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Leer Envolviendo los Cielos (Novela) Capítulo 320 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Todo esto sucedió en un abrir y cerrar de ojos. Ye Fan luchó desesperadamente, mató a dos poderosos enemigos y sobrevivió por poco. Había planeado contenerse ante los Diez Jóvenes Maestros, pero solo si su vida no corría peligro directo. En ese momento, la situación era demasiado grave, obligándolo a usar todos sus recursos. ¡Bzzum! El Brazalete de Diamantes salió volando, girando radiante, sus Runas Dao naturales brillando como si estuvieran imbuidas de la majestad de los dioses, haciendo temblar la tierra escarlata a su alrededor. La mente de Ye Fan se agitó. Quería comprobar la verdadera resistencia de aquel brazalete, así que sacrificó el Caldero de Energía Materna que tenía sobre su cabeza. Aunque aún no se había fusionado con el Dao y el Principio, seguía siendo un artefacto supremo, indestructible e irrompible. ¡Clank! Los dos cuerpos chocaron, sacudiendo violentamente la tierra rojiza. La grava y la arena rugieron como una inundación, arrasando en todas direcciones. Entre ambos, el suelo parecía transformarse en un océano embravecido. La arena se alzaba en olas como mareas rompientes, mientras que el vacío mismo temblaba como un pergamino agitado en la mano de alguien. El Brazalete de Diamantes era verdaderamente aterrador, su poder inmenso. Ni siquiera el Caldero de Energía Materna pudo destruirlo. Ye Fan se alarmó: "¿Podría ser esta realmente esa arma divina del otro lado del cielo estrellado?" ¡Swoosh! Se convirtió en un fantasma, retrocediendo cientos de metros, mientras el caldero volaba de regreso para flotar sobre su cabeza. ¡Boom! El brazalete golpeó de nuevo, con una fuerza capaz de partir montañas y destrozar los cielos. La tierra bajo sus pies se derrumbó, lanzándolo por los aires. Tras este ataque, el Joven Maestro de Luz Radiante finalmente se detuvo. Empuñando el reluciente tesoro, miró fríamente a Ye Fan: “Te subestimamos. Que un Físico Sagrado Desolado Primigenio, apenas en su cuarta etapa, posea semejante poder de combate, capaz de aniquilar incluso a cultivadores de mi Luz Radiante…” Ye Fan respondió con serenidad: “Ustedes diez han aparecido solo para matarme. Si quieren mi cabeza, deben estar preparados para perder la suya”. “¿Un hombre contra nosotros diez? ¿Crees que esto es la Era Desolada?” El rostro de Yang Yi se ensombreció. “Ya sea en la antigüedad o ahora mismo, me da igual. Ya he matado a cinco de vosotros. ¿Qué son cinco más?” “¿Qué? ¿Ya has matado a cinco? Entonces, antes de que llegáramos, ¿no era solo Gu Litian quien había caído?” Yang Yi se sobresaltó. “Así es. Tres ya habían muerto entonces. Tú serás el sexto.” “Qué inesperado. Aunque el Físico Sagrado Desolado Primigenio ha disminuido, aún conserva su brillantez.” La expresión de Yang Yi se volvió más fría. Ye Fan dijo: “Hay algo que no entiendo. Quiero preguntarte”. “¿Qué es?” preguntó Yang Yi con indiferencia. “¿De dónde sacaste ese brazalete de diamantes? ¿Cuál es su origen?” Ye Fan lo miró fijamente. “¿Por qué quieres saberlo?” preguntó Yang Yi, mientras el brazalete brillaba con una luz onírica en su mano. “Simplemente tengo curiosidad. Este tipo de arma no es común. Hoy es la primera vez que veo una. Ni siquiera mi caldero puede aplastarla.” “¡Hmph!” Yang Yi se burló: “No creas que por poseer un artefacto supremo puedes anular todas las armas. Sin entrelazar el Dao y el Principio en él, ni siquiera tu Caldero de Energía Materna es nada especial”. El atardecer, de un rojo sangre, se hundió por completo. Cayó la noche, las estrellas salpicaron el firmamento y vientos fríos soplaron sobre el campo de batalla en ruinas con un sonido lastimero. “¿Así que este brazalete de diamantes sí tiene un origen significativo?” preguntó Ye Fan. “¡Por supuesto! ¡Es el tesoro secreto de mi gran maestro, que me fue otorgado especialmente para capturarte!” La voz de Yang Yi era gélida. “¡¿Un tesoro perteneciente a un Señor Sagrado?!” El corazón de Ye Fan se estremeció. El Campo Sagrado de la Luz Radiante estaba realmente inquieto. Con su Santo desaparecido, todas las facciones impulsaban a sus discípulos, incluso otorgándoles valiosos tesoros. “Esta es una de las armas más importantes de Luz Radiante, forjada a partir del Caldero de la Runa del Dragón, un Artefacto Parangón. Fue fundida con Esencia de Plata del Gran Dao.” El corazón de Ye Fan dio un vuelco. ¡Esencia de Plata del Gran Dao! Un material supremo para forjar armas, amado por todos los Señores Sagrados, indestructible y eterno. Recordó el Hierro Divino de Jade Blanco que había visto usar al Cuervo Oscuro en el Dominio del Fuego, materiales del mismo grado, igualmente preciosos. Aunque esta pulsera de diamantes no era más grande que una pulsera, el material era inimaginablemente extravagante. “Así que vuestro gran maestro debe de ser una figura extraordinaria.” Lo que realmente preocupaba a Ye Fan, sin embargo, era el hecho de que había sido forjado en el Caldero de la Runa del Dragón. Eso significaba que no era igual al legendario Brazalete de Diamante del otro lado del cielo estrellado. En efecto, ¿cómo podrían repetirse tales coincidencias? Esa antigua arma divina, capaz de destrozar los cielos, no podría haber caído en manos de un cultivador del Reino de los Cuatro Pilares. Aun así, Ye Fan se conmovió. Dado que había nacido del Caldero de la Runa del Dragón, sin duda era uno de los tesoros principales de Luz Radiante. “He oído que vuestro Artefacto Parangón, el Caldero de Runas de Dragón, aparece raramente, ya que suprime algo. ¿Qué es exactamente lo que suprime?” Yang Yi resopló con fuerza.” ¡Ya sabes demasiado! Si había algún Artefacto Parangón que despertara la mayor curiosidad de Ye Fan, sin duda era el Caldero de Runas de Dragón. No solo porque Luz Radiante, al igual que él, había optado por forjar un caldero, sino también porque Luz Radiante, a pesar de no haber engendrado jamás un Gran Emperador, había creado un Artefacto Parangón. Aquello constituía una anomalía singular. Desde la antigüedad, este había sido el único caso. Sin haber engendrado un Gran Emperador, pero aun así haber logrado forjar semejante arma, nadie más lo había conseguido jamás. Pero esto no fue mera suerte. En la Era Desolada, su linaje no produjo ningún emperador, pero veintiocho sabios surgieron sucesivamente. Cada generación dio a luz a figuras deslumbrantes. Veintiocho sabios, uno tras otro. Cuando un anciano fallecía, surgía el siguiente. Durante cincuenta mil años, lo sacrificaron todo para refinar el caldero. Cada sabio, antes de morir, grabó la comprensión de su vida en runas dao, imprimiéndolas en el Caldero de las Runas del Dragón. Durante más de cincuenta milenios, antes de convertirse en un Artefacto Parangón, el caldero negro y dorado permaneció en la cima de la montaña sagrada de Luz Radiante, sin moverse jamás. Soportó las inclemencias del tiempo, absorbió la luz del sol y de la luna, bebió el poder de las estrellas, grabó el Dao del cielo y de la tierra, mientras innumerables discípulos oraban ante ella. Finalmente, en una noche tormentosa, se entrelazó con los principios supremos del cielo y la tierra, transformándose en un Artefacto Parangón, un tesoro inigualable del Desierto Oriental. Esto demostró lo aterradores que eran los Artefactos Paragon. Sin un Emperador, debería haber sido imposible. Sin embargo, Luz Radiante fue la única excepción. Durante cincuenta mil años, veintiocho sabios, incontables Maestros Sagrados, ancianos y discípulos dedicaron sus vidas a ello. Al final, dieron a luz al Caldero de las Runas del Dragón. De repente, Ye Fan sintió una inmensa sensación de peligro. Un presentimiento ominoso surgió en su corazón. Se transformó en un rayo y se retiró rápidamente. “Demasiado tarde. Tu mayor error fue darme tanto tiempo. ¿Querías escuchar los secretos de Luz Radiante? Con mucho gusto te los contaré, ¡pero solo si sobrevives!” Yang Yi rió con frialdad. Mientras tanto, había estado canalizando poder divino hacia el Brazalete de Diamante. ¡Boom! Alzó la mano, y el anillo radiante surgió como un rayo de plata, como si quisiera destrozar los cielos mismos. Una luz plateada resplandeció, retumbando con estruendo. El cielo negro se estremeció violentamente, como si estuviera a punto de desplomar las estrellas. La tierra escarlata de abajo se desmoronó al instante, las fisuras se extendieron sin cesar y las rocas se elevaron como flechas. El Brazalete de Diamantes persiguió a Ye Fan, expandiéndose hasta alcanzar el tamaño de una piedra de molino, no enorme, pero sí aterradora más allá de toda medida, portadora de una fuerza ilimitada. ¡Chocar! Un brillo plateado cayó en cascada como nieve. El brazalete se estrelló contra el Caldero de la Energía Materna con un estruendo ensordecedor. El suelo se derrumbó, surgiendo como un mar embravecido. Enormes rocas y una inmensa cantidad de arena se elevaron miles de metros hacia el cielo, como el fin del mundo. Bajo el impacto cataclísmico, Ye Fan salió despedido a tres o cuatro millas de distancia. El caldero sobre su cabeza zumbaba violentamente y su sangre se agitaba. “¡Esta arma es demasiado espantosa, debe haber entrelazado el Dao y el Principio!” Ye Fan se estremeció. La idea de que hubiera sido forjado a partir de la Esencia Plateada del Gran Dao y nacido de un Artefacto Parangón no hizo más que inquietarlo aún más. ¡Boom! Llegó el segundo ataque. En un radio de mil millas, la tierra y la piedra quedaron arrasadas, convertidas en polvo en el cielo. Un cráter negro y sin fondo, de mil millas de ancho, apareció en el suelo, verdaderamente aterrador. La fuerza de un solo golpe fue así de terrible. Ye Fan aspiró una bocanada de aire frío, profundamente conmocionado. Su caldero salió disparado hacia el cielo, separado de él por una fuerza divina irresistible. No podía controlarlo en absoluto. En ese instante, Ye Fan comprendió la gravedad de la situación. El terror que inspiraba el Brazalete de Diamantes superaba con creces sus expectativas. Al activar los Nueve Secretos, su velocidad se multiplicó por diez, lo que le permitió esquivar el tercer golpe y elevarse por los aires. Apenas logró recuperar el caldero antes de que el brazalete volviera a golpearlo. “Esto no va a funcionar…” Blandió el Látigo Golpeador de Dioses hacia arriba, azotando el brillo plateado. ¡Clank! El sonido partió los cielos, sus tímpanos casi estallaron, su brazo se entumeció. El poder del Brazalete de Diamantes era demasiado grande, su material demasiado único. Ni siquiera el Látigo Destructor de Dioses pudo romperlo. “Esto realmente me hace sospechar… ¿podría ser este verdaderamente el Brazalete de Diamantes del otro lado del cielo estrellado?” Ye Fan fue una vez más lanzado a kilómetros de distancia. Su terrible poder podría matar fácilmente a un cultivador de la primera etapa del Reino de los Cuatro Pilares. De no ser por la constitución física especial de Ye Fan, su brazo habría sido pulverizado en lugar de simplemente entumecido. Revisó rápidamente el Látigo Golpeador de Dioses, preocupado de que pudiera estar dañado. Por suerte, seguía siendo sencillo y sin marcas, intacto. “¡Maldita sea! ¿Acaso tu gran maestro cree que soy el líder de algún lugar sagrado para darte un arma tan aterradora?”, maldijo Ye Fan con amargura. Yang Yi lo ignoró, insistiendo una vez más en que tomara el Brazalete de Diamantes. Este brilló con un deslumbrante resplandor plateado al descender. ¡Boom!
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Envolviendo los Cielos (Novela) Capítulo 320

Estás leyendo el capítulo 320 de Envolviendo los Cielos (Novela), un novela. En las frías y oscuras profundidades del universo, nueve enormes cadáveres de dragones arrastran un antiguo ataúd de bronce, que existe desde tiempos inmemoriales. Esta es una imagen increíblemente impactante capturada… Este capítulo tiene publicado el 17 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Envolviendo los Cielos (Novela) tiene 328 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.