Leer El Señor de los Misterios 2: Círculo de Inevitabilidad (Novela) Capítulo 646 online gratis en español
🏴 Grupo: Morganxc, Derk10✍️ Traducción: Morganxc, Derk10
A Twanaku Tupián le zumbaban los oídos y los ojos le escocían de sangre. Su mente ardía, sus pensamientos se dispersaban como chispas. Durante un angustioso instante, no pudo procesar su situación, ni siquiera pensar en el enemigo que se acercaba.
La sangre, con un extraño olor metálico, goteaba de sus ojos y nariz. Su pálida piel se oscureció ominosamente.
'¡Ja!'
Lumian escupió una ráfaga de luz amarillo pálido, golpeando al sospechoso Hisoka a apenas dos metros de distancia.
Los ojos de Twanaku se cerraron de golpe y se desplomó. Antes de caer al suelo, la Sinfonía del Odio de Lumian, una flauta de hueso negro, se clavó en su cuello.
Al instante, el suelo de baldosas del cuarto de baño se disolvió en una vasta y fangosa extensión de oscuridad. Varios brazos se abrieron hacia arriba.
Algunos estaban desprovistos de piel, todo músculo en carne viva y tendones relucientes. Otros retorcidos y fantasmales, pálidos y transparentes. Algunos tenían ojos saltones que giraban enloquecidos, a otros les brotaban espesos brotes verdes...
Los grotescos miembros desgarraron a Lumian y Twanaku, arañando y arrastrando.
Este era el hechizo de Twanaku, un encantamiento de tipo mortal llamado en su día Enredo del Espectro Vengativo, destinado a invocar una horda de muertos vivientes para paralizar a sus objetivos.
Pero como Beyonder de la Secuencia Media del camino del Diablo, su poder transformó el hechizo en algo nuevo: ¡el Abismo Caído!
Podía alterar un espacio de antemano, permitiendo que muertos vivientes o criaturas caídas acecharan bajo la superficie. Cualquiera que tuviera la mala suerte de entrar era agarrado por brazos invisibles y arrastrado a las fangosas y oscuras profundidades. El Abismo ralentizaba y debilitaba a sus víctimas, el toque helado de los no muertos les robaba la fuerza con una velocidad agonizante. Si los hundieran del todo, se corromperían y se perderían.
Twanaku había lanzado este hechizo en el baño antes de atacar a Kolobo. No quería que ningún empleado o cliente entrometido se tropezara con la escena, pero resultó ser un golpe de suerte. Por eso había aparecido en el espejo en vez de en los ojos de Kolobo.
El ataque de Lumian con la Sinfonía del Odio se detuvo bruscamente.
Incontables brazos le rodeaban los tobillos, las pantorrillas, las caderas y el torso. Le invadió una oleada de rigidez glacial y sus movimientos se volvieron lentos.
Lo mismo le ocurrió a Twanaku. Con el Espectro y el Apóstol del Deseo inconscientes, el Abismo Caído se escapó de su control, dejándolo vulnerable. Su cuerpo inerte fue agarrado por los extraños brazos y arrastrado hasta el suelo.
Cerca de allí, Kolobo, gravemente herido y fuera de combate, fue arrastrado a las fangosas y oscuras profundidades del Abismo ilusorio.
Una ráfaga de llamas carmesí estalló del cuerpo de Lumian, rodeándolo como un manto ardiente.
Las llamas rugieron, quemando la mayoría de los brazos en retirada. Aun así, algunos permanecieron intactos, su agarre implacable. Una frialdad sigilosa entumeció el cuerpo de Lumian, pero recuperó una pizca de su antigua agilidad.
Antes, habría podido simplemente lanzarse hacia delante, empujando la flauta de hueso negro hacia el cuello de su enemigo. Pero ahora, el objetivo, el que él creía que era Hisoka, estaba a punto de desvanecerse en el suelo.
¡Thud!
Twanaku se golpeó contra el suelo y el impacto le hizo despertar. El Hechizo del Resoplido se desvaneció y por fin recuperó el sentido.
Su momento más difícil, esa implacable oleada de deseo, había quedado atrás.
Lumian bajó la cabeza y se le escapó un sonido desdeñoso.
'Hmph!'
Dos rayos de luz blanca salieron disparados mientras Lumian retiraba las manos y volvía a introducir los dedos en su Bolsa del Viajero.
Los rayos no dieron en el blanco, pero unos horripilantes brazos ensangrentados brotaron del suelo, un espantoso bosque que bloqueó el paso a Twanaku.
Con un destello de consciencia, Twanaku tomó el control del hechizo Abismo Caído, escudándose y atacando a su enemigo.
Los brazos golpeados por el Hechizo del Resoplido se ablandaron, hundiéndose de nuevo en el barro negro como si estuvieran agotados.
Twanaku aprovechó su oportunidad. Su cuerpo se retorció, transformándose en una oscura y rezumante malevolencia, una forma nacida de las sombras más oscuras de su corazón.
En silencio, Twanaku se transformó en un líquido negro ilusorio, viscoso y repugnante, fundiéndose con el Abismo fangoso y desapareciendo.
Los brazos malignos, imperturbables ante las llamas, se aferraron a Lumian, limitando sus movimientos.
Sus manos volaron hacia su Bolsa del Viajero y sacaron una armadura de plata reluciente.
Dejó la armadura a su lado, hundiéndola firmemente en el barro negro como el carbón.
¡Armadura del Orgullo!
Del Abismo ilusorio, y del correspondiente mundo de los espíritus, brotaron brazos malignos y retorcidos. Guiados por el hechizo, se abalanzaron sobre la Armadura del Orgullo, agarrándola por los tobillos, las piernas, el torso y la espalda.
La Armadura del Orgullo contraatacó, con una espada de luz pura centelleando en su mano. Una luz cegadora y sagrada inundó el lavabo.
Los brazos sombríos retrocedieron con siseos de humo negro, retirándose a las profundidades.
El barro negro carbón se disolvió, dejando al descubierto las baldosas de piedra del cuarto de baño.
Kolobo, que había estado a punto de hundirse en el Abismo, yacía inconsciente en el suelo.
A pocos metros, cerca de la puerta del lavabo, una figura de viscoso líquido negro se preparaba para huir.
Ya libre, Twanaku tomó una rápida decisión.
Él no perdería el tiempo tratando de poseer Lumian Lee. En su lugar, abandonaría la Tienda de Importación y Exportación Matani... ¡y Puerto Pylos!
Era una trampa. Tenía que escapar antes de que se cerrara a su alrededor. Quedarse para defenderse era una tontería, no podía arriesgarse a quedarse únicamente para satisfacer su rabia y su deseo asesino.
¡Eso sería demasiado peligroso!
Twanaku se alegró de haber elegido dar a Lumian Lee esos dos 'regalos'. Incluso había dividido sus objetos místicos favoritos para hacerlo. El equipo de patrulla debería ser un caos en este momento, centrándose en un objetivo falso.
La distracción le daría la oportunidad de escapar.
Antes, Twanaku no se había centrado en matar a Camus. Su prioridad era acabar con Kolobo y escapar. Si todo había ido bien, no debería haber problemas para ninguna de las partes. Cualquier caos causado por la muerte de Camus sería un bonus para distraer al enemigo haciendo pasar al otro por el verdadero.
Había enviado ese 'regalo' extra por precaución, ¡no por un impulso sanguinario!
...
En el despacho de Camus, situado dentro del edificio beige de cuatro pisos del equipo de patrulla, una carta de póquer brilló con luz metálica al precipitarse hacia él. El café era lo último en lo que pensaba. Se zambulló detrás de su escritorio con una oleada de adrenalina, planeando enviar la mesa volando hacia Sow antes de dispararle con Perforación Psíquica.
La carta con cara de bufón se elevó por encima de la cabeza de Camus, fallando su objetivo.
Pero entonces, como si tuviera mente propia, la carta giró y se precipitó hacia abajo, apuntando a la espalda de Camus.
Pareció fundirse con él, desvaneciéndose en un instante.
La sonrisa de Sow se hizo más amplia. Se acercó al escritorio y se sacó la espada de la espalda.
...
Interior del baño de hombres de la Tienda de Importación y Exportación Matani.
Una figura hecha de un líquido espeso y negro se deslizó por la rendija bajo la puerta y luego, extrañamente, se volvió a formar en su lugar original.
¡Botella de ficción!
En el momento en que Lumian albergó malicia y sacó la Sinfonía del Odio de la Bolsa del Viajero, Lumian había utilizado este conducto de ventilación del baño como base, usando la Botella de Ficción para establecer una condición: ¡solo las mujeres podían entrar o salir!
Así, los clientes inocentes no tropezarían con la peligrosa batalla Beyonder. ¡Y Hisoka no podía escapar sin destruir primero la Botella de Ficción!
La figura negra y líquida se extendió hacia la ventilación, esquivando los dos rayos blancos de Lumian.
Twanaku se cansó de esquivar. Su cuerpo se hinchó y deformó, transformándose en un monstruoso gigante de casi tres metros de altura.
La piel del monstruo adquirió un tono apagado y oscuro, y de su cabeza brotaron un par de cuernos curvos de cabra marcados con extraños dibujos. Unas colosales alas de murciélago envueltas en llamas azules y carmesí se extendieron liberando un hedor sulfuroso y punzante.
¡Transformación Diablo!
Este era el poder característico de un Diablo de Secuencia 6 del camino del Criminal: un aumento de la fuerza, la velocidad, la defensa... todo.
Lumian sabía que su objetivo, el que creía que era Hisoka, estaba en alerta máxima, preparado para esquivar su Hechizo del Resoplido. Dejó de usarlo.
También decidió ya no usar la Sinfonía del Odio. La situación era diferente.
Antes, su enemigo se había alimentado de sed de sangre en su intento de asesinar a Kolobo, un detonante perfecto. Ahora, solo había un enfoque frío y sin emociones.
Sin ninguna garantía de que la Sinfonía del Odio funcionara, o que no le saliera el tiro por la culata, Lumian no iba a correr ese riesgo.
En su lugar, una lanza carmesí surgió. Desde unos metros de distancia, lo lanzó contra el sospechoso Hisoka.
En cuanto la lanza abandonó su mano, Lumian desapareció.
No podía quedarse quieto. Posesión por los Espectros, una ráfaga psíquica demoledora de un Apóstol del Deseo, un hechizo de deseo retorcido ¡cualquiera de ellos era un riesgo!

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El Señor de los Misterios 2: Círculo de Inevitabilidad (Novela) Capítulo 646
Estás leyendo el capítulo 646 de El Señor de los Misterios 2: Círculo de Inevitabilidad (Novela), un novela. El Señor de los Misterios, segunda parte. En el año 1368, a finales de julio. Carmesí lloverá del cielo. Este capítulo tiene publicado el 8 de abril de 2025, Traducido por el grupo Morganxc, Derk10. El Señor de los Misterios 2: Círculo de Inevitabilidad (Novela) tiene 1189 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.