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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 91 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Brayden no le dio a Noah la oportunidad de protestar. Tomó a Isabel, Lee y Todd por los hombros y los rodeó con sus enormes brazos. —Lee, espera —dijo Noah, sacando su bolsa de viaje y la calabaza del cinturón y entregándoselas—. ¿Podrías llevar esto? No quiero tener que cargarlo. Lo recojo enseguida. Guárdalo en un lugar seguro y donde no estorbe. Lee parpadeó, luego asintió, tomando ambos de Noah. —Vamos —dijo Brayden, llevándoselos a todos. Noah se quedó parado como un idiota junto al único guardia que quedaba. —¿Necesitas ayuda? —preguntó el guardia, entrecerrando los ojos hacia Noah—. Hace tiempo que no vienes a casa. Debo admitir que apenas te reconocí, Vermil. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Dos años? ¿Tres? —Algo así —dijo Noah con un gesto de asentimiento—. He estado muy metido en los libros últimamente. Apenas recuerdo nada de este lugar. Es curioso lo rápido que uno se olvida de su hogar, ¿sabes? —Ni que lo digas —dijo el guardia con un gesto de complicidad—. Me mandaron al Pantano Enrojecido hace un año y pasé un mes allí. Un mes no parece mucho hasta que una docena de moscas de sangre intentan meterse por el culo. Te juro que desde entonces no paro de saltar para atrapar bichos. Los odio, cabrones. ¿Qué tiene eso que ver con el hogar? —Es una pesadilla para mí —continuó el guardia, frotándose la nuca y soltando una risita—. A mi hija le encantan los bichos. No para de traerlos a casa y enseñármelos. Pero no soy capaz de decirle que pare. La hacen tan feliz. Cuando me destinaron a los pantanos, pensar en ella fue lo único que me impidió quitarme la vida. Y ahora me siento como un idiota. Al menos es muy hablador. Probablemente podría… —Y luego, después de dos semanas, casi lo olvidé. —El ceño del guardia se ensombreció y apretó con fuerza el asta de su lanza—. ¿Puedes creerlo? Olvidar el rostro de tu propia hija. Ese pantano me marcó. Cuando regresé, me juré a mí mismo que jamás volvería a olvidar su rostro, aunque siga trayéndome bichos infernales. Olvídate de sentirte como un imbécil. Soy un imbécil. Pobre desgraciado. —Lo importante es que estás aquí para ella ahora —dijo Noah, dándole una palmada en el hombro al guardia—. Y eres mejor persona que yo. Probablemente yo habría intentado convencerla de que buscara un nuevo pasatiempo y habría esperado que encontrara algo menos relacionado con los insectos. El guardia soltó una risita. “Esa idea me ha tentado muchas veces. ¿Usted también es padre?” —Me temo que no —respondió Noé—. Soy profesor. Eso es lo que he estado haciendo en Arbitage. Bueno, entre matar una cantidad ridícula de monos, asesinar el regalo de los Linwick a la escuela, colaborar con los enemigos de la casa Linwick e invocar a un demonio... Cosas pequeñas, ¿sabes? “¿Cómo está?” “¿Qué, enseñar?” —No. Arbitraje. —El guardia miró de un lado a otro y luego bajó la voz—. Pareces preocupado. Es difícil encontrar a alguien que piense como yo, y me preocupa, ¿sabes? —¿Preocupado por qué? —preguntó Noé, imitando el tono del hombre. —Bueno, ya sabes. Arbitage es el más cercano de los Bastiones, pero he oído que casi todos allí son nobles. Obviamente no lo soy, teniendo en cuenta que trabajo en la puerta. Corren rumores de que a los profesores no les importan tanto los niños que no son nobles, pero tú no me pareces de ese tipo. No tienes ni idea. —¿Cómo lo sabes? —preguntó Noé, parpadeando—. Podría ser. —No. Es la intuición de mi padre —dijo el guardia, tocándose la frente con una sonrisa cómplice—. Lo sé. Yo también tengo una runa de Luz Empática. Me ayuda mucho a juzgar a la gente que entra por las puertas. Te preocupas por tus alumnos. Vaya. Supongo que de verdad hay una runa para todo. Esa es bastante útil. Me pregunto si podrá leer mentes. Eso sería muy preocupante. Apuesto a que alguien tiene esa habilidad, en algún lugar. Tendré que encontrar la forma de lidiar con eso. Noah imaginó un pollo gigante rebotando en su cabeza, haciendo que cambiara de color rápidamente. El rostro del guardia ni siquiera se inmutó. Vale, probablemente no me lees la mente. —Los rumores son ciertos —dijo Noah, con tono conspirador—. Ninguno de mis alumnos es noble, y se han topado con obstáculos por doquier. Sinceramente, no sé nada de los demás Bastiones, pero suponiendo que sean mejores, no la envíes a Arbitage a menos que estés seguro de que su profesor no la va a perjudicar. La mirada del guardia se endureció y asintió. “Gracias. Lo tendré en cuenta. Por cierto, me llamo Frederick. Siempre se me olvida presentarme. Espero que no se haya ofendido”. —Para nada —dijo Noah, extendiendo la mano para estrechar la de Frederick—. Sabes, hace mucho que no vuelvo a la Finca Linwick. ¿Podrías hacerme un favor? "¿Qué es?" —Me preocupa un poco ofender a alguien —admitió Noah. Se removió incómodo en su sitio, intentando parecer asustado. Teniendo en cuenta lo que ocurriría si lo descubrían en su mentira, no le resultaba demasiado difícil—. Yo tampoco soy un gran noble, aunque forme parte de la rama exterior, lo cual no dice mucho. ¿Ha cambiado algo importante desde la última vez que estuve aquí? Frederick frunció los labios. —La situación es tensa. No sé con certeza por qué, pero sé que circulan muchos rumores de que podría estallar otra guerra. “¿Contra la familia Torrin?” —No —dijo Frederick, negando con la cabeza—. Es algo interno. Solo son rumores, por favor. No vayas por ahí diciendo que lo mencioné. No quiero que me castiguen. —No diré nada —prometió Noah—. ¿Los rumores mencionaban quién estaba causando problemas? Frederick tragó saliva con dificultad y volvió a mirar a su alrededor, comprobando que no hubiera nadie en la zona. Por suerte, la puerta y el camino que conducía al interior de la ciudad estaban vacíos. Bajó la voz de nuevo, hablando casi en un susurro. “Dayton. Acaba de regresar de una expedición de tres años y alcanzó el rango 5, y ya ha desobedecido públicamente al jefe de la familia varias veces. Tiene muchos seguidores que quieren que la familia Linwick asuma un papel más activo y empiece a presionar para fortalecerse. Yo me mantendría alejado de él. Es un peligro.” Noah rebuscó en sus recuerdos. Recordaba vagamente el nombre de Dayton del libro que Moxie le había dado. El hombre era un noble de la rama principal, pero figuraba como de rango 4, al igual que Brayden. Por lo que recordaba, el cabeza de familia era de rango 6. Frederick vio los pensamientos cruzar los ojos de Noah y negó con la cabeza. —Sé lo que estás pensando —dijo Frederick—. Nunca dije que creyera que ganaría si hubiera una rebelión. Dayton tiene talento, pero me preocupa que sea un poco… ya sabes. —¿Débil? —preguntó Noé. Los ojos de Frederick se abrieron de par en par y negó con la cabeza vehementemente. —No, no. Mimado. Ni siquiera ha ido a uno de los Bastiones. Sus padres le preparaban baños con infusiones de monstruos y le conseguían todas sus runas. Lo único que ha hecho es combinarlas y matar a los monstruos que le entregan. Tiene muchos seguidores, pero el Jefe tiene cientos de años. Aplastará a Dayton como a un… bueno, como a un insecto. Entendido. Mantente bien lejos de Dayton y no te metas en líos de rebeliones. Me pregunto cómo reaccionaría Frederick si supiera que el padre de Linwick está intentando invocar a un demonio y empezar su propia rebelión. ¿Qué tipo de influencia política pretendía? ¿Acaso quería matar al cabeza de familia? Eso parece ambicioso. Supongo que pronto lo sabré. —Ya veo. Gracias por avisarme —dijo Noah con sinceridad—. Puede que me hayas salvado. ¿Cuántos años tiene tu hija? Quizá pronto empiece el colegio. Frederick golpeó el suelo con la punta de su lanza y negó con la cabeza. —¡Eso espero! ¡Aún tiene seis años! ¿Seis años? ¿No es un poco pronto para pensar en a qué universidad va a ir? —Quizás las universidades cambien mucho antes de que ella empiece a estudiar —dijo Noah—. Quién sabe. Intenta encontrarme de nuevo cuando estés a punto de mandarla. Quizás las cosas hayan mejorado. Frederick sonrió. Se llevó una mano al pecho. “Sabía que éramos almas gemelas. Gracias. Si necesitas algo durante tu estancia en la ciudad, no dudes en buscarme. Todos los guardias saben dónde vivo, así que no será difícil encontrarme”. ¿Debo preguntar por qué? Ahora sí que quiero saberlo. Noah no tuvo oportunidad de preguntar. Justo cuando iba a abrir la boca, vio a Brayden salir de la calle a grandes zancadas y dirigirse hacia él a su característico paso ligero. Noah retrocedió un paso ante Frederick. “Parece que es hora de que me vaya. Gracias de nuevo, Frederick.” —Cuídense —dijo Frederick, levantando la mano en señal de saludo—. Y siéntanse libres de traer a sus alumnos a cenar a mi casa algún día antes de irse. Mi esposa siempre cocina de más. —Gracias —dijo Noah con una sonrisa—. Seguro que les gustaría. Si se presenta la oportunidad, la aprovecharé. Se dirigió a la ciudad y caminó hasta situarse frente a Brayden. —¿Qué estás haciendo? —preguntó Brayden—. Ya tienes que ir a ver a Padre. Cree que Vermil es paranoico con todo. Puedo usar eso a mi favor. —Solo estoy tanteando el terreno para asegurarme de que la ciudad no haya cambiado mucho desde que me fui —respondió Noah—. Nunca se sabe quién está escuchando. Brayden apretó los labios. Miró por encima del hombro y echó a andar por el camino. Noah lo siguió. “Te repito que no hay nada de qué preocuparse, pero si te hace sentir mejor, supongo que puedes hacerlo.” —¿Estás seguro de eso? —Noah arqueó una ceja—. Me parece que las cosas están cambiando. Brayden no respondió, y Noah aprovechó para observar mejor la ciudad. Parecía una ciudad normal, con hileras de casas de piedra bordeando la calle. No sabía qué se esperaba. —Puede que tengas razón —admitió Brayden—. Lo mejor para todos será que acabes con esto cuanto antes, pero buena suerte convenciendo a papá. Quizá tú lo consigas donde yo fracasé. Caminaron en silencio durante unos instantes. Doblaron por una avenida grande y transitada, pero la corpulencia de Brayden hizo que todos a su paso se apartaran rápidamente. Tras caminar solo unos minutos más, se detuvieron cerca de las puertas de un barrio considerablemente más rico de la ciudad. Las casas del recinto eran de mármol y piedra pulida, no solo de ladrillo, y otro guardia vigilaba cerca de la puerta. Brayden ni siquiera necesitó decir nada. En cuanto el guardia lo vio, abrió la puerta para que entraran. —No es el ambiente más relajado —observó Noé una vez que lo hubieron pasado. —Sí, sí —dijo Brayden—. Está bien. Nada de esto nos concierne. Se detuvieron frente a una gran mansión al borde del camino. Un alto círculo de arbustos espinosos y multicolores se alzaba ante ella, delimitando un amplio jardín. Un sendero de ladrillo blanco atravesaba el jardín y conducía a la imponente puerta de madera. Estaba abierta, dando acceso a un vestíbulo alfombrado de rojo. —Ya llegamos —dijo Brayden—. Vámonos. No me importan tus razones. Si haces esperar a papá después de todo este tiempo, se va a enfurecer.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 91

Estás leyendo el capítulo 91 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.