arrow_back

Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 720 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—¿Estás aquí para ayudarme? —repitió Alice. Era imposible adivinar qué pensamientos le cruzaban la mente tras sus oscuros ojos carmesí. Su mirada se clavó en la de Noah como si intentara leerle la mente. —¿De verdad esperas que me lo crea? Noah se rascó la barbilla. “Para ser sincero, me da igual. Si fracasas, no me afecta en absoluto, pero seguro que Kyle se decepcionaría. Probablemente se sentiría bastante avergonzado”. Cyn no dijo nada. Parecía satisfecho observando cómo se desarrollaba la escena ante sus ojos. Sin duda, era lo mejor. Cualquiera de los otros discípulos habría podido desenmascarar las mentiras de Noé en un abrir y cerrar de ojos. Por suerte para mí, no son aliados. Ninguno va a intervenir para ayudar a Alice cuando sea su oponente. Cyn ya demostró estar dispuesto a echar una mano respaldando algunas de las verdades a medias que dije, así que estaba bastante segura de que no me traicionaría de repente. Me pregunto qué trama, pero mejor me centro en una cosa a la vez. Si Alice duda de mí aunque sea un segundo, me voy a meter en un buen lío. —¿Y por qué debería creerte? —preguntó Alice, cruzándose de brazos y ladeando la cabeza—. Kyle nunca ha dudado de mi fuerza. No necesito ayuda. Sobre todo de alguien que controla su poder de tal manera. ¿Qué temes? ¿Por qué no te presentas ante nosotros con toda tu fuerza? No. Creo que es más probable que estés mintiendo. ¡Uy! Es hora de subir la apuesta. —¿Nunca has fracasado? —preguntó Noé, arqueando una ceja—. Vaya, qué interesante. ¿Por qué acudiría a mí en busca de ayuda si nunca has fracasado? Parece bastante ilógico. ¿Estás seguro? No mentía. Kyyle había acudido a él en busca de ayuda. Desde luego, no de la forma en que Noah lo había planteado, pero la realidad era la misma. Kyyle creía que Alice corría peligro de perder. No se habría rebajado a pedir ayuda a un simple Rango 5 si hubiera creído lo contrario. Y si él sentía que ella tenía posibilidades de fracasar, tenía que haber una razón. Al menos eso era lo que Noah esperaba. Siempre existía la posibilidad de que Alice fuera, literalmente, la discípula perfecta y que Kyle simplemente intentara facilitarle un poco la prueba para recompensar su esfuerzo y darle un respiro. Pero, de alguna manera, Noah dudaba que fuera así. El fugaz atisbo de duda en el rostro de Alice demostró que había dado en el clavo. De alguna manera, en algún punto, ella había fallado. Noah no necesitaba saber cómo ni cuándo. Lo único que importaba era que sus palabras calaran hondo. —¿Y qué es lo que ofreces? ¿Qué poder ostentas? —preguntó Alicia—. Me sería mucho más fácil convencerme de tus palabras si revelaras la fuerza que dices tener. No puedo hacer eso exactamente. —¿De verdad quieres perder el tiempo en algo así? —preguntó Noé—. Cada segundo que pasamos hablando aquí es un segundo que Carmen se acerca a esa runa. —Más vale demorarse que llevar una espada desenvainada a la espalda —respondió Alice—. Sospechas, y el hecho de que Cyn aún no se haya ido significa que Carmen está lejos de la runa. Nunca ha tenido sentidos especialmente agudos. No me preocupa. —Deberías estarlo —dijo Noé—. Subestimar al enemigo es la forma más rápida de perder. —Entonces, desde luego, no debería subestimarte, ¿verdad? —preguntó Alicia—. O eres un mentiroso y un débil que intenta usarme para sus propios fines… o esperas que crea que eres más poderoso que yo. Es mucho más lista de lo que pensaba. La verdad es que esperaba que fuera un poco más testaruda. ¿Cómo puede estar tan tranquila si su rival podría estar robándole la runa delante de sus narices mientras pierde el tiempo hablando conmigo? Mierda. Si tiene tiempo para hurgar en mí, va a destrozar mi historia. Tengo que subir la apuesta. —¿Qué tan bueno eres para detectar a un mentiroso? —preguntó Noé. “Mejor de lo que la mayoría esperaría.” —Entonces mírame a los ojos —dijo Noah, sosteniendo su mirada sin pestañear—. Puedo decirte con toda sinceridad que no hay absolutamente nada que puedas hacer que me cause más que una molestia. Ahí radica la diferencia entre nuestros poderes. Y técnicamente, ninguna de las dos partes es mentira. La brecha en nuestros poderes simplemente va en la dirección opuesta a la que insinué. —¿En serio? —preguntó Alice. Una leve sonrisa se dibujó en su rostro. Y eso, más que nada, le indicó a Noah que no le iba a gustar lo que se avecinaba. —Entonces dejemos de lado esta discusión y pongámoslo a prueba. El dedo de Alicia se contrajo. Se oyó un golpe húmedo a los pies de Noé. Bajó la mirada. Su brazo izquierdo yacía en el suelo frente a él, cercenado limpiamente a la altura del hombro. El corte había sido tan profundo que ni siquiera había empezado a sangrar. Eso se solucionó rápidamente. La sangre se extendió por el suelo y empapó sus zapatos. Corrió por su costado como un río caudaloso, y un segundo después, el dolor lo golpeó como un martillo. ¿Qué demonios? ¿Qué clase de magia fue esa? No sentí nada. No vi nada. ¡Ni siquiera tuve tiempo de reaccionar! La sorpresa y el dolor luchaban en el interior de Noé. Intentaban desesperadamente liberarse, pero Noé los reprimió antes de que pudieran alcanzar su rostro. No podía dejar pasar ni un solo pensamiento. El dolor era intenso, pero había sentido cosas peores. Y Alice sin duda reaccionaría peor si lo veía mostrar la más mínima debilidad. Tenía que fingir ser más fuerte que ella. Alguien más fuerte que ella no habría perdido el brazo tan fácilmente... a menos que su brazo no le importara. Su brazo era tan delgado como un pelo. Y nadie se inmutaba cuando les cortaban el pelo. Noé recurrió al Pandemonio Inestable, buscando los elementos del Desastre Natural que contenía. Absorbió el calor del aire al llevar la mano al muñón de la herida. Un crepitar se elevó al tiempo que el olor a carne quemada impregnaba el aire. Pero ni una sola vez Noé apartó su mirada de la de Alicia. Sus miradas permanecieron fijas hasta que la hemorragia cesó y la herida no fue más que un muñón carbonizado. Entonces Noé enganchó un pie bajo su brazo cercenado y se lo lanzó a Alicia. —¿Querías eso? —preguntó, viendo cómo la rama se deslizaba hasta detenerse a sus pies. Noah se sintió orgulloso al comprobar que ni siquiera un atisbo del dolor que sentía se reflejaba en su voz. Sonaba como si estuviera hablando del tiempo. —Podrías haberlo pedido. Alice frunció el ceño. —Yo… ¿qué eres? ¿Qué clase de magia tienes? —Me alegra que hayas tenido la inteligencia de probar eso en algo que este cuerpo no necesitaba —dijo Noah, pellizcándose el puente de la nariz—. ¿Estás satisfecho ahora? ¿O me vas a recortar el pelo ya que estás? Si es así, me gustaría pedirte un corte de lobo. Siempre he pensado que me quedaría bien un flequillo. Cyn ladeó la cabeza bruscamente. No en respuesta a las palabras de Noah, sino como si mirara a través de la pared, como si no existiera. Se puso en marcha sin decir palabra, caminando a grandes zancadas por uno de los muchos senderos sinuosos que salpicaban el laberinto. —¡Mierda! —exclamó Alice. Dio media vuelta y siguió a Cyn—. Vamos, pues. Ya veremos de qué eres capaz. Noé sonrió. Entendido. Corrió tras ella, deteniéndose solo para sacar su brazo cercenado del creciente charco de sangre en el que yacía. Noah trotó para alcanzar a Alice, extendiéndole el brazo al llegar a su lado. “Te olvidaste de esto.” “No lo quiero.” “¿Entonces por qué lo cortaste? ¡Qué desperdicio de carne! Podrías haberte cortado un dedo o algo así, ¿sabes? Sin duda, es una de las propuestas de matrimonio más rebuscadas que he visto. Lamentablemente, tengo que rechazarla. Nuestra sociedad tendrá que seguir siendo puramente profesional.” —¿De qué estás hablando? —preguntó Alicia al doblar la esquina—. ¿Has perdido la cabeza? Noah hablaba sin parar y lo sabía, pero le dolía el brazo muchísimo. Era mucho más fácil reprimir el dolor durante una pelea. Hablar era la segunda mejor manera de evitar que se notara en su rostro. —Bueno, me cortaste el brazo. Vaya manera más directa de pedir la mano, ¿no crees? —Sacudió el brazo que le faltaba a Alice—. Pero, como decía, no me interesa. Estaba particularmente orgulloso de esa frase. Era un juego de palabras que su mente jamás habría podido concebir si no hubiera estado medio nublada por el dolor. El dolor al que ahora se veía sometida Alice. Su rostro se contrajo con disgusto ante el horrible juego de palabras. Sin duda, fue una suerte que Noah hubiera esperado a decirlo hasta que Alice se convenciera de que decía la verdad, o probablemente lo habría matado en el acto. —¿Por qué Kyyle buscó a alguien como tú? ¿De verdad le preocupa tanto que pierda una pelea contra Carmen? —preguntó Alice mientras se abrían paso por el laberinto en busca de Cyn—. ¿Y no crees que sería prudente informarme de lo que eres capaz de hacer? —No —respondió Noah alegremente—. No malinterpretes mi papel aquí. Voy a ayudarte, pero no soy tu sirviente. Si tienes algún problema con eso, puedes hablarlo con Kyle. Alice gruñó. —¡Apártate de mi camino! Doblaron la esquina y ambos redujeron la velocidad hasta detenerse al llegar a otro claro dentro de los muros del laberinto. En el centro mismo había un pedestal de piedra sencillo. Sobre él flotaba una runa compleja. La runa no estaba imbuida en nada; simplemente flotaba en el aire por sí sola. Hilos de energía dorada serpenteaban a través de ella como fibras. Noé jamás había visto nada igual, pero la runa no dejaba lugar a dudas sobre su poder. La energía emanaba de ella, zumbando en el aire alrededor de las líneas electrificadas que la conformaban. Pero la runa no estaba sola. Una intrincada red de líneas sombrías la rodeaba. Se entrelazaban a través de la runa como los hilos de un alma aferrada a un Fragmento del Ser, impidiendo que cualquiera leyera el nombre de la runa y atrapándola en su lugar. Noah casi tuvo que limpiarse la baba de la comisura de los labios. Aun sin poder leer la runa, podía sentir su poder. ¿Así se siente una runa de rango 6 al descubierto? Alicia dio un paso adelante. Luego, desde el otro lado del claro, se oyó un paso metálico. Carmen entró en el claro. Su mirada pasó justo al lado de la runa, apenas la vio, y se fijó en Alice. Esto es perfecto. Mientras los tres luchan, puedo pensar en cómo liberar esa runa de sus ataduras. ¡Qué suerte tengo! La mano de Alice se posó en el hombro de Noah. —¿Has venido a ayudar? Entonces encárgate de Carmen y Cyn. Yo me encargo de esa runa. Y así, de repente, el plan de Noé se desmoronó. ¡Mierda!
El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Continúa leyendo

El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Capítulo 721

Siguiente Capítulo ›

El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 720

Estás leyendo el capítulo 720 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.