Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 511 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
De entre todos los presentes en la casa de subastas que podrían haber hecho una contraoferta, Noah no esperaba que quien lo hiciera estuviera en su propio balcón. Miró fijamente a Yoru; la sorpresa reflejada en sus ojos no se ocultaba tras el vendaje que llevaba en el rostro.
Era obvio que Yoru tenía un plan que pretendía cumplir. Noah no esperaba que este incluyera intentar arrebatarle una runa de rango 4, relativamente insignificante. Entrecerró los ojos mientras la estudiaba, tratando de descifrar el motivo de la demonio.
¿Estará intentando ponerme a prueba? ¿Pero qué sentido tendría eso? Molestarme no servirá de nada. ¿Quizás esté intentando ver si me acobardo cuando un demonio de mayor rango intente fastidiarme?
Eso tampoco parecía tener sentido. Noah no tenía ni idea del rango de Yoru. Como mínimo, era de alto rango 5, pero había muchas probabilidades de que fuera incluso más fuerte, dado el trato que le daba Pirren.
No había mucho tiempo para decidir. Llevaba varios segundos sin responder y ningún otro demonio había intentado pujar. No era que a Noah le faltaran fondos. Con todo el dinero que acababa de robar a los demás demonios, además del que él y Moxie tenían, contaba con unas 2000 monedas de oro.
Pero si subo mi puja, prácticamente me aseguro de no conseguir más runas en esta subasta. De ahora en adelante, todo rondará los 1000 de oro. Me gustaría conseguir al menos una runa de rango 5 si puedo… ¡Maldita sea! Una runa de rango 5 es más importante que esta. No tiene sentido entrar en una guerra de pujas.
Noah permaneció en silencio. Entrar en una puja allí solo le haría perder tiempo y dinero; y, lo que era más importante, no tenía ni idea de qué pretendía Yoru. Todos en la subasta jugaban a su propio juego. La única forma de salir victorioso era permitiéndose jugar solo su propio juego.
—¡La Runa de la Masa Inestable se ha vendido! —proclamó el anunciador. Unos murmullos de decepción recorrieron la multitud de demonios al darse cuenta de que Noé no les iba a ofrecer más entretenimiento gratuito, pero el demonio alado no tardó en presentar la siguiente runa y todo lo demás quedó en el olvido.
Yoru, con el rostro enmascarado, se volvió hacia Noah mientras él la observaba de reojo. Ella ladeó la cabeza.
"¿Qué?"
—Es una pregunta extraña —dijo Moxie—. ¿Por qué pujaste por esa runa? ¿De verdad la necesitas?
Perfecto. Gracias, Moxie. Tengo que seguir con mi papel de Spider, pero puedes decir todo lo que realmente quiero. Ya he parecido bastante perdida por no saber dónde estaban ni qué eran los Reinos Negros.
—¿Yo? No. —Yoru enderezó la cabeza y la inclinó hacia el otro lado—. ¿Para qué necesitaría una runa de rango 4?
—Si no lo necesitabas, ¿por qué pujaste por él? —preguntó Moxie con el ceño fruncido, confundida—. Parece un desperdicio de dinero.
“El dinero me preocupa poco. Hay muy pocas cosas que necesite que el oro pueda comprar.”
—No estoy segura de entender tu razonamiento. Compraste la runa porque… ¿qué, querías malgastar el dinero? —Moxie frunció el ceño mientras intentaba comprender las acciones de Yoru.
“No. Yo no desperdicio. Incluso los recursos más insignificantes tienen valor. Desechar recursos es propio de un necio arrogante.”
—Ahora estoy igual de confundido —dijo Noah, abandonando cualquier plan de mantenerse al margen y metiéndose de lleno en el asunto—. ¿Así que compraste una runa que no necesitas con dinero que no te importa —pero que no quieres malgastar— para… ¿qué razón, exactamente?
—Tú lo querías —dijo Yoru, como si eso lo explicara todo—. Y costaba mil monedas de oro.
Claro. Bueno, eso no explica absolutamente nada. ¿Está diciendo que lo compró para que yo no lo consiguiera? Tampoco veo qué tiene que ver el precio aquí.
—Si Spider lo quería, ¿por qué lo compraste? —preguntó Moxie, sin andarse con rodeos. Nunca se le había dado bien andarse con rodeos. Pirren se encogió en su asiento, mirando alternativamente a Yoru y a Moxie mientras se tensaba preparándose para la inminente pelea.
Hubo un segundo de silencio antes de que Yoru respondiera.
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—Para… dárselo. —Un tono de confusión se coló en la voz de la pequeña demonio. Casi parecía que se había sorprendido a sí misma con sus propias palabras—. ¿Es un regalo?
No podría haber sonado menos segura al respecto ni aunque lo hubiera intentado. Noah y Moxie intercambiaron una rápida mirada.
—Eh… ¿gracias? —preguntó Noah con vacilación. De alguna manera, obtener una respuesta a su pregunta solo había logrado confundirlo aún más. No se le ocurría ni una sola razón por la que Yoru querría darle un regalo, pero desde luego no iba a rechazar nada que le ahorrara mil monedas de oro.
¿Será que hay algún aspecto de la cultura demoníaca que aún no comprendo? ¿Será que dar regalos es una forma de imponer dominio o algo así? Como una ostentación de riqueza o poder. Bueno, no me quejo. ¡Lo gratis es gratis!
Yoru no dijo nada más. Noah se encogió de hombros y volvió a prestar atención al subastador. La subasta seguía en pleno apogeo y ahora le quedaba mucho oro para invertir.
* * *
Una gota de sudor resbaló por la mejilla de Yoku, oculta tras su máscara. Estaba confundida. Más confundida que en cientos de años. Algo andaba muy mal con sus Runas. Era la única explicación posible. Los futuros probables que sopesaba no tenían ningún sentido. Algo en Spider lo estaba arruinando todo.
Acciones que deberían haber sido rutinarias resultaron en una desoladora nada. Tratos engañosos en los que había confiado docenas de veces para vencer a demonios mucho más inteligentes que ella dieron el mismo resultado.
Sus poderes siempre se habían visto muy limitados cuanto más complejos y lejanos eran los futuros que consideraba, pero las probabilidades eran probabilidades. Incluso cuando el futuro se volvía menos predecible, aún podía vislumbrar su potencial.
Al menos, normalmente podía. Pero con Spider, Yoku se sentía completamente ciega por primera vez desde que perdió la vista. Cada paso que daba la precipitaba a un abismo negro sin escapatoria. Sus acciones no tenían ni pies ni cabeza.
Yoku podía enfrentarse a un adversario más poderoso. Podía enfrentarse a un enemigo más inteligente o más rápido que ella. Todo era posible cuando sabía lo que sus oponentes estaban haciendo incluso antes de que ellos mismos lo decidieran.
Incluso Belkus representaba una amenaza manejable. Era el demonio más poderoso al que Yoku se había enfrentado jamás, pero mientras el futuro se desarrollara según lo previsto, la victoria era inevitable.
Pero Spider… no actuaba como un demonio. No reaccionaba como un demonio. Ni siquiera pensaba como un demonio, y eso aterrorizaba a Yoku. Solo había una tabla de salvación en el mar de humo negro y tumultuoso. Un único camino que podía encontrar sin que él terminara en su contra.
Todo estaba tan envuelto en oscuridad que Yoku solo podía dar un pequeño paso a la vez. Las infinitas posibilidades del futuro estaban tan confusas que ni siquiera ella estaba del todo segura de lo que hacía.
Yoku no tenía ni idea de por qué comprarle una runa a Spider le iba a granjear su simpatía. Al contrario, debería haberle molestado. Ni siquiera se le había ocurrido que le estaba comprando la runa a él.
La sola idea bastó para que sus ojos ciegos se contrajeran. Ríos de sangre trazaron un camino por la montaña de cadáveres que había dejado a su paso hasta alcanzar el poder que ahora controlaba.
Docenas de demonios de rango 6 se habrían postrado a sus pies con tan solo una palabra de sus labios. Le habrían ofrecido sus ropas y se habrían convertido en escalones para que pudiera cruzar un arroyo poco profundo si lo hubiera pedido.
Yoku no daba regalos. Eran herramientas de los débiles que buscaban congraciarse con los fuertes. Ella no necesitaba tales muletas. Y, sin embargo, por alguna razón, ese era el único camino que le permitía alcanzar todos sus objetivos.
Spider había aceptado el regalo con la gracia de un demonio acostumbrado a recibir ofertas similares. No estaba segura de cómo se sentía al respecto, pero las probabilidades habían vuelto a cambiar.
Y mientras Yoku escudriñaba a través del humo arremolinado y sopesaba las probabilidades para determinar qué era exactamente lo que acababa de lograr, la luz de la luna iluminó el siguiente paso en el camino hacia el futuro que deseaba.
¿Cómo lograré controlar su poder? ¿Cómo podré volverlo contra Belkus? Algo en Spider, ya sea él mismo o algo relacionado que no puedo presenciar, es demasiado poderoso como para dejarlo escapar.
Haré lo que sea necesario para —
Los ojos ciegos de Yoku parpadearon. Luego volvieron a parpadear. Sus oídos captaron la charla del subastador como si viniera de miles de kilómetros de distancia, pero no la procesó en absoluto. Contempló el probable futuro que se extendía ante ella con absoluta incredulidad.
Eso no puede ser cierto.
Jamás había dudado tanto de sus poderes. Yoku recurrió a más magia y la liberó, sopesando las probabilidades una vez más. Seguían siendo las mismas. Todos los caminos que había tomado, excepto este, terminaban en la más absoluta oscuridad.
Solo había una forma de convencer a Spider para que se uniera a ella por completo. No podía prever qué sucedería después, ni cómo afectaría a los demás planes que había puesto en marcha. Lo único que sabía era el siguiente paso que debía dar, un paso aún más absurdo que todas las demás rarezas que habían ocurrido ese día.
—¿Tengo algo en la cara? —preguntó Spider, con su voz atravesando sus pensamientos como una cuchilla.
—Sí. Envolturas de tormenta —dijo Yoku con voz monótona, pero su corazón latía con fuerza en su pecho. La incertidumbre era terrible. Hacía tanto tiempo que no desconocía algo que la mera sensación le provocaba náuseas, como a un niño ansioso por la batalla que presencia la muerte por primera vez.
Spider resopló y volvió a la subasta, pero la mirada de Moxie seguía fija en ella. Yoku ni siquiera se planteó volver a sopesar los futuros con ella. Ya tenía el camino trazado, y el siguiente paso sería después de la subasta.
Yoku simplemente no estaba segura de tener la fuerza para soportarlo.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 511
Estás leyendo el capítulo 511 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.