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Leer El vagabundo del Invierno (Novela) Capítulo 12 online gratis en español

(POV: Matt, 2021) Matt estaba observando el paisaje de pinos y abedules, casi como militares en formación. Estaba sentado en el asiento trasero junto a una niña que no paraba de hablarle. Estaba por llegar a Tobolsk. Solo faltaba cruzar este río congelado y ya estaría llegando a su destino. A lo lejos se observaba un extraño monumento, como si fuera de otra era… Matt había sido “traído aquí por la familia de la cafetería”, ya que esta era su ciudad natal y su hogar. Estaba a punto de llegar a una ciudad a la cual nunca más quería volver. Una ciudad que solo le traía recuerdos amargos… Bueno, no todo fue malo, pensó Matt al ver a la pareja charlando frente a él. Siete días atrás… Matt abrió la puerta de la cafetería y vio a varias personas comiendo en sus mesas, pero su atención fue rápidamente robada por una mesa en especial. Había un hombre de complexión un poco robusta. Tenía algunas canas visibles en su cabello rubio y estaba dando de comer a una niña, mientras una mujer lo miraba boquiabierta. —Hola, Gloria —saludó Matt con una extraña sonrisa. Hacía tiempo que se le había olvidado cómo sonreír de forma natural. Más bien, parecía malvado… Matt se acercó a la mesa y pidió exactamente lo mismo que ellos estaban comiendo. Una vez que el mesero se fue, volvió a saludar. —Ha pasado bastante tiempo —rompió el silencio—. ¿Cómo han estado? Enrique habló con una extraña mezcla de alegría y agradecimiento. —¡Maty! Es un gusto verte. Aunque me ha sorprendido encontrarte por aquí, me alegra poder verte. No te preocupes por tu comida, yo la pago. —Mírate, ya eres todo un rompecorazones —bromeó Gloria para bajar la tensión. —¿Qui-en es ede, papi? —dijo Ell. —Ese es tu tío Matt. Salúdalo —dijo Enrique, empujando suavemente a la niña, obviamente muy feliz. —Hola, tío Maty —saludó Ell. —Así es, Eliza. Es tu tío, así que trátalo bien —dijo Gloria alegremente. Matt solo podía sonreír al verlos tan contentos. —Hola, Ell. Soy tu tío Maty —saludó mientras le despeinaba el cabello. —En fin, ¿qué te trae por aquí? —preguntó Enrique mientras empezaba a comer otro plato que había pedido para compartir con Matt. —Bueno, en realidad solo estoy de paso. Estoy viajando para hacer “eso” —dijo Matt simplemente. No quería arruinar el ambiente y, sobre todo, no quería hablar de aquello delante de una niña. —Así que finalmente te decidiste, ¿eh? —dijo Enrique. —¿Por qué no vas con nosotros hasta Tobolsk? —propuso Gloria—. Nosotros vinimos de viaje por vacaciones y estábamos a punto de irnos mañana. —No quiero ser una molestia —rechazó Matt cortésmente. —Jeje. No eres para nada una molestia, Matty. Tú eres la razón de que estemos aquí en primer lugar. Te debemos mucho y, conociéndote, seguramente viniste corriendo desde la punta del continente —bromeó Gloria. \, pensó Matt internamente. Luego dijo: —Está bien. Me acortarían bastante el camino. —¡JAJAJA! —rio Enrique—. Veo que aún tienes debilidad por Gloria. Luego continuó como si nada. —Está bien, no eres una molestia y, además, a Ell le gustaría tener compañía. Así fue el viaje. Pero apenas salieron de la ciudad, ocurrió algo… Una pandilla de criminales locales los detuvo para pedirles “peaje”. La furgoneta se estacionó a orillas de la carretera y Matt salió. Solo bastó con “demostrar” su aura aplastante para que más de treinta comunes cayeran al suelo, arañándose la garganta y llorando. Claro, Matt tuvo cuidado. Si esa aura fuera dirigida hacia la familia, Ell moriría en el acto. Así comenzó de nuevo el viaje. —Así que eso es un Iluminado… —dijo Enrique mientras apretaba los puños. Él era un Maestro, pero ni siquiera podía imaginarse tocando a Matt en combate. Bueno, no es como si lo hiciera después de todo. Matt era su benefactor. Así transcurrieron los siete días. Aunque Matt estaba al límite por su venganza, aquellos días se sintieron como un balde de agua fría en verano. A Matt no le disgustaba aquella atmósfera cálida. Fue así como llegaron a las puertas de la ciudad. —Shshs… shshs… Las máquinas quitanieves rugían frente a las puertas. La camioneta se detuvo frente a la entrada de la ciudad. La puerta trasera se abrió y Matt bajó. Miró las fábricas a lo lejos con una mirada fría e insípida. Hacía frío, pero aun así la familia salió a despedirse. —Así que hemos llegado… Me hubiera gustado pasar al menos cinco días más juntos —dijo Enrique con una melancolía que se reflejaba en su rostro. —A mí también —dijo Matt. Aunque era frío por naturaleza, seguía siendo humano. Y aquellas personas podían llamarse “familia” a sus ojos. —Maty, cuídate bien. Come, bebe agua y cuídate. No te sobreexijas solo porque eres un Iluminado. Recuerda que, aunque parezca que estás solo, todavía hay gente que espera tu regreso —dijo Gloria con un hilo de lágrimas sobre su mejilla. Ell, al ver a su madre llorar, también empezó a llorar. —Tío, cuídate y ve-en a visitarnos en mi cumpleaños… —Está bien. Te traeré un gran regalo —dijo Matt apresuradamente. Obviamente, no sabía qué hacer en ese momento. La cara de Ell se iluminó al instante al escuchar sobre el “regalo”. —¡Tráeme un gran oso, tío! La expresión de Matt se resquebrajó por un segundo. Luego dijo: —Claro que sí. Para mi sobrina, nada es suficiente —dijo con una gran sonrisa. —Sabes, Matt… La primera vez que te vi me diste mucho miedo, pero ahora te veo como mi hermano menor. Así que vuelve sí o sí para poder hacer cosas de hermanos —dijo Enrique, ya lagrimeando. Matt quedó estupefacto. Nunca había tenido un hermano mayor. —Así es. Tampoco me voy sin preparación y, además, tengo que venir al cumpleaños de Ell —dijo Matt. —Así es. Tienes que volver y, además, “entero”. No nos hagas esperar y termina con eso para que puedas volver rápidamente. El cumpleaños es en siete meses —dijo Gloria, ya mejor y sonriente. —Está bien. Ha sido muy agradable viajar con ustedes, así que no se preocupen. Definitivamente volveré para que tengamos más viajes juntos —dijo Matt con una sonrisa forzada. —No te olvides de-el regalo —dijo Ell. —Hasta luego. Estoy esperando para tu cumpleaños —dijo Matt, caminando mientras los saludaba a la distancia. —Espero que esté bien y que no le pase nada malo —dijo Gloria. —No te preocupes, cariño. Él es fuerte y lo sabes. Además, nos prometió que volvería, así que creamos en él. Él es confiable —dijo Enrique mientras abrazaba a Gloria. Matt, a unos doscientos metros, los escuchó hablar. Pensó: \ \
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El vagabundo del Invierno (Novela) Capítulo 12

Estás leyendo el capítulo 12 de El vagabundo del Invierno (Novela), un novela. Impulsado por la venganza, Matthew emprende un viaje sin retorno a través de un continente marcado por la guerra y la desolación. En su camino, busca dominar la misteriosa “Voluntad”, un poder que consume tanto como… Este capítulo tiene publicado el 22 de septiembre de 2026. El vagabundo del Invierno (Novela) tiene 34 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.