Leer En Realidad no Soy el Lacayo del Dios Demonio (Novela) Capítulo 334 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La sombra oscura y fuera de lugar que se había inclinado con gracia volvió a desaparecer en un abrir y cerrar de ojos, como si fuera espuma o una ilusión.
Sin embargo, las miradas de los demás a su alrededor y los gritos de los sirvientes no podían ser fingidos.
¡Golpe! John quedó aturdido y el vaso que tenía en la mano cayó al suelo, haciéndole añicos, estremeciéndose. Entonces, como si despertara de un sueño, se dio cuenta de la gravedad del problema y se le encogió el corazón.
¿Muertos? ¿Todos muertos?
Un presentimiento ominoso le heló la sangre. Su expresión se desdibujó al instante mientras se abalanzaba sobre él y agarraba con fuerza el cuello del sirviente. Con el cuerpo tembloroso, rugió: "¿Qué quieres decir con que todos están muertos? ¿Qué pasó exactamente? ¡Explícate!"
El rostro del sirviente estaba cubierto de mocos y lágrimas, ahogándose y luchando por respirar bien por el fuerte agarre de John. Mientras su rostro se enrojecía gradualmente, dijo con gran dificultad: “El amo y los demás… estaban llevando a cabo… el ritual de atadura de esclavos… De repente, todo se volvió negro por un instante. El ritual se interrumpió bruscamente y toda la casa se derrumbó después. Entonces empezó a arder. Fue demasiado rápido, demasiado rápido… No me di cuenta de nada. Simplemente me arrastré hacia adelante y salí corriendo…”.
Los ojos de John eran los de una bestia devoradora de hombres mientras fulminaba con la mirada al sirviente que tenía delante. "¿Te escapaste?", siseó entre dientes.
El sirviente se asustó, pero negó con la cabeza al instante. “No, no, no, no corrí... El amo me pidió que lo encontrara y le informara...”
Las manos de John apretaron el cuello del sirviente mientras su rostro se tornaba aún más malévolo. "¿Para informarme que todos están muertos? Si no sabes nada, ¿cómo sabes que todos están muertos? ¡Deja ya de tonterías!"
El noble joven estaba increíblemente tranquilo. En semejante ocasión, incluso si todos sus familiares estuvieran muertos, ¡no podía permitir que el asunto se resolviera así! Tenía que... darse tiempo para encontrar una salida.
De lo contrario” John pensó en la suposición que había tenido hacía unos momentos, así como en las palabras que acababa de decir” él también estaría muerto.
"¡Gurgh, gurgh…!" El sirviente entró en pánico al darse cuenta de que el joven amo estaba usando el encantamiento especial del Clan Fred mientras le hablaba. ¡Intenta matarme!
Las pupilas del sirviente se contrajeron mientras intentaba forcejear y gritar, pero descubrió que no podía moverse ni siquiera emitir un chillido.
Su fuerza vital se desvanecía rápidamente, su rostro se estaba poniendo pálido y sus pupilas casi se dilataron.
Una mano se extendió y agarró el brazo de John con tanta fuerza que casi le destrozó los huesos.
John giró la cabeza y se encontró con los ojos gris acero de la anfitriona de la fiesta que lo miraban con frialdad, lo que fue rápidamente seguido por un sordo "pop".
Bajó la cabeza y al instante vio la imagen residual de ese brazo delgado y rubio apretándose en un puño. Oyó un leve silbido de viento mientras un pelaje y músculos blancos y plateados lo envolvían por una fracción de segundo. Lo que siguió fue un dolor inimaginable que brotó de su abdomen, lo que lo hizo soltarse de inmediato y desplomarse en el suelo.
"¡Uf... tos!"
Acurrucado en el suelo, John tenía el rostro contorsionado por el dolor mientras se retorcía como un gusano. Al mismo tiempo, la parte inferior de su cuerpo sufría de incontinencia.
Ji Zhixiu miró hacia abajo desde arriba y retiró el puño antes de retroceder dos pasos de aquella escena miserable. Si el jefe Lin no la hubiera detenido, le habría dado un puñetazo en la cara.
Pero esto fue más que suficiente... Había controlado bien su golpe, y no había sangrado superficial ni herida. Sin embargo, los órganos internos de John estaban destrozados y aplastados. Los magos sin conjuros defensivos eran tan débiles como los humanos comunes.
Ji Zhixiu ahora controlaba perfectamente su fuerza. No había sido un esfuerzo momentáneo, sino una difusión sostenida: primero destrozando los órganos internos y luego disolviéndolos hasta formar una pasta. Esto significaba que el dolor insoportable que sentía constantemente en su cuerpo duraría quizás una hora entera, hasta que John muriera.
Mientras tanto, reforzaría a John con Resolución de Acero para mantenerlo despierto. ¿Intentaba huir tras ofender al Jefe Lin? Aunque el Jefe Lin ya lo había castigado personalmente, como partidaria del Jefe Lin, necesitaba expresar su postura.
Tomó una servilleta de una mesa a un lado y sonrió mientras se secaba las manos. “Parece que el Sr. John está demasiado afligido y no puede controlarse. Ayúdenlo a levantarse para que descanse un poco y luego tráiganlo a casa para que le eche un vistazo. La policía ya ha sido informada del asunto de los Freds, y la Unidad Central de Policía se encargará de ello. Por favor, no se preocupen”.
Se escuchó un leve murmullo entre la multitud.
John, a quien ayudaron a ponerse de pie, percibía vagamente la humedad y el hedor que emanaban de la parte inferior de su cuerpo en medio del intenso dolor que lo recorría. Todas las miradas estaban fijas en él mientras lo arrastraban.
Los demás invitados lo observaban…
No lo afrontó ni lo ocultó. Simplemente observó cómo lo arrastraban y dejaban al descubierto su lado más miserable.
Esta fue la mayor tortura para un hombre extremadamente orgulloso y orgulloso de su estatus noble.
"Gurgh... uhh..." John dejó escapar un débil grito de desesperación. Al abrir los ojos, veía las miradas de la gente a su alrededor, y al cerrarlos, un dolor intenso le recorrió el cuerpo. Incluso oía el sonido de fragmentos de hueso clavándose en sus entrañas.
Mientras sufría tal tortura, fue llevado a la mansión del Clan Fred, donde las llamas aún parpadeaban.
La otrora glamurosa mansión, el enorme edificio familiar que pertenecía al Área A, el dominio que John había descrito como una clase superior que los plebeyos nunca podrían imaginar, ahora era una ruina carbonizada.
"Uhh... ah..."
John abrió mucho los ojos y vio los cuerpos arrodillados en las llamas. De allí provenían su confianza y arrogancia. Miembros de una antigua y poderosa familia de magos negros.
Lo empujaron al suelo y se arrastró hacia adelante con gran dificultad, con una expresión de total desolación en su rostro. En ese momento, todo lo que una vez tuvo quedó destruido.
Aún quedaban en el suelo algunos restos del ritual de atadura de esclavos. Este cruel ritual consistía en cortar la lengua, sacarle los ojos y apuñalarle el tímpano al esclavo para que no pudiera hablar, ver ni oír, y solo obedeciera incondicionalmente las órdenes de su amo como si no fueran más que mascotas.
Era exactamente lo que amaba el clan Fred: una parte importante del comercio de esclavos y un medio de entretenimiento para ellos.
Y estos esclavos "voluntarios" provenían de los barrios marginales del Distrito Alto…
Ahora, por una intervención indescriptible, el ritual de esclavitud se había interrumpido y revertido por completo. Todos los efectos se habían aplicado a los miembros del Clan Fred.
Solo había tres enormes cavidades en los rostros de aquellos cadáveres arrodillados en las llamas, como si hubieran sido roídos por algo. La escena parecía una pintura del infierno, pero los esclavos encadenados a su lado lloraban de alegría por haber sobrevivido a una calamidad.
Y esa escena quedaría finalmente congelada en ese momento para siempre en los ojos de John.

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Estás leyendo el capítulo 334 de En Realidad no Soy el Lacayo del Dios Demonio (Novela), un novela. Lin Jie, un transmigrador, es el dueño de una librería en otro mundo. Es amable y cariñoso, y a menudo recomienda libros de sanación a los clientes que pasan por un mal momento. De vez en cuando, también promociona en… Este capítulo tiene publicado el 25 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. En Realidad no Soy el Lacayo del Dios Demonio (Novela) tiene 456 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.