Leer Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 23 online gratis en español
Al día siguiente, en el salón de la mansión principal de la familia Meng, cada uno ocupaba su lugar.
El día anterior se sentía la pérdida, pero ahora, con el avance de Li Mu, había una nueva esperanza para la venganza.
Long Yin rompió el silencio: —He decidido crear una facción.
Meng Shan se sorprendió al escucharlo. Era extraño que un príncipe decidiera formar su propia facción, pues eso le demostraría al mundo que no pelearía por el trono.
Long Sha también estaba presente. Por orden de Long Yin, se le permitía discutir los planes y recibir enseñanzas de Li Mu y Zhao Yun.
Ya no era el mismo chico que prefería vivir como un lobo solitario. Ahora sentía que pertenecía a algo.
Preguntó: —Maestro, usted es el tercer príncipe del Reino Yan, ¿por qué crear otra facción?
Long Yin tamborileó con los dedos sobre la mesa cercana antes de responder: —No tenemos el poder suficiente para pelear por el trono. Ahora mismo debemos mostrarnos al mundo. Para eso, necesitamos un nombre.
Li Mu comprendió de inmediato. —Tiene razón, señor. ¿Ya ha pensado en un nombre?
Long Yin respondió con firmeza: —Se llamará Pabellón Taichu.
Al pronunciarlo, el Dao Celestial sintió la presión del nombre. Un estruendo retumbó en el cielo, como si el mismísimo firmamento respondiera a aquel nombre.
Todos lo escucharon con claridad. Una emoción profunda les recorrió el pecho. Que el Dao Celestial se manifestara así significaba un presagio, ya fuera extremadamente positivo o una gran amenaza.
Pero a ellos les daba igual: estaban listos para cualquiera de los dos.
Todos en el salón se arrodilleron al instante y reverenciaron a Long Yin al unísono: —¡Cumpliremos con las expectativas del Pabellón Taichu!
Long Yin asintió. —Se organizará en nueve sub pabellones. A partir de ahora, ustedes son los integrantes del primero.
Todos asintieron y volvieron a ocupar sus sillas.
Long Yin continuó: —Con la información que tenemos, la princesa del Reino Qi viene por una alianza matrimonial. Pero también hay algo más que le interesa del Reino Yan. ¿Me equivoco?
Meng Shan se levantó para dar su informe: —Príncipe, según los espías, nuestro reino y el Reino Qi han llegado a un acuerdo político. El objetivo no está claro, pero se ve a lo lejos que las cosas no son simples.
El Reino Qi comparte frontera con nosotros. Si el Rey decide usar el cuchillo con ellos, estaremos en seria desventaja.
Long Yin asintió. —Con la decisión que tomó hace años, quizás vuelva a cometer la misma locura solo para acabar conmigo.
Long Sha, que llevaba un rato callado, preguntó: —¿Por qué no atacamos la capital? El señor Li está en un reino superior al Alma Naciente, ¿no?
Li Mu, que sentía simpatía por el chico, fue quien respondió: —No. Hay un peligro muy grande en la capital. No podemos arriesgarnos todavía.
Inesperadamente, en ese momento, un aura imponente descendió sobre la ciudad.
Por encima de los tejados, todos pudieron ver a tres figuras recortadas contra el cielo: dos ancianos y un joven de aspecto adolescente.
Dos de las figuras en el cielo eran los ancianos de la Secta de los Mil Rostros. El joven adolescente que los acompañaba era el prodigio de la secta, aquel que había azotado la ciudad años atrás.
El Maestro de la Secta habló con firmeza, como si juzgara a simples mortales: —¡Tercer príncipe del Reino Yan, sal a recibir tu muerte!
Los civiles escucharon aquel nombre. Un escalofrío de temor les recorrió el cuerpo, aunque también sintieron una chispa de alegría. Si aquel gran hombre llamaba a su príncipe, significaba que estaba vivo.
Pero la alegría se desvaneció al instante. Ahora estaba en peligro.
Meng Shan salió al patio y dejó fluir su cultivo de Alma Naciente. —Ancianos, ¿quieren la guerra contra mi Reino Yan?
Uno de los ancianos que acompañaba al Maestro de la Secta se rió con sarcasmo. —¿Tú representas al Reino Yan? ¡Ja! Ese pequeño príncipe es odiado hasta por su propio rey. ¿No es esa información confirmada en todos los reinos vecinos?
En ese momento, Long Yin salió al exterior. Lo acompañaban su tío, Zilong, Long Sha y Li Mu. Este último caminaba al final, con las manos a la espalda, observando el cielo.
Al ver a Li Mu, el Maestro de la Secta se asustó. Lo recordaba de la última vez, y hasta ahora había creído que aquel hombre solo estaba de paso, pagando un favor a la familia real.
Pero al verlo de nuevo junto al príncipe, supo que se había equivocado. Aun así, intentó mantener la postura.
—Compañero Dao —dijo con respeto, casi halagándolo—, si todavía está al servicio del tercer príncipe, le renuevo la oferta: conviértase en Gran Anciano de mi secta. Tendrá todos los suministros de cultivo que desee y acceso a las técnicas más importantes.
Li Mu lo ignoró por completo. Si antes no lo había tomado en serio, menos aún ahora que era un cultivador de Refinamiento del Espíritu.
Long Yin habló con tranquilidad, como si aquellos enemigos no le importaran en absoluto: —¿Por qué se enfrascan tanto en matarme? Mi gran padre, el Rey, les ha pagado, ¿verdad?
El joven prodigio de la secta respondió con prepotencia: —Hmph. Un simple príncipe haciéndose el importante. Debiste haber muerto hace años. ¿Cómo te atreves a arrebatarle la vida a un anciano de nuestra secta?
Long Yin ni siquiera le dirigió la mirada. Volviéndose hacia Li Mu, le dijo suavemente: —Túmbalos. Este príncipe ya ha escuchado demasiados ladridos por encima de su cabeza.
Sin mediar palabra, Li Mu asintió y dejó fluir su aura de cultivo.
La presión de un Refinamiento del Espíritu barrió el cielo como una marea, haciendo enmudecer al instante la arrogancia de los atacantes.
El Maestro de la Secta se quedó petrificado. Después de tres años, con la revelación de esos Venerables, estaba a solo un paso del Refinamiento del Espíritu. Era prácticamente un semi-Refinamiento del Espíritu.
Lo normal era ir formando el Espíritu para entrar en dicho Reino, pero esto no era fácil. Muchos cultivadores habían muerto precisamente en este paso.
Uno empieza a cultivar un Espíritu, y el más mínimo error significa la muerte. Que este hombre hubiera entrado tan rápido al Reino demostraba que era simplemente demasiado aterrador.
Habló con miedo, perdiendo la compostura: —Perdónenos, Gran Príncipe. Cometimos un error. Permita que la Secta de Mil Rostros se subordine a usted.
Era la única manera de sobrevivir, lo sabía perfectamente. Después de que diera ese paso, quizás podría pensar en otra cosa, pero en ese momento era subordinarse o morir.
Pero escuchó a Long Yin decir con frialdad: —¿Este príncipe quiere subordinados tan inútiles? Estratega Li, actúe.
Tras decir eso, los tres en el cielo, ya aterrorizados, supieron que las cosas no terminarían bien para ellos.
Una presión gigantesca descendió del firmamento, tumbándolos como moscas muertas al suelo. Cayeron derrotados, escupiendo hilos de sangre por sus bocas. La presión de un Refinamiento del Espíritu era demasiado para ellos.
El único que se veía un poco mejor era el Maestro de la Secta.
El joven adolescente ya no siguió con prepotencia y suplicó: —Príncipe, Príncipe... Fue mi error. Mire mi talento, puedo ser una herramienta para usted y su ascenso.
Long Yin solo lo miró. Prácticamente lo vio como un mosquito haciendo ruido a su alrededor y ni lo tomó en cuenta.
Con paso firme, se acercó al líder y preguntó: —¿Qué sabes del Reino Qi?
Le interrogó fijamente al Maestro de la Secta. Esta era la verdadera razón por la que aún no había decidido quitarles la vida.

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Estás leyendo el capítulo 23 de Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela), un novela. Un joven que murió en la Tierra recibe la oportunidad definitiva de reescribir su destino al unirse al artefacto del caos primordial: Taichu. Al despertar en un nuevo mundo, se convierte en Long Yin, el tercer príncipe… Este capítulo tiene publicado el 14 de julio de 2026. Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) tiene 38 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.