arrow_back

Leer El Señor de los Misterios (Novela) Capítulo 164 online gratis en español

🏴 Grupo: Eldolfo/Morganxc✍️ Traducción: Eldolfo/Morganxc
El color de la sangre fresca se reflejaba en los ojos de Klein mientras contemplaba el líquido que se deslizaba por debajo de la puerta. Entonces, una leve tos resonó desde el interior de la casa. La voz ronca del Viejo Neil se oyó: “Dunn, ¿por qué estás aquí?” Los ojos grises de Dunn parecían insondables. Con su voz serena y melodiosa, respondió: “Escuché que estabas enfermo, así que vinimos a visitarte”. Un silencio repentino envolvió la casa. Unos segundos después, Neil rugió entre furia y terror: “¡No! ¡Estás mintiendo!” Sin dar tiempo a que Klein o los demás respondieran, su tono se debilitó de golpe. “Sí... sé que mi condición no está del todo bien”. Viejo Neil... Klein cerró los ojos, pero el líquido sanguinolento seguía filtrándose por la rendija de la puerta sin detenerse. Entonces Neil alzó la voz otra vez: “Todo este tiempo nunca lastimé a nadie, ni pensé en hacerlo. Nunca... nunca traicioné los secretos de los Halcones Nocturnos, ¡ni una sola vez! Como mucho... como mucho, hice algunos reclamos indebidos. De verdad no he hecho nada malo”. “¡Klein!” gritó de pronto, como solía hacerlo. “Te hablé sobre la máxima de los Inquisidores de Misterios: Haz lo que quieras, pero no hagas daño. Sigo viviendo según esas palabras. Prefiero soportar... prefiero aguantar antes que hacer algo que perjudique a otros...” Después de decir eso, suplicó con sinceridad y miedo: “Dunn, Royale, Klein... váyanse... Esperen hasta mañana... mañana volveré a la normalidad. Lo juro... ¡Lo juro por la Diosa! ¡No lastimaría a nadie! ¡De verdad!” Dunn cerró los ojos y preguntó con extrema suavidad: “¿Qué planeas hacer? ¿Qué has estado intentando todo este tiempo?” “¿Yo?” Neil vaciló al principio, pero luego respondió con un tono lleno de esperanza: “Estoy intentando resucitar a Celeste. Dunn, encontré la forma... ¡voy por el camino correcto! “Debes recordarlo. En aquel entonces cometí un error al usar magia ritualista para tratar su enfermedad, así que fracasé. Fracasé en salvarla. Ahora sé que fue porque todavía no dominaba el misticismo. Pero ahora... ahora ya tengo suficiente conocimiento y experiencia para lograrlo. “Es una lástima que no me inspirara antes en la máxima de los Inquisidores de Misterios ni en el ejemplo de Daly. Perdí la mejor oportunidad. Si... si yo fuera un Beyonder de Alta Secuencia, todo esto sería extremadamente fácil...” Mientras hablaba, la voz de Neil comenzó a quebrarse en llanto. “No... no puedo rendirme otra vez... Dunn, vete. Vete, por favor. Te lo ruego”. Klein apretó los dientes al escuchar al Capitán preguntar con emoción contenida: “¿Cómo piensas resucitar a Celeste?” Neil se animó al instante. “Usaré el método de la Vida Alquímica para crearle un cuerpo inmortal. Dunn, quizá no lo sepas, pero los Beyonders de Secuencia 4 de la Iglesia de la Madre Tierra son expertos en esto. Los del camino del Erudito apenas pueden igualarlos. Sí... lo completaré con la ayuda del favor divino”. “Después invocaré su espíritu desde el mundo espiritual y rogaré la ayuda de Dios para unir su espíritu y su cuerpo”. “¿No es una gran idea?” Dunn forzó una sonrisa y dijo: “Sí... es una gran idea. Neil, déjanos entrar. Quizá podamos ayudarte”. “... Dunn, ¿todavía no estás dispuesto a dejarme ir?” suplicó Neil. “Vete, solo vete. Mañana volveré a la normalidad, de verdad. Dunn, te juro que nunca volveré a robar tus granos de café. ¡Klein, Royale, les juro que no volveré a obligarlos a ayudarme con mis reclamos indebidos! ¡De verdad!” En la visión borrosa de Klein y Royale, Dunn bajó la cabeza antes de alzarla de nuevo. “Neil, nos malinterpretas. Vinimos a visitarte. Eres nuestro compañero. Estás enfermo y no te encuentras bien. Por supuesto que teníamos que venir. “Abre la puerta. Déjanos verte para quedarnos tranquilos. Si de verdad estás bien, nos iremos enseguida. Como sabes, últimamente hay demasiadas misiones. Tenemos que vigilar el manicomio mientras atendemos otros incidentes repentinos”. Neil dudó unos instantes antes de murmurar: “De verdad no me pasa nada grave...” El agua sanguinolenta que corría bajo la puerta descendió por las escaleras, alcanzó el sendero de piedra y se extendió sobre la tierra del jardín. “Neil, nos conocemos desde hace unos quince años, ¿verdad? Hemos trabajado juntos en incontables misiones. Estoy realmente preocupado por ti. Necesito verte con mis propios ojos para poder estar tranquilo”, dijo Dunn con suavidad. “... Está bien”, rezongó Neil. “De verdad no me pasa nada”. Con un rechinido, la puerta se abrió lentamente. Klein se frotó rápidamente los ojos y dejó que su visión volviera a la normalidad. Entonces vio que la alfombra del vestíbulo estaba roja y pegajosa, cubierta de sangre y pelo. Al mirar hacia delante y hacia arriba, descubrió que el piso, el techo, la mesa redonda, el piano y las sillas de la sala también estaban cubiertos por aquel repugnante líquido viscoso. La cabeza de Neil colgaba en el aire, unida al techo por una masa espesa de sangre y carne. En su frente y mejillas había un par de ojos en cada lado: ojos fríos y despiadados, sin pestañas. Las teclas del piano se movían solas, interpretando una melodía armoniosa. “Dunn, mira. Estoy realmente bien”, dijo Neil con una sonrisa radiante. “Royale, Klein... ustedes también lo creen, ¿verdad?” Cuando abrió la boca, Klein vio que la misma sustancia peluda y sanguinolenta llenaba su interior. Los ojos grises de Dunn brillaron mientras hablaba como si todo fuera normal. “Neil, ¿dónde aprendiste sobre la Vida Alquímica y el ritual de resurrección?” El Viejo Neil respondió emocionado: “Lo escuché. Probé la primera parte y confirmé que era real. ¡Es un regalo de Dios! Me lo susurraba al oído. Seguía explicándolo... ‘Él’ es... ‘Él’ es...” Su voz se cortó. Más de diez segundos después, continuó con miedo y desconcierto: “'Él' es... el Sabio Oculto...” ¿El Sabio Oculto? ¿No es ese el dios no antropomórfico venerado por la Orden Ascética de Moisés? ¿El dios que resucitó y trajo maldad y corrupción...? La Orden Ascética de Moisés posee la Secuencia completa de los Inquisidores de Misterios... El corazón de Klein se agitó mientras innumerables pensamientos cruzaban su mente. Al pronunciar ese nombre, Neil pareció despertar por fin. Miró a su alrededor con vacío, contemplándolo todo. En el silencio indescriptible, sus seis ojos se fijaron en Dunn, y dijo con una sonrisa amarga: “Así que... así que ya me convertí en un monstruo...” Sin esperar respuesta, mostró una expresión de humillación, miedo y cobardía. “Déjenme ir. Me internaré en las montañas y no volveré a aparecer. Nunca lastimaré a nadie. Solo intentaré mi ritual en silencio... de verdad. Déjenme ir, por favor. Se los ruego”. En ese instante, Klein sintió que algo ilusorio se rompía frente a sus ojos. Los cuatro ojos sin pestañas de Neil destellaron con un brillo oscuro y se clavaron en Dunn. Su expresión se volvió helada. “¡Me estabas arrastrando a un sueño!” “¡No sirve de nada! ¡Mis ojos pueden ver a través de todo!” La sangre viscosa que cubría techo, suelo y paredes comenzó a retorcerse, como un gigante abriendo la boca para devorarlos. La cabeza de Neil se volvió borrosa, como imágenes superpuestas. Klein no buscó su revólver. En su lugar, metió la mano al bolsillo para sacar su Amuleto de Sueño. De repente, todo se calmó. El líquido sanguinolento quedó inmóvil, quieto como un lago sin viento. Neil perdió su frialdad, su odio, sus deseos... todas sus emociones. Permaneció sereno y apacible. En algún momento, Dunn había arrojado el Artefacto Sellado 3-0611 dentro de la sangre. Los cuatro ojos adicionales de Neil se cerraron lentamente, como si incluso el deseo de mantenerlos abiertos hubiese desaparecido. Toda criatura viva que tocara los Mechones de Cabello Pacíficos perdía toda motivación y quedaba sumida en la apatía hasta el final de sus días. Dunn, Klein y Royale levantaron sus armas al mismo tiempo y apuntaron a la cabeza de Neil. ![](/api/get-image/8f1ec3a5-0566-4592-8b35-af9c703a8ff5.webp/chapters/false) Entonces, Neil mostró un terror absoluto. Estaba luchando. Su intenso deseo de vivir combatía los efectos del Artefacto Sellado. Los cuatro ojos extra desaparecieron. Las arrugas en las comisuras de sus ojos y boca seguían profundas. Su cabello seguía blanco. Sus turbios ojos carmesí seguían siendo los mismos que Klein había conocido por primera vez. “Dunn... ¿recuerdas cuando te salvé...?” “Royale... ¿recuerdas cuando ayudé a redimir la vida de tu familia...?” “Klein... ¿recuerdas cómo te enseñé misticismo todos los días? ¿Recuerdas cuando hablábamos sobre hacer reclamos? ¿Recuerdas cuando te preparaba café molido a mano? ¿Recuerdas cuando luchamos contra aquel Castigador por Mandato fuera de control...?” Los ruegos resonaban en los oídos de Klein como ilusiones. La mano derecha con la que sostenía el revólver temblaba. Le resultaba imposible apretar el gatillo. ¡Bang! ¡Bang! Dos balas de plata cazadoras de demonios salieron disparadas y atravesaron la cabeza de Neil una tras otra. Klein vio cómo aquel rostro familiar y deformado mostraba una expresión sin esperanza. Vio el cráneo romperse y salpicar en todas direcciones la masa roja y blanca del interior. La sangre pegajosa que cubría todo comenzó a encogerse, regresando hacia la cabeza destrozada del Viejo Neil caída en el suelo. Dunn y Royale bajaron las pistolas al mismo tiempo. Todo quedó en silencio. Klein contempló la escena frente a él: el “cadáver” de Neil se estaba convirtiendo en una masa de carne podrida. En medio de la sangre y la carne había un par de ojos carmesíes y cristalinos, llenos de un dolor insoportable. Sentía que todo lo ocurrido había sido solo un sueño. Le costaba aceptar la secuencia de los hechos y cómo había terminado todo. Atónito, vio a Dunn avanzar dos pasos, encorvado. Dunn miró el “cadáver” de Neil y murmuró con pesadez: "Somos guardianes, pero también un montón de miserables que luchan constantemente contra las amenazas y la locura".
El Señor de los Misterios (Novela)

Continúa leyendo

El Señor de los Misterios (Novela)

Capítulo 165

Siguiente Capítulo ›

El Señor de los Misterios (Novela) Capítulo 164

Estás leyendo el capítulo 164 de El Señor de los Misterios (Novela), un novela. Con la creciente marea del poder del vapor y la maquinaria, ¿Quién puede aspirar a ser un Beyonder? Oculto en la niebla de la historia y la oscuridad, ¿Quién o qué es el mal que acecha y murmura en nuestros oídos?… Este capítulo tiene publicado el 15 de enero de 2021, Traducido por el grupo Eldolfo/Morganxc. El Señor de los Misterios (Novela) tiene 1437 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.