Leer El Señor de los Misterios (Novela) Capítulo 162 online gratis en español
🏴 Grupo: Eldolfo/Morganxc✍️ Traducción: Eldolfo/Morganxc
Una tenue luz se filtraba por la estrecha ventana situada en lo alto, iluminando apenas el interior de la Catedral de Morse.
Klein había apoyado el sombrero de copa sobre la rodilla, con una pierna descansando contra el bastón. Permanecía sentado en el primer banco de la fila izquierda, observando en silencio el altar frente a él.
No había estatuas de la Diosa, sólo un enorme Emblema Sagrado Oscuro. Su base era negra, con una media luna carmesí rodeada de radiantes puntos de luz.
En la pared detrás del emblema había varias aberturas por donde entraban rayos solares desde el exterior. Estos se concentraban en diminutos puntos de luz pura que, combinados con la penumbra del recinto, formaban una escena semejante a un elevado cielo nocturno estrellado.
Ninguno de los dioses ortodoxos dejó una imagen real de ’Ellos’ mismos. Sólo se veneran y glorifican sus símbolos... Eso parece ser una manifestación del mandato “No mires directamente a Dios”... Klein dejó vagar sus pensamientos.
No tenía prisa por fabricar los Amuletos del Sol Ardiente apenas quedara a solas con el Artefacto Sellado 3-0782.
Sentía que debía actuar con cautela, paciencia y esperar. Era posible que durante los primeros quince minutos Leonard o Kenley entraran en cualquier momento para recordarle alguna precaución.
En aquella atmósfera de absoluto silencio, el tiempo pasó rápidamente. Klein volvió en sí de repente, sacó su reloj de bolsillo de plata con grabados de hojas de parra, lo abrió y echó un vistazo.
Han pasado veinte minutos... murmuró para sí.
Apartó el sombrero de copa de seda y el bastón de bordes plateados, se puso de pie y caminó hacia un rincón oculto cerca del altar.
Primero miró hacia el altar lateral, pero al ver el gran Emblema Sagrado Oscuro y aquella escena sagrada del cielo nocturno, se sintió culpable e incómodo. Así que le dio la espalda.
Entonces sacó el Artefacto Sellado 3-0782 del bolsillo interior de su esmoquin negro y se agachó para colocar la insignia dorada sin adornos sobre el suelo.
Klein observó el símbolo solar repleto de significados abstractos, luego sacó una pequeña vela mezclada con sándalo y la colocó justo debajo del artefacto.
Aquel era el ritual dualista que había aprendido del Eterno Sol Ardiente. Se utilizaba un objeto estrechamente relacionado con la deidad para representarla, mientras que la vela representaba al propio ritualista.
Respiró hondo para calmar sus tensas emociones.
Después sacó uno a uno los materiales necesarios: un cuchillo de tallar, dos delgadas láminas de oro, aceite esencial solar extraído de girasol de borde negro, dorado y blanco, polvo de dedo de limón dorado y polvo de romero.
Luego utilizó con destreza la daga ritualista de plata para guiar el flujo de espiritualidad, haciéndolo circular alrededor del sencillo altar hasta formar una barrera invisible y sellada.
Se agachó, dejó la daga y extendió la mano derecha. Encendió la vela que lo representaba frotando su espiritualidad.
Bajo la mortecina luz titilante, Klein tomó el aceite esencial del Sol y dejó caer una gota sobre la llama.
Con un whoosh, una niebla ilusoria se extendió acompañada de un tenue aroma a luz solar.
Tras quemar el polvo de limón y romero, Klein sostuvo el cuchillo de tallar y las láminas de oro. Dio un paso atrás y recitó en Antiguo Hermes:
"La sangre del Eterno Sol Ardiente.
"Eres la Luz Inextinguible, la Encarnación del Orden, el Dios de los Contratos, el Guardián de los Negocios".
Luz Inextinguible, Encarnación del Orden, Dios de los Contratos y Guardián de los Negocios formaban parte del nombre honorifico del Eterno Sol Ardiente.
Si no existiera el prefijo la sangre del Eterno Sol Ardiente, el ritual requeriría una respuesta directa de la deidad para completarse.
Si eso ocurría, Klein sospechaba que el Eterno Sol Ardiente lo reconocería como la irrespetuosa persona que una vez lo miró directamente.
Entonces Leonard y Kenley sólo encontrarían un montón de cenizas negras al entrar.
Además, el ritual debía realizarse en Antiguo Hermes, una lengua ritual derivada de la naturaleza. Sólo un idioma sin protección alguna, pero de efectos extraordinarios, podía permitir que el encantamiento rodeara al Eterno Sol Ardiente y apuntara hacia el Emblema del Sol Mutado.
Al mismo tiempo, como estaba robando el poder de una deidad, Klein no tenía forma de adivinar si tendría éxito. Sintió que hacerlo equivaldría a tratar directamente con la deidad una vez más.
Así que sólo pudo continuar con el corazón oprimido:
"Te lo ruego.
"Te ruego que me concedas fuerza.
"Concédeme fuerza para completar el Amuleto del Sol Ardiente.
"La sangre del Eterno Sol Ardiente, por favor transfiere tu fuerza a mi amuleto...
"Oh, Cidro, hierba perteneciente al Sol, por favor otorga tus poderes a mi amuleto..."
Cuando el encantamiento estaba llegando a su fin, Klein sintió de pronto que algo se encendía frente a él.
La insignificante insignia dorada irradiaba una luz cegadora, como si el sol hubiera descendido a la tierra.
Klein quedó envuelto en un calor extremo.
Su cabello comenzó a calentarse rápidamente, al borde de incendiarse.
Sentía bajo los pies la sensación de caminar descalzo sobre arena amarilla expuesta al sol del mediodía, mientras su rostro y su cuerpo eran azotados por vientos abrasadores.
En ese instante comprendió que debía liberar aquella energía ardiente. De lo contrario, se convertiría en una vela humana.
Casi sin pensarlo, levantó ambas manos. Mientras sus pensamientos hervían como avena caliente, se apoyó en la combinación de su espiritualidad, los intensos vientos, sus instintos y la guía ritualista para grabar símbolos, Números de Caminos correspondientes, características mágicas y antiguos encantamientos en ambos lados de las láminas de oro con el cuchillo de tallar.
\*\*\*
Afuera de la iglesia, Leonard permanecía de pie bajo la sombra para evitar la luz solar directa.
De repente, el brillo del sol se intensificó, como en los días más calurosos del año a comienzos de julio.
Entrecerró los ojos y alzó la vista. El cielo azul estaba limpio de nubes y polvo, tan puro que inspiraba admiración.
"Qué clima tan extraño".
A su lado, Kenley también había notado el cambio.
Leonard sonrió... hasta que giró bruscamente la cabeza.
Frunció levemente el ceño y miró hacia la catedral.
"Afortunadamente Rozanne no está aquí. De lo contrario, se quejaría de que el sol le broncea la piel", comentó, apartando la vista con una sonrisa.
El resplandor intenso duró sólo unos minutos antes de volver a la normalidad.
\*\*\*
Dentro de la catedral, Klein trazó la última línea con el cuchillo de tallar.
Al completarse la característica mágica que representaba la luz, la espiritualidad de ambas caras de las láminas de oro se fusionó, concentrando toda la luminosidad en el metal.
No... esto se acerca aún más a la divinidad...
Por fin desaparecieron las sensaciones de hervor y quemadura. Con la mente despejada, observó los dos Amuletos del Sol Ardiente en sus manos.
El brillo dorado de la superficie se había apagado ligeramente, y los patrones parecían antiguos y complejos. Una sensación cálida y húmeda penetraba lentamente su piel.
"Nada mal. Finalmente tengo una carta de triunfo más impresionante".
Suspiró emocionado.
Estableció la palabra ‘_Luz’_ en Antiguo Hermes como conjuro de activación de los amuletos.
Quiero luz... y habrá luz...
Bromeó para sí mismo antes de guardarlos en otro bolsillo. No los mezcló con los Amuletos del Sueño, Réquiem y Ensueño, pues reducirían su tiempo de eficacia.
Sí, el poder de los Amuletos del Sol Ardiente puede mantenerse al menos un año... quizá más.
Recuperó la calma y miró el Emblema del Sol Mutado en el suelo.
A simple vista no había cambiado en absoluto. Seguía transmitiendo sensaciones de calidez y pureza.
Klein finalmente se relajó, terminó el ritual y disipó el muro de espiritualidad.
Entonces se examinó.
Su ropa estaba casi empapada, cubierto de sudor, y las puntas del cabello ligeramente rizadas.
Menos mal... menos mal...
Guardó todo y volvió a su asiento original.
Estaba tan exhausto que se quedó dormido apenas se sentó, hasta que unos pasos lo despertaron.
Abrió los ojos de golpe y tocó instintivamente los Amuletos del Sol Ardiente para comprobar que seguían allí.
"No tienes buen aspecto", dijo Leonard al entrar en la catedral.
Klein se masajeó las sienes, se puso de pie y sonrió.
"Estoy llegando a mi límite".
Sacó su reloj de bolsillo de plata y lo miró.
"Justo a tiempo. Ahora te toca vigilar el Artefacto Sellado 3-0782".
Antes de terminar de hablar, se quitó el Emblema del Sol Mutado y se lo entregó a Leonard.
Leonard observó a Klein marcharse. Luego dejó a un lado su actitud frívola y examinó con seriedad el artefacto.
Quedó desconcertado.
Parecía profundamente perplejo.
\*\*\*
Tras completar los turnos, los tres Halcones Nocturnos emprendieron el viaje de regreso.
Antes de partir, le dijeron al sacerdote Siur que vigilara cualquier anomalía en la ciudad. Si ocurrían incidentes paranormales, debía enviar de inmediato un telegrama a la Catedral de Santa Selena.
A las siete y veinte de la noche llegaron por fin a la Calle Zouteland y devolvieron el Artefacto Sellado 3-0782.
Cuando se aseguró de que el Capitán no notara nada extraño, Klein abandonó la Compañía de Seguridad Endrina y llegó a casa poco antes de las ocho.
Sacó sus llaves y abrió la puerta... sólo para encontrarse con una figura desconocida.
Era claramente una criada que no llegaba a los veinte años. Vestía un viejo traje gris blanquecino y fregaba el comedor con todas sus fuerzas.
Tenía cabello negro y ojos marrones. Sus ojos eran pequeños, su nariz poco afilada y sus facciones muy comunes.
¿Quién es esta...?
Klein se sorprendió al principio, pero enseguida comprendió que debía tratarse de la sirvienta que había acudido a la prueba.
En ese momento, Benson bajó el periódico y miró a su hermano con una sonrisa.
"Una compañía que no permite a sus empleados salir a la hora de oficina es molesta".
"Pero ofrece un salario capaz de compensar cualquier descontento", respondió Klein entre risas.
Cuando reciba las 300 libras de la Señorita Justicia, les diré a Benson y Melissa que mi sueldo subió a seis libras semanales. Así se preocuparán menos por las finanzas familiares...
Dejó el bastón a un lado, se quitó el sombrero de copa y caminó hasta la sala.
"¿Ya tomaron una decisión?", preguntó en voz baja.
Había adivinado el día anterior la situación de las tres candidatas y descubrió que todas eran adecuadas. Por eso dejó la decisión en manos de sus hermanos.
"Sí, Bella. Cinco solis por semana. Está muy dispuesta y también puede aprender cocina. Espera convertirse en cocinera doméstica; cuando lo logre, su salario semanal se duplicará. Su padre trabaja en la Unión de la Fábrica de Acero de Tingen y su madre es lavandera", respondió Benson con una risita.
"Por supuesto, otra razón por la que Melissa y yo la elegimos es que las otras dos sirvientas creen en el Señor de las Tormentas, mientras que ella es creyente de la Diosa. A mí no me importa demasiado, pero a Melissa no le agradó mucho la idea".
No es que no le agradara... una descripción más precisa sería: lamenta su desgracia y se indigna por su falta de resistencia. ¡Sí, eso lo dijo Lu Xun! Klein recordó el comportamiento de su hermana y sonrió.
Benson no añadió nada más. Dejó el periódico y se puso de pie.
"Ya que regresaste, cenemos".
\*\*\*
Al día siguiente, Klein entró de buen humor a la Compañía de Seguridad Endrina.
"Buenos días".
Rozanne miró a izquierda y derecha antes de hablar.
"El Viejo Neil está enfermo. Vamos a visitarlo al mediodía. ¿Qué te parece?"
"¿El Viejo Neil está enfermo?", preguntó Klein sorprendido.
¿Será que el ritual para tratar la diarrea le provocó un estreñimiento grave?
Bueno... por cómo reaccionó al enterarse del método de actuación, no sería raro que cayera enfermo de repente... Está envejeciendo; cuando la mente se debilita, el cuerpo también sufre las consecuencias...
Rozanne asintió. "Sí. Envió a alguien con el Capitán para pedir unos días libres".
Klein asintió levemente.
"Visitémoslo al mediodía. Hahh... pobre Viejo Neil. Su esposa murió hace años y su hijo está ocupado en otra ciudad. Cuando enferma, sólo puede quedarse en casa, solo e indefenso".
Eso fue lo primero que recordó de su visita anterior al hogar de Neil.
Al oír el suspiro de Klein, Rozanne abrió los ojos de par en par y preguntó conmocionada:
"¿Cuándo se casó el Viejo Neil?"

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El Señor de los Misterios (Novela)
Capítulo 163
El Señor de los Misterios (Novela) Capítulo 162
Estás leyendo el capítulo 162 de El Señor de los Misterios (Novela), un novela. Con la creciente marea del poder del vapor y la maquinaria, ¿Quién puede aspirar a ser un Beyonder? Oculto en la niebla de la historia y la oscuridad, ¿Quién o qué es el mal que acecha y murmura en nuestros oídos?… Este capítulo tiene publicado el 15 de enero de 2021, Traducido por el grupo Eldolfo/Morganxc. El Señor de los Misterios (Novela) tiene 1437 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.