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Leer En Búsqueda de la Verdad (Novela) Capítulo 1149 online gratis en español

🏴 Grupo: SolcarJ✍️ Traducción: SolcarJ
Su Ming olvidó su propio estado y perdió todos sus recuerdos pasados. Se creía el hombre cuya esposa estaba a punto de dar a luz desde el fondo de su corazón. Sin embargo, parecía haber un indicio de duda en lo más profundo de su corazón. Esta duda era muy tenue, y apenas se notaba, como una señal que estaba a punto de desaparecer en los ciclos de la vida y la muerte. A medida que aumentaba la ansiedad en su corazón, ese signo se desvaneció hasta que Su Ming lo ignoró. Agarró al médico del brazo y lo empujó hacia el palanquín antes de regresar corriendo a su casa, sin importarle que la lluvia se volviera más fuerte. Cuando pasó por el puesto de fideos, todavía no prestó atención a las personas que estaban allí ni a la madre que había perdido a su hija y la estaba llamando a lo lejos. Cuando llegaron a su casa y Su Ming comenzó a esperar ansiosamente fuera de la habitación, se olvidó de todo sobre su pasado. Era como si fuera un marido mortal cuya esposa estaba a punto de dar a luz. Su corazón estaba lleno de agitación. Las comisuras de sus ojos se pusieron rojas. Un sentimiento de inquietud se apoderó de su corazón cuando su esposa gritó de dolor en la habitación... No mucho después de que el doctor Mo entrara en la habitación y su esposa dejara escapar un agudo grito de dolor, la puerta de la habitación se abrió. Cuando Su Ming vio a un bebé empapado en sangre en los brazos del médico, avanzó. Como un verdadero padre, estaba a punto de sostener al bebé, pero instintivamente lanzó su mirada a la cama en la habitación. Un escalofrío recorrió su espalda cuando vio a su esposa en silencio e inmóvil. El dolor apareció en sus ojos. Ignoró al médico y al bebé y caminó hacia la cama. Se quedó mirando a la mujer que ya no respiraba pero cuyos labios aún mantenían una sonrisa llena de amor maternal, y un dolor intenso que hizo que Su Ming sintiera como si su corazón se estuviera desgarrando se elevó en él. Se estremeció. Este sentimiento auténtico hizo que pareciera que había pasado la mitad de su vida con esta mujer... – ¡¿Es esta tu elección?! ¡¿Por qué no me preguntaste?! ¡¿POR QUÉ?! Su Ming giró la cabeza y miró al médico con el bebé en brazos. Sus ojos se llenaron de rojo y su mirada tenía un toque de locura. Sabía que su esposa estaba pasando por un trabajo de parto difícil y que existía una alta posibilidad de que el médico solo pudiera mantener con vida a una, pero si tuviera que elegir, elegiría a su esposa sin dudarlo, no al bebé. Sin embargo... esta elección ya se había convertido en algo del pasado. El intenso dolor de su corazón desgarrado ahogó la mente de Su Ming. Mientras reía entrecortadamente, una tormenta rugió en su cabeza. Provocó un recuerdo débil. Parecía decirle que se trataba de un ciclo de vida y muerte. Ya no era él mismo, sino que se había convertido en el médico ante sus ojos. En ese recuerdo... parecía haber elegido al bebé. Parecía que siempre había sido su elección. Una confusión mezclada con locura y dolor que Su Ming no pudo expresar con palabras lo hizo levantar instintivamente la mano. Tenía la fuerte sensación de que mientras señalara al médico a través del aire, podría destruir todas las vidas. Levantó la mano y señaló al médico. Vio la incredulidad aparecer en los ojos del médico y una pizca de comprensión dentro de ella. Este entendimiento hizo que Su Ming recordara algo, pero pronto fue superado por el dolor. El médico cayó al suelo, exhalando su último aliento... Su Ming echó la cabeza hacia atrás y se rió entrecortadamente. Cuando su risa resonó en el aire, pareció actuar como una respuesta a las llamadas desesperadas de la mujer bajo la lluvia... Esa noche, el médico no fue el único que perdió la vida. Las cuatro parteras y todos los demás eran iguales. Cuando llegó la mañana y terminó la lluvia, sus cadáveres ya habían sido enterrados en la oscuridad. Con el estado de Su Ming en la ciudad del condado, solo necesitaba gastar una gran suma de dinero para resolver este asunto. La vida de todos continuó y el tiempo pasó lentamente. Un año, tres años, seis años... La niña creció lentamente. Era una niña obediente que estaba llena de vigor juvenil, pero su padre no la amaba. Cuando estaban solos, solo podía ver la mirada distante de su padre. Su único compañero era el hijo del maestro en su casa. Era un niño que aprendió con ella. Había nacido varios meses antes que ella y habían crecido juntos. A Su Ming no le gustaba la niña, porque era demasiado similar a su madre. Le hizo recordar a su difunta esposa, y un dolor intenso como el de su corazón desgarrado lo golpeaba. Le encantaba mirar al cielo en silencio durante los días de lluvia. Vería caer la lluvia y el mundo quedaría envuelto por una cortina de agua. Entonces, sin darse cuenta, recordaría todo lo que había sucedido hace unos años. En una noche lluviosa, Su Ming miró fijamente la lluvia, y en el instante en que cerró los ojos, el mundo se redujo en pedazos y se convirtió en un vórtice gigantesco. Cuando los abrió de nuevo, los fragmentos instantáneamente se fusionaron y reagruparon. Ya no era el padre de la niña, sino un hombre delgado de mediana edad con una cicatriz en el rostro que vestía una túnica larga. Estaba muy bien informado, pero tenía una cara fea. Debido a eso, había sido tratado repetidamente como un mentiroso y nunca había podido lograr sus ambiciones. Solo podía convertirse en maestro en una casa que perteneciera a algún funcionario en una ciudad del condado. –Maestro, cuando el hombre hace mucho bien, los cielos siempre lo recompensarán, ¿es cierto?–. Una voz clara y desconcertada llegó a los oídos de Su Ming. Bajó la cabeza y vio a dos niños sentados frente a él en la sala que solía enseñar. Los dos niños tenían unos seis o siete años, y eran un niño y una niña. Quien hizo la pregunta fue la niña. Sus ojos estaban llenos de inocencia mientras miraba a Su Ming. Solo tenía dos estudiantes. Uno era su hijo y el otro la hija del funcionario. Siempre le había enseñado a su hijo a ser amable y hacer lo correcto, a vivir como un pino y nunca darse por vencido. También le había enseñado a la niña que no era amada por su padre a ser independiente, a no estar triste y a crecer amable... –Por supuesto que es real. Hacer el bien es la forma de convertirse en un ser humano adecuado. Si todos hicieran el bien, ya no habría crueldad en el mundo. Recuerda esto, las personas nacen amables. No hacemos el bien a los cielos, pero en cambio, cuando ayudamos a otros, recibiremos un bautismo de nuestro corazón –, dijo Su Ming en voz baja con una sonrisa. –Sé que sé. Abuelo, vi a alguien pescando ayer, así que le pedí al viejo pescador que soltara el pescado. Este es un acto de bondad –, dijo inmediatamente el niño en voz alta con una carcajada. –Todas las cosas en el mundo tienen alma. La bondad que hiciste hoy salvó una vida y seguramente serás recompensado en el futuro –, dijo Su Ming con una sonrisa. Esta vez, ya no conservaba ni uno solo de sus recuerdos pasados. Incluso la pizca de duda en su corazón del ciclo anterior había desaparecido sin dejar rastro. Realmente se había convertido en alguien de este mundo. –Entonces, cuando vea a alguien pescando en el futuro, también lo haré bien. Parecía que la niña no quería admitir que había perdido ante el niño. Ella le lanzó una mirada e hizo un puchero. Su Ming miró las expresiones de los dos niños y una sonrisa apareció en su rostro. Cuando el sol se puso gradualmente, terminó su clase del día y, según su costumbre, fue a uno de los puestos de fideos en la ciudad del condado. Se sentó allí y pidió un plato de fideos con sopa caliente. Sabía bastante bien, por lo que siempre parecía venir a este lugar. El dueño del puesto de fideos era un anciano con la cabeza llena de pelo blanco. Estaba vestido con una túnica gris y siempre había hecho sus propios fideos a lo largo de los años. Aunque en ocasiones tuviera un trabajador, el más joven solo se encargaría de ayudarlo y asistirlo. Cuando solo tenía unos pocos clientes, el anciano fumaba su pipa mientras estaba sentado en la gran piedra junto al puesto. Usaba la hierba del costado para tejer marionetas de hierba mientras observaba a los transeúntes a su alrededor. De vez en cuando, bebía vino con sus clientes. Sus ojos estaban un poco confusos, pero cada vez que Su Ming miraba hacia el anciano, tenía una sensación extraña. Era como si pudiera ver una pizca de compasión en los ojos del anciano, junto con la angustia detrás de ella. Esto no había cambiado a lo largo de los años, pero Su Ming no preguntó. Le gustó este lugar. Le encantaba sentarse en el puesto de fideos y beber sopa caliente mientras observaba a la gente del mundo exterior. Era un buen momento para pensar en su vida. Ese día, cuando Su Ming dejó el cuenco, levantó la cabeza y vio que el anciano lo estaba mirando como de costumbre. Su Ming permaneció en silencio por un momento antes de hablar de repente. –Viejo, ¿por qué siempre me miras? Esto no es algo que haya sucedido solo una o dos veces. A lo largo de los años, cada vez que vengo aquí, me miras fijamente. El anciano golpeó el suelo con la pipa de tabaco. Mientras sonreía, habló en voz baja, con palabras que tenían un significado profundo. –No soy yo quien te está mirando, sino tú quien te estás mirando a ti mismo. Su Ming miró al anciano. Después de reflexionar sobre sus palabras por un momento, se encontró incapaz de entender el significado detrás de ellas y negó con la cabeza. –No lo entiendes, ¿eh? Je je, estoy mirando y esperando el día en que ya no vengas y... llegue otro tú. Su Ming frunció el ceño. Justo cuando estaba a punto de hablar, escuchó al anciano murmurar para sí mismo. –El pescador siempre viene aquí, porque yo compro su pescado. Solo con ellos puedo hacer que la sopa de mis fideos sepa a mariscos... No todos los niños son bondadosos por naturaleza. Solo cuando se les enseñe a ser amables intentarán persuadir al pescador de que suelte el pescado que pescaron... –Los cielos tienen Dao y Dao tiene reencarnaciones. Si ese niño no hubiera sido arrastrado por el pez, la esposa del funcionario no habría sido poseída y obligada a dar a luz. Si ese fuera el caso... el médico seguiría siendo el médico y no un cadáver... El funcionario también seguiría siendo el funcionario. No se habría convertido en un hombre que no amara a su propia hija. –Si ese fuera el caso, tampoco haría que el maestro le enseñara a su propia hija, sino que la enseñaría él mismo. Quizás él no le enseñaría cómo realizar actos de bondad, y ella no persuadiría al pescador de que soltara el pez... –Y debido a eso, el maestro no estaría cerca, y su hijo tampoco estaría cerca... Cuando Su Ming escuchó esto, su corazón tembló. De repente se puso de pie y miró al anciano de una manera estupefacta. Vagamente podía sentir que algo en su mente estaba a punto de romperse, pero en ese momento, el anciano suspiró suavemente. Miró a Su Ming con una mirada complicada. Esta mirada le hizo sentir como si... estuviera mirando un espejo de bronce que se reflejaba a sí mismo. –Todavía tienes que llegar al momento en que obtienes la epifanía. Adelante, sigue tu camino... El anciano negó con la cabeza y golpeó el suelo con la pipa de tabaco que tenía en la mano. Inmediatamente, un estallido sonó en la cabeza de Su Ming. El mundo se hizo añicos durante ese instante y se convirtió en un vórtice gigantesco. Giró con fuertes estruendos y los fragmentos del mundo roto se reagruparon para formar otra escena en el mismo mundo: un nuevo ciclo de vida y muerte.
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Estás leyendo el capítulo 1149 de En Búsqueda de la Verdad (Novela), un novela. Una prisión eterna, un cuerpo sin alma, un espíritu sellado, todo perdido. ¡Renunciar ante el destino despiadado, o convertirse en destino! Vivía en una ilusión, estaba perdido, no podía encontrar mi hogar, no tenía un… Este capítulo tiene publicado el 1 de julio de 2021, Traducido por el grupo SolcarJ. En Búsqueda de la Verdad (Novela) tiene 1481 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.