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Leer Envolviendo los Cielos (Novela) Capítulo 190 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Durante medio mes entero, el Rey Divino Jiang Taixu no emitió ningún sonido, como si hubiera quedado petrificado dentro de la pared de roca. Ye Fan ya había comprendido a la perfección el Movimiento Inicial, sintiendo cómo se volvía cada vez más profundo. Su Poder de Ataque era tan fuerte que lo dejaba asombrado una y otra vez. Intuía vagamente que, de tratarse de un arte misterioso completo, su poder superaría al de la Gran Huella del Vacío. Era una técnica de ataque suprema: la Técnica del Santo Luchador. “El decimoséptimo día, el Rey Divino Jiang Taixu despertó. Emitió una voz débil y dijo: "¿Tú... lo has comprendido...?" “Mayor, por fin despiertas” dijo Ye Fan con un suspiro de alivio. El otro se encontraba en muy mal estado; podía caer en Silencio en cualquier momento.” Ya he alcanzado el dominio inicial” añadió Ye Fan. "Ataque..." Jiang Taixu quería ver los resultados. Ye Fan no se contuvo. Su cuerpo se movió con una maestría asombrosa al ejecutar el Ataque Inicial. En ese instante, una inmensa sed de batalla surgió involuntariamente en su interior, haciéndole desear atravesar el firmamento. Todo esto se debía a este arte secreto supremo, que transformaba el aura misma de quien lo portaba, como si estuviera poseído por un dios de la batalla. Un poder de combate aterrador surgió como una ola gigante. "Muy... bien..." Jiang Taixu, al ver a Ye Fan ejecutar el movimiento y aun así lograr contener el aterrador poder de este arte secreto de ataque, expresó su satisfacción con estas dos palabras. “Mayor, ¿en qué puedo ayudarle? Sintió que el otro debía haberle enseñado ese arte misterioso por alguna razón. Jiang Taixu pareció decir con pesar: "Tú... eres demasiado débil..." Ye Fan no dijo nada más, esperando en silencio a que el otro hablara. ¡SWOOSH! Una figura demacrada apareció de nuevo sobre la áspera pared de roca. Se le marcaban las costillas, las piernas eran delgadas como leña, huesudas y flacas, sin rastro de carne. La sombra adoptaba continuamente diversas posturas mientras un mantra se transmitía a la mente de Ye Fan. Los movimientos eran tan rápidos que mareaban. Aunque no se percibía ninguna fluctuación de energía divina, Ye Fan sintió una presión aterradora. Jiang Taixu parecía, en efecto, un dios. Aunque solo se movía una sombra, innumerables halos aparecieron en el muro de piedra, envolviéndolo. En ese instante, todo lo demás quedó en segundo plano. Incluso la invocación demoníaca desde las profundidades de la Montaña Púrpura pareció debilitarse repentinamente de forma extrema. La sombra de Jiang Taixu, proyectada sobre el muro de piedra, emanaba un aura de dominio absoluto, una sensación de supremacía en el Cielo y la Tierra. La determinación bélica que desprendía hacía temblar a cualquiera; era la mismísima encarnación de un Santo Guerrero. Por primera vez, Ye Fan quedó tan asombrado, completamente sobrecogido por este arte misterioso. De no ser por su agudo sentido divino, de no ser por la semilla Bodhi en su mano, le habría sido imposible comprenderlo por completo. Este arte supremo y secreto era extremadamente complejo; sus técnicas de ataque cambiaban sin cesar. Cada centímetro de carne y sangre se convertía en el arma más poderosa. “¡Por fin!” Los movimientos de Jiang Taixu se ralentizaron. Los complejos cambios se simplificaron de repente. Miríadas de transformaciones se redujeron a una sola; el Gran Dao era simple. ¡El ataque se concentró en una única técnica! El cuerpo, como leña seca, transformaba la complejidad en simplicidad. La persona entera parecía encarnar el Dao convirtiéndose en Uno, antiguo e inmutable, congelado en el tiempo. "¡Esto es aterrador! Sin emitir energía divina, su sola forma es insoportable. Es verdaderamente la Técnica del Santo Luchador. ¡Una habilidad de ataque semejante sería difícil de encontrar en cualquier lugar del Cielo y la Tierra!" "Esta técnica secreta suprema en realidad solo tiene una forma: regresar a una esencia, pero es capaz de manifestar innumerables métodos..." pensó Ye Fan, sosteniendo la semilla Bodhi. ¡Boom! Como si escuchara los pensamientos de Ye Fan, el tosco muro de piedra se estremeció y la sombra que se proyectaba sobre él se derrumbó repentinamente. Ye Fan recitó en silencio el mantra de este arte secreto. En resumen, no era largo, pero sí sumamente esotérico. Las escenas se desplegaban ante sus ojos; cada movimiento de Jiang Taixu se reproducía en su mente. "El arte supremo secreto del ataque..." Ye Fan comenzó a formar sellos con su cuerpo, experimentando cambios constantes, imitando inicialmente a Jiang Taixu. Finalmente, comprendió gradualmente la base, manifestando únicamente ese estado original y unificado. Una vez comprendida su esencia divina, su forma surgió de forma natural, capaz de transformarse en innumerables variaciones. El dominio de los fundamentos permitió que se manifestaran todas las demás posturas corporales. Ye Fan se encontraba en un estado maravilloso, inmerso durante diez días completos, con su cuerpo moviéndose como en un sueño o una ilusión. Formaba sellos con todo su cuerpo, no solo con las manos. Cada centímetro de su piel formaba parte del sello del Dao. Su ser entero era como el Gran Vacío, una imagen misma del Dao, que intentaba manifestar el Gran Dao sin forma con poder tangible. “Finalmente”, una figura atemporal e inmutable surgió en su mente mientras su corazón latía con fuerza. ¡Todas las transformaciones volvieron a converger en una sola, formando una postura corporal única e irrepetible! Una sola postura corporal encapsulaba la totalidad de este arte misterioso; ¡esta era la Técnica del Santo Luchador! Solo entonces Ye Fan despertó por completo. De repente comprendió: este arte secreto se especializaba exclusivamente en el ataque y la matanza, sin tener en cuenta nada más, y poseía un poder de ataque sin parangón. No es que hubiera dominado por completo ese arte secreto, sino que comprendía su esencia, sabía cómo cultivarlo y cómo avanzar en él. Que un Rey Divino se lo demostrara personalmente fue de inmensa ayuda. Le permitió ver el origen del arte secreto, comprender su esencia y asimilar firmemente la postura de regresar a él. Tarde o temprano, lograría dominarlo por completo y desarrollar sus propios métodos de ataque. Las Nueve Artes Secretas: misteriosas y poderosas, cada una capaz de sacudir el Cielo y la Tierra y hacer llorar a fantasmas y dioses. El arte secreto obtenido en el Pico Zhuo de la Secta Taixuan podía multiplicar el Poder de Combate entre varias y diez veces. Era una técnica extraña e inigualable; de ser desatada, cualquier oponente temblaba. Y esta técnica secreta, transmitida por el Rey Divino Jiang, poseía un poder de ataque extremadamente aterrador, uno que pocas técnicas secretas podían siquiera soñar con superar. Ye Fan creía que ni siquiera la Gran Huella de la Mano del Vacío se le comparaba. "Si ese es el caso, las Nueve Artes Secretas... ¿cuál es exactamente la combinación definitiva que las compone? Si alguien las dominara todas, ¿cuán poderoso sería?" Ye Fan llevaba muchos días cultivando en la antigua mina, pero aún no había señales de que el Rey Divino Jiang Taixu despertara. Sintió un escalofrío, con la terrible sensación de que el Rey Divino podría haber agotado por completo su fuerza vital. ¿Perdurar cuatro mil años? ¿Qué significaba eso? En Paramita, dos mil años se remontaban a las dinastías Qin y Han. Cuatro mil años. Fácil de decir, pero al contemplarlo más detenidamente, representaba mares que se convertían en campos de moreras, largos eones que transcurrían, y quién sabe cuántas dinastías que alcanzaron la gloria y luego cayeron en la ruina sobre la tierra. Ye Fan había estado constantemente alerta ante el Rey Divino; después de todo, había enfrentado demasiados peligros desde su llegada a este mundo. Ahora, con el Rey Divino Jiang Taixu en completo silencio, Ye Fan solo pudo suspirar e inclinarse silenciosamente ante la pared de roca. No tenía tiempo que perder. La Montaña Púrpura estaba llena de incógnitas, un lugar de gran peligro, inadecuado para demorarse. Ye Fan salió de la antigua mina y se adentró en una vasta caverna. Dudó. “¿Debería irme?”, pensó. En realidad, no quería, pues aún no había obtenido el Libro de la Fuente Celestial, que necesitaba con urgencia. En lo más profundo de la Montaña Púrpura, la fuerza de invocación se hizo más fuerte, llenándolo de una profunda sensación de inquietud. “¿Por qué el Gran Emperador de hace más de cien mil años no los venció? ¿Qué pretendía? Zhang Jiye llamaba a este lugar Montaña del Emperador, mientras que otros lo conocían como Montaña del Demonio. ¿Podría haber otras verdades ocultas?” Tras deliberar un poco, Ye Fan no se retiró de inmediato. Según Jiang Taixu, el verdadero peligro aún no había llegado. Quizás podría avanzar un poco más. Decidió hacer un último intento. Adentrándose cientos de metros en la Montaña Púrpura, las ropas de piedra que lo cubrían comenzaron a emitir tenues destellos de luz. Un pensamiento cruzó su mente: ¿Podría haber Fuentes Divinas aquí? El túnel de la caverna era profundo y conducía a una espaciosa mina antigua. Al llegar allí, sus ropas de piedra brillaban continuamente, y tanto la daga de piedra como la placa estelar de piedra emanaban una extraña luz. “¡Esto es... increíblemente rico en Qi de Fuente!” Ye Fan se quedó atónito. “¡Las profundidades de esta antigua mina deben contener una gran cantidad de Qi de Fuente! La fuerza demoníaca de invocación provenía de otra dirección, no de esta antigua mina en particular. Avanzó con confianza. “Esta vez” avanzó más de un kilómetro antes de llegar a las profundidades de la mina. Destellos de luz emanaban de delante, y un aura sagrada flotaba hacia él. Ye Fan quedó de repente estupefacto. Vio a una mujer extraordinariamente bella, tan pura como un loto que emerge del agua, impecable e inmaculada, con una belleza etérea y de otro mundo. Delante, había un enorme fragmento de la Fuente, de al menos dos metros de altura, con ella sellada en su interior, brillando intensamente. La mujer tenía los hermosos ojos cerrados y permanecía completamente quieta, como una bella durmiente, una imagen de absoluta serenidad. Ye Fan sintió un escalofrío recorrerle la cabeza. ¡Encontrarse de verdad con una criatura sellada dentro de la Fuente como esta! Aquello lo puso realmente nervioso. Su primer pensamiento fue retirarse, abandonar ese lugar rápidamente antes de que la entidad despertara. Pero ¿por qué no se percibía ninguna fluctuación peligrosa? La poderosa fuerza demoníaca provenía de las profundidades de la Montaña Púrpura, no de aquí. Ye Fan ajustó su cuerpo a su estado óptimo, listo para invocar el Caldero de Qi Primordial en cualquier momento. Dos artes divinas de las Nueve Artes Secretas ya circulaban en su interior. Contempló el cuerpo de jade que se extendía dentro de la inmensa Fuente, deteniéndose primero en sus delicadas manos de jade. Jamás olvidaría la talla de piedra que había visto en los pasadizos de la mina. Hace más de cien mil años, cuando aquel Gran Emperador sometió a las antiguas criaturas, una delicada mano de jade, excepcionalmente grácil, se extendió desde aquella Fuente Divina. "Tan similar... esta mano de jade, cada dedo delgado tan cristalino y perfecto como una cebolleta joven..." Ye Fan se sintió bastante preocupado. “¿De verdad tengo tan mala suerte de encontrarme con ella justo ahora...?” Ye Fan retrocedió lentamente. Decir que no estaba nervioso sería mentir. Había que comprender que incluso el Gran Emperador tuvo que recurrir a un arma de poder supremo para suprimir aquella Fuente Divina. Solo cabía imaginar lo aterradora que debía ser la criatura que albergaba en su interior. Ye Fan retrocedió una docena de pasos, pero la inmensa Fuente permaneció en silencio, sin mostrar reacción alguna. La mujer permaneció inmóvil. “Eso no está bien. Alguien tan poderosa como ella, ¿cómo es posible que no haya fluctuaciones en absoluto?” Su corazón se llenó de desconcierto. En la antigua mina, el Qi Primordial fluía con fuerza, pero reinaba una serenidad increíble, sin rastro alguno de aire maligno, y mucho menos de intención asesina. “Esto no se parece a una criatura ancestral. ¿Cómo puede ser indistinguible de un humano?” Ye Fan se quedó atónito. La mujer dentro de la Fuente carecía de rasgos monstruosos; era una mujer de una belleza deslumbrante, capaz de arrasar ciudades y naciones. “¿Acaso el Gran Emperador la selló a la muerte hace más de cien mil años?” Para entonces, Ye Fan ya no sentía ningún temor. Estando tan cerca de esa inmensa Fuente, si la entidad poseía algún tipo de consciencia, escapar sería imposible. Si la entidad estaba inconsciente, entonces tal vez había llegado su gran oportunidad. Un fragmento tan grande de la Fuente era absolutamente invaluable, una rareza en el mundo. Ye Fan dejó de retroceder y en su lugar avanzó, acercándose para observarlo con atención. Una neblina multicolor se arremolinaba, y el Qi Primigenio rebosaba, envolviendo la zona alrededor del enorme bloque Primigenio en una bruma espesa. Murmuró para sí mismo: “Esto no se parece a la legendaria Fuente Divina...” ¡Crack! Su pie pisó una Hoja de Hueso. A Ye Fan no le sorprendió, pero lo que realmente le cambió la expresión fue ver a una criatura humanoide agachada junto al enorme bloque de Fuente. ¡Maldita sea, esta vez sí que me he sacado la lotería! El corazón de Ye Fan latía con fuerza. Sin duda, se trataba de una criatura ancestral, con el cuerpo cubierto de escamas plateadas, alas en la espalda, un cuerno en la frente y seis brazos.
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Envolviendo los Cielos (Novela) Capítulo 190

Estás leyendo el capítulo 190 de Envolviendo los Cielos (Novela), un novela. En las frías y oscuras profundidades del universo, nueve enormes cadáveres de dragones arrastran un antiguo ataúd de bronce, que existe desde tiempos inmemoriales. Esta es una imagen increíblemente impactante capturada… Este capítulo tiene publicado el 27 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Envolviendo los Cielos (Novela) tiene 328 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.