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Leer Envolviendo los Cielos (Novela) Capítulo 283 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Cayó la noche, la energía yin ascendió al cielo, nubes oscuras se cernían sobre el cielo, una negrura profunda lo inundaba todo. Los cuervos graznaban lastimeramente, creando una escena de terror inquietante. Miles de soldados Yin y sus corceles espectrales, hombres gritando y caballos relinchando, armaduras de hierro reluciendo, una intención asesina elevándose hacia el cielo, irrumpieron como una inundación, sacudiendo la tierra con un estruendo ominoso. La escena fue increíblemente impactante: miles de bestias feroces galopando, una vasta y oscura horda que se extendía hasta el horizonte, transformándose en un torrente de acero que arrasaba con todo a su paso. Dondequiera que apuntaran sus Lanzas de Hierro, todo se convertía en polvo. El viento yin aulló, arrancando de raíz los imponentes Bosques Ancestrales, que se hicieron añicos en el cielo, lanzando astillas de madera y hojas por los aires en desorden. Fue una fuerza destructiva arrolladora, que arrasó con todo. Árboles y vides ancestrales fueron arrancados de raíz y lanzados al cielo. Incluso rocas de decenas de metros de largo se hicieron añicos al instante. Nada podía detener a estos soldados Yin y sus corceles espectrales; donde apuntaban las puntas de las lanzas, cualquier material tangible sería aniquilado. "¡En las profundidades de la tierra yacen tesoros raros y tesoros divinos que asombran al mundo!" Muchos cultivadores no pudieron contenerse, sus corazones latían con fuerza mientras se lanzaban hacia adelante. A estas alturas, sin necesidad de que nadie lo dijera, todos sabían que un gran secreto yacía bajo estas tierras. Aunque no se tratara de una de las nueve artes secretas, sin duda era algo extraordinario. En un instante, miles de personas y caballos Yin surgieron de repente. Tal magnitud era inusual, lo que hacía difícil imaginar lo que se ocultaba bajo tierra. Bajo el cielo nocturno, un resplandor brillante iluminaba el momento en que muchas personas desplegaban sus tesoros espirituales, lanzando ataques contra los Soldados Yin, semejantes a un diluvio, y sus corceles espectrales. ¡CRACK! "AH..." Ocurrió algo estremecedor: los tesoros espirituales de las decenas de cultivadores que iban en primera línea se hicieron añicos y sus cuerpos quedaron destrozados. Encontraron un destino funesto en un instante. La sangre brotaba a borbotones y las cabezas rodaban. Miles de soldados y caballos Yin cargaron contra la multitud, aplastando decenas de cuerpos hasta convertirlos en pulpa. ¡Era imposible detener su avance! Los poderosos Soldados Yin, los aterradores Caballos Yin... dondequiera que apuntaran sus Lanzas de Hierro, pocos cultivadores podían resistirse. ROAR... Miles de soldados Yin rugieron. La energía yin negra surgió con fuerza, ascendiendo y sumiendo la tierra en una oscuridad total mientras nubes oscuras casi se cernían sobre el suelo. Todos retrocedieron. Eran muchísimos, cada uno aterrador. Reunidos, infundían terror en todos; luchar contra ellos solo significaba una muerte segura. ROAR... Miles de Soldados Yin y Caballos Yin rugieron de nuevo. El aura de muerte se elevó hacia el cielo, derribando a algunos cultivadores. El resultado fue trágico: pisoteados por las bestias espectrales, quedaron reducidos a una masa sanguinolenta. ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!... Desde lo más profundo de la Tumba Antigua, resonó un redoble de tambor: pesado, lúgubre e inquietante. Los soldados Yin y los caballos Yin que estaban en tierra alzaron inmediatamente el vuelo, sus corceles surcando el vacío mientras cargaban hacia el cielo para la batalla. La energía Yin inundó el cielo. Miles de soldados y caballos, de una oscuridad absoluta, blandieron sus Lanzas de Hierro y atacaron a los cultivadores. Todos quedaron muy conmocionados. El poder de estos soldados Yin superaba toda imaginación; todos podían surcar los aires, una fuerza de combate formidable. Además, su velocidad era vertiginosa, como una ola negra que avanzaba con fuerza. Había demasiados cultivadores en el cielo; era imposible que todos escaparan del ataque. Muchos no pudieron huir a tiempo y se vieron obligados a enfrentarse al enemigo. ¡CLANG! ¡CLANG! ¡TWANG!... Una densa niebla negra se alzó y las Armaduras de Hierro relucieron mientras diversas Armas chocaban en una lucha a vida o muerte. El poder de combate de los Soldados Yin era inmenso. Más de cien cultivadores quedaron atrapados en su cerco y no pudieron contenerlos. Dondequiera que apuntaban las Lanzas de Hierro, numerosas armas se hicieron añicos y la sangre brotó a borbotones. Los Soldados Yin cargaron contra el enemigo; por donde caían sus espadas, más de cien personas quedaron reducidas a pulpa, encontrando una muerte violenta. Por supuesto, en este proceso, muchos soldados Yin también fueron asesinados, convirtiéndose en niebla negra y disipándose en el cielo. "Venerable Celestial Infinito..." Un canto taoísta compasivo, como el grandioso sonido del Dao, resonó en el cielo. Un antiguo templo taoísta, sencillo, sin adornos y construido enteramente de piedra azul, apareció sobre la gran tumba. "Venerable Celestial Infinito..." Estas cuatro palabras resonaban sin cesar, como un tsunami que alcanzaba los cielos, grandiosas y justas. Los habitantes de la Tierra Sagrada Dao Yi habían entrado en acción, empleando los supremos métodos taoístas para sofocar a estos feroces soldados Yin. La voz principal pertenecía a una joven monja taoísta, como una divina melodía celestial: absolutamente bella, melodiosa y encantadora. Este Sonido Sagrado llenaba el espacio entre el cielo y la tierra. Desde el antiguo templo taoísta, se extendieron ondas sonoras. Estas, como el agua, fluyeron en todas direcciones, calmando a mucha gente. Y los miles de soldados y caballos Yin, bajo el sonido divino de la joven monja taoísta, comenzaron a desvanecerse. Se lanzaron temerosos hacia el suelo, desesperados por escapar de vuelta al Palacio Subterráneo. "Venerable Celestial Infinito..." El encantador Sonido Celestial de la joven monja taoísta era cristalino, cada palabra como una perla que cae sobre un plato de jade, resonando a través del Gran Cielo y la Tierra. Los soldados Yin no tenían dónde esconderse. Se desmaterializaron rápidamente, convirtiéndose en niebla. En un instante, la mayoría de los miles de soldados y caballos habían desaparecido. El Sonido Celestial fluyó como agua, purificando todo a su alrededor. Las tropas espectrales se dispersaron con el viento. Cuando la voz encantadora se desvaneció, todos los Soldados Yin habían desaparecido. Incluso este vacío quedó purificado, dejando tras de sí una escena de tranquilidad, con estrellas y luna centelleando. Muchos jadearon, y luego no pudieron contener su admiración. ¡Los métodos de la Tierra Sagrada Dao Yi eran verdaderamente refinados y milagrosos! Aquella joven monja taoísta había purificado miles de espíritus yin con su música inmortal, una hazaña asombrosa. El taoísta Duan De asintió y dijo: “La joven monja taoísta de la Tierra Sagrada Dao Yi es realmente extraordinaria. Futuro Rey Divino de la familia Ji, sin duda naciste en el momento equivocado. Deberías haber sido invencible en los Páramos Orientales, pero ahora hay varios que pueden rivalizar contigo”. “¡Tú, taoísta desvergonzado, no eches leña al fuego!” Ji Ziyue puso los ojos en blanco con fastidio. “Taoísta, ¿nos retiramos o nos quedamos?” preguntó Ye Fan. El taoísta Duan De respondió: "Somos gente humilde, incomparables a estos discípulos de las Tierras Sagradas. Deberíamos retirarnos, pero la situación ahora es algo diferente". Ye Fan asintió. "Ha venido tanta gente de las diversas Tierras Sagradas, y la Tumba Antigua subterránea es sin duda extraordinaria. ¿Quizás podamos aprovechar esta situación?" “Precisamente, no hay necesidad de apresurarse” dijo el taoísta Duan De, asintiendo profundamente. Yao Xi, Ji Ziyue y Ji Haoyue se quedaron prácticamente sin palabras. Estos dos discutían sus planes con tanta franqueza, sin ocultarles nada. Por supuesto, ambos albergaban motivos ocultos y, desde luego, no se consultaban realmente entre sí. ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!... En las profundidades de la tierra, resonaron de nuevo los graves redobles de los tambores. La energía Yin brotó con fuerza, extendiéndose como humo de lobo, cubriendo al instante las estrellas y la luna, y tiñendo todo de una oscuridad tan profunda como el océano. Era evidente que los Soldados Yin y los Caballos Yin volverían a cargar. Muchos cultivadores en la superficie palidecieron; la gran tumba subterránea era sumamente siniestra, y los espíritus yin parecían inagotables. Llegó el Qi púrpura del Este, llenando el cielo de un brillo cegador. Un etéreo Palacio Inmortal sobrevoló la gran tumba, esparciendo un resplandor púrpura como polvo de estrellas a su paso, siguiendo el sendero que la rodeaba. La música inmortal resonaba. El palacio de arriba, como pabellones celestiales del mundo inmortal, era etéreo y onírico, pareciendo irreal. El Qi púrpura ondulaba suavemente, con una armonía increíble: un presagio de lo más auspicioso, ideal para suprimir la energía yin. La luz violeta, como el agua, extinguía la energía yin que se elevaba como humo de lobo. “¿Ha intervenido alguien de la Mansión Púrpura? ¿Fue una sola persona o son varios jóvenes discípulos quienes realizan la purificación?” preguntó Ye Fan. El taoísta Duan De alzó la vista hacia el Palacio Inmortal púrpura y dijo: "Si una sola persona actuara, sería realmente extraordinario. Pero parece muy probable que así sea". El Qi Púrpura se desvaneció y la gran tumba se calmó. Evidentemente, el Soberano de abajo reconoció la formidable presencia de los de arriba y no envió más fuerzas imprudentemente. “Esto es muy malo” dijo el taoísta Duan De frunciendo el ceño. “¡Siento algo en lo profundo que es imposible resistir! En ese instante, una antigua nave dorada de varios cientos de zhang de largo sobrevoló el lugar, suspendida en el aire, espectacular y deslumbrante. Un aura de espada descendió, abriendo la tierra al instante. Los habitantes de la Tierra Sagrada de Dayan habían tomado medidas. ¡CLANG! ¡CLANG! ¡CLANG!... El Qi de la espada, como un dragón y tan denso como una montaña, atravesó el cielo y la tierra. Su intensa sed de sangre era aterradora; muchos no pudieron evitar temblar. ¡El poderoso Intención de la Espada arrasó con todo a su paso, cortando la tierra sin esfuerzo! Nada podía resistirlo. Muchos, incluso observando desde lejos, no lo soportaban. Era como si los cielos mismos irradiaran una intención asesina, tan poderosa que podía mover las estrellas; un frío que calaba hasta los huesos. Ante semejante aura de espada, la gente se sentía compelida a postrarse en adoración. La Espada Sagrada Dayan es verdaderamente celestial, murmuró Yao Xi para sí misma. Habiendo alcanzado el Reino Supremo, puede cortar cualquier cosa e incluso generar miríadas de dimensiones de bolsillo. “¡Qué fuerza tan poderosa, impresionante y asombrosa!” el Cuerpo del Rey Divino Ji Haoyue también asintió. En poco tiempo, la tierra quedó abierta. Se excavaron cientos de metros de suelo y la misteriosa gran tumba estaba a punto de quedar completamente al descubierto ante el mundo. ¡CLANG! ¡CLANG! ¡CLANG!... El aura de la espada, como la de un Dragón Verdadero, golpeó la tierra, haciéndola temblar violentamente. El aura de la espada encontró resistencia. El antiguo barco dorado, de varios cientos de zhang de largo, se alejó volando mientras la gente de la Tierra Sagrada de Dayan retiraba su ataque. Esto era un Gran Valle del Rift. Apareció una tumba antigua, y debajo, un inmenso palacio subterráneo. No era una tumba cualquiera, sino que se asemejaba a una ciudad antigua, con un rincón de su majestuosa puerta ahora al descubierto. El Palacio Subterráneo, con más de 10.000 años de antigüedad, era indestructible y se conservaba en perfecto estado. Sin duda, estaba inscrito con profundos glifos dao, lo que le confería inmortalidad y le permitía permanecer intacto hasta nuestros días. Las enormes puertas de la Ciudad Antigua, que antes estaban entreabiertas y de las que se filtraban volutas de niebla negra, se cerraron de golpe con un estruendo, aislando el interior del mundo exterior. “¡Las nueve artes secretas de la raza humana! ¡Déjenme ver qué tienen de especial, por qué asombran al mundo!”, rugió el Pequeño Rey Roc Celestial. Fue el primero en actuar, transformándose en un destello dorado de luz y descendiendo hasta la base del Gran Valle del Rift, aterrizando ante las Puertas de Piedra del Palacio Subterráneo. ¡Boom! Un arma negra como la noche, tan pesada como una montaña, se materializó en sus manos, y su peso hizo que el vacío mismo se derrumbara. Al blandirla, el vacío tembló con un zumbido. ¡CLANG! El pequeño rey Roc celestial blandió la Gran Alabarda del Desierto, golpeando las puertas del Palacio Subterráneo con un sonido que hizo temblar los cielos; las indestructibles puertas de la ciudad comenzaron a agrietarse. ¡CLANG! Ni siquiera el inmortal Palacio Subterráneo pudo resistir tal impacto; las grietas en sus puertas se multiplicaron. Arriba, todos estaban estupefactos. ¡Este joven rey del Clan Roc Celestial poseía una energía divina asombrosa! La Espada Sagrada Dayan no había logrado atravesar las puertas, pero él las había derribado con una fuerza descomunal. ¡CLANG! El pequeño rey celestial Roc blandió la Gran Alabarda del Desierto. Al tercer golpe, la negra y malévola alabarda hizo temblar el vacío, y con un poderoso ¡BOOM!, hizo añicos las colosales puertas. Su fuerza era incomparable. Era difícil imaginar lo formidable que era su Poder de Combate; ¡verdaderamente, poseía la fuerza para arrancar montañas de raíz y el espíritu para conquistar el mundo! De repente, un sonido como el de una inundación torrencial estalló cuando innumerables soldados Yin y caballos Yin cargaron desde el Palacio Subterráneo, buscando matar al Pequeño Rey Roc Celestial. "¿¡Crees que tú puedes matarme?!" Se quedó solo frente a las puertas destrozadas, empuñando la Gran Alabarda Negra del Desierto, y bramó: "¡Ciento ocho mil espadas!" En ese preciso instante, decenas de miles de rayos de luz dorada estallaron. Decenas de miles de Grandes Espadas doradas sacudieron el cielo y la tierra: un ataque indiscriminado que destruyó todo a su paso. ¡CLANG! ¡CLANG! ¡CLANG!... Ciento ocho mil espadas se movieron al unísono, masacrando a todos los soldados y caballos Yin que avanzaban. Solo él permaneció en pie en el centro del campo. El pequeño rey celestial Roc tenía una complexión robusta. Mechones de su cabello dorado ondeaban salvajemente, como agitados por un viento invisible, resplandecientes como un sol dorado. Sus ojos eran increíblemente penetrantes, como espadas celestiales desenvainadas, emitiendo una luz que infundía temor en los corazones de quienes lo contemplaban. "¡Las nueve artes secretas de la raza humana! ¡Primero las examinaré!" rugió, y luego se precipitó al Palacio Subterráneo. "¡Esto es malo! ¡No podemos permitir que el clan demoníaco los obtenga!" gritaron los cultivadores desde arriba, poniéndose todos en acción y cargando hacia el interior del Palacio Subterráneo. Los soldados Yin eran implacables. Para entrar en la ciudad, había que abrirse paso a través de un “camino Yin”; no había otra forma. Los poderosos expertos avanzaban a paso firme, luchando en primera línea. El Cuerpo Divino de la familia Jiang dejó una imagen residual, que pasó fugazmente y se desvaneció dentro de las puertas de la ciudad. El Santo Heredero de la Luz Parpadeante, con su Luz Sagrada deslumbrante e inmune a toda técnica, era como un horno divino. Con llamas divinas elevándose hacia los cielos, irrumpió en la ciudad. Posteriormente, representantes de la Tierra Sagrada de Dayan, la Tierra Sagrada de Wanchu, la Tierra Sagrada de la Mansión Púrpura y la Tierra Sagrada de Dao Yi descendieron, desapareciendo cada uno en un instante al entrar en el Palacio Subterráneo. ¡MATAR! Los gritos de batalla resonaron en los cielos. Expertos de todas las facciones y discípulos de numerosas Grandes Sectas se lanzaron al ataque, sin querer quedarse atrás, enfrentándose ferozmente a los Soldados Yin. Nadie sabía qué se escondía en las profundidades del Palacio Subterráneo ni cuán aterrador podría ser, pero todos corrieron hacia adelante, abriéndose paso a duras penas hacia el interior. En medio de la niebla arremolinada, incluso la Santa Yaochi se inquietó. Perdiendo su compostura, entró en la Ciudad Antigua. Después, Yan Ruyu, como un loto divino que florece y se baña en luz rosada, también desapareció en un instante. “Ziyue, espera aquí. No me sigas. Una batalla terrible se desatará dentro. Voy a entrar.” Tras decir esto, el futuro Rey Divino de la familia Ji desapareció al instante, dejando en su lugar solo el fantasma de una Luna Divina. Yao Xi soltó una leve risa y desapareció en un abrir y cerrar de ojos. “Hermano…” gritó el pequeño Ziyue, pero no obtuvo respuesta. “¡Es el momento perfecto para pescar en aguas turbulentas! Pequeño Zhengde, preparémonos”, se burló el desvergonzado taoísta. Ye Fan asintió y dijo: "Solo hemos venido por las nueve artes secretas; todo lo demás es insignificante". “Es probable que las nueve artes secretas sean muy difíciles de obtener. Probablemente haya algo en su interior que no podamos comprender”, reflexionó el taoísta Duan De, caminando de un lado a otro sin moverse de inmediato. ¡MATAR!... Los gritos de batalla resonaron en los cielos. Fuera del Palacio Subterráneo, los cultivadores y los soldados Yin se encontraban por doquier.
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Estás leyendo el capítulo 283 de Envolviendo los Cielos (Novela), un novela. En las frías y oscuras profundidades del universo, nueve enormes cadáveres de dragones arrastran un antiguo ataúd de bronce, que existe desde tiempos inmemoriales. Esta es una imagen increíblemente impactante capturada… Este capítulo tiene publicado el 17 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Envolviendo los Cielos (Novela) tiene 328 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.