Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 724 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Cyn salió de uno de los laberintos para reunirse con Carmen y Alice en el centro de los Terrenos Derramados. Alice ni siquiera se molestó en mirarlo. Su atención estaba fija en el pilar vacío donde antes había estado la runa premiada. La incredulidad y el estupor se reflejaban en su rostro como si un maestro cantero la hubiera esculpido en una estatua.
Carmen no podía culparla. Su propia confusión era inmensa. Ya no estaba del todo segura de lo que sucedía. El discípulo de Garina… era un caso aparte. Una parte de ella se preguntó si el hombre simplemente estaba diciendo tonterías para salvar las apariencias.
Era posible. Había visto a muchos hombres aferrarse desesperadamente a su orgullo cuando de su carne solo quedaban huesos rotos y piel sangrante. El orgullo era una de las pocas cosas que uno podía llevarse consigo al más allá.
Pero algo le decía que no era así. Muy pocos seres vivos destruirían intencionalmente su cuerpo de forma irreparable solo para ganar una competición, y esto era aún más cierto cuando el premio ni siquiera le pertenecía.
Noé había destruido la runa. Eso ya era una hazaña impresionante. Las runas no eran fáciles de romper. Eran minúsculas manifestaciones de las leyes naturales del universo. Que una runa de rango 6 se rompiera con un simple roce…
Quizás no esté del todo equivocado. Pero eso significa que es mucho más poderoso de lo que aparenta. Y vino hasta aquí, no para reclamar un premio, sino para arrebatárnoslo y obligarnos a presenciar su destrucción.
La comisura de los labios de Carmen se crispó. No sabía si estaba furiosa o a punto de estallar en carcajadas. Jamás se había sentido tan insultada. El mero esfuerzo que habían dedicado a fastidiar a todos los discípulos era hilarante.
—¡Esa pequeña mierda! —gruñó Alice. No estaba claro si hablaba con ellos o consigo misma.
Cyn se detuvo a unos metros de Carmen. El extraño discípulo seguía siendo tan difícil de descifrar como siempre. Ciertamente, no parecía particularmente enfadado por cómo se habían desarrollado las cosas.
Pero claro, Carmen nunca lo había visto enfadarse de verdad. Simplemente estiraba el cuello para mirar al cielo y luego emitía un murmullo pensativo.
“Las Tierras del Derrame han terminado. Debemos regresar. Quedan prohibidas más luchas. La Bruja ya ha recuperado a Uriel.”
Alice se giró hacia Cyn, con los ojos tan finos como los de una serpiente. —Tú. Tú lo sabías, ¿verdad? Si es tan fuerte como dice. ¿O era todo mentira?
—Su alma era incomparable a la mía —respondió Cyn sencillamente.
Alice arrugó la nariz con rabia. “¡Maldita sea! ¿Así que de verdad nos estaba tomando el pelo? ¿Cuánto de lo que dijo era mentira?”
—No me entiendes —dijo Cyn—. Cuando examiné su alma, no era él quien carecía de algo, sino yo. Su alma eclipsó la mía.
—¿Qué? —Los ojos de Carmen se abrieron de par en par—. ¿Hablas en serio? ¿No crees que es una exageración? Tu alma…
—Era incomparable —dijo Cyn con firmeza—. No me habría costado nada matarlo. Pero su alma era enorme. Más grande que ninguna que haya visto jamás. Si no la hubiera sentido yo misma, no habría creído posible que existiera algo así. Su alma… apenas parecía un alma.
—¿Qué significa eso? —preguntó Carmen, ladeando la cabeza—. ¿Qué podría haber sido sino un alma?
—No. Era un alma —Cyn hizo una pausa, buscando las palabras adecuadas—. Pero estaba equivocado. Si alguien me hubiera dicho que era la fusión de mil almas distintas en una sola, tal vez lo habría creído. Si fuera un dios mil veces más antiguo que yo, tal vez lo habría creído. ¿Pero un mortal de rango entre 5 y 7? Imposible. Al menos, debería haberlo sido.
—Bueno —dijo Carmen—. Supongo que tiene algún problema. Encaja bien, ¿no?
—Garina eligió bien —convino Cyn—. Aunque sigo pensando que es más del estilo de Revin que de ella. Nunca llegó a tener un discípulo de verdad, ¿verdad? Desde luego, nunca presentó a ninguno.
—¡Qué bueno que se fue Revin! —dijo Alice, negando con la cabeza con disgusto—. Lo odiaba. Su salida de los Apóstoles fue lo mejor que le ha pasado al grupo.
Todos guardaron silencio un instante. La mirada de Alicia se detuvo en el pedestal donde una vez había reposado la runa. Sus dedos se crisparon a sus costados.
—Las Pruebas del Derrame están terminadas —les recordó Cyn—. Debemos regresar. Imagino que los Apóstoles estarán interesados en discutir con nosotros los sucesos del concurso.
—¿Ya no están mirando? —preguntó Alicia.
—No. Garina ya empezó a hablar de su juicio. Probablemente termine antes de que nos vayamos —respondió Cyn—. Me sorprendería que no hubiera terminado ya. El juicio se basó en una farsa. Sin el Profeta mismo para respaldar las acusaciones, saldrá ilesa. El verdadero propósito de nuestra visita era la contienda. ¡Qué curioso!
Dicho esto, Cyn se dio la vuelta y regresó al laberinto, dejando a Alice y Carmen solas en el centro de los Terrenos Derramados.
—¿Tenía razón? —preguntó Alicia después de un momento.
—Sigues sin aguzar el juicio, ¿verdad? —Los labios de Carmen se curvaron en una sonrisa divertida. Dejó que el arma dorada en sus manos brillara y luego se desvaneciera.
“Sabes tan bien como yo que no puedo. Mi alma no está hecha para eso.”
“Para ser honesta, mi alma no es ni de lejos capaz de hacer las cosas que hace Cyn. Pero sí, le creo. Cyn es de fiar.”
—Tanto que nadie, salvo su amo, ha visto jamás su rostro —dijo Alice con una risa irónica. Se ajustó su elegante traje y exhaló con fuerza—. ¡Qué fastidio! No puedo creer que me haya estafado un Rango 5.
“Puede que no lo fuera. Esa determinación… la voluntad de destruirse a sí mismo, solo para engañarnos, eso no es fácil. Eso es experiencia. Ese tipo tiene agallas.”
Alice negó con la cabeza. —No. Era de Rango 5. Estoy segura. No tengo la sensibilidad de Cyn, pero puedo leer a la gente de otras maneras. El poder que sentimos aquí era su verdadero poder.
“Eso no es lo que parecía cuando hablabas con él hace unos instantes, cuando los Apóstoles aún estaban mirando.”
—El espectáculo debe continuar, Carmen. Pase lo que pase. Lo sabes. —Los labios de Alice se curvaron en una sonrisa divertida—. Y Kyle se va a poner furioso. Tenía que estar al menos un poco indignada. Al fin y al cabo, lo humillaron. No puedo creer que intentara engañarme.
“Después de que te enterrara en nuestra última pelea, ¿puedes culparlo?”
Alice echó la cabeza hacia atrás riendo. “No hace falta que me lo recuerdes. No he olvidado lo mal que perdí. Fue vergonzoso. Me habría encantado tener esa runa. Ahora tendré que fingir que estoy enfadada durante al menos una semana”.
—Dudo que sea muy difícil —dijo Carmen con una sonrisa burlona.
Alice puso los ojos en blanco. “No tientes a la suerte, lata de sardinas. Vete tú primero. No me voy contigo. Podrías darles una idea equivocada a los Apóstoles. En fin… estoy deseando que ese cabroncete se largue de ese pequeño imperio de Garina. Asegúrate de mantenerte alejada. Es mío”.
Carmen ladeó la cabeza. —¿Te gustaba tanto?
—¡Suéltame! —dijo Alice con disgusto—. No me refería a eso. No necesito a un Rango 5, por muy grande que sea su alma. Pero esa determinación… tiene algo por lo que luchar. Lo presiento. Y los hombres con algo por lo que luchar son los mejores para entrenar. Eso debería ser suficiente pago por la runa que robó. Y por manipularme como a una niña estúpida.
—Creo que lo segundo duele más que lo primero —dijo Carmen—. Es un pequeño cabroncete, de eso no hay duda.
Alice gruñó. —Muévete ya. Los Apóstoles sospecharán si tardamos tanto en volver y no reaparecemos hechos trizas.
Carmen se echó a reír. Dio media vuelta y se dirigió a grandes zancadas hacia una de las salidas del laberinto. Un finísimo hilo de energía se enroscaba alrededor de su hombro. La magia era tan tenue que resultaba prácticamente indetectable, pero su poder era tal que obligaría a Carmen a detenerse en seco si quería evitar que la protección de su hombro se cortara de un tajo.
—Mal camino —dijo Alice, pellizcándose el puente de la nariz—. En serio. Tienes que mejorar en esto.
—¡Uy! Gracias —dijo Carmen. Se dirigió a otra salida mientras el hilo se deshacía. Se detuvo un instante y luego se adentró de nuevo en la oscuridad.
Hoy fue mucho más interesante de lo que esperaba. Hacía tiempo que Alice no me hablaba con tanta sinceridad. Debemos tener cuidado de no bajar demasiado la guardia. Estoy deseando ver al discípulo de Garina en la escena mundial. Me encantaría volver a entrenar con él. Tiene madera de campeón.
Solo espero que Alice no se lo coma vivo antes de que yo tenga la oportunidad de jugar unas cuantas rondas.
* * *
Noah se incorporó de golpe en la cama, con un dolor de cabeza que le golpeaba las paredes del cráneo como si las fuerzas especiales irrumpieran en la casa de un ciudadano desarmado.
El dolor se le había clavado en cada fibra de su ser como si le hubieran esculpido la carne con un bisturí oxidado. Dejó escapar un gemido, llevándose las manos a la frente y resistiendo el impulso de estamparse contra la pared con la esperanza de suicidarse.
Había muerto demasiadas veces últimamente. Su alma estaba en plena rabieta, y aún no había tenido la oportunidad de usar el Fragmento de Renewal para reparar el daño anterior que había estado sufriendo.
Pero incluso con eso, un destello de satisfacción engreída se coló en sus pensamientos. Noah se habría reído si tan solo la idea de tal cosa no le doliera.
Cuatro nuevas runas de rango 5 flotaban en su interior. Las había recogido entre las cenizas que lo rodearon tras destruir las de rango 6. A Noah le habría encantado obtener los siete componentes de las runas de rango 5, pero no podía permitirse el lujo de arriesgarse a que alguien notara que la runa no había sido destruida por completo.
Haberse apoderado de más de la mitad de la Runa de Rango 6 era más que suficiente para él. Los labios de Noah se curvaron en una sonrisa maníaca. Ni siquiera sabía qué eran las runas. Las había absorbido en su alma sin siquiera detenerse a comprobar sus nombres.
Pero sí sabía una cosa.
Habían sido fuertes.
Y ahora eran suyos.
En once horas sabría si los objetos servirían para mejorar su propio Rango 5 o si se los entregarían a Moxie o a cualquier otro. Con suerte, eso le daría el tiempo suficiente para recuperarse y hacerse bastante más fuerte antes de que Fuyin apareciera para llevarlo a saquear los tesoros del Inquisidor.
Hasta entonces, le harían compañía su fuerte dolor de cabeza y la certeza de que había robado a los mismísimos Apóstoles.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 724
Estás leyendo el capítulo 724 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.