Leer En Realidad no Soy el Lacayo del Dios Demonio (Novela) Capítulo 165 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Rodney sonrió al ver a los siete sacerdotes "afortunados" que rodeaban el altar convertirse en montones de carne destrozada en un abrir y cerrar de ojos. La sangre salpicada por doquier tiñó el altar blanco de un rojo brillante, y varios órganos aún activos se retorcían en el suelo.
Esta habitación interior sellada se llenó instantáneamente con el penetrante olor a sangre y las estatuas de los papas del pasado que estaban a su alrededor parecieron pasar de solemnes a espeluznantes.
Jaja... Jaja...
Las expresiones de miedo y pánico eran lo último en sus rostros mientras luchaban hasta que sus ojos se apagaron gradualmente mientras perdían sus últimos alientos.
Rodney se dirigió al altar y con gran interés observó al último sacerdote que aún luchaba por permanecer en pie.
El componente principal de la Esencia de la Luna Sagrada eran fragmentos del artefacto sagrado, 'Niño de la Luna Durmiente', que cuando se despertaba, modificaba a su anfitrión para formar una morada adecuada para que lo divino descendiera, sin importar si estaba en carne o en espíritu.
Éste era el 'feto'.
No hace falta decir que la placenta de plata colocada encima del altar en el centro era la "placenta".
Toda la cámara interior, con runas inscritas por todas partes, era en sí misma un altar y el 'útero'...
Cuando el 'feto', la 'placenta' y el 'útero' existían todos juntos, ¡'Dios' nacería del feto!
Rodney tenía una expresión de éxtasis al contemplar la escena. Era un dios real, venerado durante miles de años.
¡Hoy verdaderamente descenderá del reino de los sueños al mundo real y será verdaderamente contemplado por la gente y adorado!
¡Gakk! ¡Gakk!
Tentáculos brotaron del pecho del sacerdote bailando salvajemente mientras tiraba de ambos extremos de su cuerpo, aparentemente tratando de ensanchar la cavidad de la cual crecían estos tentáculos.
Pfft…
El sacerdote no dejaba de toser sangre, moviendo las manos frenéticamente como si intentara agarrarse a algo. Luchó durante quince minutos antes de caer al suelo de cansancio.
Y al caer, esos tentáculos parecieron perder todo impulso. Poco después, se desplomaron y también se desplomaron al suelo. Al observarlos más de cerca, esos tentáculos viscosos y sangrientos parecían intestinos.
Se reanudó el silencio. Aparte de los cadáveres esparcidos por el suelo, Rodney y la Santa eran los únicos seres vivos en la habitación.
Al principio, Rodney seguía mirando fijamente los cadáveres en el suelo con una mirada de anhelo y expectación. Pero con el paso del tiempo, la emoción en su rostro desapareció gradualmente y finalmente fue reemplazada por decepción y furia.
Todos muertos… Eso significaba que… ninguno de ellos pudo resistir la llegada de la Luna. ¡Todos habían fracasado!
¡Baam!
Rodney golpeó la mesa con los puños e hizo una seña a la Santa que estaba a un lado. Con una mirada desprovista de emoción, ordenó: “Sheryl, llama a la siguiente tanda”.
“Sí.” La Santa salió de la cámara, sonriendo amablemente mientras iba a seleccionar al siguiente grupo de sacerdotes.
"Está bien, está bien..." Rodeny se acercó al altar y apaciguó la placenta que se estremecía y emitía débiles gemidos. La sangre y las vísceras del suelo fueron absorbidas por el altar blanco hasta que no quedó ni una gota y todo quedó reluciente de limpio.
Con tantos más "fetos", era inevitable que hubiera uno afortunado.
"El tiempo no espera a nadie. Parece que es hora de distribuir masivamente la Esencia de la Luna Sagrada..." murmuró Rodney para sí mismo.
--
Annie Tuttle era una ama de casa común y corriente. Tenía dos hijos y un marido panadero.
A la hora de la cena, mientras intentaba convencer a sus hijos para que comieran, escuchó las noticias en la televisión: Recientemente, en la Iglesia de la Cúpula hubo un incidente en el que un sacerdote cometió apostasía y, mediante el uso de explosivos de origen desconocido, hizo estallar dos iglesias, lo que causó al menos 1.700 víctimas, entre ellas el padre Terrence, de la Capilla de la Caridad.
La gente de la Séptima Parroquia debería conocer bien al Padre Terrence. Fue... una figura paterna para Vincent, quien le dio la espalda a esta bondad y perdió su humanidad, dirigiéndose directamente a la Capilla de la Caridad tras apostatar y asesinar...
Annie frunció el ceño y tomó el control remoto para cambiar de canal. Era la tercera vez que veía noticias así.
"Haa..." Ella suspiró.
El padre Vincent ya había ayudado a su familia. Tiempo después de mudarse, se oían ruidos extraños provenientes del ático y las paredes, por lo que sospecharon que se trataba de espíritus malignos.
Pero después de que el Padre Vincent fue invitado a echar un vistazo, descubrió que en realidad era debido a las migas de pan y otros postres de la panadería que hacían que las ratas se reprodujeran y vivieran dentro de las paredes.
El padre Vincent había ayudado a abrir las paredes y a limpiar el ático para ahuyentar a todas esas ratas.
A pesar de hacer algo aparentemente irrelevante para su trabajo, el amable sacerdote simplemente se rió y dijo que "tendría que servir a los fieles dondequiera que brillara la Luna".
Annie no podía olvidar cómo el sacerdote con polvo en todo el rostro por haber limpiado el ático había sacado una botella de veneno para ratas y bromeó diciendo que así era como se veía el agua bendita.
¿Cómo pudo un hombre bondadoso y atento como el Padre Vincent ser capaz de volar dos iglesias y asesinar a un hombre que era como un padre adoptivo para él?
Ella no estaba dispuesta a creer que el Padre Vincent fuera esa persona, pero su fe en la Iglesia de la Cúpula la hizo vacilar.
Annie negó con la cabeza. Era una persona común y corriente con suficientes preocupaciones en su vida diaria. Esos asuntos le eran demasiado lejanos y no podía hacer nada, aunque decidiera creer.
"Mamá, mamá, mamá, mamá..." Sus dos hijos volvieron a tirar de su ropa, instándola a salir a jugar.
"Está bien, está bien."
Annie tranquilizó a los dos pequeños y le sonrió a su esposo. En el ambiente tranquilo y cálido, la familia se preparó para dormir como de costumbre.
...
"¿Dónde estoy?"
Annie observaba atónita su entorno. La calle tranquila estaba vacía y la noche era oscura. A lo lejos, parecía oírse un leve ruido.
Sin embargo, Annie recordó que ya debería haberse quedado dormida.
Entonces... ¿estoy soñando?
Annie avanzó con dificultad, aturdida, experimentando una vaga sensación de familiaridad. Levantó la vista y vio el letrero de la Capilla de la Caridad.
¿Capilla de la Caridad?
¡Por fin lo recordó! ¿No era esta una calle cerca de la Capilla de la Caridad que presidía el Padre Terrence?
Las noticias eran precisas, pues los habitantes de la Séptima Parroquia conocían bien al Padre Terrence. Personas de la edad de Annie acudían a la Capilla de la Caridad para recibir tratamiento cuando eran jóvenes.
El vago recuerdo se hizo claro en un instante y Annie instintivamente quiso llamar a la puerta.
Pero antes de que pudiera moverse, una figura apareció a la vuelta de la esquina, haciendo que Annie saltara.
Observó con sobresalto cómo la figura se tambaleaba y caía en la puerta. Su cuerpo estaba carbonizado y cubierto de sangre. Había dos agujeros sangrientos donde se suponía que estaban los ojos, pero Annie reconoció ese rostro.
¡Padre Vicente!
Annie se tapó la boca mientras sus ojos se abrieron con incredulidad.
Pero lo que ocurrió después realmente cambió su percepción de todo lo que sabía...
--
Al día siguiente.
Annie se despertó temprano, pero todavía estaba acostada en su cama, mirando fijamente al techo.
Ella no sabía lo que significaba ese sueño, pero el espantoso Apóstol de la Luna Menguante, el difunto Padre Terrence y el Padre Vincent, que lloraba en silencio entre las llamas, estaban todos frescos en su mente.
Un pensamiento escalofriante no dejaba de rondarle la mente. ¿Podría... podría ser esta la verdad?
¡Mamá, socorro! ¡Tengo miedo! Los niños se despertaron llorando, gimiendo mientras contaban su pesadilla incoherentemente.
Se le puso la piel de gallina al escuchar a sus hijos. Las palabras que usaban eran diferentes, pero en general, ¡lo que habían experimentado era exactamente igual a su sueño!
¡No es posible que esto sea una coincidencia!
¿Podría ser el fantasma vengativo del Padre Vincent?
Pero ¿por qué el Padre Vicente se veía así en el sueño?
¿Fue esa la razón por la que cometió apostasía?
Otra iglesia...
¿Fue real todo lo que ocurrió en el sueño?
La angustiada Annie llevó a sus hijos a la sala y vio a su esposo sentado en el sofá, aturdido. Su expresión vacía la hizo preguntar: “George, ¿tú también tuviste ese sueño?”.
George se quedó paralizado y su expresión se tornó seria. "¿Ustedes también soñaron con eso?"
Los dos adultos se miraron fijamente, dándose cuenta de que algo no estaba bien y sintieron un escalofrío recorriendo sus espaldas.
George tragó saliva y forzó una sonrisa. "No nos asustemos primero. Quizás deberíamos ir a la iglesia..."
Sin embargo, su voz se apagó hacia el final. Si todo en el sueño era cierto, ¿se podía confiar en la Iglesia de la Cúpula?
Anillo, anillo...
Sonó el teléfono de la sala y Annie fue a contestar. Era su buena amiga Athena.
Ella también era creyente de la Iglesia de la Cúpula y también había sido ayudada por el Padre Vicente en el pasado.
Aquella mujer regordeta de mediana edad preguntó vacilante: "Annie, ¿tuvisteis... todos vosotros ese sueño?"

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En Realidad no Soy el Lacayo del Dios Demonio (Novela) Capítulo 165
Estás leyendo el capítulo 165 de En Realidad no Soy el Lacayo del Dios Demonio (Novela), un novela. Lin Jie, un transmigrador, es el dueño de una librería en otro mundo. Es amable y cariñoso, y a menudo recomienda libros de sanación a los clientes que pasan por un mal momento. De vez en cuando, también promociona en… Este capítulo tiene publicado el 29 de septiembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. En Realidad no Soy el Lacayo del Dios Demonio (Novela) tiene 456 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.