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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 906 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Yoru no lo había previsto. —Mierda —murmuró Yoru, apretando la copa de vino con tanta fuerza que se habría hecho añicos si no hubiera sido de diamante puro. Og no debía estar aquí. No debía estar en ningún lugar del torneo. El demonio ni siquiera había aparecido cuando ella sopesó las probabilidades del futuro antes de poner en marcha sus planes. Su influencia era inexistente. Incluso ahora, mirándolo fijamente mientras hablaba con Noah, Yoru no sentía su peso en absoluto. Era como si no existiera. Sus probabilidades permanecían inalteradas. Su magia le decía que todo era exactamente como debía ser. El futuro no había cambiado en lo más mínimo. Dijeron que Noé habló con los apóstoles, tal como estaba previsto. Solo. Pero sus ojos contaban una historia completamente distinta. Og estaba allí mismo. Literalmente, se encontraba a tan solo unas decenas de metros de Yoru, y su magia era incapaz de comprender su existencia. Por mucho que intentara predecir el futuro, este no cambiaba. Hubo un tiempo en que simplemente habría ignorado sus miedos. La ceguera tenía sus ventajas. En un principio, pensó que bastaba con conocer el futuro para poder ver. Todo aquello que no pudiera explicarse con la Profecía Iluminada por la Luna era una variable insignificante. El futuro era un viento pasajero que no detendría el rumbo de la nave. Pero ese tiempo ya no existía. Yoru confiaba en sus ojos. Incluso sin nada más que su visión mágica, seguía confiando en ellos. Sabía, sin la menor duda, que La Profecía a la Luz de la Luna había fracasado. Og tenía alguna manera de evadir su magia. Y eso significaba que todo su análisis previo era completamente inútil. Ya no podía confiar en la Profecía Iluminada por la Luna. No en lo que respecta a este torneo. No hasta que descubriera cómo Og la había engañado. Y así, Yoru hizo lo que su yo del pasado jamás se habría planteado. Ella interrumpió el flujo de energía que llegaba a la runa. El flujo de conocimiento que emanaba de la runa se desvaneció. Su control sobre los pilares que forjarían el futuro se esfumó, y entonces se quedó sin más armas que los vestigios menguantes de un futuro que ya no se materializaría. No puedo dejar a Noah allí. Yo lo planeé. Sea lo que sea que Og esté tramando, es malo. Para todos nosotros. No necesito que Moonlit Prophecy me diga que es un enemigo. Parecía que iba a tener que tomar cartas en el asunto. *** La espalda de Noé estaba rígida. Una docena de pensamientos cruzaron por su mente a la vez, pero ninguno llegó a concretarse. Algo frío en lo más profundo de su alma rugió en un instante, engullendo sus pensamientos y reduciéndolos a un solo punto, eliminando todo lo superfluo. Og lo había encontrado. Había logrado sobrevivir al final de Arbalest. Y, peor aún, no solo había conseguido localizar a Noah en el torneo, sino que incluso lo había reconocido tras el disfraz. Noah no se detuvo a pensar cómo tantas cosas imposibles habían sucedido. No importaba. Las circunstancias que habían llevado a esta situación podían tratarse más adelante. Lo importante era que habían llevado a esta situación. Og sabía quién era. Y, peor aún, los Apóstoles lo rodeaban. Lo último que necesitaba Noé era que un nuevo grupo de enemigos descubriera su identidad. Los apóstoles me conocen como Noé. Nunca supe cuál de mis nombres aprendió Og, si es que se molestó en superar al Falso Heraldo. En cualquier caso, no puedo permitir que revele mi identidad bajo ninguna circunstancia. Pero Noah no había olvidado cómo había transcurrido su última pelea. El dominio de Og sobre la Magia del Caos era increíble. La primera vez que se encontraron, el demonio había recibido el ataque más poderoso de Noah y lo había desechado como si fuera un trozo de papel. No podía permitirse el lujo de jugar con él… y algo le decía que, a estas alturas, engañarlo ya no era una opción. Sería imposible mantener una conversación sin revelar demasiada información. —¿Pasa algo? —preguntó Og con una sonrisa burlona—. No puedo ver tu expresión con esa máscara inútil, Falso Heraldo. Estoy dolido. ¿Acaso no te alegra verme después de tanto tiempo? No me has olvidado, ¿verdad? —¿Qué es esto? —preguntó Kyle, observándolos a los dos. Aunque no llevara la máscara de lobo, habría sonado como uno. Noah casi podía oír cómo le caía la saliva al hablar—. ¿Se conocen ustedes dos? —Lo somos —dijo Og. El demonio claramente se divertía con esto—. Y nuestra historia viene de lejos. De lejos tanto que creí que este buen hombre estaba muerto. Pero ¿quién iba a imaginar que simplemente andaba vagando por el mundo de los vivos, demasiado orgulloso para que sus viejos amigos supieran que había sobrevivido? Tengo que decir… no es frecuente que alguien me sorprenda. De verdad creí que estabas muerto, Falso Heraldo. Pensé que no tenías lo que se necesitaba. ¿Cuándo cambió eso? La opción que rondaba por la cabeza de Noah se redujo. Los caminos hacia el futuro se desvanecieron. Él no era Yoru. Noah no podía sopesar probabilidades para determinar qué le depararían los próximos instantes. Pero no lo necesitaba. Si esta conversación se prolongaba, todo lo que había construido en Obsidia se derrumbaría. No podía permitirse tener a los Apóstoles pisándole los talones. Todavía no. No antes de encontrar a su gente. Pero era evidente que Og estaba allí para fastidiarlo. No parecía que intentara matar a Noah. Al menos, no todavía. Si lo hubiera intentado, no habría tenido sentido que Og revelara su presencia. Todo esto era simplemente para poner nervioso a Noah, o quizás para asegurarse de que su identidad terminara siendo revelada a los Apóstoles. Y eso realmente solo le dejaba una opción. —Sí —dijo Noah—. Desafortunadamente nos hemos conocido. No hay resentimientos entre nosotros. —Ahora sí que me duele —dijo Og—. Y puedo oír la rabia en tu voz. ¿Va dirigida a mí? Espero que no. Lo único que debería disgustarte es tu propia debilidad. Te faltaba algo la última vez que nos vimos. Espero que las cosas hayan cambiado desde entonces. —Sí, lo han hecho —dijo Noah, dibujando sus runas. Le dio una palmada en el hombro a Og—. Pero te equivocaste, Og. Deberías haberme rematado cuando tuviste la oportunidad. —Eso es lo que me gusta oír —dijo Og con una sonrisa salvaje—. Palabras provocadoras. Mucho mejor que la última vez que nos vimos. Pero las palabras no lo son todo. Supongo que tendremos que ver cuánto has mejorado, Noa... Noé extendió su mente hacia el Más Allá, llenando su alma. Se nutrió de ella, dejando escapar la más mínima pizca de la magia blanca pura. Es mejor pedir perdón que permiso. Luego envió al Más Allá fluyendo desde su mano hacia Og. Por ínfima que fuera la cantidad de magia, Noah sabía perfectamente de lo que era capaz un pequeño fragmento del Más Allá, y también sabía que Og lo ignoraba. No estaría preparado. Noé lanzó Singularidad Concentrada. La gravedad justo debajo de Og se intensificó cien veces, tirando bruscamente del demonio hacia adelante. Se tambaleó. Su cabeza se deslizó hacia abajo en un arco perfecto para encontrarse con la rodilla de Noah, que casualmente se movía hacia arriba en la dirección opuesta. Un fuerte crujido resonó. La cabeza de Og se echó hacia atrás y la fuerza del golpe, potenciada por la Runa del Ser que Noah había imbuido, lo lanzó de nuevo al suelo, haciéndolo tambalearse hacia atrás. La sangre le goteaba por la cara mientras sus ojos se abrían de par en par por la sorpresa. Y eso significaba que, sin duda, no se esperaba lo que venía después. Noah lanzó su mano hacia adelante con la rapidez del rayo, clavando la palma directamente en el rostro de Og. Los dientes del demonio se hundieron en su carne en varias punzadas de dolor. Chisporroteos de energía recorrieron los dedos de Noah. Luego se inspiró en Cataclismo volcánico. Piedra fundida se materializó directamente en la boca de Og, derramándose por la garganta del demonio y abrasando su cuerpo desde dentro. Vapor caliente brotó junto a las yemas de los dedos de Noah mientras su magia atravesaba el dominio. El grito de Og fue ahogado por el furioso y abrasador silbido del magma. Se echó hacia atrás, con el rostro parcialmente derretido por el intenso calor de la magia, agarrándose el pecho. La furia y el odio se reflejaban en los ojos del demonio. Luego parpadeó, se desplomó sobre sí mismo y se desvaneció en una diminuta mota de luz roja. Aun sin la capacidad de percibir los dominios, Noé reconoció la magia. Caos. Maldita sea. Yo no lo maté. ¿Qué tan duro es por dentro? Eso debería haberlo derretido por completo. Al menos había conseguido impedir que Og mencionara su otro nombre. —¡Joder! —exclamó Kyle, soltando una risa de incredulidad y alegría—. ¡Increíble! ¡Me retracto de todo! ¡Esto es justo lo que temía no encontrar! —Mierda —murmuró uno de los otros Apóstoles—. Acaba de intentar matar a alguien en medio del banquete. Tenemos que salir de aquí. Ahora mismo. Antes de que aparezca Vivian. —¡Al diablo con eso! —dijo Kyle—. Quiero ver. Este es el mago más interesante que hemos visto en todo el viaje. —Nos vamos —gruñó otro, y había un tono autoritario en su voz que no se podía ignorar—. Ahora. —¡Maldita sea! —gruñó Kyle. Señaló a Noah con el dedo—. ¡Tú! ¡Nombre! —Araña —respondió Noah con frialdad, dejando caer la mano mientras se giraba, buscando ya una salida. La gente entre la multitud comenzaba a volverse hacia ellos, pero la pelea había sido demasiado breve. Nadie había captado lo sucedido más que de reojo. —Su nombre no importará —dijo un apóstol—. Está muerto. Vivian lo va a matar. No se permiten peleas durante el banquete. Esto no es una ronda de torneo. Los apóstoles tenían razón. Tenía que largarse de allí antes de que llegara Vivian. Maldita sea. ¿Adónde voy? ¿Puedo reactivar esta estúpida insignia para que me envíe de vuelta a mi habitación de alguna manera? Una mano agarró la muñeca de Noé. Su cabeza se giró bruscamente. Entonces casi se atragantó con su propia saliva. Una mano arrugada le sujetaba la muñeca. Una mano muy familiar que Noah había visto moverse tantas veces por los controles del cañón de transporte que bien podría haberla grabado a fuego en su mente. —¿Tim? —Noah respiró con incredulidad a pesar de sí mismo. —No —respondió el anciano, con un leve brillo en sus ojos oscuros—. No del todo. Entonces, un destello de sombra surgió rugiendo del suelo para engullir a Noé, y el disfraz se desvaneció.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 906

Estás leyendo el capítulo 906 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 11 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.