Leer En Búsqueda de la Verdad (Novela) Capítulo 944 online gratis en español
🏴 Grupo: SolcarJ✍️ Traducción: SolcarJ
En el Mundo Verdadero Dao de la Mañana, una batalla que sacudió tanto a todo el mundo verdadero que incluso Mundo Verdadero Sagrado Yin y el Mundo Verdadero del Emperador del Abismo le estaban prestando atención acababa de comenzar, y ya era increíblemente devastador.
¡Esta fue una gran guerra en la que casi todas las razas en Mundo Verdadero Dao de la Mañana se habían unido para luchar contra la Secta Dao de la Mañana!
Se podría decir que la Secta Dao de la Mañana estaba rodeada de enemigos por todos lados. La rebelión había sido iniciada por los Inmortales que habían logrado que las otras razas trabajaran junto con ellos por algún método extranjero, lo que tomó a la gente de la Secta Dao de la Mañana un poco por sorpresa.
Sin embargo, la Secta Dao de la Mañana era una secta que controlaba todo un Mundo Verdadero por sí solo, por lo que su fuerza definitivamente no era algo ordinario. Una vez que se defendieron de la primera ola de ataques lanzados por la Unión de Inmortales, ejecutaron un violento contraataque.
Los rugidos surgieron en los cielos desde los campos de batalla en todo el mundo verdadero. Los fuertes golpes se convirtieron en el ruido constante en Mundo Verdadero Dao de la Mañana. Los planetas de cultivo se hicieron añicos y muchas personas murieron, lo que provocó que un hedor sangriento llenara cada rincón del Mundo Verdadero Dao de la Mañana.
Dentro del territorio de los Inmortales había una secta llamada Secta de las Cien Flores. Todas las personas allí eran hermosos o hermosas, y en el mundo de los Inmortales, este lugar se consideraba una pequeña secta.
Hace setecientos años, un hombre había entrado en esta secta. Era una persona con dulzura y elegancia similar a una flor, y le gustaba que la luz del sol brillara en el perfil de su rostro, le gustaba jugar con flores y plantas, y le gustaba... formar relaciones ambiguas con las discípulas en el secta, porque siempre se comunicaban entre sí como si estuvieran coqueteando.
Hace setecientos años, había sido un discípulo de la Secta interna en la Secta. Setecientos años después, se convirtió en un discípulo central, pero aún conservaba su personalidad. Era agradable, pero había algunos que sentían envidia pero no podían hacer nada al respecto.
Por supuesto, esa envidia provenía principalmente de los hombres.
Su nombre era Hua Yan Yue.
Un hombre cuyo apellido significaba flor.
–Yue'er...–. La voz resignada de una mujer llegó lánguidamente desde un jardín en la montaña donde se encontraba la Secta de las Cien Flores.
–Por favor, llámame segundo hermano mayor...– Un hombre de cabello largo vestido con una túnica larga blanca se paró bajo el sol, y con una sonrisa, miró hacia la mujer que tenía una elegancia madura y encantadora.
–Soy tu Maestro...– la mujer suspiró.
–Pero hace setecientos años, eras mi hermana menor–. El hombre negó con la cabeza y caminó junto a la mujer. La ayudó a tirar de un mechón de cabello detrás de su oreja, que había sido desordenado por el viento.
–Al igual que lo que dijiste anteriormente, la Unión de Inmortales ha librado una guerra contra la Secta Dao de la Mañana... y he organizado muchas sectas pequeñas en función de tu solicitud... Setecientos años puede que no sea mucho tiempo, pero es suficiente para hacer que treinta y nueve sectas se conviertan en nuestras afiliadas –. La mujer bajó la cabeza. Ella no resistió las acciones del hombre mientras hablaba en voz baja.
–Entonces... ¿se ha confirmado mi lugar en el barco que se dirige a las Tierras Estériles de la Esencia Divina?– preguntó el hombre suavemente mientras soplaba en el oído de la mujer.
–No puedo confirmarlo todavía...– la mujer instintivamente dio un paso atrás.
–Está bien, pero aquellos de la Secta Dao de la Mañana que actúan como guarniciones en las Tierras Estériles de la Esencia Divina ya deberían haber sido convocados de regreso, ¿verdad?– El hombre sonrió suavemente.
La mujer levantó la cabeza y con perplejidad en su voz le preguntó: – ¿Por qué insistes en ir a las Tierras Estériles de la Esencia Divina? Ese lugar es una prisión...
El hombre negó con la cabeza y miró al cielo, sin hablar.
En el fondo de su corazón había una serie de palabras, y eran palabras que no podía decirle a la mujer.
"Porque mi hermano menor más joven está allí..."
\*\*\*\*\*\*
Dentro de la Secta Dao de la Mañana había una galaxia que no pertenecía a los Inmortales. Esa galaxia pertenecía a una raza llamada Aulladores del Cielo. Dentro de esa galaxia había una secta enorme, y si alguien la veía desde fuera, se daría cuenta de que estaba formada por espadas infinitas. Flotó en la galaxia y rodeó un planeta de cultivo.
Había un edificio increíblemente distinto en ese planeta. Era una enorme espada cuya mitad revelada afuera ya tenía cien mil pies de altura. Penetró a través del planeta, e incluso la punta de la espada en sí tenía cien mil pies de largo. Desde la distancia, el planeta y la espada eran increíblemente llamativos.
Había trescientos cultivadores vestidos con túnicas negras sentados con las piernas cruzadas alrededor de la espada. Estos cultivadores tenían capuchas que cubrían sus cabezas y no se movían, pero un aura asesina que surgió en el cielo se estaba gestando alrededor de sus cuerpos, como si pudieran hacer que el clima en el mundo cambiara y las nubes y el viento aumentaran en el momento en que se levantaron.
Todos ellos parecían estar en la etapa intermedia del Reino Plano Mundial. De hecho, cualquier persona podía sentir claramente que había un sello dentro de ellos, y si ese sello se rompía... nadie sabía qué tipo de brillo explotaría de ellos.
\* Dong... dong... dong... \*.
Los golpes de un tambor de guerra resonaron rápidamente en el área. A medida que los sonidos del tambor viajaban hacia afuera, los trescientos cultivadores de la zona levantaron gradualmente la cabeza.
Sus miradas estaban todas enfocadas en la punta de la enorme espada que rodeaban. Puede que sea borroso en sus ojos, pero una imagen ya había aparecido en sus cabezas.
En esa imagen había nubes que parecían estar flotando sobre la punta de la espada en la galaxia. Dentro de esas nubes había una persona sentada con las piernas cruzadas. Ante él había un tambor enorme, y los golpes llegaban cuando golpeaba el tambor con la mano derecha.
Esa persona... ¡no tenía cabeza!
Estaba medio desnudo. Sus pezones le servían de ojos y su ombligo era su boca. En su mano izquierda tenía un hacha de batalla de varias docenas de pies. Con su mano derecha apretada en un puño, golpeó el tambor.
¡Era conocido como Xing Gan por la gente de la Secta!
Hace setecientos años, se había unido a la Secta, y durante esos setecientos años, su nivel de cultivo aumentó a un ritmo que sorprendió a todos, pero lo que los dejó aún más incrédulos fue el espíritu de lucha que poseía esta persona.
Era tan fuerte que su aura asesina era tan densa que era suficiente para hacer que una persona se sintiera arrojada al infierno en el momento en que la veía. Este era un Demonio Natural, una presencia públicamente reconocida por todos los cultivadores de la Secta.
Los sonidos del tambor eran como un trueno. Mientras las explosiones se elevaban hacia el cielo, el decapitado Xing Gan se puso de pie. En el momento en que lo hizo, su alto cuerpo hizo que el mundo perdiera su color y todos los rugidos se silenciaran.
Un rayo crepitó en el cielo. Mientras iluminaba el suelo, los relámpagos formaron una cara gigantesca en el cielo.
– ¡Aullador del cielo!– el hombre sin cabeza gritó en un gruñido bajo que retumbó en todas direcciones. Su voz retumbó en todas direcciones y ahogó el trueno.
– ¡Me prometiste que una vez que yo, Xing Gan, me uniera a tu secta, ejecutarías tu habilidad divina y me enviarías a las Tierras Estériles de la Esencia Divina!– Mientras el hombre rugía, las trescientas personas bajo la espada se pusieron de pie juntas. Un aura asesina indescriptible brotó de sus cuerpos, y fue tan fuerte que sus presencias se conectaron. Un aura poderosa rodeó la espada. Mientras barría hacia afuera en todas las direcciones, llenó todo el planeta de cultivo.
Cualquiera que mirara encontraría que el planeta de cultivo estaba rodeado de niebla. Se formó a partir de un aura asesina, y se manifestó después de que el kismet en el lugar fuera ahuyentado. Dentro de esa niebla había innumerables espíritus vengativos. Había hombres y mujeres entre ellos, así como feroces bestias y cultivadores. Todos aullaban estridentemente.
–En el transcurso de setecientos años, he matado mil millones de vidas por ti...–. Cuando el hombre en la punta de la espada dijo estas palabras, los gritos estridentes de las ilusorias almas vengativas que rodeaban el planeta de cultivo se hicieron aún más fuertes. No hace falta decir que... eran los mil millones de almas que había matado.
– ¿Cuándo... me vas a enviar a las Tierras Estériles de la Esencia Divina?– rugió con fuerza.
En el instante en que lo hizo, las trescientas personas en el suelo alzaron la cabeza juntas y soltaron rugidos que sacudieron el cielo.
– ¡¿Cuándo me vas a enviar a las Tierras Estériles de la Esencia Divina?!– Estas trescientas personas gritaron enojadas, y mientras lo hacían, el viento les quitó las capuchas que cubrían sus cabezas para revelar... cabezas calvas llenas de marcas que exudaban la presencia de los chamanes. Estas trescientas personas... ¡eran las almas de Nueve Li!
El rostro formado por un rayo en el cielo permaneció en silencio mientras miraba al hombre. En sus ojos había un indicio de gran elogio y profundo respeto. Luego dijo en voz baja: –Una vez que termine la guerra contra la Secta Dao de la Mañana, te enviaré personalmente a las Tierras Estériles de la Esencia Divina y te ayudaré a buscar a tu hermano menor. ¡Si no cumplo mi palabra, entonces todos los Aulladores del Cielo se enfrentarán al desastre del exterminio!
–Está bien...–. el hombre sin cabeza en la punta de la espada asintió con tristeza.
–Guerreros de Nueve Li, nosotros... ¡iremos a la guerra!
– ¡A la guerra!– Los que le respondieron fueron las trescientas personas que estaban en el suelo. Sus rugidos se elevaron al cielo y sacudieron tanto los relámpagos que surgieron enormes olas de sonido.
\*\*\*\*\*\*
– ¡Mátalo!
–¡Maldito seas, bastardo! ¡¿Cómo te atreves a tenderme una emboscada?! ¡Te morderé hasta la muerte!
En un campo de batalla en la guerra entre la Secta Dao de la Mañana y la Unión de los Inmortales, rugidos enfurecidos resonaron en el aire. Los cultivadores de la Secta Dao de la Mañana estaban mirando a un hombre al que habían rodeado en estado de conmoción.
El hombre tenía la altura de tres hombres promedio. Tenía una constitución anormal y una fuerza infinita. La piel de tigre que vestía hacía que pareciera que era una bestia feroz con la forma de un tigre desde la distancia, o tal vez la manifestación de un espíritu de tigre.
En ese momento, tenía los dientes cerrados con fuerza sobre un joven cultivador al que había agarrado con la mano derecha. Cuando el cultivador gritó estridentemente de dolor, la persona tigre arrancó una capa de su carne y, con la sangre llenando su boca, echó la cabeza hacia atrás y se rió.
– ¡Ni siquiera necesito Entrar en ningún Sueño para matar a todos y cada uno de ustedes, malditos bastardos! ¡¿Cómo te atreves a tenderme una emboscada?! ¡Si me obligan a tomar una esquina, los arrastraré a todos a mi Sueño! – El hombre levantó al cultivador en su mano y, con un rugido, se abalanzó sobre la gente de la Secta Dao de la Mañana.
Si solo fuera una persona imprudente, los cultivadores no se habrían molestado con él, pero a medida que avanzaba, las Runas aparecían continuamente bajo sus pies. A medida que se superponían entre sí, incesantemente lanzaban habilidades divinas al área, y había pantallas de luz que lo protegían, lo que dificultaba que otros se defendieran.
– ¡Maldita sea, es esa persona otra vez! ¡¿De dónde vino?! ¡Parece un tonto, pero nunca había visto a un idiota con tan grandes habilidades con las Runas!
–Las Runas de esta persona... ¡ya pueden adquirir forma corpórea! ¡¿Cómo se supone que vamos a rodearlo y matarlo?!
Después de un momento, los cultivadores de la Secta Dao de la Mañana en el área se retiraron rápidamente y abandonaron el lugar mientras albergaban agravios en sus corazones. Su partida hizo que la gente dentro de la Unión de los Inmortales se riera a carcajadas.
–Compañero Daoísta Hu, ¿cuántos mataste esta vez?
–Así es. Compañero Daoísta Hu, cada vez que salgas corriendo, atraerás a una multitud hacia aquí. Calculé el número esta vez. Deberías haber matado a doce personas, ¿verdad? Había varias docenas de los de la Unión de los Inmortales alrededor de la persona tigre, y todos estaban sonriendo mientras miraban hacia él.
Había una mirada de suficiencia en el hombre de piel de tigre. Sacó una jarra de vino de su pecho y, una vez que tomó un gran trago, dejó escapar un fuerte rugido.
– ¡He matado a catorce!– Levantó la jarra de vino y volvió a beber. Estaba a punto de hablar con aire de suficiencia cuando bajó la olla y un escalofrío le destrozó el cuerpo. Miró rápidamente a una figura en la distancia.
Era una persona vestida con largas túnicas negras. Estaba de espaldas a la persona tigre y tenía el pelo largo. En sus manos sostenía una lanza larga. Él era un cultivador, y aunque no era alto, estaba de pie con la espalda recta. La persona tigre dio un rápido paso hacia adelante y agarró el hombro del cultivador. Cuando el cultivador giró la cabeza, se reveló un rostro aterrador ante los ojos del hombre.
–Abuelo... abuelo Hu, ¿qué es?
– ¡Piérdase! ¡No te atrevas a vestirte de negro delante de mí nunca más! ¡Y no te dejes crecer tanto el pelo! ¡Tampoco uses lanzas! – Mientras el hombre rugía, empujó al cultivador y luego tomó la olla de vino para beber de ella nuevamente. Sin embargo, nadie vio que cuando levantó la cabeza, el vino no fue lo único que fluyó hacia su boca. Las lágrimas también fluyeron.
–Hermano menor más joven... ¿estás bien en las Tierras Estériles de la Esencia Divina? Te echo de menos...

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En Búsqueda de la Verdad (Novela) Capítulo 944
Estás leyendo el capítulo 944 de En Búsqueda de la Verdad (Novela), un novela. Una prisión eterna, un cuerpo sin alma, un espíritu sellado, todo perdido. ¡Renunciar ante el destino despiadado, o convertirse en destino! Vivía en una ilusión, estaba perdido, no podía encontrar mi hogar, no tenía un… Este capítulo tiene publicado el 30 de abril de 2021, Traducido por el grupo SolcarJ. En Búsqueda de la Verdad (Novela) tiene 1481 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.