Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 718 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Kyyle no perdió tiempo. Apenas unos instantes después de que todos acordaran comenzar el concurso, se levantó de la cabecera de la mesa y se dirigió hacia Noah. Ni siquiera pronunció palabra. Simplemente le puso una mano en el hombro.
Luego desaparecieron.
El suelo se sacudió, arrancado de debajo de Noah como un mantel. Una ola de calor le invadió el cuerpo mientras el olor a ceniza y sangre le llenaba las fosas nasales. Podía sentir un poder denso y vil que lo envolvía como una ola gigante.
Y entonces desapareció tan rápido como había llegado. Los pies de Noah volvieron a golpear el suelo con fuerza. Había experimentado varias teletransportaciones y reubicaciones desde su llegada a Arbitage —las suficientes como para acostumbrarse bastante—, pero esta había sido particularmente desagradable.
Noah se sacudió mientras el hedor se desvanecía lentamente. Se encontraba al borde de lo que parecía ser un gran laberinto de piedra. Ante él se alzaba una red de muros, formando docenas de senderos distintos. Los muros estaban cubiertos por un techo. Sin embargo, eran tan altos que asomarse por encima de ellos habría sido imposible incluso para un gigante como Audren.
Estiró el cuello hacia atrás para mirar al cielo. En cambio, Noé vio el techo de una cueva que se alzaba imponente sobre ellos. No estaban al aire libre. La piedra curva que se extendía sobre él debía de elevarse cientos de metros, pero parecía que las Tierras del Derrame se encontraban dentro de una enorme cueva.
Una luz verdosa iluminaba el laberinto desde largas hebras de musgo brillante que colgaban del techo como estalactitas. Algunas eran tan grandes que casi llegaban hasta el fondo del laberinto.
Noah se frotó la nariz. Ahora que el olor de la magia de Kyyle se desvanecía, su nariz percibía intensos matices terrosos en el aire. Matices que no lograban disimular el penetrante olor a sangre.
Tampoco pudo evitar notar el silencio sepulcral que reinaba en la habitación. Para ser una cueva de ese tamaño, no se oía ni un solo ruido. No se oía el lejano tintineo del agua. Ni un susurro de la conversación de los discípulos de los Apóstoles, que presumiblemente se encontraban allí abajo con él. Solo había un silencio absoluto.
Se le erizaron los pelos de la nuca.
Algo en ese lugar lo ponía nervioso. Era la misma sensación que tenía al caminar por un cementerio abandonado en plena noche o al husmear en el despacho de su padre buscando las llaves del coche.
Era como si el mundo no quisiera llamar la atención. Como si esperara a que algo sucediera y deseara desesperadamente que no ocurriera, y como si el más mínimo ruido pudiera provocar su derrumbe.
¿Qué demonios es este lugar? Solo a los Apóstoles se les ocurre encontrar el sitio más espeluznante para lo que sin duda es un torneo glorificado. En serio. ¿Qué pinta este laberinto? Que se peleen entre ellos y que el último en pie se lleve el premio. Eso sí que se ajusta más a lo que les gustaría a los Apóstoles… o quizá Revin y Garina me han hecho una idea equivocada de ellos.
Noah se rascó la nuca. No podía ver a nadie ni sentir nada en su territorio, pues su mente seguía nublada y un fuerte dolor de cabeza continuaba azotándole la cabeza. Tampoco parecía haber ningún locutor presente que le informara del inicio del combate ni de las reglas.
¿Qué, simplemente elijo un camino y sigo adelante?
Un pie cayó detrás de él. Aunque el ruido era tan tenue que se habría perdido incluso en una conversación tranquila, en el Campo de los Derrames resonó por toda la sala. Noah se giró hacia él como si hubiera oído un disparo.
Detrás de él estaba el discípulo de Audren. El género y la apariencia de la persona enfundada en armadura seguían siendo tan indescifrables como hacía unos minutos. Incluso sus ojos eran difíciles de distinguir a través de las rendijas de su máscara de hueso.
Noé aún no tenía acceso a su dominio, pero algo le decía que no serviría de nada. Probablemente, los discípulos eran expertos en ocultar sus almas. Aquello parecía una jugada bastante astuta, considerando que seguramente todos estaban a punto de matarse entre sí.
¿O esto es más bien una carrera? Ojalá alguien me hubiera explicado las reglas antes de empezar.
—No eres de Garina —dijo el discípulo de Audren. Su voz era masculina, pero apenas.
—¿Perdón? —preguntó Noé—. Además, ¿se supone que debemos empezar a matarnos entre nosotros ahora? ¿O eso viene después?
El hombre enmascarado —que Noé decidió que sería el discípulo hasta nuevo aviso— negó con la cabeza.
—Todo comienza cuando entremos en el Campo de la Derramadura —señaló los muros que se alzaban ante ellos—. No intenten escalarlos. El Guardián los matará. La contienda terminará cuando uno de nosotros reclame el premio.
Así que es una carrera. Entonces, ¿por qué demonios estamos aquí parados sin hacer nada? Algo me dice que este tipo no estaría sentado sin razón... Algo se me escapa.
—Parece que deberíamos irnos —dijo Noé—. No dejes que yo te entretenga. No quisiera perjudicar tus posibilidades de…
—Eres un mentiroso —dijo el discípulo de Audren. Su tono no sonaba tanto acusatorio como curioso—. A Audren no le caerías muy bien si hablara contigo mucho tiempo.
—Lo siento… mucho —dijo Noah entre preguntas—. ¿Quiere una disculpa por escrito? ¿No crees que deberíamos irnos ya? Los demás se nos van a adelantar.
—Los demás lucharán —dijo el otro hombre—. No hay prisa. No pienso ganar esta runa.
Noah parpadeó. —¿No? Eso le quita sentido a que estés aquí, ¿no? ¿Para qué presentarse a un concurso si no quieres el premio?
“Para ver cómo me comparo con los demás.”
“¿Por qué lo dices de una manera que implica que no estoy entre las personas que consideras tu competencia?”
Aunque el rostro del discípulo estaba cubierto por su máscara de hueso, por un momento, Noé juraría haber visto sonreír al otro hombre.
“¿No sabes mucho de los Apóstoles, verdad?”
—Mierda —admitió Noah—. ¿Tienes ganas de contarme todo?
“Cada apóstol y discípulo persigue un aspecto diferente del poder. Audren sigue el camino de la fuerza bruta. Por eso me aceptó como su discípulo. Ambos somos fuerza bruta. Pero, mientras que la suya es fuerza física, mi mayor fortaleza reside en mi alma.”
“¿Qué, entonces tienes un alma grande?”
—Tengo una mente cultivada. Mi entrenamiento es muy intencional —corrigió el discípulo. Inclinó la cabeza y se apartó de Noé—. Pero eso me hace sensible. Igual que Audren puede percibir la fuerza de alguien, yo puedo sentir su alma. Y no vale la pena desafiarte.
—¡Qué grosería! —dijo Noah frunciendo el ceño—. Puede que solo sea un Rango 5, pero…
Su voz se apagó, observando a Audren mientras el discípulo se adentraba en el laberinto y desaparecía de su vista. Noé parpadeó. Luego entrecerró los ojos.
Supongo que en realidad no me importa lo que ese tipo piense de mí. Ni siquiera le interesa la runa. A menos que estuviera mintiendo, claro. No hay forma de saberlo con certeza. Solo necesito concentrarme en entrar y encontrar esa runa antes que los demás.
Noah echó un último vistazo al laberinto, intentando encontrar algún indicio que le indicara cuál era el mejor camino. No lo consiguió. Todos y cada uno de ellos eran, a su parecer, idénticos.
Un leve ceño fruncido apareció en los labios de Noah. Aquella sala era enorme. Si se equivocaba de camino en el laberinto, podría estar dando vueltas durante horas. El simple hecho de ser de Rango 6 les daría a sus oponentes una enorme ventaja sobre él debido al mayor tamaño de sus dominios.
¿Cómo se supone que debo…?
Noah parpadeó. Luego sonrió. No tenía la capacidad de detectar a nadie a distancia. Pero había conocido a alguien que sí podía. Alguien a quien tal vez le importara un bledo el premio del concurso, pero que sin duda buscaba a quienes sí se preocupaban por el resultado.
Alguien que ya había demostrado tener la habilidad de localizar a la gente acercándose a Noah con total tranquilidad. Sin duda, era conveniente. Tan conveniente que no pudo evitar sospechar que algo raro pasaba.
Podría haber sido una trampa, pero tropezar con ellas sin problemas era su especialidad.
Así pues, sin dudarlo un segundo más, Noé se lanzó por el mismo camino que acababa de elegir el discípulo de Audren.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 718
Estás leyendo el capítulo 718 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.