Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 697 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Garina comenzaba a sentirse inquieta.
En realidad, llevaba así bastante tiempo. La inquietud ya no bastaba para describir lo que sentía. Era algo distinto. Algo que no había sentido en tanto tiempo que ni siquiera podía identificar qué era. Estaba haciendo un esfuerzo titánico para que Noah no se diera cuenta de que algo no iba bien.
Más concretamente, lo que fallaba era él.
Noé no se iba a quebrar.
No importaba lo que hiciera. No importaba cuánto lo presionara. No importaba cuántas veces lo matara. Incluso llegó al extremo de interferir en sus planes de entrenamiento cuando solo quedaban dos noches antes de que él se fuera con Fuyin a infiltrarse en los Inquisidores.
Todos sus intentos apenas lograron hacerle mella. Se había enfadado. Eso era todo. Enfadado. Tras ser sometido al que objetivamente era el entrenamiento más absurdo de la historia, tras los mejores esfuerzos de Garina por llevarlo al límite, Noah solo había llegado al punto de ser como alguien a quien le hubieran cortado la fila.
Y por primera vez, Garina empezó a preguntarse qué podía hacerle la Línea a un alma mortal. Había dioses con menos determinación. Ya ni siquiera estaba segura de que algo así pudiera atribuirse a la Línea.
Simplemente era Noé.
Garina no era lo suficientemente joven como para restarle importancia a lo que le había hecho a Noah, como si fuera algo que pudiera simplemente superarse. Era fácil insensibilizarse ante la muerte. Cuando alguien la veía lo suficiente, podía convencerse de que era algo normal. Que no importaba.
Pero sí lo hizo.
Cuando el Profeta la entrenó, se aseguró de que Garina jamás lo olvidara. Los recuerdos estaban grabados a fuego en su cráneo. Llevaban así cientos de años. Eran algunos de los recuerdos más nítidos —y terribles— que tenía.
Garina conocía la muerte. La conocía mucho mejor de lo que le hubiera gustado. Y sabía que morir nunca era una nimiedad que pudiera ignorarse. Incluso Sievan respetaba el poder que él mismo ostentaba.
El miedo a la muerte era el motivador más poderoso que casi todos los magos poseían. Era una herramienta de aprendizaje. Una que podía llevar a un mago al límite absoluto de sus habilidades… y una que podía romper por completo la barrera entre su cuerpo y su alma.
Fue el motivador definitivo.
Para Garina, el Profeta había encontrado una familia: una madre, un padre y su pequeña hija. El Profeta la dejó en su puerta y la acogieron sin dudarlo. En aquel entonces, la niña tenía su misma edad. En aquel entonces, Garina aún no tenía nombre.
En aquel momento, Garina no sabía qué precio tendría el poder.
Pero ella había aprendido.
Durante cinco años, la criaron. Comía con ellos. Trabajaba con ellos. Compartía las alegrías de sus éxitos y lloraba con sus penas. Eran lo más parecido a una familia que Garina había tenido jamás.
Garina había presenciado cómo un monstruo de rango 6 los hacía pedazos.
Por supuesto que luchó. Con cada pizca de poder que tenía. Con todo el entrenamiento que el Profeta le había dado antes de dejarla con su familia.
Y eso no había servido para nada.
Ella había sido débil. El monstruo le destrozó la columna vertebral de un solo golpe y la dejó tendida en el suelo, incapaz de hacer nada más que mirar, entre la sangre y las lágrimas que le escocían los ojos, cómo su familia era masacrada uno a uno ante sus ojos.
Padre e hija intentaron protegerla. Ellos mismos eran magos, y no precisamente débiles. Lucharon con valentía para salvarla y darle tiempo a escapar.
Pero ella no había huido. Había corrido hacia Garina, intentando arrastrarla a un lugar seguro.
Y cuando el monstruo terminó con sus padres, se volvió hacia ellos.
Garina no quería recordar lo que sucedió después, pero se negaba a olvidarlo. El monstruo había venido a por ellas. Su hermana había hecho todo lo posible por defenderse. Había luchado con cada pizca de desesperación que un alma mortal podía albergar.
Mientras el monstruo se abalanzaba sobre la otra chica, el alma de Garina gritaba de agonía. Había rezado todas las plegarias. Había suplicado a cada miembro de su cuerpo que se moviera, aunque fuera un instante. Nada había funcionado. Y ese día, algo se rompió.
La barrera entre mente, cuerpo y alma se hizo añicos.
Ella se había mudado.
Y cuando Garina terminó con el monstruo, no quedó nada más que unas pocas salpicaduras de carne desgarrada y sangrienta, y el olor a ceniza, sangre y lágrimas.
Ni siquiera le había importado. El recuerdo del monstruo era una bruma sangrienta y apagada. Lo que Garina recordaba no era al monstruo, sino el rostro de su hermana, la chica que había muerto a causa de sus heridas en el barro.
La mortal que había dado su vida para salvar a una hermana adoptiva. Una hermana adoptiva que había sido la razón por la que su familia había muerto.
Garina no tenía nada más que ofrecerles que un entierro. Su espalda aún estaba rota, pero aquello palidecía ante la fuerza de la verdadera unidad con el propio cuerpo. Cavó tres fosas —cada una de seis pies de profundidad, ni un solo pie menos— y los enterró a todos.
Solo entonces se permitió derrumbarse.
Solo entonces apareció el Profeta por primera vez desde que la había dejado en el umbral de la casa de su familia.
Garina conocía bien la muerte.
El Profeta se había asegurado de ello, y ella nunca se lo perdonó.
Ella no era maestra. Pero cuando le llegó el momento de enseñar, Garina hizo todo lo posible por no convertirse en él. Estaba segura de que encontraría otra manera de llevar a alguien al límite.
Garina estaba bastante segura de que casi cualquier otra persona ya se habría rendido.
Pero Noah se negó. Restó importancia a las muertes y volvió a atacarla. Una y otra vez. Ignoró sus burlas e insultos. No le importaba que su entrenamiento no fuera más que acoso. Simplemente siguió atacándola.
Esa noche, el puño de Garina impactó contra el cráneo de Noah por tercera vez.
Él murió.
Él regresó.
En cuestión de segundos ya estaba vestido, y enseguida volvió a abalanzarse sobre ella.
Garina sintió un escalofrío en la nuca. La extraña sensación que la había estado invadiendo desde que empezó a entrenar a Noah se intensificaba con cada golpe que él le daba. Seguía sin poder identificar qué era.
Garina lanzó otro puñetazo. La cabeza de Noah se ladeó bruscamente, permitiendo que el golpe silbara junto a su oreja. Lanzó un puñetazo propio, y Garina alzó la mano para bloquearlo. El golpe fue brutal. No era el ataque de un artista marcial entrenado. Más bien, habría sido el ataque de un animal salvaje.
Pero Garina no lo había estado entrenando para pelear.
Su rodilla se elevó hacia su estómago, pero Noah giró su cuerpo y se apartó antes de que el golpe pudiera alcanzarlo.
El movimiento fue lento para sus sentidos, pero Garina no estaba usando todo el poder de un Rango 7. Había estado intensificando progresivamente la fuerza de su ataque durante el entrenamiento. En ese momento, se encontraba aproximadamente a la mitad del Rango 6… y Noah había esquivado su ataque.
La pierna de Noah se elevó rápidamente para silbar hacia un lado con una patada.
Algo le picó en las orejas a Garina. Se apartó. Pero, antes de que pudiera atacar de nuevo, él había convertido el impulso de la primera patada en una segunda. Ella alzó un brazo en defensa junto a la cabeza.
El talón de Noah impactó contra él.
Garina retrocedió un paso. Un temblor le recorrió el brazo hasta los huesos. No era por la fuerza del golpe.
Fue mágico.
La sensación de hormigueo en sus oídos se hizo más fuerte, y finalmente Garina comprendió.
No solo sentía un hormigueo. Lo oía.
Era música.
Lo está haciendo. Si logra acceder aunque sea a una mínima parte de sus runas a través de la barrera de la muerte, entonces la fusión está casi completa. Solo un poco…
El violín de Noah se le arrebató en las manos. La atacó con el arco en un abrir y cerrar de ojos.
El ataque fue tan rápido que, incluso con sus poderes al nivel 6, se vio obligada a retroceder sorprendida. El ataque de Noah pasó zumbando junto a su nariz, a un pelo de impactar.
La música en sus oídos se hizo más fuerte. Provenía del aire que rodeaba a Noah. Cada uno de sus movimientos parecía convertirse en una sinfonía a su alrededor. El dominio de Garina vibraba con ese sonido. Algo... no encajaba.
Entonces sus ojos se abrieron de par en par.
¿Caos?
El puño de Noah impactó contra el estómago de Garina.
La fuerza física del golpe no bastó ni para hacerla parpadear, pero la potencia que contenía era otra historia. Garina se dobló sobre sí misma al sentir el rugido de los mismísimos cuernos celestiales en sus oídos. Vibraciones desgarradoras recorrieron todo su cuerpo con tal fuerza que la hicieron tambalearse hacia atrás.
Pensamientos aturdidos le invadieron la mente.
Su alma es inmensa. ¿Cómo puede ser tan poderosa el alma de un Rango 5? Esperaba que fuera fuerte, pero esto es…
El talón de Noah cortó el aire y se clavó en la sien de Garina. Ella tropezó hacia un lado. Sus runas zumbaron. La confusión la invadió. No las había tocado.
Garina jamás las habría invocado durante el entrenamiento, y mucho menos por accidente. Sin embargo, el poder se había escapado de las runas. Era una cantidad minúscula, pero poder al fin y al cabo. Faltaba poder… y ella no lo había gastado.
La rodilla de Noah impactó contra el estómago de Garina. Ella se dobló sobre sí misma cuando otra vibración la atravesó. El aire a su alrededor crepitaba con energía mágica, y no era la de Noah.
Otro golpe silbó hacia el rostro de Garina. Cruzó los brazos justo antes de que el puño de Noah la golpeara, haciéndola retroceder. Más vibraciones recorrieron el cuerpo de Garina.
Aunque no había sufrido ningún daño real debido a la resistencia de un cuerpo de Rango 7, se le erizó el vello de la nuca.
Garina bajó los brazos. Y, por un instante, su mirada se encontró con la de Noah.
El poder ardía en sus ojos. Rayos negros crepitaban en sus iris como una tormenta rugiente, y ella sintió el peso de su alma en ellos.
Este era el verdadero propósito de la formación del alma. Conectar con el alma era el primer paso para permitirle manifestarse en el cuerpo, lo cual, a su vez, era el primer paso para manifestar la Fuerza Rúnica.
Noé lo ha conseguido. Su mente, cuerpo y alma se han fusionado.
Pero hay más. Esta música… debe ser parte de su plan. Debe permitirle robarme la magia. ¿Cómo es posible…?
El codo de Noah se dirigió borroso hacia la cabeza de Garina.
Alzó un brazo para bloquear el golpe. Era demasiado rápido para esquivarlo sin usar poderes superiores al Rango 6. Garina apretó los dientes cuando el codo la impactó y las vibraciones la desgarraron de nuevo. Su alma se estremeció con el golpe.
Independientemente de su rango (7 o inferior), recibir repetidos golpes de un Rango 5, cuya alma era mucho mayor de lo que debería, resultaba doloroso; y Noah aún no había terminado. Sus ataques se sucedían uno tras otro en una lluvia de golpes.
La canción que resonaba en sus oídos se hizo aún más fuerte. Una magia punzante le quemaba la piel. El patrón de Noah le extraía energía y la dejaba esparcida por todas partes. Probablemente no había logrado controlarla lo suficiente como para acceder a la magia robada mientras los efectos de su muerte aún lo aquejaban.
En todo caso, eso intensificó la sensación que Garina había estado experimentando desde el inicio de su entrenamiento. Si Noah no hubiera muerto justo antes de alcanzar la plena conexión de mente, cuerpo y alma…
¿Qué tan fuerte es realmente? ¿De qué será capaz en tan solo unos pocos años?
Garina sintió un cosquilleo en la lengua. Cruzó los brazos para bloquear otro golpe. En algún momento, la batalla había dado un giro inesperado, y Garina comprendió que no podría revertir la situación si no recurría a su magia.
Pero ella acababa de matar a Noah. Él no podía usar sus runas correctamente. Usar las de ella habría hecho la pelea completamente injusta. El propósito era llevarlo al límite… y parecía que finalmente lo había logrado.
Noah lanzó una patada directa al abdomen de Garina. Ella intentó bloquearla, y la energía del caos le rugió en la cara como una bestia furiosa. Lenguas de poder rojo se enroscaron por la pierna de Noah, y esta desapareció como si nunca hubiera estado en el camino de sus brazos.
Su talón impactó contra su estómago. Garina se dobló sobre sí misma. La sangre le salpicó la boca. El shock la invadió.
Sabía que Noah y su grupo tenían potencial. Pero esto era otra cosa. Ser capaz de usar ese poder en el Rango 5 demostraba algo más que el poder del alma de Noah. Era Noah mismo.
Lograr tal nivel de sincronización la primera vez que sus tres partes se fusionaron por completo fue increíble. Debería haber estado prácticamente separado de sus runas. Alma y cuerpo estaban separados. Para reunirlos, esto significaba que Noah prácticamente no tenía dudas ni vacilaciones. Estaba completamente alineado consigo mismo. Conocía sus deseos, sus debilidades y sus fortalezas. Y las había aceptado. Esto debería haber sido casi imposible de lograr para un mortal.
Y solo cuando la sangre cayó de sus labios a la hierba frente a ella, solo cuando miró a los ojos furiosos que la observaban, Garina comprendió finalmente la verdadera naturaleza de la sensación que la había atormentado durante la batalla. Debería haber sido ridículo. Una Rango 7 no podía sentir eso hacia una Rango 5.
Pero lo hizo.
Ella conocía esa sensación, y era miedo.

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Capítulo 698
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 697
Estás leyendo el capítulo 697 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.