Leer En Búsqueda de la Verdad (Novela) Capítulo 1380 online gratis en español
🏴 Grupo: SolcarJ✍️ Traducción: SolcarJ
–Cuando aprendes quién eres, ya no eres tú. Cuando ya no sepas quién eres,... ¡serás tú!
Los murmullos llegaron a los oídos de Su Ming y resonaron en su cabeza. Cuando la frase se convirtió en un fuerte estallido y rugió en su corazón, Su Ming abrió los ojos.
El sudor había aparecido en algún momento desconocido en su frente. El cielo afuera era plateado, y se debía a la nieve que caía. La tierra, vestida con un manto de plata, reflejaba una luz que no pertenecía a la oscuridad de la noche.
Su Ming se sentó en una cueva de piedra formada naturalmente debido a una grieta en la montaña. Era un lugar al que había llegado mientras cargaba hacia la Secta Siete Lunas durante tres meses. En la tierra aparentemente interminable, se sentó con las piernas cruzadas y comenzó a regular su respiración.
Estaba increíblemente lejos de la Secta Siete Lunas. Incluso si había alcanzado el primer nivel de Divinidad Dao, todavía necesitaba varios años para alcanzarla.
Debido a eso, no eligió continuar sin detenerse, sino que ocasionalmente descansaba para estar constantemente en la cima de su forma.
En ese momento, abrió los ojos.
Miró el cielo nocturno más allá de la cueva y recordó el sueño que acababa de tener. Rara vez tenía sueños, porque no aparecían cuando meditaba, pero acababa de tener un sueño.
Su Ming solo estaba familiarizado con una oración en el sueño. Las palabras de él resonaron en su mente, e incluso cuando abrió los ojos, permanecieron en sus oídos y se negaron a irse.
En silencio, Su Ming se puso de pie y salió de la cueva de piedra. Bajo la nieve y en medio del viento, dejó un rastro de huellas mientras caminaba hacia la distancia. Cruzó montañas y ríos helados. El sol salió mientras caminaba, y cuando se puso, una ciudad apareció delante de él.
Al anochecer, la ciudad brillaba con luz por todo el lugar. Había voces que iban y venían, que lo llenaban de actividad...
Su Ming observó la ciudad y luego cerró los ojos. Después de un momento, cuando los abrió, caminó hacia la ciudad.
Las familias tenían enormes faroles rojos colgando de sus casas. Muchos niños jugaban y su risa era como el tintineo de campanas. Casi todas las personas sonreían y sus rostros alegres llenaban la ciudad. Hizo que Su Ming recordara... a su Maestro llevándolo a una ciudad desconocida cada año en ese día para sentir... la atmósfera de un nuevo año.
Fue el último día de un año. Una vez que terminaba el crepúsculo, caía la noche y cuando el sol volvía a salir, comenzaba otro año.
Cada año, todo el Antiguo Zang lo celebraría. Todas las ciudades de la tierra se llenarían de una atmósfera alegre. Las familias colgarían lámparas en lo alto de sus casas, y la luz brillaría en el viento y la nieve como si pudiera ahuyentar el frío de cada casa para que... la noche ya no fuera helada.
Su Ming caminó por la ciudad y observó sus alrededores. Poco a poco bajó la cabeza y cuando entró en la esquina de un callejón... vio un puesto de fideos. En el viento frío, el vapor se elevó en el aire, ocultando al anciano que estaba cocinando fideos. Era indistinguible para los transeúntes.
El puesto de fideos no era enorme. Solo había cuatro o cinco mesas, y una pantalla como la de una tienda de campaña lo cubría para que el puesto pudiera esconderse de la nieve, pero la capa no podía bloquear gran parte del viento. Había unos tres hombres sentados dentro y comiendo fideos calientes y humeantes mientras bebían sopa como si trataran de ahuyentar el frío en sus cuerpos.
–Viejo Wu, ahora es año nuevo, trae un poco del vino añejo que has estado atesorando. Probémoslo –, dijo uno de los hombres que comían fideos con una sonrisa. Cuando habló, su aliento formó un vapor blanco, y fue increíblemente distinto en la ventisca.
–Todos ustedes muchos... Oh, está bien–. El anciano que cocinaba fideos parecía haber sonreído. Se dio la vuelta y sacó una jarra de vino antes de colocarla sobre la mesa.
–Ese es el espíritu. Al menos nuestros esfuerzos de venir aquí hoy para hacerle compañía no fueron en vano –. El hombre sonrió, luego inmediatamente tomó la jarra de vino y bebió un gran trago.
Su Ming entró en el puesto de fideos en ese momento y se sentó en una mesa en la esquina mientras miraba la nieve afuera.
–Propietario, un plato de fideos, por favor.
El viejo cocinero giró la cabeza y miró a Su Ming, luego tomó un tazón y recogió una gran porción de fideos. También agregó un poco de carne en el tazón antes de colocarlo al frente.
Su Ming miró fijamente los fideos en la mesa, luego comenzó a comerlos en silencio. El sabor de los fideos era bastante bueno y la sopa estaba caliente. Una vez que entró en su boca, la llenó de un calor que incluso la nieve ya no se sentía fría.
El tiempo pasó gradualmente. Cuando cayó la noche, no se veía mucha gente en las calles. Era la época del festival y también un día para que las familias se reunieran. En ese momento, una familia estaría junta. Los adultos verían jugar a los niños, brillar las lámparas y en la calidez de sus hogares experimentarían la ternura del amor familiar.
Comparado con la nieve afuera, prácticamente todos tenían ese calor así que no tenían que sufrir el frío, pero Su Ming... él no tenía ese calor.
Cuando los hombres en el puesto de fideos se fueron, el viento gimiente hizo que la solapa de la tienda dejara escapar un fuerte aleteo, y Su Ming suspiró suavemente.
– ¿Por qué no te vas a casa?– El viejo cocinero se sentó en una mesa cercana. Cogió la olla de vino añejo, la calentó un rato, luego tomó un trago y miró a Su Ming.
Su Ming guardó silencio por un momento antes de hablar lentamente. –No puedo encontrar el camino a casa.
–No es que no puedas encontrar el camino, no tienes un hogar, ¿verdad?
El anciano sonrió. Cogió otra jarra de vino y se puso de pie para caminar. Una vez que se sentó, lo colocó frente a Su Ming.
Con la ayuda de la luz de la lámpara, Su Ming levantó la cabeza y miró al anciano. Era un mortal que ya había llegado al final de su vida y tenía el rostro lleno de arrugas.
Su Ming recogió la jarra de vino. Una vez que tomó un sorbo, miró la nieve afuera y preguntó lánguidamente: – ¿Qué hay de ti?
–Tengo una casa, pero soy el único en ella. No importa si regreso o no. Preferiría estar aquí.
El anciano sonrió. Cuando lo hizo, las arrugas de su rostro parecían haber aumentado, haciendo que la sonrisa pareciera llena de angustia.
Su Ming no habló. Bebió, y en el viento y la nieve que caía, la luna brillante apareció en el cielo. Había lámparas en las miles de casas a su alrededor, y también había una lámpara en el puesto de fideos, pero esa lámpara no estaba caliente. En cambio, había un aire desolado alrededor.
Sintió... sus pensamientos cambiaron. Pensó que ya había enterrado el anhelo que sentiría en ese momento cada año y los bellos momentos del pasado, pensó que ya no sentía dolor porque no tenía corazón, pero en ese momento, bajo las sombras proyectadas por la luz de la lámpara, sintió un dolor que el viento no podía alejar y la nieve no podía enterrar.
En el dolor y el frío, Su Ming recordó a su mayor, sus hermanos mayores de la novena cumbre, Yu Xuan, Cang Lan, Xu Hui... la grulla calva, y esa única cara en sus recuerdos.
Mientras pensaba en ellos, terminó la jarra de vino.
Bebió vino, porque ya no le quedaban lágrimas. Solo podía fingir que el vino eran sus lágrimas. Una vez que lo bebió, se convirtió en una amargura y una angustia que nunca pudo apartar de su corazón. Si ese fuera el caso, bien podría dejar que esa amargura permaneciera en él por toda la eternidad, y también podría dejar que la angustia se quedara con él para siempre, porque solo al hacerlo... sabrá que todavía estaba vivo.
Sólo entonces sabría que... aún no estaba muerto. Solo entonces tendría más determinación para cambiarlo todo. Incluso si era prácticamente imposible... ¡Su Ming todavía quería hacerlo posible!
– ¿Dónde está su familia?– El anciano miró a Su Ming. Cuando habló con su voz ronca, tomó otra jarra de vino y la colocó al frente.
–Están muy lejos. ¿Tú que tal?– Su Ming negó con la cabeza.
– ¿Mi familia? Je je... Originalmente tenía una gran familia. Yo tenía un nieto y él tenía un grupo de personas que lo acompañaban, y todos eran mi familia... Incluso encontró algunas esposas y la casa estaba muy animada –. El anciano bebió vino y sus ojos se llenaron de nostalgia.
–Pero un día, cuando me desperté, se había ido. Ya no pudimos encontrarlo, y la casa que estaba llena de actividad ya no estaba animada. Todos salieron a buscarlo y se fueron uno tras otro. Fueron a muchos lugares, pero nunca lograron encontrarlo.
–Soy el único que queda en este lugar. La casa está vacía. No sé a dónde fue y tampoco salí a buscarlo. Quiero quedarme aquí. Enciendo una lámpara en la casa y lo espero. Si regresa algún día, no quiero que... no pueda encontrar su hogar. No quiero que él... no pueda ver la lámpara en la casa que lo guía –, murmuró el anciano. Su voz era ronca y un toque de antigüedad parecía haberse agregado a la nieve.
–Pero honestamente, no estoy realmente solo... Comparado conmigo, nuestro emperador es el que está solo...– El anciano suspiró suavemente. Cogió una jarra de vino y volvió a beber.
–Sabemos que el emperador tiene tres hijos. Cuando alcancen la mayoría de edad, alguien se los llevará a vagar por el mundo... y cuando se vayan... se irán por seis mil años...
–Durante esos seis mil años, estará solo. También tendrá que encender una lámpara en la capital para llevar a los príncipes de regreso a casa, porque hay una leyenda en nuestro reino que dice que cada príncipe tiene la posibilidad de perderse mientras está vagando. Puede que ya no recuerden el camino a casa –. Mientras hablaba el anciano, bajó la cabeza como si se hubiera emborrachado.
Su Ming guardó silencio. Terminó el último trago de vino de su jarra, luego se puso de pie y pasó junto al anciano. Con un movimiento de su mano derecha, la nieve y el viento a su alrededor lo evitaron, calentando el lugar. Luego, salió del puesto de fideos y entró en la ventisca. Dejó la ciudad y se unió al viento de la noche, yendo en dirección a la Secta Siete Lunas.
Cuando Su Ming se fue en la distancia y su figura desapareció en el cielo nocturno más allá de la ciudad, el anciano aparentemente borracho levantó lentamente la cabeza y se puso de pie para mirar el cielo nocturno. Su apariencia cambió lentamente como si el tiempo cambiara y se convirtió en un hombre de mediana edad.
Suspiró suavemente.
–Cuando aprendes quién eres, ya no eres... ya no eres tú. Cuando ya no sepas quién eres... serás tú.
Mientras suspiraba suavemente, toda la ciudad se convirtió en una ilusión. Solo el hombre de mediana edad se quedó solo en la nieve y el viento. Mientras suspiraba suavemente, se dio la vuelta y caminó silenciosamente hacia la ciudad capital de Antiguo Zang.
– ¿Qué es real y qué es falso? Xuan'er... han pasado tres mil años. ¿Cuándo... obtendrás tu epifanía? Buscas la verdad, pero ¿cuál es la verdad? Crees que ciertas cosas son falsas, pero ¿qué se entiende por falsedad? – murmuró el hombre de mediana edad. Con dolor en su corazón, desapareció gradualmente en la nieve y su figura se desvaneció lentamente.
Solo la nieve permaneció flotando en el aire. Parecía haber un suspiro contenido en él, persistiendo durante mucho tiempo en el mundo...

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Capítulo 1381
En Búsqueda de la Verdad (Novela) Capítulo 1380
Estás leyendo el capítulo 1380 de En Búsqueda de la Verdad (Novela), un novela. Una prisión eterna, un cuerpo sin alma, un espíritu sellado, todo perdido. ¡Renunciar ante el destino despiadado, o convertirse en destino! Vivía en una ilusión, estaba perdido, no podía encontrar mi hogar, no tenía un… Este capítulo tiene publicado el 4 de enero de 2022, Traducido por el grupo SolcarJ. En Búsqueda de la Verdad (Novela) tiene 1481 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.