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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 914 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
No había rastro del Buscador de la Verdad. Vivian no podía vivir en la negación. Había pasado las últimas horas de la fiesta recorriendo el salón en busca de cualquier rastro de los Buscadores de la Verdad, mientras vigilaba la docena de problemas que la rodeaban. Había sido inútil. La magia del Caos que el muy canalla había anulado por completo cualquier posibilidad de seguirlo hasta... dondequiera que hubiera huido. No había manera de seguirlo. Al menos, no sin armar un escándalo que le causara problemas. Por no mencionar que podría ser una trampa. No creo tener muchas posibilidades contra Orlen si me lanzo a su territorio sin protección. Ese loco es peligroso, incluso para mí. Y si de alguna manera ha descubierto cómo influir en el Más Allá… Vivian no permitió que esa línea de pensamiento continuara. Apretó la mandíbula. Ya no le quedaba más remedio que admitir que el Buscador de la Verdad había logrado escapar. Al menos, esto no había sido un atraco perfecto. Eso hizo que una leve sonrisa se dibujara en sus labios. Después de todas sus provocaciones, el Buscador de la Verdad no había salido ileso. Al parecer, Spider casi lo había derretido vivo. Eso le resultaba más satisfactorio de lo que jamás admitiría. Ahora sabía quién se había burlado de ella. Y aunque la presencia de los demás líderes de facción y del torneo le impedía actuar con libertad, ninguno de ellos estaría allí para siempre. Tendría tiempo de sobra para lidiar con Orlen y sus fanáticos enloquecidos a su manera. No volverían a sorprenderla. Aunque ya no esté, conservo su firma mágica. La próxima vez que intente entrar en Aqua Terra, no le irá nada bien. Un leve escalofrío recorrió la nuca de Vivian. Desvió la mirada. Casi había perdido la noción del tiempo. El baile de máscaras estaba llegando a su fin. La comida de las mesas prácticamente había desaparecido y la mayoría de los magos que habían venido a buscar reclutas ya habían visto lo que querían. Nadie iba a hacer nada más hasta que se dispusiera de más información. Vivian pensó que podría haber dado un discurso sobre algún tema. No habría estado mal reunir a todos con un destello mágico y decirles cuánto apreciaba su asistencia y desearles mucha suerte en el torneo. Pero nadie quería eso. No estaban allí para escuchar un discurso. Estaban allí para luchar y ser reclutados. Vivian estaba bastante segura de que un discurso le habría resultado tan desagradable como a todos los que se vieron obligados a sentarse a escucharlo. Realmente no había necesidad de aburrir a todos y perder el tiempo. Todavía no era tan mayor como para que el tiempo no tuviera valor. Entonces, en vez de eso, Vivian chasqueó los dedos. La sala se vació en un instante. Sin previo aviso, todos los magos que habían sido convocados fueron desterrados. El sonido de miles de túnicas y máscaras cayendo al suelo al mismo tiempo llenó el aire: un fuerte estruendo seguido de un suave golpe. Los únicos que quedaban eran los reclutadores y los jefes de facción; y en un instante, los reclutadores también desaparecieron. No tenían razón de estar allí cuando ya no quedaba nadie a quien reclutar. Vivian envió una orden mental rápida para asegurarse de que el salón quedara limpio. El lugar era un desastre. Entonces chasqueó los dedos una vez más y el mundo se recompuso. El salón desapareció, reemplazado por una habitación mucho más pequeña que solo contenía una amplia mesa de madera y varias sillas cómodas dispuestas en círculo a su alrededor. Las túnicas manchadas de Vivian permanecieron allí, reemplazadas por su atuendo habitual cuando apareció sentada en una de las sillas. En las demás sillas se encontraban los líderes de las otras facciones. Vivian, discretamente, extendió la mano hacia una de las varias jarras de té que habían sido preparadas previamente sobre la mesa y se sirvió una taza. —¿Tan pronto, Vivian? —preguntó el Emperador de los Hombres con una risa sibilante—. Y ni siquiera una advertencia de que las cosas iban a terminar. Eso es muy típico de ti. ¿Y si hubiera estado hablando con alguien que me interesara? —Lo habrías hecho antes —respondió Vivian con sencillez—. En ese momento nadie estaba haciendo nada que valiera la pena. Simplemente estábamos deambulando y entreteniéndonos sin rumbo. ¿O me equivoco? —Tienes toda la razón, Vivian. —Una risa melodiosa resonó en la habitación, proveniente de una mujer de mediana edad, de rasgos delicados y cabello rojo brillante. La armadura negra como la noche que la cubría, adornada con grabados florales tan realistas que casi parecían vivos, resplandecía. Parecía que la Monarca de la Puerta de Obsidiana finalmente se había quitado la capucha. —Pero eso no significa que no haya sido un poco grosera. Estaba teniendo una conversación muy agradable. . “Crees que todas las conversaciones que tienes son agradables”, dijo Vivian. “Eso no significa que sea cierto, Baress”. ¿Ahora todos nos tuteamos? Me alegra que se haya roto el hielo. Permítanme intervenir y decir que estoy de acuerdo con Vivian —dijo el Imperator, estirando los brazos por encima de la cabeza—. Supongo que con quienquiera que estuvieras hablando habrá dado un suspiro de alivio. —Si pretendes insultarme, no lo vas a conseguir —dijo Baress con una sonrisa—. Me han dicho cosas mucho peores personas mucho mejores. Y tú eres de los que se fijan en los nombres. En todos los años que nos conocemos, te niegas a decir tu nombre real. ¿No te da vergüenza? Es de mala educación, ¿sabes? —Todo es una grosería contigo —respondió el Emperador con un gesto de la mano—. No veo que vayas a reprocharle a Rake que nunca hable. Simplemente se queda ahí sentado, mirando fijamente. A veces me pregunto si siquiera está vivo. Vivian miró al Gobernante del Sendero Interminable. El delgado líder de la facción… permanecía callado. Solía serlo. Sus ojos hundidos miraban fijamente al frente, dos pozos de gris vacío que nunca encontraban lo que buscaban. Rake ni siquiera pestañeó ante el insulto. Simplemente se sirvió un vaso de té y bebió un sorbo en silencio. —Tal vez simplemente no siente la necesidad de desperdiciar palabras contigo —dijo Vivian—. Tengo envidia. Creo que todos podríamos aprender de su autocontrol. El Emperador sonrió con sorna. «Quizás. Pero últimamente te sobra el autocontrol, Vivian. Con todos los problemas que tienes, habría pensado que ya estarías eliminando gente hace horas. Y ni siquiera tenemos a todos los Jefes de Facción aquí ahora mismo. Si no te conociera, pensaría que no estabas preparada». Los ojos de Vivian se entrecerraron. Creo que todos somos conscientes de lo difícil que es organizar estos torneos. Cada cretino de las facciones decide que este es su momento para hacerse famoso haciendo algo fuera de lo común. El hecho de que no haya ocurrido nada grave hasta ahora ya me coloca por delante del torneo que organizaste. El Emperador tosió tapándose la boca con el puño. «Tuve circunstancias atenuantes. Y los problemas se resolvieron con prontitud». —Igual que las mías —dijo Vivian con suavidad—. ¿A menos que tengas algo de qué quejarte? El Emperador sonrió. Sabía que ella lo tenía en sus manos. Al menos por el momento, nada había salido lo suficientemente mal como para que él tuviera que presionar para algo. —No —dijo el Emperador—. Absolutamente nada. De hecho, tal vez debería felicitarte. El baile de máscaras fue mucho más entretenido de lo que esperaba. Incluso logré encontrar a alguien que me interesaría reclutar. —¿De verdad? —preguntó Baress, dando palmas con alegría—. ¡Qué bonito! ¿Quieres compartirlo? —Un demonio —respondió el Emperador—. De rango 5, pero con una combinación de runas bastante singular. Nunca había visto nada igual. Tiene un carácter increíble. Fui a conocerla personalmente. ¿Y sabes lo que hizo? Firmó un autógrafo. Como si fuera una celebridad. ¿Puedes creerlo? ¡Es divertidísimo! —¿Ah, sí? —preguntó Vivian, ladeando la cabeza—. Me sorprende que te intereses por alguien tan débil. El Emperador simplemente se rió. «Yo también. Pero quién lo diría. La gente cambia, Vivian. Pero ahora es un buen momento para advertirte. Si alguno de ustedes viene a por ella, vamos a tener un problema. Esta es mía. No pienso competir». —¡Oh, qué tierno! —preguntó Baress con deleite—. ¡De verdad te has encariñado con un recluta! Pero, Imperator, no me pedirías algo sin ofrecer nada a cambio, ¿verdad? Seguro que no serías tan frío con tus buenos amigos. —Estaría dispuesto a ofrecer un acuerdo —dijo el Emperador sin dudarlo un instante—. Elija su objetivo. Yo me mantendré alejado. —No solo tú —dijo Baress con una sonrisa pícara—. Todos. Un acuerdo colectivo. Es la única manera de asegurarnos de no meternos en los asuntos de los demás, ¿verdad? Y todos somos personas civilizadas. Estoy segura de que podemos ponernos de acuerdo en dejar a una persona en paz. —Me da igual —dijo Vivian—. Elige a quien quieras. La cabeza del rastrillo está inclinada. —Perfecto —dijo Baress—. Entonces, ¡un acuerdo! Qué maravilla. ¿Cuándo fue la última vez que logramos ponernos de acuerdo tan rápido? Quizás la gente sí cambia. O tal vez la cosecha de esta vez sea de mucha mejor calidad de lo habitual. —Basta de palabrería —dijo el Emperador—. ¿En quién tienes puesta la mirada? —Unos cuantos —respondió Baress, mirando distraídamente el contenido de su vaso—. Pero ya he reclutado a varios. Para el acuerdo… por ahora, mantendré mi elección en secreto. Todavía no hay nadie que me desespere. Si alguien me llama la atención, entonces les comunicaré mi decisión. —Estoy seguro de que a Vivian le importa un bledo. No dedicó ni un segundo a mirar durante el banquete —dijo el Emperador con una risa seca—. ¿Y tú, Rake? ¿Acaso esa mirada hueca tuya ha encontrado...? —Sí —dijo Rake en un susurro bajo. Todos se volvieron hacia él. Era una ocasión realmente excepcional para que aquel hombre curtido por la vida hablara. —Alguien bastante interesante si te ha hecho hablar, supongo —dijo Baress. Sus ojos brillaron con curiosidad—. ¿Quién? Rake guardó silencio durante un largo segundo. Luego, cuando volvió a hablar, sonó como si las palabras le fueran arrancadas a la fuerza de lo más profundo del pecho. “Hay un mago al que he estado observando. Busco al conocido como Araña.” La espalda de Vivian se puso rígida. "Imposible." La palabra salió de sus labios antes de que pudiera siquiera pensar en sus implicaciones o considerar detenerse. Todos se volvieron hacia ella. —¿Qué fue eso? —preguntó el Emperador con una sonrisa de satisfacción—. No puede ser. ¿Vivian está cazando? ¿Y ha elegido al mismo que Rake? Quizás miré demasiado rápido. ¿Quién es esta Araña? —Qué incómodo —dijo Baress, conteniendo la risa—. Lo siento, Vivian. Pero Rake habló primero. Este puede ser tu torneo, pero él manifestó su interés antes que tú. Debes cumplir el acuerdo al que llegaste. —No puedo —dijo Vivian. Ya se arrepentía de su arrebato. Pero era demasiado tarde para retractarse. Eso solo demostraría su debilidad. Solo le quedaba un camino por delante—. Pero no porque quiera eludir el acuerdo. Dije la verdad. El interés de Rake es imposible. —¿Por qué? —preguntó Rake, entrecerrando los ojos. —Porque Spider ya tiene dueño —dijo Vivian, apretando la mandíbula—. Ese mago ya es mi discípulo.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 914

Estás leyendo el capítulo 914 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 13 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.