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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 76 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Los ronquidos de Brayden ahogaron los pasos de Noah mientras este salía sigilosamente del campamento. En cuanto oyó que el grandullón se dormía, Noah salió de su tienda y se escabulló. Alcanzó a ver a Moxie junto al fuego antes de irse, pero ella aún parecía medio dormida y no se había percatado de su partida. Noé continuó caminando durante unos minutos, coronando colinas hasta que el campamento quedó atrás. El frío de la noche le erizaba la piel y le provocaba un anhelo profundo, algo que no sabía con certeza. Las colinas a su alrededor estaban bastante desiertas. Había arbustos, hierba y viento. Normalmente, eso habría sido perfecto. Sin embargo, Noah estaba empeñado en encontrar un monstruo al que molestar, y en la zona brillaba por su ausencia. Trotó, manteniendo una trayectoria recta para intentar que su regreso al campamento fuera lo más sencillo posible. Claro que se sabía el camino de memoria, pero eso no significaba que no pudiera perderse. Noah continuó buscando durante poco menos de media hora, sin encontrar más y más arbustos. Brayden le había dicho que habría una gran cantidad de monstruos enormes rondando por la noche, pero, por lo que pudo ver, estaba solo. O, más probablemente, no puedo verlos. Los depredadores nocturnos suelen cazar sigilosamente, ¿verdad? ¿Quizás haya más aves? El cielo estaba vacío, desprovisto de todo salvo la luna y unas tenues nubes grises. Noé entrecerró los ojos, intentando discernir si algo se fundía con la noche, pero no encontró nada en el aire. Vale, quizá no haya pájaros por aquí. Bajo tierra, entonces. Llevo un buen rato caminando y no he encontrado nada. Ojalá hubiera dejado la calabaza en el campamento para poder despreocuparme un poco, pero el riesgo de que alguien la encontrara mientras estoy fuera es demasiado alto. Noé se arrodilló, observando la hierba a sus pies. Aparte del color, parecía hierba normal y corriente. Se mordió el labio inferior. Si fuera un monstruo escondido bajo tierra, ¿qué me impulsaría a salir? Supongo que los depredadores no suelen esperar que sus presas anden por ahí tranquilamente. Es posible que me eviten porque desconocen mi fuerza. Eso significa que tendré que rastrear a alguno de ellos. La mirada de Noé se posó en uno de los arbustos que salpicaban el paisaje. Se suponía que extraían energía rúnica de los transeúntes. Eso significaba que ellos mismos poseían energía; y, por lo general, donde había un recurso que aprovechar, había algo de lo que alimentarse. Se acercó al arbusto con cautela. Era bastante más grande que los que había junto al sendero cerca de Arbitage. Noah caminó en círculo a su alrededor, manteniendo su magia lista para esquivarla al primer indicio de peligro. Metió un poco de Hierba Relámpago en su pipa, aunque aún no la encendió. Noé completó el círculo y se cruzó de brazos. Era un arbusto, y ahora se sentía como un idiota. Las flores estaban cerradas por la noche, y ni siquiera se inclinaron hacia él cuando pasó. Noé rozó una de ellas. El arbusto se onduló, inclinándose alejándose de él. Noé reprimió una risa. Volvió a pinchar el arbusto y luego negó con la cabeza. Si estos son los monstruos de la zona, no creo que pueda entrenar mucho a los niños. Pero… si se alimentan de energía, tiene que haber algo en la zona que la posea. ¿Dónde está? Noé volvió a pinchar el arbusto. Una vez más, este se apartó de él. Un leve ceño fruncido apareció en el rostro de Noé. ¿De qué sirve alejar un arbusto? No es como si pudiera ir a alguna parte. Se oyó un leve ruido detrás de Noé. Se giró bruscamente cuando el suelo a sus espaldas comenzó a agitarse. Una larga nariz asomó de la tierra, seguida de un cuerpo tubular y peludo. Lo que parecía un enorme topo se liberó a zarpazos, olisqueando con fuerza mientras se giraba para mirar a Noé. Era un poco más grande que él, de estatura media, y casi el doble de largo. El monstruo no tenía ojos, pero sabía perfectamente dónde estaba parado. Noé metió su calabaza en la bolsa de viaje y la lanzó con todas sus fuerzas, impulsándola con el viento para que llegara lo suficientemente lejos. La nariz del monstruo se movió ligeramente y permaneció inmóvil, intentando localizar a Noé. Él lo observaba, listo para actuar en cualquier momento. Noé estaba bastante seguro de que ya podría haber matado a la bestia, pero eso iría en contra del propósito de su visita. ¿Acaso el arbusto lo provocó de alguna manera? ¿Tal vez se trate de algún tipo de relación simbiótica? Noé agitó la mano. El monstruo no reaccionó. Parecía estar completamente ciego. Cambió suavemente de posición, con la magia lista. En un instante, el topo se abalanzó sobre él, mostrando sus afilados dientes. Se impulsó hacia atrás con una ráfaga de viento, dando un salto al tocar el suelo para mantener el impulso. En el instante en que los pies de Noé tocaron tierra, el topo giró la cabeza hacia él y lo mordió de nuevo. Noé resistió la tentación de encender el Flashgrass en su pipa. El propósito no era matar al monstruo. Él y el topo pasaron el siguiente minuto en una extraña danza donde él llevaba la iniciativa y el topo lo seguía, imitando cada uno de sus movimientos pero sin lograr alcanzarlo. Noah moderó el uso de la Runa del Viento Mayor, empleando la menor energía posible para asegurarse de no agotarse a mitad del combate. No estaba lleno, así que no tenía suficiente para practicar tanto como hubiera querido. Por suerte, aunque los movimientos del topo eran rápidos al atacar, el monstruo en sí no era particularmente veloz. Noé confirmó que podía correr más rápido que él, y luego regresó corriendo para asegurarse de que no perdiera el interés y se marchara. En general, el monstruo solo le gruñía cada vez que se acercaba. Lo perseguía solo por un rato antes de retroceder, pareciendo más interesado en proteger el arbusto que en atacarlo. Interesante. No son tan peligrosos como algunas de las criaturas de las Acres Quemadas. Son algo rápidos cuando te acercas, pero nada del otro mundo comparados con los Desgarradores o los Devoradores. Me pregunto si usan el oído o algún tipo de sentido del temblor para localizarme. Noé se elevó en el aire con una ráfaga de viento. El topo se giró hacia donde había estado parado y Noé aplaudió con fuerza en el aire sobre él. Inclinando ligeramente la cabeza hacia un lado, el topo se balanceó de un pie al otro. No se movió hasta que sus pies tocaron el suelo, momento en que lo atacó. Noé esquivó al monstruo de nuevo, retrocediendo a saltos hasta que este desistió del ataque. Ninguno de sus movimientos era exactamente igual, pero claramente tenía un estilo de lucha preferido. Noah confiaba en que tanto Isabel como Todd podrían con él, pero no sería tan sencillo como con los monos. Necesito encontrar otro Gran Monstruo y asegurarme de que no se lleve ningún fragmento de mi alma para no tener que matarlo de nuevo. Maldito Devorador Infernal. Me sigue dando problemas incluso después de muerto. Ajeno a los pensamientos de Noé, el topo olisqueó el arbusto rojo. Contento de estar a salvo de nuevo, comenzó a enterrarse. Noé se acercó y el topo se quedó paralizado, saltando y girándose hacia él. Tampoco tengo muy buena memoria para estas cosas. ¿Acaso no tiene permanencia del objeto? No me imagino que Brayden se refiriera a esto cuando dijo que había amenazas. A Noah se le erizó la nuca. No sabía qué era exactamente, pero todas las peleas de las últimas semanas le habían aguzado la sensibilidad. No era uno de los cinco sentidos, sino una combinación de todos ellos, y le decía que algo no iba bien. Encendió el Flashgrass en su pipa y giró sobre sí mismo, buscando la amenaza. No era el topo, pues el monstruo seguía sentado junto al arbusto. Tensó los músculos, esperando que algo saltara de la tierra. En cambio, vino del cielo. Un destello negro cruzó la noche, moviéndose tan rápido que Noé apenas lo vio. Se estrelló contra el topo, que lanzó un chillido agudo de terror y furia. En el momento del impacto, Noé alcanzó a vislumbrar la figura que se movía velozmente. Se parecía a un buitre, pero su cuerpo era negro azabache y liso. Sus garras eran largas y curvas. Dejaron profundas laceraciones en el lomo del topo mientras los dos monstruos forcejeaban, pero era evidente que el ave tenía una enorme ventaja. Aunque no era tan grande como el topo, el ave lo destrozó en cuestión de segundos. Le clavó su enorme pico puntiagudo en la cabeza, matándolo con un golpe sordo. ¡Maldito ladronzuelo! Esa era mi presa. El pájaro erizó sus plumas, saltó al lomo del topo muerto y miró a Noé a través del puente de su pico. Parecía estar examinándolo, pero algo lo hacía dudar. Tras un instante, Noé se dio cuenta de que era la luz que emanaba de su pipa. —¿Miedo al fuego? —preguntó Noé en voz alta, avivando el humo. Una llamarada se elevó en el aire y dejó escapar un leve zumbido. El fuego giró a su alrededor y luego se dirigió hacia el pájaro. El ave graznó y revoloteó de regreso, elevándose en el aire para evitar la magia. Su ascenso no fue particularmente grácil ni rápido, pero en el instante en que estuvo en el cielo, Noé casi la perdió de vista. El pájaro se mimetizó con la oscuridad tan perfectamente que quizá ni siquiera hubiera estado allí de no ser por el brillante contraste de la hierba. Noé chasqueó los dedos y volvió a encender el humo a su alrededor. Varias ráfagas de ceniza llameante se dispararon hacia el monstruo, iluminando la zona. Este chilló, alejándose de nuevo y elevándose hacia el cielo. Aunque sabía dónde estaba, Noé apenas pudo divisar al monstruo. Le lanzó una ráfaga de viento y el ave intentó esquivarla hacia un lado, pero no fue lo suficientemente rápida. El viento le rasgó el pecho, desgarrando espesas plumas y haciendo que varias cayeran al suelo. Evidentemente, aquello fue un insulto demasiado grande para que el pájaro lo ignorara. Cayó en picado, directo hacia Noah. Una serie de chispas saltaron a su alrededor cuando encendió el Flashgrass, que se dirigió directamente hacia el ave. Se lanzó directamente hacia la nube en expansión de ceniza sobrecalentada y chilló de dolor cuando las chispas humeantes lo envolvieron, prendiéndole fuego a las plumas. El pájaro aleteó desesperadamente, intentando escapar, pero Noé no tenía intención de malgastar energía. Tocó la nube de humo que aún flotaba entre él y el ave y le infundió energía. Un profundo zumbido resonó en la noche, viajando a través de las motas de ceniza hasta el interior del ave. Esta se estremeció violentamente, castañeteando los dientes con el pico. La ceniza se solidificó un instante después, convirtiéndose en una afilada punta de brasas y ceniza. Noé la clavó en la parte posterior del cráneo del ave. Un instante después, una oleada de energía recorrió su cuerpo. El ave se desplomó contra el suelo y Noah sonrió. Tenía casi tanta energía como los Maulers. No era precisamente el enemigo más peligroso al que se había enfrentado, pero su camuflaje los convertía en una amenaza considerablemente mayor que la mayoría de los enemigos de las Acres Quemadas. Nuestro objetivo de entrenamiento serán los topos. A primera hora de la mañana, los pájaros no serán tan peligrosos. A ver... Necesito encontrar más topos para practicar antes de afirmar nada... Voy a necesitar más arbustos. Muchos más arbustos.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 76

Estás leyendo el capítulo 76 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.