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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 538 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Noah entreabrió los ojos, recuperando la consciencia dentro de su propio cuerpo. Unas suaves enredaderas se enroscaban bajo él y le presionaban la espalda. Moxie debió de haberlo llevado a su cama mientras usaban la poción de Fusión Mental. Noah se incorporó y miró a Lee. Ella yacía a su lado, aún recuperándose de los últimos efectos de la poción. Bostezó y estiró los brazos como un gato, ladeando discretamente el cuello y mordisqueando el colchón antes de volver rápidamente a recostar la cabeza. Entrecerró los ojos ligeramente. Lee había ganado todas y cada una de las partidas que habían jugado. Ni siquiera habían estado cerca. Había tenido que recordarle las reglas un par de veces, pero ella parecía, milagrosamente, sacar siempre las cartas que necesitaba. Además, de alguna manera, había sacado la misma carta ganadora unas ocho veces seguidas. Teniendo en cuenta que dicha carta debería haber estado en la pila de descarte después de la primera vez, aquello fue todo un logro. —¿Qué tal te fue? —preguntó Moxie desde su escritorio, con la silla meciéndose hacia atrás—. ¿Lo resolviste? ¿Me toca a mí? —Estamos en ello —dijo Lee, incorporándose y saliendo de la cama—. Soy mejor jugando a las cartas que Noah. Moxie miró de Lee a Noah con el ceño fruncido, confundida. —¿Qué? ¿Cartas? —Luego —dijo Noah—. Déjame contarte. Otra conexión mental, por favor. Cuanto antes resolvamos esto, mejor. No quiero que nos pillen desprevenidos si aparece algún imbécil buscando venganza. Creo que aún llegaremos a tiempo, pero no está de más actuar con rapidez. —Yo vigilaré —se ofreció Lee. Su mirada se dirigió a la cama y se pasó la lengua por los labios. —Gracias, Lee. Y si te comes toda la cama, me voy a enfadar. ¡Contrólate! —Moxie consiguió una poción de Fusión Mental y se bebió la mitad antes de lanzarle el resto a Noah y dejarse caer a su lado. —Solo comeré un poco —prometió Lee—. Tus viñas están ricas. —Gracias —dijo Moxie secamente. Noé se bebió la poción de un trago y volvió a tumbarse, dando la bienvenida a la oscuridad que lo engulló por completo. * * * La conversación en el Espacio Mental de Moxie fue breve. Noah repasó todo lo que había descubierto al estudiar el alma de Igris y la charla que había tenido con Lee. Luego, se centraron en cómo Lee —o cualquier otra persona que no fuera Noah— podría crear un Fragmento del Ser. Formar una runa ya era bastante difícil. Que ellos supieran, ese conocimiento ni siquiera existía en Arbitage. Pero ahora necesitaban hacer algo más que simplemente formar una runa. Tenían que formarla encontrando una energía inspiradora que, de alguna manera, representara a la persona que trabajaba en ella. Existía la posibilidad de que alguna forma de energía pudiera funcionar como catalizador universal para un Fragmento del Ser, pero su discusión no arrojó ningún resultado prometedor. Los descubrimientos de Noah representaban un avance prometedor, pero aún no contaban con las herramientas necesarias para aprovecharlos. Pronto se hizo evidente que no iban a avanzar mucho más solo con teorizar. Tanto Noah como Moxie estaban completamente desconcertados en cuanto a las posibles formas de energía. La mejor opción que se les ocurrió fue crear una cantidad absurda de copias de su Fragmento del Ser y luego destruirlas todas. Existía la posibilidad de que eso generara suficiente energía como para saturar un área con tal poder que pudiera usarse como energía desencadenante, de forma similar a como todas las muertes de Noé le habían proporcionado suficiente energía de muerte y renacimiento para crear el Fragmento de Renewal. Lamentablemente, eso era, en el mejor de los casos, una exageración. Se perdía tanta energía en la conversión entre runas que ni siquiera podía imaginar cuánta energía necesitaría adquirir y desperdiciar para saturar un área de esa magnitud; y eso sin mencionar los efectos en su propia alma. Era imposible destruir cientos, si no miles, de runas que lo representaban sin algún efecto secundario negativo. Noah no descartó la posibilidad por completo. Existía la posibilidad de que funcionara, pero distaba mucho de ser su plan principal. Él y Moxie llegaron a la misma conclusión que él y Lee. Lo mejor era mantenerse alerta. Sabían lo que buscaban. Tenía que existir en algún lugar. Renewal también había creado un Fragmento del Ser, y Sunder provenía de Decras. Eso significaba que había otra forma de crear una runa propia. Hasta que la encontraran, lo único que podían hacer era prepararse. Lee aún tenía que investigar quién era realmente. Hasta que lo hiciera, incluso si encontraban la energía que necesitaban, no serviría de mucho. Las Llanuras Malditas eran un lugar inmenso. Noah tenía la esperanza de que se toparan con algo —o alguien— que pudieran usar para formar un Fragmento del Ser para Lee. Si no, encontrarían la respuesta en algún otro lugar. Ninguno de ellos estaba dispuesto a aceptar la derrota. Cuando la discusión empezó a dar vueltas sin llegar a ninguna parte, Noah y Moxie descubrieron que aún les quedaban poco más de quince minutos de la poción de Fusión Mental. No lo usaban para jugar a las cartas. * * * Un demonio vestido de blanco se agazapaba en el tejado y observaba una mansión con una ventana rota. Su piel gris, tan clara que parecía de alabastro, se extendía bajo unas túnicas demasiado anchas para su cuerpo. Cicatrices nudosas deformaban todo el lado izquierdo de su rostro y un cuerno retorcido, una mezcla de carne y hueso, sobresalía de su sien. Un hacha negra de dos filos, casi tan alta como ella, descansaba sobre su hombro como si no pesara más que una pluma. El demonio no se había movido ni un ápice desde su llegada, hacía más de cuatro horas. Permanecía tan inmóvil como una aguja en las Tierras Negras. Ya la habían invocado antes, pero nunca Zath. Nunca nadie que hubiera hablado directamente con Lord Sievan. —Axil —había dicho el mensajero de Zath—. Lord Sievan ha solicitado tus servicios. Busca la Runa Maestra que lleva el nombre de la muerte y devuélvela a su dueño. Un escalofrío le recorrió la espalda. Quizá no había sido Zath quien le había hablado, pero las palabras habían salido de su boca. Una orden directa. Un honor que su yo más joven jamás habría creído posible. El fracaso no era una opción. Una orden impartida por el mismísimo Señor de la Muerte no era una petición, sino un mandato. Ningún resultado que no fuera el éxito era aceptable. Axil estaba decidida a ello. Haría cualquier cosa que se le pidiera para honrar los dones que Lord Sievan había transmitido a sus subordinados. Solo había un problema. La runa que buscaba había sido vendida en una casa de subastas a un demonio llamado Araña. Pero rastrear no era el fuerte de Axil. La habían llamado porque el destino le había brindado una ubicación cercana a lo que Lord Sievan requería. Localizar objetivos no era una de sus habilidades, pero no estaba completamente desamparada. Belkus se llevaba bien con Lord Sievan. Habría preferido enfrentarse al demonio directamente. El Rango 7 era más que capaz de guiarla directamente hacia su objetivo, pero la política lo impedía. Ella era Rango 5 y más que capaz de encargarse de cualquier tarea por sí misma. Además, el nombre de Lord Sievan era respetado en todas las Llanuras Malditas. Buscar ayuda de un Señor de la Ciudad a su servicio lo deshonraría. Así pues, se había visto obligada a hablar con uno de sus subordinados. Su única pista era un corpulento Demonio de la Riqueza al servicio de Belkus llamado Igris. Un intermediario de información que afirmaba conocer a Spider. Igris claramente guardaba rencor contra el demonio, pero a Axil no le importaba. Todo se había alineado a la perfección, como si los mismos dioses la guiaran, hasta que vio a Spider estrellarse contra la ventana de la casa de Igris. Hasta que oyó el grito y la fragmentación del alma de Igris, sintió su presencia pasar de este reino al otro. Hasta que se quedó en silencio, observando cómo Spider se escabullía por la ventana. Otro escalofrío recorrió la espalda de Axil. El camino de Sievan otorgó a quienes lo seguían cierto grado de comprensión de la muerte. Solo a sus ojos, la existencia era un lienzo. Quienes arrebataban vidas pintaban la muerte sobre su superficie, añadiendo únicamente la pincelada final con la suya. Y ahí radicaba su problema. Spider había sido hermoso. La muerte anunciaba sus pasos y pasaba tras él como una corriente marina. Su lienzo era tan inmenso que Axil ni siquiera podía empezar a comprender dónde comenzaba y dónde terminaba. Había sido completamente incapaz de actuar en su presencia. Intentar interferir con semejante obra de arte era como escupir en su propia cara. Tenía que presenciarlo con sus propios ojos. Y así, observó con absoluta atención cómo Spider masacraba a Igris. Su mirada siguió a Spider mientras este se escabullía por las calles. La mujer que lo acompañaba se había marchado hacía rato, después de limpiar la casa. Una mujer cuyo lienzo normalmente no habría llamado la atención de Axil. Era breve y conmovedor, pero nada del otro mundo, hasta que estuvieron juntos. Sus diseños encajaban con una sincronía tan hermosa que ella ni siquiera se había percatado de la gota de saliva que le resbalaba por la comisura de los labios hasta llegar a la barbilla. Axil permaneció sentada en silencio. No podía hacer más que observar y recordar. Todavía no. Aquel espectáculo debía saborearse. Cuanto antes actuara, antes terminaría. Una guerra interna se libraba en el interior de Axil, pero finalmente se levantó. Los gritos resonaron en el aire cuando los demonios finalmente comprendieron que Igris había muerto. Al parecer, pocos lamentaron su pérdida, pero a Axil le importaba un bledo. Esto era algo más que una simple runa. Axil sintió un cosquilleo en el estómago y se abrazó a sí misma mientras dejaba escapar un suspiro tembloroso; un escalofrío recorrió todo su cuerpo mientras se ponía de pie. Esto era una prueba. Tenía que serlo. Le habían ordenado recuperar la runa, pero nadie le había dicho cómo debía hacerlo. No pudo evitarlo. Tenía que sentir la gloriosa sensación que había experimentado Igris. Ser testigo de la belleza de semejante lienzo... Una presencia le inquietó a Axil. Se giró. Un demonio con armadura estaba detrás de ella, con dos espadas curvas en las manos y un gruñido en los labios. Su lienzo era simple. Inútil. Repugnante. —No te muevas —gruñó el demonio—. ¿Qué haces aquí con esa expresión tan espeluznante? ¿Acaso tienes algo que ver con la muerte de Lord Igris? —Fue emocionante presenciarlo —susurró Axil—. Mil veces mayor que cualquier placer que pudieras haber experimentado. Se convirtió en hermosas, hermosas pinceladas. —¿Qué demonios...? —El demonio alzó sus armas. Su pecho se llenó de aire mientras se preparaba para pedir ayuda. Axil se movió. El espacio entre ella y el demonio desapareció. Sus labios se posaron sobre los de él. Los ojos del demonio se abrieron de par en par por la sorpresa. Gritó, pero ya era demasiado tarde. No fue un beso. Su mandíbula se desencajó. El demonio intentó retroceder. Fue inútil. No era lo suficientemente fuerte ni rápido para escapar. Los dientes de Axil se apretaron, desgarrando la carne y aplastando su cráneo con un crujido sordo y astillado. Su grito de auxilio se perdió cuando ella inhaló, arrancando el alma de su cuerpo y reduciéndola a pedazos dentro del suyo. El sabor de la muerte inundó su lengua y bajó por su garganta, junto con trozos de carne y hueso. Ella liberó al demonio, pero nada tocó el suelo. Su cuerpo se desintegró, y motas de polvo negro se arremolinaron en el aire de las Llanuras Malditas, uniéndose al humo que se elevaba en lo alto. Los rasgos de Axil se distorsionaron con disgusto. —Vil —susurró, pero su expresión cambió al mirar hacia donde Spider y su compañero se habían marchado. Tenía que averiguar qué era lo que Lord Sievan realmente deseaba que supiera. Que volviera a contemplar la belleza de su lienzo y, si era verdaderamente afortunada, que viera cómo sus bellísimas pinturas se completaban al pasar de este mundo al siguiente.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 538

Estás leyendo el capítulo 538 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.