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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 509 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Sinclaire se estrelló contra la mesa de Noah con tanta fuerza que la hizo añicos. La madera crujió bajo sus pies, y grandes fragmentos salieron disparados en todas direcciones. Noah liberó una potente ráfaga de viento con las palmas de las manos, impidiendo que los fragmentos lo alcanzaran a él o a Moxie. Pirren tuvo menos suerte. Le llovieron una docena de trozos de madera, y uno especialmente grande le golpeó los brazos extendidos con un fuerte crujido. De no haber estado allí, probablemente le habría sacado un ojo. —Abre la boca otra vez —siseó Sinclaire, tensando los músculos de sus brazos mientras sus manos con garras se flexionaban—. ¿Ves lo que...? La rodilla de Noah se clavó en su estómago. Sinclaire se movió para bloquear el golpe en un instante. Era más rápida que él, pero no era el demonio más veloz que Noah hubiera conocido, y además hacía trampa. Antes de que su rodilla siquiera alcanzara sus letales manos, se detuvo en seco y liberó una onda mágica a través de su otro pie hacia el balcón que tenían debajo. Un temblor violeta sacudió el suelo bajo Sinclaire. Sus ojos se abrieron de par en par al perder el equilibrio por un instante, pero Noah ya se movía. Su codo impactó contra su sien con un fuerte crujido. Un golpe normal de Noah no habría tenido ninguna posibilidad de dañar a un demonio de Rango 5, así que le imprimió un poco más de fuerza. Recurrió a toda la magia vibracional con la que había infundido Desastre Natural y estiró la runa al máximo, enviando el poder a raudales desde su cuerpo hacia Sinclaire. Sus dientes crujieron mientras un temblor la recorría, haciéndola tambalear. Noah no le dio a Sinclaire tiempo de reaccionar. Los demonios estaban tan acostumbrados a lucirse entre sí y a provocar la emoción de la que querían alimentarse, que no estaban preparados para un ataque repentino. Sin embargo, Noah no tenía ninguna intención de alimentar a nadie. Le propinó una patada en la cara al demonio y liberó otra ráfaga de vibración a través del talón. La cabeza de ella se sacudió hacia atrás y se tambaleó contra la barandilla del balcón. Noé giró sobre sí mismo, concentrando toda su fuerza en una patada giratoria que impactó en su estómago. Liberó una enorme explosión de energía mágica de Desastre Natural a través de la patada, detonando todo el viento que pudo reunir en un violento rugido al impactar el golpe. La barandilla se hizo añicos. Sinclaire salió despedida del balcón en medio de una lluvia de fragmentos de madera. Yoru se inclinó hacia Pirren y tiró de la parte trasera de su camisa. “¿Pirren?” —¿Sí? —preguntó Pirren débilmente, bajando las manos y volviéndose para mirar al demonio más pequeño. Deberías comer menos. Tu volumen me obstruye la vista. Arrodíllate. Pirren no pronunció ni una palabra de protesta. Cayó de rodillas frente a Yoru, y un grito furioso rasgó el aire de la casa de subastas. Los demonios rugieron de aprobación mientras una figura blanca se estrellaba contra el borde del balcón y Sinclaire saltaba por encima de los restos de la barandilla. Su brazo derecho se había desgarrado por las costuras, dejando al descubierto un manojo de afiladas cuchillas de hueso. Estas surcaron el aire, silbando junto al lugar donde la cabeza de Pirren había estado segundos antes, y se lanzaron hacia el costado de Noah con la intención de hacerlo pedazos de un solo golpe. Yoru contuvo el aliento sorprendida, pero Noah tenía otras cosas en las que pensar. Liberó Espacio Desmoronado, enviando diminutas grietas blancas que se astilló en el aire, justo en el camino de Sinclaire. Nadie más en el público tuvo la más mínima posibilidad de ver el truco de magia a pequeña escala, con Sinclaire obstruyendo la vista. Ni siquiera ella misma reaccionó al leve destello en el aire. La magia se desmoronó justo cuando el brazo de Sinclaire entró en su campo. Varios crujidos fuertes rasgaron el aire y Noah retrocedió un paso. Fragmentos de hueso y gotas de sangre le salpicaron el costado mientras el brazo del Demonio de la Ira se convertía en pulpa en un instante. Sinclaire tardó un instante en darse cuenta de lo que había sucedido. Miró incrédula su brazo destrozado, del que goteaba sangre, mientras sus labios se movían intentando articular palabra. "Qué-" Noah la agarró del brazo. El contacto físico con un demonio de rango 5 era, por lo general, una pésima idea, pero Noah estaba bastante seguro de que no volvería a usar ese brazo en mucho tiempo. Sinclaire gritó de dolor cuando Noah liberó otra onda de vibración en su brazo, haciendo que los afilados huesos destrozados se clavaran en su carne mientras su agarre se intensificaba. Noah miró a Moxie y luego se tocó la garganta. Ella abrió mucho los ojos al reconocerla y le susurró algo al oído a Aylin antes de tomar una profunda bocanada de aire. El agarre de Noah en el brazo de Sinclaire se intensificó cuando ella intentó liberarse, dejando escapar un gruñido de dolor. —Hay un olor desagradable —proclamó Yoru a Pirren, como si Sinclaire no estuviera presente—. Pirren, localízalo. O bien la lucha había abandonado hacía tiempo a Pirren, o simplemente había aprendido a hacer todo lo que Yoru le decía, porque respiró hondo. —Debo decir que el último Demonio de la Ira que conocí era mucho más competente que tú —gruñó Noah, tomando una profunda bocanada de aire antes de activar Combustión. El aire en el balcón se congeló. Los ojos de Sinclaire se abrieron de par en par mientras intentaba inspirar y descubrió que nada entraba en sus pulmones. Con la mano libre, atacó a Noah; fragmentos de hueso se clavaron en su carne y se convirtieron en cuchillas afiladas. Noah no la soltó del brazo; dudaba que le permitiera volver a tocarla si lo hacía. En cambio, desató una poderosa ráfaga de viento en su camino. Su brazo la impactó y salió disparado hacia atrás, incapaz de penetrar el poder de una runa de rango 4 perfecta. Noah apartó bruscamente a Sinclaire de un tirón, sujetándola del brazo herido. Ella intentó jadear con dolor, pero no le salía aire. Sinclaire intentó clavarle las garras en el estómago a Noah, pero él tenía demasiada ventaja y ella ya estaba debilitada. Le dio una patada en el hombro, provocándole otro temblor que recorrió todo su cuerpo. La desorientación que le causó fue suficiente para que la estrellara contra el suelo a sus pies y le arrebatara el poco aliento que aún le quedaba. Sus ojos se desorbitaron y su mano ilesa se arañó la garganta. Los labios de Sinclaire intentaron articular palabras, pero ya no le quedaba nada con qué hablar. No le quedaba ni una pizca de aire. Su mirada desesperada se encontró con la de Noah y los huesos se retrajeron hacia sus brazos en un claro intento de rendirse. Noah se limitó a mirarla fijamente. No tenía prisa. A diferencia de Sinclaire, aún tenía mucho margen de maniobra. La demonio intentó desesperadamente liberarse, pero Noah le propinó otra oleada de potentes vibraciones a través del pie, sin darle oportunidad de zafarse. Se retorció en el balcón como un pez varado. —¿Alguien más quiere pujar? —preguntó Noé, alzando la mirada hacia la multitud—. No quisiera que nadie se quedara sin la runa que desea por culpa de esta gentuza. Reinaba el silencio. Un demonio tosió y se escondió rápidamente tras la barandilla cuando todos lo miraron. Noah volvió a mirar a Sinclaire, intentando que no le temblaran los ojos. ¡Maldita sea! Ahora los he asustado demasiado y creen que quiero la estúpida runa para mí. Malditos demonios de la ira. Los odio. Noé liberó a Combustión. Sinclaire tomó una bocanada de aire entrecortada, se atragantó con su propia saliva y estalló en una tos seca y seca. —Por favor —jadeó Sinclaire entre toses mientras luchaba por recuperar el aliento, apretando su brazo herido contra su pecho. Noah la miró con repugnancia. Ella y Azel no se parecían en nada. No podía creer que estuviera elogiando a ese bastardo, pero Azel era de otro nivel. Nada lo habría rebajado jamás a semejante estado, y jamás habría suplicado por su vida. A pesar de lo que había dicho Pirren, incluso esta de Rango 5 no era más que una idiota arrogante con runas ligeramente mejores que las de los demás Rango 5. No tenía ninguna técnica de lucha decente, más allá de atacarlo como una loca. Qué decepción. Necesito más que esto si quiero enfrentarme a Wizen. Por desgracia, me pasé de la raya. Ahora necesito a este idiota vivo. —¿Cuánto era la oferta? —susurró Noah, agachándose y agarrando a Sinclaire por el cuello salpicado de sangre. —Puedes quedártelo —dijo Sinclaire con los ojos vidriosos—. Lo admito. Yo… —Te pregunté cuánto era la oferta —espetó Noé—. No te dije que te rindieras. “¡500 monedas de oro! ¡Eran 500 monedas de oro!” Noah regresó a Pirren, aunque mantenía su energía mágica lista. No descartaba que Sinclaire intentara atacarlo por la espalda, pero podía imbuirla con el poder de Desastre Natural mucho más rápido de lo que ella pudiera atacarlo. —¿No te parece un poco bajo? —preguntó Noé al demonio serpiente. Pirren volvió a mirar a Yoru, con la respiración aún entrecortada. —Quedas libre de tu tarea —dijo el pequeño demonio—. Localicé el hedor sin tu ayuda. Fue el demonio rancio que se coló en nuestro balcón. Responde a la pregunta de Araña. La mirada de Pirren se posó en Sinclaire. En sus ojos se reflejaban un torbellino de emociones: humillación, miedo, ira. Apretó la mandíbula y apretó los puños a los costados mientras sus finos labios se curvaban en una mueca entre gruñido y sonrisa. “500 parece un poco bajo.” —Tal vez deberías aumentar tu oferta —sugirió Noé. Sinclaire tragó saliva. Su mirada se desvió de Noah a Pirren. “550 de oro”. —¿Eso es todo? —preguntó Noah, parpadeando con fingida sorpresa—. Pirren, ¿es suficiente? —No lo creo —respondió la otra demonio, ensanchando su fría sonrisa mientras la confianza que había mostrado en su mansión comenzaba a aflorar. Noah no estaba seguro de que esta fuera la mejor terapia, pero nadie se había arrepentido jamás de ver a alguien que le había dado una paliza recibir el mismo trato—. Creo que 2000 sería más apropiado para una runa de esta calidad. —¿Qué? —exclamó Sinclaire—. ¡Es de rango 3! ¡Ni siquiera tengo tanto dinero! ¿Por qué iba a...? Noah apretó con más fuerza su brazo y ella siseó de dolor. —¿Cuánto tienes? —1550 —exclamó Sinclaire entre jadeos de dolor. —Entonces creo que 1500 suena bien —dijo Noé con una sonrisa—. ¿No estás de acuerdo? El Demonio de la Ira lo miró fijamente. Miró a Pirren, cuyo rostro engreído flotaba sobre el hombro de Noah y se unió al resto de la casa de subastas para presenciar la completa y absoluta derrota de Sinclaire. —1500 de oro —dijo Sinclair, cerrando los ojos con fuerza y dejando caer la cabeza hacia atrás hasta el suelo. Noah levantó el pie del hombro de ella y miró por encima del borde de la barandilla rota al locutor que estaba en el escenario de abajo. ¿Lo has entendido, verdad? —Yo… ah, sí. Sí, lo hice —dijo el demonio alado. Dudó un instante, como esperando a ver si alguien más quería pujar. Nadie lo hizo. El locutor se aclaró la garganta, apretando el puño. —Sandy Vendaval ha sido vendida al… ah, afortunado Sinclaire. —Enhorabuena por tu victoria —dijo Noah con una sonrisa cortés que no servía de nada, pues nadie podía verle la cara. Agarró a Sinclaire por el cuello y la puso de pie de un tirón—. Disfruta de tu nueva runa. Ahora lárgate. No vales ni la tarifa de limpieza, y quizá te guste probar lo que te gusta hacerles a los demás. Si vuelves a aparecer en esta subasta mientras estoy aquí, te mataré y usaré tus runas como decoración. La empujó desde el balcón. Sinclaire se enderezó al caer, agarrándose al balcón de abajo antes de impulsarse por los aires hacia sus pertenencias. Ni siquiera se detuvo al tomar su bolso y desaparecer por la puerta, seguida por las risas y burlas de los demás demonios en la casa de subastas. Casi me siento mal por eso, pero después de lo que obviamente le hizo a Pirren, creo que se libró por los pelos. Al menos está viva. Pirren llamó la atención de Noah cuando este se giró para volver a sentarse junto a Moxie. —Gracias —susurró Pirren, hablando tan bajo que Noah apenas pudo oír sus palabras. Él simplemente asintió levemente con la cabeza en respuesta. No era como si lo hubiera hecho solo para ayudar a Pirren a vengarse un poco. Con todo el dinero que le había sacado a Sinclaire para comprar su runa, sumado a lo que le había quitado a Matis, estaba bastante seguro de que él y Moxie eran ahora algunos de los demonios más ricos de la subasta. Ahora solo quedaba cobrar su recompensa. Ya deberíamos tener las runas de rango 4. A ver qué cosas buenas puedo conseguir.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 509

Estás leyendo el capítulo 509 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.