Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 642 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Jalen necesitó hasta la última gota de energía para mantenerse despierto. Sinceramente, ni siquiera sabía cómo seguía vivo, pero el rencor y su estúpida negativa a rendirse hasta ver a Padre convertido en una hamburguesa sin duda le ayudaban. El enorme agujero en su pecho había dejado de sangrar, pero ya no sentía su runa combinada.
No eran las únicas cosas que no podía sentir. Tenía los dedos entumecidos. Igual que las piernas. Estaba casi seguro de que su cuerpo había empezado a fallar y que el inevitable final llamaba a las puertas de la fortaleza que había construido alrededor de su mente.
Pero aún no habían caído, y mientras no cayeran, planeaba disfrutar plenamente de la escena que tenía ante sí.
Vermil nunca me dijo que su amiga de rango 7 era guapa. ¡Maldito! Podría haber estado mucho más motivado.
—Tú —dijo Garina, clavando la mirada en su padre con una furia desatada—. Y yo que pensaba que huías como el cobarde que eres.
—¿Después de todo el esfuerzo que hice para llegar hasta aquí? —preguntó mi padre, esbozando una leve sonrisa—. Pero no teman. Me iré pronto. Ya no tendré motivos para quedarme aquí. Sobre todo ahora que mi tarea se ha vuelto mucho menos placentera.
“Esa oportunidad ya pasó hace mucho. Los magos de rango 7 no tienen permitido el acceso a Arbalest. Una infracción momentánea es perdonable, pero has estado aquí…”
—Desde que te evadí hace tantos años. Eso debe doler, Garina. Me enorgullezco de ello. El único mago que ha logrado escapar de ti —dijo mi padre con voz arrastrada. Sus palabras eran las de un vencedor engreído, pero su tono era tan plano y sin vida como sus ojos—. Admito que eres una oponente poderosa. Hay pocos magos en este mundo que podrían obligarme a esconderme en habitaciones imbuidas durante cientos de años.
“Fue mi mayor error. Uno que hoy enmendaré.” El aire alrededor de Garina vibraba con una fuerza arrolladora, pero no estaba invocando sus runas. Era la pura presión mágica de su sola presencia. El poder manifestado.
El poder conocido únicamente por un Rango 7.
Fuerza Rúnica.
Los escombros a los pies de Garina crujieron. Se aplanaron como masa, se compactaron contra el suelo y se convirtieron en una pasta. Las grietas se sellaron al desplazarse su peso mágico con la fuerza gravitacional de un agujero negro, arrasando con todo a su paso.
¡Increíble! Nunca pensé que llegaría a verlo en persona.
La postura de Garina cambió. A pesar del inmenso poder que poseía, la maga no se apresuraba a atacar a Padre. Estaba alerta, lo que significaba que él era incluso más fuerte de lo que Jalen había previsto.
—Se te acusa del delito de romper el tratado e invadir el imperio siendo de Rango 7 —dijo Garina. Cambió de postura, bajando su peso. Una energía oscura se deslizaba por el aire a su alrededor, nacida únicamente de la existencia de sus runas—. Cumpliré tu sentencia. El castigo es la muerte.
—Me han condenado a muerte incontables veces. Mi vida no le pertenece a alguien como tú, perro. Deberías entender que esta pelea ya había terminado antes de que llegaras —dijo Padre. Sus ojos se posaron en Jalen un instante antes de volver a Garina—. Aunque tu perro haya empañado mi victoria… ya he ganado.
El aire se quebró.
Garina desapareció.
Ni siquiera los sentidos entrenados de Jalen pudieron seguirle el ritmo. En un instante, estaba frente a él. Al siguiente, estaba sobre Padre, con el pie alzado en el aire y cayendo en picado como el golpe devastador de un hacha destinada a derribar un continente.
La patada impactó contra el hombro de Padre con un estruendo ensordecedor. Se desplomó como un saco de patatas, y el sonido de huesos quebrándose y metal desgarrándose resonó en la habitación. El montón de ropa en que se había convertido Padre yacía inmóvil en el suelo, con crepitaciones de energía negra recorriendo su cuerpo.
La sangre se acumulaba en el suelo alrededor de Padre.
Jalen parpadeó sorprendido. A pesar de todo lo que su padre había dicho, Jalen esperaba que la pelea fuera mucho más… intensa.
Supongo que los magos simplemente no esperan ataques físicos.
Entonces el padre se estremeció. La sangre que brotaba de su cuerpo disminuyó su ritmo. Luego comenzó a fluir en sentido contrario. Corrió de vuelta hacia el montón de ropa, que burbujeaba como líquido hirviendo.
Garina saltó hacia atrás en lugar de aprovechar su ventaja, aterrizando a varios metros de Jalen.
El padre se levantó, apartándose de un montón de grilletes rojos destrozados. No había ninguna otra señal de que el ataque de Garina lo hubiera alcanzado.
Una fuerza inmensa se clavó en lo poco que quedaba de los pulmones de Jalen como un golpe físico. Sus ojos se desorbitaron y jadeó, incapaz incluso de agarrarse la garganta con dedos flácidos.
La magia distorsionaba con intensidad el área alrededor de Padre. El aire mismo parecía gritar de dolor al ser aplastado por la fuerza arrolladora de su magia, y espejismos fulgurantes atravesaban el centro de la sala cuando su Fuerza Rúnica chocaba con la de Garina.
—¿Ocurre algo? —preguntó el padre sin emoción—. Un verdugo no huye del condenado. Seguramente no te ofendes porque me quite las ataduras. Después de todo, ahora que has llegado, no tiene sentido esconderme.
—¿Qué clase de magia es esa? —preguntó Garina, apretando los labios—. ¿Qué te has hecho?
El padre soltó una risita. Alzó un brazo hacia Garina.
¡Cuidado!, gritó Jalen.
El padre apretó la mano en un puño.
Tal vez Garina ya conocía sus poderes, o tal vez tomó en serio la advertencia de Jalen, pero se apartó. Para Jalen, fue como si se hubiera teletransportado.
El aire donde ella había estado se distorsionó. Por un instante, Jalen juraría haber visto el brillo de unos dedos translúcidos apretando el lugar donde, un instante antes, había estado el corazón de Garina.
Garina blandió una mano en el aire.
El padre alzó los brazos delante de sí.
La habitación se partió en dos.
Una enorme cicatriz, que se extendía desde el techo hasta el suelo, apareció en la tierra. Medía fácilmente un metro de ancho y cuatro metros de profundidad en todas direcciones. No había rastro de la magia que había utilizado.
Simplemente sucedió.
Y, a pesar del ataque increíblemente rápido, Padre permaneció exactamente donde había estado. La cicatriz en el suelo terminaba justo frente a él y reaparecía en el techo, sobre el bastón ante el que Padre se encontraba.
Ni siquiera había sufrido un rasguño.
A Jalen se le erizó la piel. Ni siquiera en esa situación podía reprimir la admiración que ardía en su interior.
¿Han alcanzado el nivel máximo del Rango 7? ¿Es este el poder que se puede dominar a su nivel?
Garina desapareció.
Mi padre hizo lo mismo.
Los ojos de Jalen se tensaron mientras intentaba desesperadamente seguir el ritmo de la lucha. Partes de la habitación se hicieron añicos. La magia rugió, océanos de poder chocando entre sí. Estaba seguro de que tanto Padre como Garina poseían poder más que suficiente para arrasar una ciudad, pero, por alguna razón, ambos se estaban conteniendo.
Al menos, él estaba bastante seguro de que lo eran.
Apenas alcanzó a vislumbrar fugaces destellos de una pelea. Garina blandía lo que parecía ser un arma descomunal, hecha de una energía tan negra que la noche parecía blanca en comparación. Padre realizaba una serie de movimientos con las manos que obligaban a Garina a esquivar golpes invisibles.
No podía distinguir quién iba ganando ni si alguien siquiera había logrado imponerse. Ninguno de los dos le dedicó ni una mirada. Jalen había quedado completamente en el olvido.
Entonces se oyó un estruendo ensordecedor. Algo cambió en el aire. Padre se estrelló contra la pared junto al bastón con tanta fuerza que hizo añicos la piedra que tenía detrás.
Cayó al suelo, de rodillas, jadeando en busca de aire. Garina reapareció ante él, blandiendo la enorme espada negra, forjada con poder rúnico, que se dirigía a la cabeza de su padre. Magia pura ardía en el arma. Jalen no sabía cómo, pero estaba completamente seguro de que su padre no se levantaría si el golpe lo alcanzaba.
Una sonrisa se dibujó en los labios cansados de Jalen.
Ella lo venció. ¡Qué pelea! Ojalá hubiera podido ver más.
Sintió cómo su cuerpo se relajaba. Ya no había razón para aferrarse. Ya no quedaba nada por ver. Había logrado lo que...
Esperar.
La piel alrededor de los ojos de mi padre estaba ligeramente arrugada. Sus labios se curvaron en una leve sonrisa, una que incluso llegó a sus ojos.
Mi padre no sonríe así.
Jalen no tuvo tiempo de dar la voz de alarma.
Lo único que pudo hacer fue extender una mano. Reunió la magia que, inexplicablemente, seguía ahí, a pesar de que su vida debería haberla consumido. Tomó esa magia y la lanzó hacia adelante. Jalen la lanzó en un intento desesperado, sin ser consciente de lo que podía lograr con sus propios poderes.
El aire alrededor de Garina se arrugaba como los muchos trozos de papel que Jalen había hecho trizas para tirar a la basura.
Pero, por un instante fugaz, su derrumbe se ralentizó como una explosión submarina. Y en ese segundo, Garina se hizo a un lado. Un amasijo de pulpa se estrelló contra el suelo donde había estado de pie, aplastado y deformado hasta quedar irreconocible.
Solo cuando Jalen miró a Garina se dio cuenta de lo que era.
Le faltaba el brazo derecho. Este, junto con buena parte del hombro, había sido arrancado de cuajo y reducido a una pasta. Garina ni siquiera se tambaleó, pero la sangre que le corría por el costado no era, sin duda, una buena señal.
—Sabía que me caías mal por una razón —dijo el padre, mirando de reojo a Jalen mientras se ponía de pie, ya sin inmutarse por las aparentes heridas que lo habían hecho caer de rodillas—. ¿Magia espacio-temporal? ¿Tú, precisamente tú, has logrado comprenderla?
—Para nada. No tengo ni idea de lo que estoy haciendo —respondió Jalen entre jadeos—. Pero esa cara que pones lo compensa.
Los labios del padre se crisparon.
“Esto se acabó. Gané, Garina. He pasado años preparándome para luchar contra ti, pero tú te has estado preparando para luchar contra todo el mundo. No puedes vencerme.”
—¿De verdad crees que la falta de un brazo me detendrá? —preguntó Garina—. No puedes escapar de tu destino.
—El destino —repitió el padre, saboreando la palabra como una uva agria—. El destino no existe. El destino es simplemente una alineación de causalidades. No puedes controlarlo.
Se volvió hacia el bastón que había en la pared detrás de él.
—Adelante —dijo Garina entre risas—. Ya vienen otros apóstoles. Se te acabó el tiempo.
—Sí, los presiento. Crees que intentas provocarme para que use lo que no puedo controlar —dijo mi padre en voz baja—. Pero te equivocas. Creo que es lo apropiado. Estuviste aquí al principio y estarás aquí al final.
Entonces extendió la mano y agarró el bastón.
Jalen casi esperaba que la habitación ardiera en llamas, pero no pasó nada. El padre levantó el cayado de la pared y lo bajó para sostenerlo frente a sí.
Parecía un simple trozo de madera, pero el horror en el rostro de Garina demostró que era todo menos eso.
No se anduvo con rodeos. Garina desapareció, reapareciendo justo delante de Padre, con su espada reformada en la mano que le quedaba. Se abalanzó sobre su cuello en un destello negro.
El padre apuntó con el bastón a Garina.
Su magia se desintegró como confeti y su mano pasó inofensivamente junto a Padre, sin empuñar ya ningún arma.
Garina retrocedió un paso mientras la incredulidad desfiguraba su rostro.
“Imposible. ¿Se puede usar? ¿Cómo?”
—Esa es la magia barata que usaste contra mí —jadeó Jalen—. ¡Qué patético!
—¿Usado? ¿Ya lo usó? —Los pálidos rasgos de Garina se volvieron aún más pálidos.
—Así es —dijo el Padre con una sonrisa. Una sonrisa sincera—. Ya he comprendido la más mínima parte del orden del universo. El báculo simplemente me guiará. Normalmente disfrutaría de este momento más tiempo, pero debo admitir que la fuerza combinada de los Apóstoles sería demasiado, incluso para mí. Hay mucho que debo estudiar antes de enfrentarme a ellos en el campo de batalla. He disfrutado de nuestro juego, Garina, aunque no te hayas dado cuenta de que seguíamos jugando. Has perdido.
El padre se giró. Su mirada se detuvo en Jalen.
—Inténtalo —dijo Garina—. Eres rápido, padre. ¿Pero puedes arriesgarte a otro ataque? Sé de lo que eres capaz. ¿Serás lo suficientemente rápido para esquivar mi espada de nuevo? Un brazo es todo lo que necesito. En cuanto huela tu sangre…
Los labios del padre se crisparon en lo que bien podría haber sido gesto de disgusto.
Luego se desdobló como una pieza de origami que un niño está deshaciendo.
Garina y Jalen se quedaron mirando el lugar donde él había estado.
—Bueno —dijo Jalen con una tos débil. El mundo le daba vueltas mientras sus heridas finalmente le pasaban factura—. Probablemente no sea bueno.
Su visión se oscureció y sus ojos parpadearon. El aire ante él se transformó cuando varias figuras aparecieron repentinamente. A pesar de sus esfuerzos, no pudo distinguir su apariencia. La habitación era ahora solo una bruma distante.
—¡Garina! —gritó un hombre con voz ronca—. ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está...?
—Preparen a los Apóstoles. A todos —dijo Garina con voz sombría—. La Larga Noche ha sido robada. Debemos prepararnos para la caída del imperio.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 643
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 642
Estás leyendo el capítulo 642 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.