Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 488 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Renewal estaba engordando. Estaba segura. Después de toda la comida que había ingerido sentada observando al grupo de Noé, habría sido difícil no hacerlo. Ni siquiera los dioses eran inmunes a las leyes de la naturaleza. Al menos no a su nivel.
—Sinceramente, me sorprende —dijo Decras desde su lado. Se reclinó en la silla y cruzó los brazos—. Si no lo conociera, habría jurado que Noah lo había planeado todo. Es un maestro del engaño.
—Me pregunto si habrá robado una runa de otro dios —convino Renewal asintiendo. Apenas podía apartar la vista de la pantalla. Le tembló un poco el ojo al ver al gato junto a Noah—. Sin duda, se le da bien robar cosas.
—No es tan gracioso cuando te roban a ti, ¿verdad? —preguntó Decras con formalidad—. Podría haberlo defendido si no te hubieras enfadado tanto.
—Estoy recuperando mi dinero con entretenimiento. No necesito que te entrometas —dijo Renewal con una mirada fulminante—. Y, si mal no recuerdo, tu intento fue frustrado por otro mortal que logró robarte.
—Bah —dijo Decras. Se giró y concentró toda su atención en la pantalla. Era bastante vergonzoso. Lo habían robado no dos, sino tres veces. Tres mortales distintos habían logrado arrebatarle el poder. Uno de ellos incluso había sido su propio subordinado.
Eso debe dolerle. En fin. Se le pasará… y quizá aprenda a no dejarse pisotear. En serio. Hay un momento y un lugar para todo. Aunque, pensándolo bien, no sé si puedo ser tan arrogante. Noah me robó dos veces. Al menos los ladronzuelos de Decras solo lo engañaron una vez.
Renewal infló las mejillas y exhaló con fastidio. Se distrajo estudiando la pantalla brillante frente a ellos. El pequeño demonio que Noah había reclutado —Aylin— lo miraba con una mezcla de asombro, miedo e incredulidad. De alguna manera, Noah se había olvidado de su interlocutor durante la conversación con su compañero robado, y Renewal casi podía leerle la mente a Aylin solo con ver su expresión.
—Se pregunta qué tan fuerte es el gato si pudo sorprender a Noé —dijo Decras con una risita—. Me pregunto si también empezarán a adorar al gato.
Adoración era la palabra precisa. La forma en que Aylin y Violet miraban a Noah no era la de unos soldados a un general, sino la de unos devotos a un dios. A Renewal se le erizó la nuca.
No era del todo raro que alguien lograra formar un culto en el plano mortal. Los mortales eran ambiciosos e ingenuos, una combinación que funcionaba de maravilla para generar energía. Por algo Renewal y Decras se molestaban en atender a sus respectivos seguidores en los reinos mortales.
Pero Noé no pretendía convertirse en un dios. Al menos, Renewal estaba bastante segura de que no. No vigilaba cada segundo de su vida, sino más bien alrededor del noventa por ciento.
—No crees… —Comenzó la renovación.
—Por supuesto que no —dijo Decras negando con la cabeza—. Apenas se ha dado cuenta, Renewal. Quiere intentar arreglar las runas de la chica demonio y detener al otro ladrón. Eso es todo. Todavía no está intentando controlar la divinidad.
—¿Todavía? —Renewal arqueó una ceja—. Diría que aún le queda un largo camino por recorrer antes de siquiera plantearse intentar formar una Runa Divina; y si depende de la fe de otros para hacerlo, no llegará muy lejos. No me preocupa que alcance la divinidad demasiado pronto. Me pregunto más bien si tendrá éxito con las runas demoníacas.
Decras negó con la cabeza. —Son experimentos fallidos. Por mucho que lo intente, eso es lo que son. No hay forma de arreglarlos. Los demonios jamás podrán formar una Runa Divina. No son más que animales, cada vez más controlados por sus deseos a medida que se fortalecen.
Renewal le lanzó un trozo de chocolate a la cabeza a Decras. Este lo atrapó antes de que tocara el suelo, pero un segundo trozo le dio de lleno entre los ojos.
“Hablas con mucha seguridad para alguien que abandonó el experimento después de haberlo intentado durante un instante. Apenas lo intentaste.”
—Quizás. Me resultaron inútiles. Cuando quedó claro que no podían controlar sus propios poderes, fue inútil seguir prestándoles atención. Son una especie imperfecta, sin potencial para abandonar el plano mortal. —Decras vaciló un instante más de lo habitual. Renewal apartó la mirada de la pantalla para observarlo y arqueó una ceja. El otro dios notó su interés y frunció los labios—. Debo admitir que Lee me ha llamado la atención. Es… interesante.
—¿Así que admites que te equivocaste? —insistió Renewal—. Los demonios son más que un experimento fallido si uno de ellos ha captado tu atención. Eso también significa que existe la posibilidad de que las runas de Lee puedan repararse.
—No intentes obligarme a confesar —dijo Decras con el ceño fruncido—. Un solo demonio no salva a toda una especie. Ella es… única. Quizá haya una forma de curarla. Quizá haya una forma de curar a los demonios en su conjunto. No lo sé. No me importa.
“Dices eso, pero me has pedido con bastante frecuencia que cambiemos nuestra perspectiva hacia Lee. Creo que estás bastante interesado en su éxito.”
Decras entrecerró los ojos. —Basta ya. Me cansa tu interrogatorio, y ya he visto suficiente a esos mocosos embelesados. Me recuerdan demasiado a mis propios seguidores idiotas. Veamos otra cosa.
—¿Como qué? —preguntó Renewal—. Lo estaba disfrutando bastante. Noah debería reunirse con Moxie muy pronto. No han tenido tiempo para estar juntos últimamente. Tengo muchas ganas de que llegue ese momento.
“Eres un pervertido.”
Renewal se incorporó de golpe en su silla y se atragantó con su propia saliva, tosiendo en un puño. Una vez que se recompuso, fulminó con la mirada a Decras. “No era eso lo que quería decir. Simplemente disfruto viendo interactuar a los mortales. Están llenos de pasión y… bueno, da igual”.
Decras le dedicó una sonrisa burlona. —No, por favor. Continúa. ¿Disfrutas viendo la pasión? ¿Saben los demás dioses de tus aficiones secretas?
—No te hagas el/la que hablas con otros dioses aparte de mí —murmuró Renewal mientras se reclinaba en su silla—. Con tu vileza has enemistado a todos los dioses y diosas de la zona. Dime qué querías ver.
—El otro ladrón —dijo Decras. Frunció el ceño y sus nudillos se aligeraron mientras apretaba el reposabrazos de la silla—. No me pareció tonto, pero tiene planes en las Llanuras Malditas. Quiero saber qué busca… y qué probabilidades hay de que lo consiga.
—¿Por qué te importa? —preguntó Renewal, ladeando la cabeza.
“Porque quiero saber si volverá a entrar en conflicto con Noah”, dijo Decras.
—¡Ajá! Ahora ni siquiera puedes negar que te importo —dijo Renewal triunfante. Para su sorpresa, Decras no negó la acusación. Simplemente la miró de reojo.
—Sí. ¿Qué crees que pasará si Noah se apodera de la Runa Maestra que tiene el otro ladrón, o peor aún, si ocurre lo contrario?
Renewal hizo una mueca. No dijo ni una palabra más. Simplemente se giró hacia la pantalla y agitó la mano. Noah y su creciente grupo de seguidores desaparecieron, reemplazados por una brillante ola dorada.
* * *
Wizen se apoyó pesadamente en su bastón y dejó escapar un lento suspiro. —Supongo que esto servirá.
—Sin duda necesita algunas reparaciones —convino Barb desde su lado. Se revisó el collar que llevaba al cuello con la mano buena y asintió—. Parece que a los demás no les ha dado ningún problema.
—Espero que no —dijo Wizen con una risa irónica—. Ni siquiera hemos empezado. Si alguno de nosotros tuviera problemas después de prepararnos durante tanto tiempo, yo estaría muy mal preparado. Estos primeros pasos son solo el comienzo. Pasará algún tiempo antes de que nuestra influencia se extienda a la Ciudad de Oro.
Barb asintió. El suelo crujió bajo sus pies e hizo una mueca. Se limpió la mano en el delantal, dejando una mancha de sangre sobre la superficie ya manchada. —¿Podemos limpiar un poco este lugar? Si vamos a vivir aquí los próximos meses, preferiría que fuera un poco más acogedor. Quizás un felpudo bonito en la puerta. Un letrero tallado a mano.
—Haz lo que quieras —dijo Wizen con un gesto de la mano—. Tú tienes tus juguetes. Yo tengo los míos.
Se giró. La sangre salpicada por el suelo de la cueva a sus pies volvió a chapotear mientras él cruzaba la sala, pasando junto a los montones de demonios muertos esparcidos por ella. Solo uno seguía con vida.
Su otrora reluciente armadura plateada estaba agrietada y hecha añicos. Una profunda herida supurante le cruzaba el pecho y le faltaba un ojo. El demonio estaba al borde de la muerte.
Wizen esbozó una sonrisa. Ya había olvidado las amenazas del demonio cuando él y Barb entraron en su sala del trono. Tener un trono en una mansión no se parecía en nada a un trono. Era simplemente una silla elegante.
—¿Estás preparado para responder a mi pregunta ahora? —preguntó Wizen.
—Mátame —jadeó el demonio—. Skolas te matará cuando vengas a por él.
—Skolas. ¿Ese es el rey de esta ciudad andante? —preguntó Wizen, ladeando la cabeza—. ¿Un rango 6? ¿7?
—Rango 7. —Un destello de ira arrogante, la victoria final de un moribundo que sabe que su asesino no tardará en seguirle, cruzó el rostro desfigurado del demonio—. Morirás una muerte agonizante por intentar usurpar su puesto.
Una risa seca escapó de los labios de Wizen. Se arrodilló y presionó su mano contra el cráneo del demonio, clavando los dedos en la parte superior de su cabeza enrojecida. “Un demonio de rango 7 no acabará conmigo, miserable”.
El demonio gimió de dolor mientras Wizen se levantaba, alzándolo en el aire. Su único ojo se encontró con la mirada de Wizen.
—Vuestra raza es débil —susurró Wizen, acercando tanto sus rostros que pudo saborear el miedo en el aliento del moribundo—. Creéis que controláis las emociones. Que podéis fortaleceros a través de ellas. Os equivocáis.
“Deja de divagar y mátame.”
Los labios de Wizen se curvaron en una mueca entre gruñido y sonrisa. “No controlas tus emociones. Tus emociones te controlan a ti. Los demonios son una raza de esclavos, encadenados por sus propias mentes. Veo que no me crees, pero soy un hombre honesto. Permíteme demostrártelo liberándote de esas cadenas”.
El demonio no tuvo oportunidad de responder. Wizen desató sus Runas Mentales, enviando su energía desde sus dedos hasta el cráneo del demonio. La espalda del demonio se arqueó mientras gritaba de dolor, su voluntad luchando desesperadamente contra la Magia Mental.
Wizen aniquiló su escasa resistencia como un incendio forestal que arrasa un campo de trigo seco. Puntas de energía desgarraron la psique del demonio. Penetran su mente y derriban muros mentales.
La ira surgió para responder al ataque mental, los últimos vestigios del orgullo del demonio. Se estrelló contra su magia. Por un instante, sus fuerzas de voluntad se bloquearon mutuamente. Ambos permanecieron inmóviles, incapaces de moverse.
—¿Eso es todo? —susurró Wizen—. ¿La magnitud de la ira de la que tanto te enorgulleces? ¿Acaso no eres un demonio de la ira? ¿Del orgullo? ¿Y esto es todo lo que puedes reunir?
Por un instante, la furia se intensificó. El último empujón de un moribundo. Rechazó levemente la magia de Wizen. Los labios del demonio se curvaron en una sonrisa de satisfacción al ver cómo Wizen cedía y su mirada se posaba de nuevo en el anciano.
El demonio se quedó paralizado.
Wizen sostuvo la mirada del demonio y sonrió.
—Discúlpame. Me estaba divirtiendo un poco a tu costa —dijo Wizen.
Entonces liberó todo el poder de sus runas. La última defensa del demonio se evaporó en un instante, sepultada por completo bajo una inmensa ola de fuerza. Toda la ira de la que tanto se enorgullecía desapareció en un abrir y cerrar de ojos, y lo único que quedó en su mente fue la imponente presencia de Wizen.
El demonio gritó, forcejeando para liberarse de la mano del viejo mago, pero era imposible. Por mucho que luchara, el agarre de Wizen no cedió ni un ápice.
—¿Lo ves ahora? —preguntó Wizen—. Todas esas emociones de las que estás tan orgulloso no son nada frente al miedo absoluto. No eres nada.
Wizen lo soltó. El demonio cayó al suelo, aterrizando de rodillas y desplomándose hacia atrás. El blanco de sus ojos quedó al descubierto mientras miraba hacia arriba con terror absoluto. Ya no sostenía sus propias cadenas. No podía siquiera murmurar una palabra sin el permiso de Wizen.
Demonios. Bah. Cuando te entregas por completo a una emoción, te expones a todas las demás. Tan poderosos... y a la vez, tan débiles. Tan fáciles de controlar.
—Responde a mi pregunta —dijo Wizen—. ¿Lo entiendes ahora?
—Sí —susurró el demonio.
—Me alegra haber sido tu maestro —dijo Wizen con una sonrisa, inclinándose hacia ti mientras su mirada se oscurecía—. Ahora, háblame de Sievan. Háblame del demonio del que se rumorea que atravesó el más allá y regresó.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 489
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 488
Estás leyendo el capítulo 488 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.