Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 814 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Seleth anhelaba su hogar.
Solo habían pasado tres días desde que se fue, pero una gran parte de ella ya deseaba regresar. La mochila le pesaba sobre los hombros y le dolían terriblemente los costados. Parpadeó con fuerza, resistiendo el impulso de frotarse los ojos resecos.
Nunca antes había viajado tan lejos de Shimmerstone. Al menos, no completamente sola. Su padre jamás lo había permitido. Demasiado peligroso, había dicho. No valía la pena el riesgo. Todo lo que podría haber necesitado estaba en Shimmerstone.
Cuánto tiempo habían discutido. Seleth prácticamente podía citar cada palabra que cada uno había dicho. Había pasado muchas noches en vela intentando encontrar una excusa que derrotara a Far-sed.
Ninguno de ellos había trabajado jamás.
El Torneo del Camino Celestial había sido la primera vez que había considerado dejarla vagar libremente fuera de los muros de Piedra Brillante. Aún recordaba el día en que le dijo que podría asistir.
Había sido la noche más feliz de su vida. Una oportunidad para demostrar por fin que era más que una maga de pueblo perdido que había pasado toda su vida refugiada en un pueblo del que nadie había oído hablar.
Ahora ella estaba teniendo dudas.
Seleth ya había visto muertos. La muerte no le era ajena. Matar era sobrevivir. Así era la vida en los confines de cualquier Imperio. Pero los sucesos de los últimos tres días se le clavaron en la mente como una espina.
Esa escena no podría haberse descrito como una simple matanza. Depredadores mataban para cazar. Presas mataban para sobrevivir. Pero eso... había sido una masacre. No hubo lucha alguna. En un instante, había un grupo entero de bandidos.
Lo siguiente fue que no había nada en absoluto.
Nada más que la muerte.
¿Es esto hacia lo que voy? ¿Así son los que viven en el centro de los Imperios? ¿Monstruos capaces de masacrar ejércitos enteros con solo una breve reflexión? ¿Sin más cuidado que el de aplastar un bicho?
Quizás Far-sed tenía razón.
Pero ya era demasiado tarde para retractarse. Le había rogado durante años que le diera la oportunidad de demostrar que era más que una novata. De demostrar que era su hija. Y ahora no le quedaba más remedio que hacerlo.
No me permitirá regresar. No antes de que termine el torneo. No importa la razón que dé... es porque cree que Shimmerstone es más peligroso que el torneo. ¿Podría la mera presencia de una Mano ser tan peligrosa? Y si realmente lo es... ¿qué pasará con...?
¡Oye! ¿Te vas a quedar ahí parado? ¡Mueve el culo!
La mente de Seleth se sobresaltó. La fila en la que había estado se había evaporado. Todos los que la precedían ya habían traspasado los imponentes muros de Evercrest, y el guardia de la puerta, varios metros delante de ella, no parecía nada contento con el retraso que estaba causando.
—Lo siento —dijo Seleth, apresurándose y tratando de ocultar la vergüenza que le ardía en las mejillas—. Ha pasado mucho tiempo...
“¿Propósito de la visita?” preguntó bruscamente el guardia, claramente desinteresado en excusas.
Descansa esta noche. Me voy...
—Al Torneo —terminó el guardia con un profundo suspiro—. Así que tú también. Así que la mitad de la gente de la fila detrás de ti también, muchacha. Nuestras posadas se están llenando. No tenemos espacio para todos los despistados que deambulan por Evercrest. Y menos ahora. ¿Por qué deberíamos dejarte entrar?
Oh. Él quiere un soborno.
Seleth entrecerró los ojos. Su padre le había hablado de guardias como este, pero no pensó que encontraría uno tan pronto. Todavía estaba relativamente cerca de los límites del imperio, aunque mucho más adentrada que hacía unos días.
Pensé que quienes vivían tan lejos de Aqua Terra aún tendrían más honor. Si hubiera intentado esto con mi padre...
—¿Vas despacio? —preguntó el guardia, entrecerrando los ojos tras el yelmo—. Te pregunté si tenías alguna razón para dejarte pasar, muchacha. ¿O preferirías viajar de noche? La siguiente ciudad está a un día de viaje en línea recta.
Los costados de Seleth vibraron. El dolor ardiente en sus pies le recordó la poca energía que le quedaba, tanto física como mágica. Apretó la mandíbula. Far-sed habría golpeado al guardia por su insolencia. Mejor aún, ningún guardia habría sido tan estúpido como para desafiar su honor de esa manera.
Pero ella no era su padre.
Y si se metía en una pelea aquí... le iría fatal. Apenas tenía fuerzas para mantener la compostura. Lo último que necesitaba era perder una pelea antes de que empezara el torneo.
La vergüenza la quemaba por dentro. Era una maga de rango 5 con combinaciones reunidas por su familia durante siglos y siglos. Su deber como hija de Far-sed era mantener el honor de su nombre.
¿Qué pensaría si me viera ahora, apenas unos días después de haber salido de casa?
—Muévete —espetó el guardia—. No tenemos toda la noche, muchacha.
Seleth metió la mano en el bolsillo y sacó un pequeño cristal azul, iluminado desde dentro por un tenue destello de energía. Valía mucho más que la entrada a un pueblo. Antes de que pudiera decir nada, el guardia se lo arrebató.
—Sigue así —ladró, guardándose el cristal en el bolsillo.
Los dientes de Seleth rechinaron unos contra otros.
Agachando la cabeza, entró en la ciudad. Lo hecho, hecho estaba. No había honor en una lucha sin valor. La única razón para desenvainar una espada era matar. Este era el camino recto.
Eso al menos era lo que se decía a sí misma.
Seleth no se permitió mirar por encima del hombro mientras caminaba por las oscuras calles de Evercrest. Tenía los nudillos blancos y los dedos apretaban con tanta fuerza la empuñadura de su espada voladora que sentía cómo el metal le marcaba la palma.
La luz titilaba desde las linternas imbuidas que flotaban arriba, proyectando sombras que danzaban sobre el suelo. Emprendió un paso rápido hacia la taberna más cercana. Cuanto menos tiempo tuviera que permanecer despierta esa noche, mejor.
No tardó mucho en encontrar uno. Entró sin sorpresa, pero se encontró con que estaba casi completamente vacío. Había algunas personas dispersas alrededor de las mesas de la sala común, sirviendo comidas poco apetitosas. De pie tras la barra había una mujer corpulenta con el rostro marcado por la edad y el sol.
Los ojos del camarero siguieron a Seleth mientras se acercaba.
—Tenemos cerveza. Nada más —dijo la mujer corpulenta.
—Solo quiero una habitación —dijo Seleth con cansancio—. No busco...
"¿Quieres quedarte? Invítame a una copa", dijo el camarero con tono seco.
Seleth la miró fijamente.
Los rasgos de la otra mujer ni siquiera se contrajeron. La mandíbula de Seleth se movió.
“¿Cuánto por la noche y una bebida?”
“Medio cristal bajo.”
Robo.
Los dedos de Seleth se crisparon a sus costados. Entonces, exhaló bruscamente, sacó un diminuto cristal de su bolsa y lo arrojó sobre el mostrador con un poco más de ira de la que debía haber dejado traslucir.
La mujer corpulenta apenas reaccionó. Simplemente tomó el cristal y lo reemplazó con una jarra de cerveza sucia con un golpe sordo.
Seleth reprimió una mueca al tomar la taza. Luego hizo una pausa y miró al camarero. "¿Ha pasado alguien por la ciudad últimamente?"
Tendrás que ser mucho más específico. Ha pasado muchísima gente por aquí.
—Cualquiera extraño —dijo Seleth—. Fuerte.
La camarera gruñó. Dejó una llave oxidada sobre el mostrador. «No. Nadie poderoso se molestaría en venir aquí, chica. Si buscas problemas, estás en el lugar equivocado».
Supongo que la Mano debe haber tomado un camino diferente.
Seleth no estaba segura de cómo sentirse al respecto.
Antes de que pudiera preguntar nada más, el camarero se dio la vuelta. Parecía que su conversación había terminado. Seleth tomó la llave y se dirigió a una de las mesas de madera vacías que había por la sala.
Su cuerpo estaba tan cansado que cada paso la impulsaba a abandonar la bebida inútil y retirarse a la cama. Pero la idea de desperdiciar comida o bebida, por horrible que fuera, la llenaba de repugnancia.
Los dioses no bendecían a quienes desperdiciaban sus dones. Por muy poco que deseara algo más que dormir, Seleth bebería. Y entonces, si los dioses lo permitían, por fin obtendría el descanso que había venido a buscar.
Apenas dio unos pasos hacia su mesa antes de sentir el peso de la mirada de alguien quemándole el costado.
Seleth consideró brevemente ignorarlo. Pero una amenaza desatendida era mucho más peligrosa de lo que se reconocía. Y no era una simple mirada. Sabía lo suficiente para reconocer la atención de alguien poderoso... y lo suficiente para comprender que el camarero se había equivocado.
Ella se giró.
Sentado en una mesa al fondo de la taberna había una figura encapuchada, tan baja que sus piernas ni siquiera llegaban al suelo desde su silla. Un plato de comida intacta yacía sobre la mesa frente a ellos.
No dijeron ni una palabra.
Seleth consideró simplemente volver a sentarse e ignorar la atención indeseada una vez más. Pero, en contra de su buen juicio, cruzó la habitación en silencio y se dirigió a la mesa.
—Parece que me encuentras interesante —dijo Seleth, dejando caer su taza sobre la mesa entre ellos.
—Interesante es una palabra fuerte. Siéntate —respondió la figura. Para sorpresa de Seleth, la voz era joven. Femenina, según supuso, y aguda. Era el tono de alguien acostumbrado a que otros obedecieran sus órdenes.
—¿Por qué? —preguntó Seleth—. Quienquiera que seas, no tengo nada que ver contigo. Solo estoy de paso.
—Quizás —respondió la figura. Levantó ligeramente la cabeza. Bajo la capucha había una máscara blanca sin ojos. Un ojo azul había sido pintado en el centro. Y, aunque no había ningún sitio por donde la pequeña figura pudiera ver, el ojo pintado parecía mirar directamente al alma de Seleth—. Pero tengo asuntos que atenderte. Siéntate, Seleth.

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Estás leyendo el capítulo 814 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 7 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.