Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 464 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Tras varias horas de vuelo, Noah por fin divisó una ciudad demoníaca, y le quedó claro que algo se había perdido en la traducción. Se había imaginado a un grupo de demonios nómadas cargando sus pertenencias a cuestas y desmontando sus tiendas de campaña al desplazarse.
Nada más lejos de la realidad. La ciudad no estaba hecha de lonas y postes.
Era un monstruo.
Una tortuga, tan grande que Noé tardó varios segundos en darse cuenta de lo que veía, se alzaba ante ellos. El monstruo tenía un caparazón de escamas negras, desgastado por años y años de viajes a través de las Llanuras Malditas.
Enormes estructuras, hechas de piedra gris y negra, se alzaban del caparazón de la tortuga. Se elevaban hacia el cielo, atravesando la energía arremolinada en el aire. Los demonios habían construido una ciudad entera sobre su caparazón, fácilmente varias veces mayor que Arbitage.
Del caparazón de la tortuga colgaban grúas y aparejos que llegaban hasta el suelo, balanceándose peligrosamente. Un enorme ojo amarillo en su rostro arrugado miraba fijamente a la distancia.
Una de las patas de la tortuga se encontraba a varios cientos de palmos del suelo, aparentemente a punto de dar un paso. Por la velocidad a la que se movía, tardaría bastante en tocar tierra.
Noé casi pierde la concentración y estrella la espada voladora, pero logró mantenerla en el aire. Ya no estaban muy lejos de la tortuga, aunque su tamaño descomunal sin duda la hacía parecer más cercana de lo que realmente estaba.
“¿Qué carajo es eso?” gritó Noé por encima del aullido del viento.
—¡Te lo dije! —gritó Lee—. ¡Es una ciudad en constante movimiento!
“Cuando dijiste mudarte, ¡no me imaginaba eso!”
“¿De qué otra forma se movería?”
¡No actúes como si esto fuera normal!
“Sí, lo es.”
De acuerdo, tienes razón.
—¿Dónde se supone que vamos a aterrizar exactamente? —gritó Moxie, girando el cuello para mirar por encima del hombro y luego a ellos—. ¿Simplemente volamos hasta el caparazón de la tortuga?
—No. Tenemos que hacer el sacrificio. Subir a los ascensores que cuelgan de ella y podremos meternos en una de las filas. Pero… una vez allí, si algo sale mal, podría ser muy difícil escapar. ¿Estamos seguros de que esta es la decisión correcta?
“No creo que tengamos muchas más opciones. No podemos quedarnos escondidos en el Páramo para siempre. Allí solo podemos lograr hasta cierto punto. El único camino a seguir es a través de una ciudad.”
Noah apuntó la espada hacia los ascensores en la parte inferior de la tortuga y comenzó a prepararse mentalmente. Hacía tiempo que no tenía que fingir ser alguien así, pero había practicado un poco haciéndose pasar por un demonio durante su primera visita a la Mansión Linwick.
Probablemente sea un poco más difícil convencer a los demonios que a los humanos, pero tuve a Azel rondando por mi cabeza el tiempo suficiente para hacerme una buena idea de cómo actúan.
—¿Alguna advertencia de última hora antes de aterrizar? —preguntó Noah mientras se acercaban a la multitud que se agolpaba alrededor de la base de la tortuga—. Y prepárense. De ahora en adelante, todos somos demonios.
—Sí. Que no sepan que eres humano —dijo Lee—. Y si empiezas una pelea, termínala. Aquí no se respeta la misericordia, solo la fuerza.
Las palabras de Silvertide, provenientes del santuario de Wizen, resonaron en la mente de Noah, quien apretó la mandíbula. “Sí. Lo sé”.
Aterrizó la espada en el suelo antes de que se acercaran demasiado a nadie. Llegar volando quizá no fue la forma más discreta de aparecer. Todos descendieron y Noah la recogió, deslizándola de nuevo a su lado. Las lianas de Moxie elevaron por los aires los cuerpos que habían estado arrastrando, y Noah tomó la delantera mientras se dirigían hacia la gente que esperaba junto a uno de los ascensores.
Tras caminar unos treinta minutos, se acercaron lo suficiente como para que Noé pudiera distinguir las figuras individuales entre la multitud. Un ligero escalofrío de aprensión lo recorrió. A primera vista, era evidente que todos y cada uno de ellos eran demonios.
Casi ninguno era idéntico. Algunos tenían cuernos y garras, mientras que otros estaban cubiertos de pelaje enmarañado. Varios tenían colas o púas que les sobresalían del lomo.
Si bien no todos eran completamente humanoides, la mayoría sí lo eran. Sin embargo, casi ninguno tenía una apariencia totalmente humana. Probablemente, varios de ellos podrían haber pasado por personas normales si hubieran ocultado escamas u otras anomalías, pero no parecía que tuvieran ningún deseo de hacerlo.
—Pensaba que muchos demonios simplemente parecían humanos —dijo Noah en voz baja.
—La mayoría de los demonios poderosos no van a entrar así —respondió Lee—. Ellos tienen contactos. Nosotros no.
Ahora que estaban un poco más cerca, Noah no pudo evitar preguntarse qué tan estables eran realmente los ascensores. Estaban hechos de un metal rojo opaco y unidos con tendones fibrosos y cadenas negras. Las plataformas eran losas de piedra planas cubiertas de inscripciones rúnicas que parecían haber sido hechas hace cientos de años.
Cada plataforma era lo suficientemente grande como para albergar entre cincuenta y cien personas, dependiendo de la cercanía que quisieran tener entre sí. Y, por suerte, no parecía que hubiera tantos demonios reunidos alrededor del ascensor por el que habían llegado.
Estaba medio llena, y otro grupo ascendía por una escalera de cadena que colgaba de la plataforma mientras observaban. Un demonio de dos metros de altura, de piel gris y ataviado con una pesada armadura metálica roja, se encontraba al pie de la plataforma, empuñando una enorme alabarda. Lo acompañaba una segunda demonio, esta vez femenina, vestida con la misma armadura. Tenía el mismo tono de piel, pero dos enormes alas que le sobresalían de la espalda. Incluso plegadas, ocupaban un espacio considerable.
¿Guardias? El tipo podría haber pasado por humano si no fuera por el color de su piel. Es difícil saber qué tan fuertes son realmente los demonios si no existen dominios. Eso es un poco molesto.
Hizo una seña al siguiente grupo: un par de demonios machos con largos cuernos y colas con púas. Dejaron caer un montón de Ettercaps muertos al suelo frente al guardia. El demonio los miró fijamente, con desdén reflejado en sus ojos amarillentos.
—¿Esto es todo? —preguntó el guardia mientras el grupo de Noah se unía en silencio a la corta fila que conducía a él—. ¿Vienen a Treadon y no le ofrecen nada más que esto a Lord Belkus?
—Treadon es el nombre de la tortuga —susurró Lee al oído de Noah—. Nombramos nuestras ciudades en honor a las tortugas. Belkus es el Rango 7 que controla la ciudad. No he estado aquí antes, pero he oído hablar de ella.
—Esto es tres veces más de lo que trajimos la última vez —dijo el demonio que había dejado caer los Ettercaps. Se irguió, pero Noah percibió el temblor que envolvía sus palabras.
—Y es la mitad de lo que deberías haber traído. No necesitamos gentuza en la ciudad —espetó el guardia. Empujó a los Ettercaps con el pie y luego negó con la cabeza—. Un Ettercap no basta.
—¿Uno? —El segundo demonio dio un paso al frente—. ¿Qué quieres decir con uno? Trajimos tres.
—No, estoy seguro de que solo cuento uno —dijo el guardia. Sus labios se curvaron en una sonrisa gélida—. Puedo guardar estos mientras usted trae los demás.
Los dos demonios intercambiaron una mirada. Por un instante, Noah pensó que se abalanzarían sobre la guardia. En lugar de eso, se dieron la vuelta y se alejaron de la línea para regresar a los Páramos. La segunda guardia los observó marcharse con rostro impasible.
Bueno, si tenían problemas con los Ettercaps, no debían de ser muy fuertes. Parece que a los guardias les gusta extorsionar a la gente que intenta pasar por la entrada para tontos.
El siguiente grupo se acercó al frente de la fila. Traían consigo un trineo repleto de monstruos parecidos a cerdos. Debían de ser unos diez o quince. Los demonios lo empujaron hasta los pies del guardia. Este lo examinó un instante, luego retrocedió un paso y asintió hacia la plataforma.
“Aceptado. Adelante.”
No reconozco lo del cerdo, pero sin duda tenían bastantes. Supongo que trajeron suficientes para que el guardia se llevara una parte sin quejarse.
Los siguientes grupos se acercaron al guardia y pasaron sin problemas, y entonces le tocó el turno a Noah. Se acercó al demonio y las enredaderas de Moxie dejaron caer los cadáveres al suelo entre ellos.
Una leve arruga se dibujó en la frente del guardia mientras estudiaba la clara ausencia de rasgos demoníacos en ellos. Noah sostuvo su mirada, pero no pasó por alto que la demonio cambió de postura para preparar su arma.
¿Qué demonios? ¡Si ni siquiera he hecho nada todavía!
—¿Suficiente, supongo? —preguntó Noé, señalando con la barbilla los cuerpos—. No tengo todo el día.
—¿Intentas ocultar algo? Deja de usar formas humanas —dijo el demonio—. Si te han expulsado de la ciudad, cambiar de apariencia no servirá de nada.
—Ah. No, no haré eso —dijo Noah rascándose el cuello—. Puedes creerme. No estoy vetado.
—Sí, eso no va a pasar —dijo el demonio. Golpeó el suelo con su bastón—. Más te vale tener mucho más que esto si pretendes entrar sin avisar.
Ajá. Así que puedes sobornar para entrar aunque te echen. Pero ni hablar de darme la vuelta e ir a buscar más mierda. Ya hemos perdido suficiente tiempo holgazaneando en el desierto. Además, estoy bastante seguro de que irme ahora sería una gran señal de debilidad.
—Yo diría que es más que suficiente, siempre y cuando no te lleves la mitad —dijo Noé con sequedad—. Esos demonios tenían más energía que la mayoría de los que tienes en ese montón detrás de ti.
—Salvo que esos eran de gente que no intentaba ocultar su identidad —dijo el guardia. Apuntó con la alabarda a Noé—. Y si tienes demasiado miedo de mostrar tu verdadero rostro, creo que lo mejor será que te des la vuelta y no vuelvas a asomar tu triste cara hasta que tengas suficiente para pagar el peaje.
Supongo que no tendría mucho sentido que un demonio poderoso se paseara por aquí disfrazado, así que asumir que soy solo un don nadie cualquiera al que echaron de la ciudad es una apuesta bastante segura.
—¿Quieres que traiga un soborno mejor? —preguntó Noé con inocencia—. Pero me costó mucho conseguir ese. No quiero volver al Páramo.
—Me importa un bledo lo que quieras —dijo el guardia con una risita burlona, clavando la punta de su lanza en el pecho de Noé—. Si quieres ahorrar tiempo, te sugiero que te marches cuanto antes. No veo a ningún otro sacrificio por aquí.
—¿No? —preguntó Noé, ladeando la cabeza mientras una oleada de energía recorría su palma. Tocó con un dedo la punta de la alabarda—. Qué raro. Quizá deberías mirar de nuevo.
Desató Espacio Desmoronado. Minúsculas grietas blancas se propagaron, apenas visibles al colapsar sobre sí mismas. La punta de la alabarda chirrió y se deformó, plegándose sobre sí misma y estallando en una lluvia de metal que cayó al suelo a sus pies, dejando al guardia con tan solo un palo.
Noah le dio una palmada en el hombro al guardia mientras este miraba su arma con incredulidad. Hacía tiempo que no recurría a todos los elementos vibracionales con los que había imbuido a Desastre Natural, pero los canalizó con facilidad mientras canalizaba energía hacia el cuerpo del demonio. Un violento temblor atravesó al guardia con la fuerza suficiente para hacerle crujir los dientes. Noah lo estampó contra el suelo, haciéndolo caer de rodillas, y luego se inclinó para que sus miradas se encontraran de nuevo.
—No sé tú —susurró Noé—. Pero yo veo un sacrificio más arrodillado justo delante de mí.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 464
Estás leyendo el capítulo 464 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.