su magnanimidad. “¡Qué monstruo que desafía los cielos…!” murmuró Ye Fan tras escuchar estas historias. Aguas Negras se rió. “Si logras romper tu maldición y entrar en el Reino de los Cuatro Pilares, con tu poder actual, te convertirás en otro monstruo que desafía los cielos”. “Saquearé todas las minas de piedra de las Tierras Sagradas” dijo Ye Fan. “Debo entrar en el Reino de los Cuatro Pilares. La leyenda del Gran Emperador Sin Principio lo conmovió profundamente. “Estos Señores Sagrados no se rendirán fácilmente” respondió Aguas Negras. “La tentación de la herencia sin principio es demasiado grande. Ten cuidado con esos Santos; te han visto. No dejes que te reconozcan. “Algún día” murmuró Ye Fan” bloquearé las puertas de todas las Tierras Sagradas y los golpearé tan fuerte que no se atreverán a salir de nuevo. Aguas Negras soltó una carcajada. "Parece que tienes algunas cuentas pendientes". “Qué lástima” suspiró Ye Fan. “Un hombre tan brillante como el Gran Emperador Sin Principio, sin parangón a través de los siglos, y al final, él también se convirtió en polvo. “¿De verdad no existe la verdadera inmortalidad?” Aguas Negras también suspiró. Como era de esperar, las Tierras Sagradas no se rindieron. Comenzaron su segundo asalto a la Montaña Púrpura. Se rumoreaba que volverían a sacar a relucir los Artefactos Paragon, el Horno del Dios Sol, el Caldero de Runas de Dragón, o incluso el Espejo del Vacío Infinito. El próximo ataque sacudiría cielo y tierra y tal vez abriría de verdad la Montaña Púrpura. El espíritu del Gran Emperador Sin Principio pareció resurgir una vez más, invocando el apoyo de todos los inmortales.
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Envolviendo los Cielos (Novela) Capítulo 327

Estás leyendo el capítulo 327 de Envolviendo los Cielos (Novela), un novela. En las frías y oscuras profundidades del universo, nueve enormes cadáveres de dragones arrastran un antiguo ataúd de bronce, que existe desde tiempos inmemoriales. Esta es una imagen increíblemente impactante capturada… Este capítulo tiene publicado el 17 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Envolviendo los Cielos (Novela) tiene 328 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.