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Leer En Búsqueda de la Verdad (Novela) Capítulo 1458 online gratis en español

🏴 Grupo: SolcarJ✍️ Traducción: SolcarJ
El sol no se podía ver en el cielo. Estaba oscuro arriba, como si fuera la noche en que vagaban los fantasmas. Si los fantasmas querían vagar por la faz de la Tierra, necesitaban oscuridad, no luz del día. Bajo ese cielo oscuro, Su Ming se acercó a la puerta de la ciudad, pero luego, volvió la cabeza y echó un vistazo al palacio. Todavía podía sentir un poco la presencia de Di Tian allí. Hablaba de una despedida de Su Ming y llenaba los alrededores para fusionarse lentamente con la antigua ciudad que había muerto hace un número desconocido de años. Di Tian viviría en su propio mundo y se mentiría a sí mismo para llegar a creer que todo era real. Su Ming suspiró suavemente. Comprendió la determinación de Di Tian, que provenía de la determinación de resucitar los cadáveres que había colocado en la Runa junto al trono. "Solo cuando creas que todo esto es real, la gente resucitada no pensará que este lugar es falso. Di Tian..." Su Ming no habló. Sentía como si hubiera vuelto a conocer al otro, después de que se habían enredado en el odio durante miles de años en Armonioso Morus Alba. –Para la gente que quiere resucitar, eligió perderse, sumergirse en este lugar... ¿Dónde está mi camino? me pregunto... En silencio, Su Ming salió de la ciudad. Cuando cruzó las puertas, giró la cabeza por segunda vez y miró al hombre sin cabeza que estaba sentado arriba y meditando como una estatua. "Primer hermano mayor..." Su Ming miró al hombre por un tiempo. Después de un largo rato, el niño en sus brazos abrió los ojos y Su Ming se dio la vuelta para caminar hacia la distancia. El niño que yacía en los brazos de Su Ming levantó la cabeza y miró a la ciudad antes de hablar en voz baja. –Hermano mayor, ¿conoces a la persona que está encima de la ciudad? Su Ming no volvió la cabeza. Él solo respondió en voz baja. –Él es mi hermano mayor. El niño no siguió hablando. Se limitó a mirar a la figura decapitada sobre la ciudad... Su Ming no interrumpió el entrenamiento de su primer hermano mayor, porque su elección fue diferente a la de Di Tian. Quería tomar otro camino y no perderse más. En cambio, rompería todos los velos de ilusión y abriría los ojos para buscar el mundo real. Si optaba por perderse voluntariamente, estaba seguro de que vería a la figura sin cabeza abrir los ojos. Vería a su primer hermano mayor de sus recuerdos. Su Ming incluso estaba seguro de que tendría una manera de encontrar todas las caras familiares en el mundo que lo rodeaba. Llegaría a verlos a todos ante él. Sin embargo... todas esas cosas seguirían siendo falsas, y Su Ming no quería elegir ese camino. Quería caminar por un camino diferente al de Di Tian. Ese camino sería aún más difícil y más largo, por lo que quizás Di Tian no logró terminar de recorrerlo. Eligió perder su camino. Mientras caminaba hacia la distancia bajo el cielo oscuro, Su Ming estaba rodeado por una presencia de determinación dentro de la atmósfera desolada que flotaba en el aire. Él... absolutamente no se rendiría en su camino. Su Ming podía entender por qué Di Tian no continuó caminando por este camino, ¡pero él mismo definitivamente continuaría hasta el final! En silencio, Su Ming continuó caminando más y más lejos hasta que desapareció del horizonte. Dejó el área alrededor de la ciudad antigua... y se fue a la distancia. –Vi las lágrimas en las esquinas de los ojos de su hermano mayor...– dijo suavemente el niño que yacía en el hombro de Su Ming. Los pies de Su Ming se detuvieron rápidamente. Cuando volvió la cabeza, miró en dirección a la ciudad que ya no podía ver, luego suspiró suavemente. Pasó el tiempo, y pasaron diez años, veinte años... Y luego, cien años pasaron. Su Ming ya había atravesado trescientos manantiales en el otrora glorioso mundo. Año tras año, día tras día, pasaba por el páramo, las montañas y los ríos, los desiertos y los continentes. Cuando llegó al sexto continente, Su Ming se detuvo en silencio ante una montaña. Cerró los ojos. Debajo del cielo nocturno adornado por estrellas brillantes, eligió meditar. Su meditación duró diez años. Cuando Su Ming abrió los ojos de su meditación de diez años, el mundo entero parecía haberse vuelto diferente. No le importaba practicar su cultivo, y tampoco intentó comprobar qué nivel de cultivo había alcanzado. Parecía como si ya no fueran importantes para él. Lo que le importaba no era su nivel de cultivo, sino su epifanía. Su cultivo y sus habilidades de combate eran meros apegos en el proceso de obtener su epifanía. No eran su foco principal. –Vamos. Cuando Su Ming se puso de pie, el niño tiró de sus mangas. Juntos, caminaron hacia la distancia. El paso del tiempo no cambiaría por voluntad de una persona. Poco a poco, pasaron otros noventa años. Era el año cuatrocientos desde que Su Ming había llegado al nuevo mundo cuando llegó al séptimo continente. El suelo era negro y no se podía ver un final. Sin embargo, no había montañas, ríos ni plantas a su alrededor. Lo único que había era una oscuridad sin fin, como si el continente hubiera sido maldecido. Desde la distancia, la tierra negra sin montañas era como un océano negro. Sin embargo, no había olas y era como el Mar Muerto... Quizás había un viejo barco nadando por la eternidad en ese océano, y sentado en ese barco estaba el Viejo Exterminio de los recuerdos de Su Ming. –Él está ahí. En el momento en que Su Ming pisó el continente, dijo esas palabras en voz baja. No trató intencionalmente de buscar la presencia del primer príncipe en el continente. En cambio, naturalmente lo sintió, o más bien... detectó la presencia de Lin Dong Dong. Esa presencia se mezcló. Tenía la presencia del Viejo Exterminio, así como la de... El mejor amigo de la infancia de Su Ming, el hijo de Su Xuan Yi, Lei Chen. – ¿Nos reuniremos?– preguntó el niño suavemente mientras tiraba de la manga de Su Ming. –Él se encontrará con nosotros. Su Ming bajó la cabeza y acarició el cabello del niño, luego se alejó. Cuando llegó su decimocuarto invierno en el séptimo continente, Su Ming no dejó de moverse mientras la nieve caía del cielo. Simplemente siguió caminando. Poco a poco, cuando el suelo se volvió blanco, Su Ming vio la primera montaña en ese continente. Se elevó a las nubes mientras se veía como la palma de una persona. Era... los recuerdos de la Montaña Oscura de Su Ming. Puede que nunca hubiera existido allí antes, pero alguien la había creado para que se mantuviera alta en el mundo. Debajo de esa montaña, Su Ming vio una casa, y afuera, una persona estaba sentada. A primera vista, esa persona parecía ser el primer príncipe, pero cuando Su Ming le lanzó una segunda mirada, se convirtió en Lei Chen. Cuando Su Ming se acercó a él, Lei Chen abrió los ojos. –Estás aquí–. Una sonrisa apareció en los labios de Lei Chen. Su Ming se quedó donde estaba. Después de un largo tiempo, también apareció una sonrisa en su rostro, y fue a sentarse junto a Lei Chen. – ¿Dónde están?– Preguntó Su Ming. –Después de que llegamos a este lugar, nos separaron. Yo tampoco... no tengo ni idea de adónde fueron –. Lei Chen balanceó su brazo derecho y aparecieron algunas jarras de vino entre él y Su Ming. –Ha pasado... mucho tiempo desde la última vez que bebimos juntos, ¿verdad? Todavía recuerdo que robamos el vino del anciano mientras estábamos en Tribu Montaña Oscura y bebíamos al pie de la montaña –, dijo Lei Chen en voz baja. Había una mirada nostálgica en sus ojos. Su Ming estaba callado. Un momento después, tomó una jarra de vino y la colocó junto a sus labios, pero no dijo que las ollas estaban vacías... ya que para Lei Chen, claramente estaban llenas. Había vino que se derramaba de sus labios y había caído sobre la nieve. Esta escena hizo que apareciera un toque de tristeza en el rostro de Su Ming, y lentamente dejó su jarra de vino. – ¿Por qué no estás bebiendo? ¿Sabes... que para que volvamos a beber juntos así... te he esperado cuatrocientos años?– Lei Chen miró a Su Ming con una sonrisa, pero una mirada cansada se abrió paso lentamente en su rostro. Su Ming miró a Lei Chen y preguntó en voz baja: – ¿Por qué? –Estoy cansado... Estoy exhausto desde el fondo de mi corazón. Han pasado muchos años y estoy cansado, tan cansado... –. La angustia apareció en el rostro de Lei Chen. Una vez que tomó un gran trago de su olla, dejó escapar un profundo suspiro. –Este lugar es bueno. Estoy muy satisfecho con eso. Estás aquí, el anciano está aquí, el padre está aquí y toda nuestra gente de Tribu Montaña Oscura está aquí. Este es mi mundo–. Lei Chen sonrió con gran satisfacción. –Lo único que lamento es que ha pasado mucho tiempo desde que bebí contigo... En nuestra vida anterior, éramos hermanos... En esta vida, ¿estás dispuesto a acompañarme y terminar esta jarra de vino conmigo?– Lei Chen preguntó y miró a Su Ming. Sus ojos estaban claros mientras esperaba la elección de Su Ming. Su Ming estaba en silencio, pero el chico a su lado se había puesto nervioso. Tiró de las mangas de Su Ming como si su elección también fuera increíblemente importante para él. –Hermano mayor... no hagas esto...– Hao Hao estaba mirando a Su Ming. Cuando habló, Su Ming ya había recogido su olla. Mientras lo sostenía, Su Ming cerró lentamente los ojos en silencio. Pasó el tiempo sin ninguna señal. Solo la nieve que caía del cielo parecía no molestarse con el ir y venir del tiempo. Siguió cayendo al suelo... Cuando Su Ming volvió a abrir los ojos, vio la nieve en el suelo, la Montaña Oscura, Lei Chen, y pudo ver vagamente a la tribu familiar alrededor de la casa. No muy lejos de la tribu estaba su mayor, que miraba en su dirección. También estaban Bei Ling, Chen Xin y los rostros del pasado mirándolo. Su Ming luego bajó la cabeza. La jarra de vino que tenía en la mano ya no estaba vacía, había aparecido vino en ella. Sin embargo, el chico que estaba a su lado ya no estaba. Miró a Lei Chen, luego bebió el vino de su olla. Una sonrisa apareció en su rostro. Parecía haberle quitado la fatiga y haber hecho desaparecer su desánimo cuando bebió con Lei Chen, su primer amigo, su hermano, bajo Montaña Oscura y en su tribu. Desde la mañana hasta la noche, Lei Chen y Su Ming continuaron bebiendo vino mientras la risa resonaba en el aire. Hablaron del pasado y de los hermosos momentos que una vez habían compartido juntos. –Todavía recuerdo cómo te veías cuando viste a Bai Ling por primera vez. Jaja, hablando de eso, si no hubiéramos ido a la plaza entre las tribus, creo que no te habrías encontrado con Bai Ling –. Lei Chen dejó la olla de vino con una sonrisa. –Todavía recuerdo que te enamoraste de una chica en ese momento, pero nunca estuve de acuerdo con tus gustos en mujeres...– La sonrisa de Su Ming era muy hermosa. Era tan puro como lo había sido en el pasado, inmaculado. Cuando Lei Chen escuchó esas palabras, también se rió de inmediato. Cuando negó con la cabeza, parecía estar lleno de sentimiento. –En ese momento, todavía era joven. Cuando vi lo cerca que estabas de Bai Ling, pensé que también debería tener a alguien cerca de mí. Por alguna razón, pensé que era buena, pero ahora, cuando miro hacia atrás, ya no puedo recordar su nombre.
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Estás leyendo el capítulo 1458 de En Búsqueda de la Verdad (Novela), un novela. Una prisión eterna, un cuerpo sin alma, un espíritu sellado, todo perdido. ¡Renunciar ante el destino despiadado, o convertirse en destino! Vivía en una ilusión, estaba perdido, no podía encontrar mi hogar, no tenía un… Este capítulo tiene publicado el 4 de enero de 2022, Traducido por el grupo SolcarJ. En Búsqueda de la Verdad (Novela) tiene 1481 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.