Leer En Realidad no Soy el Lacayo del Dios Demonio (Novela) Capítulo 369 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Un olor nauseabundo y penetrante, tan denso como una pasta, llenó el centro del campo de batalla.
Vientos violentos, ventiscas, carne y polvo formaron un torrente aullante. Los cadáveres en el campo etérico fueron engullidos por el oscuro abismo que se extendía por el suelo como un lodazal. Mientras innumerables encantamientos prohibidos brillaban con un destello púrpura, ramas con forma de vena se extendían hacia el centro, centelleando y extinguiéndose como si fueran el latido palpitante de alguna existencia.
Esos encantamientos prohibidos eran el ritual de sacrificio más grande y más horrible que Wilde hubiera creado jamás.
A través de este ritual, los cadáveres y las almas de todos los muertos en este campo de batalla se convertirían en parte de su poder, haciéndolo cada vez más fuerte.
Wilde respiró hondo, sintiendo cómo el poder creciente volvía a llenar su cuerpo. Era como un río embravecido, rugiendo y ansiando causar estragos, pero su cuerpo, como la nave, se había quedado atrás.
Sin embargo, no podía abandonar este cuerpo. Sus veloces habilidades regenerativas le impidieron destruirse por completo y dejar escapar este poder.
"Huu..." Wilde exhaló un suspiro abrasador mientras observaba su túnica y traje negros andrajosos. Heridas de todos los tamaños cubrían todo su cuerpo y tenía un brazo roto.
Sangre fresca fluía continuamente de la herida en su brazo roto, donde trozos de carne retorciéndose habían brotado y luchaban contra esa aura de espada aguda que envolvía la herida y que restringía la regeneración.
Wilde se golpeó la cabeza y miró la herida que no cicatrizaba ni se desgarraba por completo. Tras un breve momento de reflexión, sus ojos parpadearon, y entonces, sin pestañear, extendió la mano y presionó su brazo roto, que apenas colgaba y estaba unido a unas pocas fibras musculares.
Aplastar...
Se escuchó el aterrador sonido de fibras musculares y carne al ser arrancadas. Wilde se había arrancado el brazo roto y lo había arrojado a un lado para que el suelo lo devorara.
Silbido-
En el siguiente instante, una deslumbrante figura blanca que blandía una espada larga que podía atravesar el espacio descendió del cielo, disparándose hacia abajo como un meteorito en llamas.
Llamas furiosas envolvieron a la corpulenta figura con armadura. Sus penetrantes ojos rebosaban de ira mientras miraba fijamente a Wilde y gritaba furioso: "¡Te encontré, Wilde! ¡No puedes escapar!"
Era José.
Después de luchar durante un buen rato, Wilde se rompió un brazo y aprovechó la oportunidad para retirarse, descansando bajo la cubierta del caótico campo de éter durante unos segundos antes de que Joseph lo alcanzara.
Wilde se burló mientras el abismo pantanoso a su lado se retorcía. Al instante siguiente, una enorme palma, seguida de un brazo, golpeó a Joseph.
¡Boom!
La enorme palma formada por su brazo desmembrado chocó con fuerza contra las llamas que rodeaban a Joseph. Una onda expansiva se expandió, arremolinando el aire pegajoso a su alrededor.
Pero desafortunadamente, con un fuerte grito de Joseph, las llamas blancas que envolvían su cuerpo ardieron brillantemente mientras el filo de su espada cortaba la palma con un impulso imparable.
Shiing”
La punta de la espada golpeó el suelo, y un enorme destello, que se extendió cientos de metros, cortó el aire, dividiendo el éter a los lados y destruyendo todo a su paso. Incluso la enorme palma quedó reducida a cenizas.
Joseph levantó la vista tras recuperar el equilibrio. Una vez más, Wilde había desaparecido.
Levantó su espada y apuntó en cierta dirección, gritando con frialdad: "Es inútil, Wilde. ¿Correr es todo lo que sabes hacer?
Han pasado dos años y no eres diferente de entonces. Solo un perro callejero huyendo con el rabo entre las piernas.
A varios miles de metros de distancia se encontraba Wilde, quien había regresado a su mundo. Su mirada era solemne mientras reflexionaba.
En ese momento, ambos sabían que no había mucha diferencia de fuerza entre ellos. La percepción tampoco era muy contrastante, y era imposible mantener la distancia, ya que serían detectados de inmediato.
Pero lo que más necesitaban en ese momento era tiempo.
El primer paso para alcanzar el rango Supremo era comprender las Leyes. Ambos habían llegado a esa etapa prácticamente al mismo tiempo, y era difícil determinar quién era superior.
En cuanto al segundo paso, sería formar un dominio.
Este fue el paso más crucial para los rangos Supremos, y también la fuente de su poder.
Podría decirse que quien primero formara un dominio ganaría esta batalla. Ambos bandos competían contra el tiempo.
Joseph continuó persiguiendo y luchando contra Wilde, sin dejarle tiempo para pensar en cómo formar su dominio, pero al mismo tiempo renunciando al suyo.
En una batalla tan tensa, era difícil para cualquiera de los bandos tener un respiro.
Por lo tanto, ambos estaban esperando una oportunidad…
Wilde reveló lentamente una sonrisa maliciosa.
Tres, dos, uno.
Tras una cuenta regresiva mental, levantó temblorosamente el cuchillo ceremonial que tenía en la mano que le quedaba y se preparó para entonar un conjuro. Como era de esperar, vio a Joseph salir disparado como una llamarada brillante. Llamas blancas y ardientes, hechas de éter, quedaron tras su trayectoria recta, evaporando al instante la inmundicia abisal que Wilde había invocado del suelo.
¡Una oportunidad!, pensó Joseph cuando vio a Wilde, que parecía haberse detenido en el lugar debido al cansancio.
Levantó su espada, haciendo una finta como si intentara bloquear, pero en realidad condensó rápidamente éter en su puño y golpeó el abdomen de Wilde, lanzando al anciano mago negro al aire al instante. Además de las numerosas llamas blancas producidas por la explosión etérea, la mayor parte del cuerpo de Wilde quedó destrozado en varias partes.
En el momento en que recibió el golpe, la sonrisa de Wilde se hizo más amplia a medida que el impulso lo envió volando.
Cuando el campo de batalla ya había sido arrasado, Wilde salió volando por los aires hasta estrellarse contra un pilar en el borde de la barrera del Creador de Sueños.
Joseph se convirtió en un rayo de luz que lo seguía de cerca. No se atrevió a relajarse ni un instante al ver a Wilde caer inerte al suelo como un cadáver. Agarrando con fuerza la empuñadura de su espada, se preparó para asestarle el golpe final en cualquier momento.
Pero al mismo tiempo, no pudo evitar sentir una ligera vacilación e inquietud porque esto había ido demasiado bien...
La insidia y astucia de Wilde exigieron a Joseph el máximo esfuerzo para derrotarlo en aquel entonces. Ahora, dos años después, su acérrimo adversario no debería haber sido derrotado tan fácilmente.
En su vacilación, una conjetura se formó en la mente de José.
Pero de repente, un hormigueo en sus sentidos interrumpió sus pensamientos. Era como si algo en la distancia lo estuviera atrayendo sin querer. Y sin saberlo, ya había sido atraído por los hilos del destino.
-¡¿Toronjil?!
El corazón de Joseph latía con fuerza. Se giró y vio a su amada hija dirigiéndose al campo de batalla, acercándose a la barrera del Creador de Sueños.
No se había dado cuenta de que su batalla ya había llegado a los límites de la barrera del sueño.
A apenas mil metros de distancia, se veía claramente la silueta de Melissa y Winston. Parecían estar discutiendo cuando Winston apartó a Melissa y dijo algo.
"Jejeje... Adivina, Joseph. Si me apurara ahora, ¿qué probabilidades hay de que mate a tu hija?" La voz de Wilde cobró vida de repente, con un tono indiferente pero lleno de malicia y provocación.
La expresión de Joseph se congeló por un momento antes de convertirse en una lívida.
Cuando recuperó el sentido, ya había aplastado a Wilde con todas sus fuerzas una vez más mientras llamas blancas explosivas envolvían su campo de visión.
En el segundo siguiente, se dio cuenta inmediatamente de que todo era un plan de Wilde para provocarlo.
¡Pero esta constatación llegó tarde!
El cuerpo maltrecho y destrozado de Wilde había volado lejos una vez más. Tras toser un torrente de sangre, rió como un loco. "¡Jajajaja! ¡Gracias, Joseph! Si no fuera por tu fuerza, me temo que no habría podido liberarme de este cuerpo podrido y alcanzar un verdadero dominio de rango Supremo".
Las llamas que envolvían a Wilde devoraron su cuerpo, suprimiendo por completo su capacidad de autorregeneración. Sus células marchitas ya no podían renacer y se convirtieron en nada entre las furiosas llamas blancas. Finalmente, no quedó nada.
Sin embargo, había algo diferente en el mago negro.
A Joseph casi se le salieron los ojos de las órbitas. ¡Solo entonces se dio cuenta de que Wilde había usado su propio golpe para comprender completamente su Ley y formar su propio dominio!
¡El Caballero Radiante envolvió su cuerpo en éter y cargó como un rayo de luz, tratando de agarrar a Wilde!
¡Pero ya era demasiado tarde!
Antes de que la mano de Joseph pudiera alcanzarlo, el cuerpo de Wilde, que se deshacía rápidamente y seguía riendo frenéticamente, se consumió en las llamas del éter. Al mismo tiempo, un nuevo cuerpo nació de la destrucción.
Wilde, que estaba cerca de convertirse en dios, estaba a punto de abandonar el cuerpo humano que lo restringía.
Más rápido, más rápido”
José se obligó a sí mismo y utilizó todas sus fuerzas para moverse más rápido, con la esperanza de poder volverse incluso más rápido que el tiempo mismo.
Wilde se hinchó rápidamente en el vacío. Bajo su túnica ya no existía un cuerpo humano, sino una bola de carne con docenas de tentáculos cubiertos de ojos rojos lacados.
La figura del mago negro había desaparecido, como un enorme trozo de carne plantado en el suelo. Solo una cabeza rota, que aún revelaba esa sonrisa burlona, permanecía sobre la masa tentacular.
Cada existencia de rango Supremo tenía sus propias Leyes que regían. En ese momento, un nuevo dominio de la Ley estaba tomando forma.
Cada vena de la frente y los brazos de Joseph estaban abultadas mientras rugía furiosamente, queriendo matar a su oponente antes de que la transformación se completara.
Levantó la espada en su mano, y su hoja quemó rápidamente todo lo que tocó. La colisión del éter encendió deslumbrantes llamas blancas capaces de vaporizar a cualquier persona común que la mirara directamente.
Detrás de él, una enorme figura humanoide de luz condensada, similar en tamaño al cuerpo recién fusionado del mago negro, ensombrecía sus acciones.
Sin embargo, estas dos figuras eran completamente diferentes.
“Joseph, nuestra batalla está llegando a su fin. El destino ha decidido escribir el desenlace”. Lo último de la vieja cabeza de Wilde fue quemado por las llamas blancas, su voz ronca, flotando en el campo de batalla como un olor a podrido, anunciando...
"Me convertiré en destrucción.
"Lo que siempre he estado buscando es la destrucción, pero no puedo tocar el fin de la destrucción y el verdadero significado porque no puedo experimentar personalmente la destrucción.
"Y ahora, gracias, Joseph. La muerte es el punto más cercano a la destrucción.
"Todo tiene un final, y esa eventualidad ahora está en mis manos.
"Joseph", dijo Wilde como si llamara a un camarada, solo que su voz era dispersa, aguda y aterradora. Tan solo oírla podía hacer perder la cabeza.
Lo perderás todo, serás derrotado y morirás miserablemente. Esto ya lo he visto muy claramente.

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Estás leyendo el capítulo 369 de En Realidad no Soy el Lacayo del Dios Demonio (Novela), un novela. Lin Jie, un transmigrador, es el dueño de una librería en otro mundo. Es amable y cariñoso, y a menudo recomienda libros de sanación a los clientes que pasan por un mal momento. De vez en cuando, también promociona en… Este capítulo tiene publicado el 25 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. En Realidad no Soy el Lacayo del Dios Demonio (Novela) tiene 456 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.