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Leer El Señor de los Misterios (Novela) Capítulo 495 online gratis en español

🏴 Grupo: Eldolfo/Morganxc✍️ Traducción: Eldolfo/Morganxc
Sobre la cubierta, había una capa extra de asbesto debajo de la parrilla para evitar que las chispas de carbón fueran arrastradas por el viento y quemaran la superficie del barco. El corpulento cocinero, llevando un delantal y un alto sombrero blanco inventado por Roselle, usaba una fina brocha para aplicar constantemente un condimento creado a partir de una receta secreta: albahaca, hinojo, sal marina, pimienta y jugo de limón, a las largas tiras blancas de pescado, y las volteaba frecuentemente para asegurar que ambos lados se cocinaran de manera uniforme. La carne del vientre del murloc era grasa, goteaba gotas de aceite causando que el carbón debajo de la malla de hierro chisporroteara y estallara en llamas. Un aroma tentador empezó a llenar el aire, y Klein inhaló una y otra vez. En frente de él había una mesa redonda y una silla. Encima de la mesa había una botella de vino de aspecto único. El vino era de color rojo dorado y parecía ligeramente pegajoso. "El vino de sangre Sonia se elabora a partir del jugo madera dulce que se encuentra en los alrededores del Manantial Dorado. Sabe a miel fina mezclada con sangre. Es dulce y suave, pero es muy fácil emborracharse con él. Si te gusta una dama y quieres invitarla a tomar algo, puedes considerar esto. Hará que ella beba más sin darse cuenta. Jaja, eso está bajo la premisa de que puedes manejar la cantidad de alcohol que ella está bebiendo”. Notando el escrutinio de Klein, el Capitán Elland Kag explico medio en broma. Como era de esperar de un antiguo contramaestre, es hábil cuando se trata de autodespreciarse... Klein se sentó y mantuvo una actitud fría mientras preguntaba: "Un aventurero cualificado no abusaría del alcohol". Cleves, que estaba a su lado, asintió. "Solo cuando regresan a casa los aventureros se permiten beber”. "Qué pena". Elland se volteó para mirar a Donna y Denton, quienes observaban con curiosidad el vino de sangre. Se rió y dijo: "Esto no es algo que los niños menores de edad deban experimentar”. "Ya lo he probado antes, ¡sabe realmente bien!" replicó Donna inmediatamente. "Es solo que... es solo que me quedé dormida sin darme cuenta y dormí toda una tarde..." "¡Recuerdo que aquella vez te bebiste dos copas!", dijo con envidia el señorito Denton. Elland no satisfizo sus deseos y, en su lugar, pidió una taza de té helado dulce para cada uno de los hermanos y les explicó casualmente: "Hay muchos sureños en este barco". Denton retiró su mirada decepcionada y observo al murloc al que le habían quitado sus valiosos materiales. Dijo con bastante inocencia: "En realidad... En realidad, no da tanto miedo. ¡Es sólo un pez más grande y feo con cuatro extremidades!". Donna lanzó una mirada a su hermano menor. "Felicidades, finalmente has reconocido la esencia de ello”. Luego miró con impaciencia a Cleves y Elland. "Tío, tío, ¿hay muchos de estos monstruos en el mar?" Los murlocs no poseían poderes más allá de la imaginación. A los ojos de la gente común, eran similares a las bestias feroces en el mar o un ejemplo viviente de monstruos legendarios. Elland se rió y dijo: "No, en la ruta marítima principal y los mares circundantes, hay muy pocos monstruos como éste. Hace mucho tiempo que los eliminaron. Debes tener mucha suerte para encontrar un murloc. "Piénsalo, si pudiera matar con frecuencia monstruos que valen 200 libras o más, entonces ciertamente no sería el capitán de un barco de pasajeros. ¡Organizaría mi propio barco de caza para perseguir estas libras de oro!" ¡Eso tiene mucho sentido! Klein lo animo en secreto. Según su observación, el ingrediente Beyonder de un murloc era su vejiga. Esa luz acuosa azulada hacía que uno se sintiera como si estuviera mirando una gema. Cleves alzó el té negro que un marinero acababa de traer. Primero lo olió antes de dar un sorbo. "Sólo abandonando la ruta marítima principal y adentrándose en el océano, que a menudo está cubierto de nieblas o tormentas, habrá buenas posibilidades de encontrarse con esos monstruos, pero eso sería muy peligroso. "Aparte de los murlocs escamosos que pueden trepar, también hay leyendas en el mar sobre criaturas Nagas, tienen la parte superior del cuerpo de un humano mientras que la mitad inferior es la de una serpiente. Tienen seis brazos y son muy ágiles”. Elland continuó con el tema. "También hay pulpos gigantes que pueden escupir jugos que pueden corroer a muchas personas, monstruos marinos aterradores que pueden volcar un barco con un golpe suave, sirenas con canciones embriagadoras que hacen que uno no quiera irse, dragones gigantes azules que pueden producir relámpagos, pájaros gigantes con alas que pueden causar huracanes. Jeje, nunca he visto ninguno de estos antes. Todos son leyendas del mar, y nadie sabe si son reales o falsos”. Sirenas... La expresión de Klein no cambió. "Muy interesante", exclamó Donna, fascinada con una mirada de anhelo. Denton miró a su alrededor y, al ver que Klein no había hablado, preguntó con curiosidad: "Tío, tú también eres aventurero. ¿Has visto monstruos así antes?" Klein se quedó atónito un momento y luego esbozó una leve sonrisa. "Una vez. En aquel entonces, éramos cinco y nos topamos con un solo murloc. Tras una intensa lucha, finalmente acabamos con él". Esta fue una experiencia real suya en la Ciudad de Tingen; también fue su primer encuentro con un Beyonder oficial que había perdido el control. En ese momento, él y el viejo Neil habían ayudado a eliminar a un marinero mutado a petición de Swain, el antiguo dueño del Bar Dragón Malvado. Al recordar esto, Klein se sintió nostálgico y melancólico. La expresión fría y cortante de su rostro no pudo evitar suavizarse significativamente. "¿Cinco personas?" Mientras preguntaba, Donna contó en secreto el número de personas que habían participado en la batalla. 1, 2, 3... Descubrió que sólo tres personas habían actuado para matar al murloc. Sin esperar la respuesta de Klein, Elland dijo con un toque de sorpresa: "¿Un encuentro casual?". "Sí", respondió Klein con franqueza. "¿Hubo alguna baja?" Elland presionó. Klein negó con la cabeza. "Algunas heridas leves" "Un encuentro casual y sólo habéis necesitado a cinco personas para acabar con un murloc... Todos sois muy poderosos". Cleves dio su propia evaluación. Su compañera, Cecile, asintió para expresar su asombro. La batalla que acababa de ocurrir había sido breve y rápida, y el murloc parecía fácil y vulnerable, pero tanto ella como Cleves sabían muy bien que sin el cebo preparado de antemano, los efectos alucinatorios de los granos de pimienta y la posterior fatiga, la debilidad mortal del murloc por la crema de menta y los dos rifles prestados, era imposible imaginar cuánta gente moriría para matar a un murloc. "En efecto, muy poderoso”. Elland miró pensativo a Klein. Era un equipo formado por cuatro de Secuencia 9 y uno de Secuencia 8… Klein dijo con una media sonrisa y un medio suspiro: "En aquel entonces, todavía era muy joven y no tenía experiencia en combate. Yo era puramente de apoyo”. "Tío, ¡aún eres muy joven!". Donna asintió enérgicamente con la cabeza. Me gusta lo que has dicho... Klein se dio cuenta de que el Capitán Elland se había relajado mucho por lo que acababa de decir. En ese momento, varios miembros de la tripulación trajeron un gran plato de cerámica. Encima había trozos de carne fritos hasta alcanzar un tono dorado. Las hojas de albahaca estaban espolvoreadas dando color, y una fragancia cautivadora asaltó sus narices. Elland levantó su copa de vino de Sangre Sonia y brindó. "Por una hermosa noche. ¡Que la Tormenta esté con nosotros!" "¡Por una hermosa noche!" Donna y Denton brindaron y bebieron su té helado dulce. Klein eligió brindar con una taza de té negro. Pinchó un trozo de carne de las costillas del murloc, encontrándola firme y sin grasa. Sin embargo, después de absorber el aceite vegetal, su defecto de ser demasiado seco fue resuelto. Mientras masticaba, emanaba una ilimitada consistencia y fragancia. Es realmente inferior a la carne de la mejilla, pero ya es bastante buena. Es mejor que todo el pescado que he comido durante mi estancia en Backlund y el Puerto Pritz... Klein elogio satisfecho. Elland dejó el cuchillo y el tenedor en sus manos, bebió un sorbo del vino de sangre Sonia y suspiró ante el tema. "En el mar, el mayor peligro no proviene de los monstruos sino de los piratas”. "Manejan sus barcos y van a donde les place. Nadie puede defenderse de ellos de antemano". "Tío Capitán, ¿nos encontraremos con piratas?" Denton preguntó preocupado mientras tragaba el pescado frito. Elland se rió. "La ruta hacia el Archipiélago Rorsted es la más segura del mundo, con islas coloniales en ruta cada dos o tres días, lo que nos permite atracar. La ruta también está patrullada por barcos de la Marina Imperial y la Iglesia del Señor de las Tormentas. "Incluso si los piratas vinieran deambulando por aquí, no harían nada demasiado excesivo. Después de ver nuestros cañones, como mucho extorsionarían alguna compensación". Al ver que los dos menores se habían calmado, Elland añadió: "Pero a partir del sur del Archipiélago Rorsted, o a medida que continuemos hacia el este, tendremos que confiar en la bendición del Señor”. "Muchos piratas están activos en esas zonas, jugando al escondite con los barcos de la Marina y la Iglesia. Si tenemos suerte, podremos llegar al Continente Sur y a todos los destinos sin problemas. Pero si no tenemos suerte, nos encontraremos con piratas relativamente poderosos, como la flota de los Siete Almirantes Piratas e incluso los Cuatro Reyes. "Sin embargo, no tienen que preocuparse demasiado. Desde que Nast se convirtió en el Rey de los Cinco Mares y promulgó las reglas del paso marítimo, la mayoría de los piratas solo se limitaran a robarte todas tus riquezas, sin hacer nada demasiado atroz. "Por esta zona, lo que más tememos es encontrarnos con el capitán del Tulipán Negro, el Almirante del Infierno Ludwell. Él hará que sus subordinados maten a todos a bordo, arrojando a los inocentes al infierno. El siguiente sería el Almirante Señor de la Sangre. Le encanta la sangre, y permite que sus subordinados participen en actos atroces. Muchas chicas han sufrido bajo sus órdenes antes de ser vendidas a diferentes islas..." Donna tembló mientras cambiaba inconscientemente de tema. "¡He oído que hay muchos tesoros en el mar!" "Hay leyendas de tesoros, pero la mayoría son falsas". Elland miró a Cleves y dijo: "Hay seis historias que son las más famosas. La primera es la Llave de la Muerte. Se rumorea que al final de la Cuarta Época, la Muerte, causante del Desastre Pálido, fue atacada por los siete dioses y acabó pereciendo. 'Él' intentó regresar al Continente Sur y creó una furiosa ola tormentosa, una barrera infranqueable. Obstruyó por completo la ruta marítima entre los Continentes Norte y Sur. Esta es la leyenda del origen del Mar Berserk. Sin embargo, 'Él' finalmente no pudo regresar al Continente Sur y terminó desapareciendo en el mar”. Cuando dijo esto, Elland suspiró con ansias de anhelo. "Se dice que en algún lugar secreto en el Mar Berserk, el tesoro dejado por la Muerte está esperando a la persona que tenga la llave específica para encontrarlo y abrirlo, pero nadie sabe cómo se ve la llave ni dónde aparecerá. "En segundo lugar está la Fuente de la Inmortalidad. Está en lo profundo del Mar Sonia. Se rumorea que uno de los Cuatro Reyes, el Rey de la Inmortalidad, Agalito, bebió las aguas de la Fuente de la Inmortalidad”.
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El Señor de los Misterios (Novela) Capítulo 495

Estás leyendo el capítulo 495 de El Señor de los Misterios (Novela), un novela. Con la creciente marea del poder del vapor y la maquinaria, ¿Quién puede aspirar a ser un Beyonder? Oculto en la niebla de la historia y la oscuridad, ¿Quién o qué es el mal que acecha y murmura en nuestros oídos?… Este capítulo tiene publicado el 8 de julio de 2023, Traducido por el grupo Eldolfo/Morganxc. El Señor de los Misterios (Novela) tiene 1437 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.