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Leer El renacimiento de la maliciosa emperatriz de linaje militar (Novela) Capítulo 255 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Shen Miao había tenido un sueño muy largo. Aquel sueño pareció interminable y duró toda una vida. Desde la perspectiva de una espectadora, se vio crecer desde bebé, balbuceando, hasta convertirse en una niña vivaz, luego en una joven, después en una mujer casada de mediana edad, más tarde en la Señora de los Seis Palacios y finalmente en una emperatriz depuesta en el Palacio Frío, antes de ser reducida a cenizas en aquel feroz fuego. Se veía a sí misma enamorándose de Fu Xiu Yi y suplicándole a Shen Xin que la casara con él. Se sentó a un lado e intentó con todas sus fuerzas reprimir su estupidez, pero fue en vano. Nadie podía oírla y solo podía observar lo que sucedía a su alrededor. Desde la perspectiva de una observadora, Shen Miao comprendió por fin la estupidez de sus actos pasados. Lo más aterrador era revivir aquellos momentos dolorosos. Todo había terminado cuando se casó joven con Fu Xiu Yi. Aquellos días despreocupados, aunque la tacharan de tonta, estaban llenos de libertad y felicidad. Cuando la llamaron Ding WangFei, se vio obligada a participar en todas esas peleas e intrigas. Ni siquiera sus dos hijos pudieron escapar. La gente a su alrededor se fue marchando poco a poco, y la familia Shen, la primera de la familia, fue decayendo gradualmente. La prosperidad del pasado era como una flor que florece en primavera. Una vez que la primavera termina y se acerca el verano, con la llegada del otoño, se marchita, dejando un aspecto frío y desolado. En aquella vida oscura donde ni siquiera se veía un rayo de luz, había cosas que ella había ignorado. Eran las estrellas en la noche. Estaban ocultas por otras cosas y parecían irreales, pero al descubrirlas por casualidad, brillaban con la misma intensidad de siempre. Era como si hubiera fuegos artificiales en el jardín, colores que insuflaban vida a la fría y monótona noche. Vio a Xie Jing Xing. No era aquel joven obstinado y rebelde, ni aquel héroe que murió en el campo de batalla. Su arrogancia era la misma que la de generaciones anteriores: cabalgaba con aires de grandeza, blandía un arco y, en una conversación, desafiaba a una dinastía imperial. Bebió el vino que ella le ofreció bajo la clara y brillante luz de la luna y le concedió un deseo que ella jamás podría cumplir en toda su vida, en aquella ciudad en ruinas, sumida en la oscuridad y las nubes. Durante el día veían los fuegos artificiales e incluso disfrutaron de los de la noche de Año Nuevo. Su encuentro fue casual, pero él se convirtió en la persona más indispensable de su vida. Gracias a él, su deseo se hizo realidad. Gracias a él, pudo rehacer su vida. Pero aquella oportunidad fue demasiado efímera. Un destino tan hermoso, que ilusionaba a todos, se vio truncado por las artimañas del destino. Lo lamentable fue que, incluso con aquella oportunidad única, aquel destino tan fugaz persistió. No hacía falta hablar de ninguna de las preguntas que no se formularon. Muchas cosas habían desaparecido en ese momento, incluidas las preguntas y las respuestas. El destino pasado fue consecuencia del resultado futuro. Shen Miao abrió lentamente los ojos. Por lo que alcanzaba la vista, el cielo se había despejado tras la lluvia y una bolsita perfumada colgaba de la esquina del mosquitero, probablemente para atenuar el olor amargo del medicamento. Un aroma más intrigante se reveló al mezclar la bolsita perfumada con el medicamento. Shen Miao alzó la vista a su lado. El joven se recostó en la cabecera de la cama y una de sus manos sujetaba con fuerza la de ella. Tenía los ojos cerrados y una ligera barba incipiente. Aunque no era muy evidente, su aspecto era distinto al habitual. Su mano era fina, cálida y de forma definida, del tamaño justo para cubrirla por completo. Shen Miao apenas se movió y Xie Jing Xing despertó. Al verla abrir los ojos, Xie Jing Xin se sobresaltó por un instante y pareció no poder reaccionar. Tras una breve pausa, dijo de repente: “Despertaste”. Shen Miao asintió con la cabeza. “¿Sientes alguna molestia en alguna parte del cuerpo?” preguntó Xie Jing Xing con atención. “¿Dejamos que Gao Yang entre a echar un vistazo? Solía tener un aspecto tan apático que parecía incapaz de preocuparse por nada, pero esta vez se notaba una inusual ansiedad en su rostro. Shen Miao dijo: “No hace falta. Estoy bien”. Luego preguntó: “¿Cómo está el caballero Pei?”. El rostro de Xie Jing Xing palideció en un instante. Cuando Shen Miao vio que su rostro había cambiado, se quedó atónita antes de comprender de inmediato. Sin embargo, no supo cómo explicarlo. ¿Era Pei Lang detestable? Naturalmente, lo era. En su vida anterior, le había extraído la sangre de la yema del dedo para Mei Furen, y aunque no se sabía si el “cambio de destino” de Mei Furen había sido real o no, se intuía que había sido de ayuda psicológica, y que aquella frase de “cortar la maleza y arrancar las raíces” dirigida a Fu Xiu Yi había conducido indirectamente al fin de Fu Ming. Shen Miao tenía sentimientos encontrados hacia Pei Lang. Podía ignorarlo, pero el asunto involucraba a Fu Ming, lo que le impedía perdonar a Pei Lang. Sin embargo, al final, Pei Lang sacrificó su vida para darle una oportunidad de renacer. Era imposible expresar con claridad un sentimiento, como tampoco se podía sentir pura gratitud ni simplemente odiar a alguien. Lo único que se podía hacer era establecer un límite en la relación. Shen Miao no deseaba tener ninguna relación de deuda ni de ser agradecida. Los asuntos de la vida pasada habían terminado, pero en esta vida no quería deberle nada a Pei Lang ni que Pei Lang le debiera nada. Recordaba con claridad que, cuando el asesino infantil atacó, fue Pei Lang quien recibió la puñalada más grave. Si Pei Lang moría por su culpa, entonces, en estas dos vidas, su relación no podría definirse con precisión. Sin embargo, al ver la expresión de Xie Jing Xing, Shen Miao supo que había entendido mal. Cuando Xie Jing Xing se enfadaba por estas cosas, Shen Miao sintió que se parecía mucho al pequeño lobo que habían criado en el ejército de la familia Luo. Acarició rápidamente a este pequeño perro lobo y dijo: “Me salvó la vida y, después de todo, es un benefactor. Sin razón aparente, uno no puede aceptar fácilmente este tipo de bondad de los demás”. Fue entonces cuando la expresión de Xie Jing Xing mejoró: “Gao Yang echó un vistazo. Se despertó anoche. Sin duda, tiene una vida complicada”. Luego miró a Shen Miao: “Eres tú quien no se despierta. Si no lo haces, pienso partirle la cabeza a ese sacerdote taoísta”. “¿Sacerdote taoísta?” Shen Miao se sobresaltó. “¿Te refieres al sacerdote taoísta Chi Yan? “¿Qué sacerdote taoísta es?”, dijo Xie Jing Xing con desdén. “No es más que un estafador que se aprovecha del dinero ajeno”. El supuesto “sacerdote taoísta Chi Yan” se había despedido esta mañana de la residencia del príncipe Ding, llevándose incluso un jarrón antiguo de gran calidad, como muestra de agradecimiento. Era incomprensible que un sacerdote taoísta que trama para enriquecerse pudiera ser considerado un Superior. Cuando Shen Miao terminó de escuchar el relato de Xie Jing Xing sobre el sacerdote taoísta que se llevó un jarrón, le asaltaron algunas dudas. El largo sueño había disipado muchas de ellas, pero tal vez no fuera real. Simplemente, Shen Miao no sabía por qué, pero sentía que todo lo ocurrido en el sueño era un relato completo de su vida pasada. En efecto, se topó con aquel sacerdote en su viaje de regreso a Ming Qi desde el país de Qin y pensó que era un refugiado que había escapado y se había disfrazado de sacerdote taoísta para sobrevivir. Al fin y al cabo, era hija de Shen Xin y tenía un corazón bondadoso, así que le ofreció un cuenco de agua y no se imaginaba que todo estuviera tan complicado. Si en su vida pasada hubiera escuchado a aquel sacerdote taoísta y no hubiera regresado a la capital Ding, probablemente no habría ocurrido tal tragedia. Pero si hubiera tenido la oportunidad de repetirlo, aun sabiendo que era un camino sin retorno al inframundo, no habría elegido esa alternativa, pues sus dos hijos se encontraban en lo profundo del palacio. Pero aquel sacerdote taoísta cumplió su destino. Shen Miao lo recordaba con mucha claridad. En el sueño, su cadáver se había convertido en cenizas por el fuego ordenado por Fu Xiu Yi, sin dejar rastro. Sin embargo, el rencor era tan intenso que no se disipaba. Mei Furen ordenó realizar ciertos rituales para evitar que se convirtiera en un espíritu maligno y pudiera renacer. Su alma estaba prisionera entre los muros del palacio, vagando constantemente por ellos y debilitándose día a día. Todas sus pertenencias se quemaron. Si no hubiera sido por el hilo rojo en la mano de Xie Jing Xing, se temía que hubiera desaparecido del mundo. Ese hilo rojo la había protegido de cierta miseria y, durante todos esos días en que no se podía vivir, el alma de Shen Miao habitó en el hilo rojo alrededor de la muñeca de Xie Jing Xing y pasó confusamente una vida. Hasta el día en que la ciudad fue destruida. Vio morir a Fu Chen a manos de su propio pueblo, y cómo Mei Furen y Fu Xiu Yi eran colgados y exhibidos en la torre de la ciudad. Observó cómo miles de flechas les atravesaban el corazón hasta la muerte, y cómo incontables incendios arrasaban el palacio que había odiado toda su vida, reduciéndolo a cenizas. El deseo insatisfecho en su corazón se desvaneció, y en ese instante su alma halló la paz absoluta. El hilo rojo se cortó. Podía dejarlo ir. Y a costa de la vida de Pei Lang, el tiempo retrocedió y ella recuperó la suya. Xie Jing Xing vio que Shen Miao no hablaba y preguntó frunciendo el ceño: "¿Qué ocurre?" Shen Miao recobró el sentido y no habló mientras lo miraba. Ella se sintió algo conmovida. Decía que en su vida pasada no había habido ningún encuentro entre Xie Jing Xing y ella, así que ¿por qué iban a estar unidos por error y no poder escapar? Así que sí hubo algún tipo de enredo en el pasado. Al principio, Xie Jing Xing le debía un deseo, pero solo era una broma. Nadie esperaba que cumpliera su promesa y acabara personalmente con Fu Xiu Yi y Mei Furen, vengándola. Ella dijo suavemente: “Xie Jing Xing, ¿tienes algún deseo?” Xie Jing Xing la miró de reojo y le preguntó: "¿Por qué? ¿Quieres hacerlo por mí?". “Puedo concederte un deseo” dijo con seriedad. “Mientras tenga la capacidad de lograrlo, sin duda haré todo lo posible. Tenía una expresión solemne, lo que provocó que Xie Jing Xing la mirara de reojo. Sin embargo, en un instante, sus labios se curvaron en una sonrisa forzada, pero no del todo, y dijo: “Bien”. Luego se acercó al oído de Shen Miao y susurró: “Mi deseo... Sin duda lo lograrás”. Shen Miao preguntó: "¿Qué es?" “Dame un hijo.” Habló con ligereza. Shen Miao lo miró un rato y Xie Jing Xing se tocó la nariz. Justo cuando iba a hablar, oyó a Shen Miao responder: “De acuerdo”. Xie Jing Xing quedó estupefacta. Shen Miao lo miró fijamente con una sonrisa distinta a la habitual. No era una sonrisa fingida, ni reservada, ni perezosa. Era como si estuviera profundamente afectada, con un toque de dulzura. Xie Jing Xing, inconscientemente, extendió la mano y le tocó la frente: “En efecto, estás enferma”. Shen Miao apartó sus manos y dijo: “Xie Jing Xing, debes estar aterrorizado en tu cumpleaños”. Xie Jing Xing soltó sus manos y, al ver que su expresión era tranquila y no había nada extraño, sintió alivio y siguió la conversación preguntando:” ¿Qué te parece? Incluso pensé...” No continuó hablando. Al recordar aquella escena, Xie Jing Xing no pudo evitar sentir miedo. Shen Miao yacía en un charco de sangre, inconsciente, como si no fuera a despertar jamás. Su corazón se detuvo. Ni siquiera cuando llevó al ejército de la familia Xie al campo de batalla del norte de Jiang por primera vez, ni siquiera cuando alguien tramaba algo en las sombras y su vida corría peligro, había sentido tanto miedo como ahora. También tenía miedos, personas a las que temía perder y debilidades. Estas tres cosas eran las mismas que definían a esta persona que estaba delante. “Lo compensaré” dijo Shen Miao. “¿Tu cumpleaños ya pasó hace mucho? ¿Por qué no lo compenso hoy? Xie Jing Xing la miró con expresión incomprensible y dijo: “Aprecio tu amabilidad. Tu salud aún no se ha recuperado, así que no te castigues”. “Es solo una herida superficial” dijo Shen Miao, tomando la iniciativa de decir”: Salgamos. Tras despertar, su comportamiento fue algo extraño. Para empezar, Shen Miao no era una persona juguetona y, además, parecía mucho más cariñosa que antes. Su temperamento previo era algo reservado, y aunque se desconocía el motivo, Shen Miao tenía un gran ego; de lo contrario, no habría mantenido una tensa relación con Xie Jing Xing durante tanto tiempo. Que tomara la iniciativa y se mostrara tan aduladora sorprendió a Xie Jing Xing . Entrecerró los ojos y preguntó: "¿Hiciste algo a mis espaldas?" “Sí” Shen Miao asintió con seriedad. “¿Tiene algo que ver con Pei Lang?” La expresión de Xie Jing Xing se volvió fría. Shen Miao respiró hondo. Sentía que no podía tolerar la conducta de Xie Jing Xing. ¿Qué estaría pensando? Tras recuperar su expresión habitual, preguntó:” ¿Te vas o no? Antes de que Xie Jing Xing pudiera hablar sobre su cambio de temperamento, se oyó una voz a sus espaldas: “Pues vete”.
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Estás leyendo el capítulo 255 de El renacimiento de la maliciosa emperatriz de linaje militar (Novela), un novela. Shen Miao, la hija Di de una familia militar, era pura, tranquila, amable y gentil. Debido a su insensato amor por el príncipe Ding, se vio obligada a convertirse en su esposa. Después de seis años de ayudar a su… Este capítulo tiene publicado el 11 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. El renacimiento de la maliciosa emperatriz de linaje militar (Novela) tiene 313 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.