Leer Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 30 online gratis en español
El joven Venerable, suspendido sobre todos con su vasta aura y las espadas girando alrededor de su silueta, habló: —Este Venerable ha venido justamente para eso.
Lo dijo mirando a la familia real Gan. Luego, solo suspiró.
El príncipe de la familia Gan alzó la vista con entusiasmo: —Este príncipe, que lleva por nombre Gan Yun, saluda al ancestro.
Al decirlo, su séquito hizo profundas reverencias.
El Venerable asintió. —Mis padres... ¿están vivos?
Lo preguntó con un leve tono de tristeza que todos los presentes percibieron al instante.
—Los ancestros murieron hace cien años, y su digna madre, entristecida por no poder volver a verlo, solo añoró que algún día pudiera regresar al Reino Gan —respondió el príncipe.
El Venerable entendió. Todos los presentes también lo hicieron. El príncipe del reino Gan quería traer a este Venerable de vuelta al continente.
Los nervios empezaron a aflorar: si este Venerable deseaba matarlos, morirían sin tumba, sin que sus protectores pudieran impedirlo.
Pero, para sorpresa de todos, el Venerable respondió: —Este Venerable no puede volver. Sin embargo, como miembro de la familia Gan, debo favorecerlos.
Dicho esto, envió un hilo de Qi de Ley de Espada que se encogió y se alojó en la frente del joven príncipe.
Gan Yun saltó de felicidad; sabía lo que esto significaba. Con esa hebra de Ley, en la familia Gan podrían nacer futuros Venerables de la Espada.
El Venerable no se detuvo ahí. Les envió tres talismanes.
—Estos talismanes contienen parte de mi poder. Pueden aniquilar sin problema a cualquiera por debajo de Venerable, e igualar a cualquier Venerable —dijo, y luego añadió con un suspiro—: Más allá de este Reino Secreto ha nacido una gran suerte. No habrá beneficios ni privilegios para mi familia Gan. Ellos se retiran.
Lo dijo mirando al príncipe, para que obedeciera. Gan Yun no se atrevió a contradecirlo.
Cuando todos empezaban a entusiasmarse al comprender que el Venerable permitiría que lucharán por la suerte, este volvió a hablar. Esta vez, su voz se cargó de Qi y Ley, y resonó por todo el continente:
—¡Mi familia Gan tiene a este Venerable! ¡Espero que los Venerables de este pequeño continente respeten a los míos!
Su voz retumbó en el firmamento mientras su silueta empezaba a desvanecerse, perdiéndose en el portal del Reino Secreto.
Los Venerables del continente soltaron un simple «Hmph». Pero en un templo especial, en el rincón más apartado del continente, un anciano encorvado y consumido por los huesos despertó al oír aquella voz.
—Hmph. Un joven Venerable se da tantas ínfulas —pronunció con un prestigio ancestral.
Al instante, su Gran Ley se proclamó en el firmamento y dispersó por completo la voz del Venerable de la Espada del Mar de Nubes.
Los presentes en el Reino Secreto sintieron un Qi Espiritual tan vasto que sus rodillas amenazaron con doblarse. Era la primera vez en sus vidas que experimentaban algo semejante.
Yu Guanting empezó a sudar frío. —Ni mi maestro tiene un aura así. Sin duda, ese anciano está por encima de los Venerables. Así que esos seres sí existen en este continente...
Long Yin sintió que su Núcleo Imperial temblaba, como detectando a un depredador en esa voz.
Siempre había un cielo por encima de otro cielo, lo sabía, pero esto no era nada comparado con esos Venerables que había visto hace tres años. Si ese ser hubiera querido matarlo, le habría bastado una sola palabra. Otra vez había subestimado este mundo, y por completo.
—Viejo, ¿qué reino de cultivo es ese? —le preguntó mentalmente a Taichu.
El viejo ancestro se irritó un poco al verlo tan nervioso por aquella mínima muestra de poder: —Chico, no puedo decírtelo todo. Saber ahora mismo qué clase de poder es ese no te beneficiará. Aún eres muy débil.
Se lo dijo sin piedad, pero era un hecho. Long Yin debía aceptarlo. De momento, no le convenía conocer qué reinos se alzaban por encima de los Venerables.
Yu Guanting notó la expresión sombría y reflexiva de Long Yin, y prefirió no interrumpirlo.
Mientras tanto, en el Reino Secreto, los presentes aún no terminaban de asimilar la presencia de aquel gran ser que había dispersado al Venerable de la familia Gan. Todos conocían a muchos Venerables del continente, seres de inmenso prestigio, pero jamás habían oído hablar de otros que estuvieran por encima de ellos.
De repente, un portal empezó a abrirse frente a todos.
Más allá del portal, se extendía una vasta llanura. En el centro se alzaba una torre de piedra blanca, tan alta que rozaba las nubes del Reino Secreto. De la torre emanaba la misma Ley de Espada que el Venerable había manifestado hace un instante: miles de espadas espectrales giraban alrededor de ella, emitiendo un zumbido grave que resonaba en los huesos.
El suelo alrededor estaba cubierto de un césped muy verde, salpicado de estatuas de guerreros empuñando espadas, y el olor a tierra mojada y a ozono se filtró por todo el claro.
Un anciano de la Dinastía Dragón Azul fue el primero en reaccionar y exclamó: —¡La Torre de la Espada! ¡El verdadero legado del Venerable está aquí! ¡Esta debe ser la gran suerte de la que habló!
Todos los cultivadores se miraron. El anuncio del Venerable resonaba aún en sus mentes: "Ha nacido una gran suerte".
—¡La gran suerte debe estar dentro de esa torre! —gritó otro.
La estampida fue inmediata. Decenas de cultivadores se lanzaron hacia el portal. Pero en el instante en que los primeros pies tocaron el césped, las estatuas de guerreros cobraron vida. Sus ojos de piedra se iluminaron con un fulgor blanco y sus espadas de roca se alzaron.
El primer cultivador en cruzar fue de la dinastía. Su cabeza rodó antes de que pudiera gritar.
Los demás frenaron en seco. El pánico se instaló en la retaguardia, pero los más fuertes, como el joven arquero de la familia Li, tensaron sus arcos y empezaron a disparar contra las estatuas. El heredero Yan, con su marca brillando en la frente, La princesa Qi permanecía junto a su protector, observando la masacre sin inmutarse.
Long Yin no se movió. Observó la matanza con los brazos cruzados.
—Son guardianes —murmuró Yu Guanting a su lado—. Forman parte de la prueba. La torre no se va a abrir sola.
El arquero de la familia Li lanzó una flecha imbuida de Qi que atravesó limpiamente la cabeza de una de las estatuas, que se desmoronó en el acto. Otros cultivadores empezaron a imitarlo, combinando sus ataques para derribar a los guardianes.
A su lado, Yu Guanting volvió a invocar su horno de alquimia. Las estatuas que se acercaban eran recibidas con muros de fuego y explosiones de píldoras refinadas.
—¡La puerta de la torre se está abriendo! —gritó alguien.
En efecto, la puerta de la Torre de la Espada empezó a abrirse lentamente, dejando escapar un resplandor dorado. La gran suerte aguardaba dentro, pero el verdadero desafío acababa de empezar.

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Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 30
Estás leyendo el capítulo 30 de Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela), un novela. Un joven que murió en la Tierra recibe la oportunidad definitiva de reescribir su destino al unirse al artefacto del caos primordial: Taichu. Al despertar en un nuevo mundo, se convierte en Long Yin, el tercer príncipe… Este capítulo tiene publicado el 28 de julio de 2026. Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) tiene 38 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.