Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 442 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—¡Mierda! —exclamó Moxie con los ojos muy abiertos—. No se parece en nada a ninguna runa espacial que haya visto jamás.
—Sí —dijo Noah. Se quedó mirando su mano y tragó saliva—. Me gasté un montón de energía solo para hacer ese pequeño movimiento, pero fue tremendamente efectivo.
“¿Cuánta energía?”
Noah escudriñó su alma para comprobar el estado de la runa y casi se atragantó de la sorpresa. La runa estaba completamente vacía y apenas comenzaba a recuperar energía. La había agotado por completo. Hizo una mueca y volvió a mirar a Moxie. “Maldita sea, está completamente descargada. Está empezando a regenerarse, pero es lento”.
—¿Agotaste por completo un Rango 4 solo para hacer eso? —Las cejas de Moxie se alzaron sobre su frente.
—Bueno, no es perfecto, ni mucho menos impecable —señaló Noah—. Pero sí. Siendo sincero, pensé que solo había usado un poco. La verdad es que es algo raro. Usar magia espacial se siente diferente a cualquier otra magia.
"¿Cómo es eso?"
“Es difícil de describir. ¿Menos eficiente, supongo?”
—¿Quizás sea porque no estás usando nada físicamente a tu alrededor? —adivinó Moxie—. Con una runa de tierra tendrías el suelo con el que trabajar. No estoy segura de qué es exactamente el espacio con el que trabajas. Es difícil de conceptualizar.
—Puede ser eso —convino Noah, pero no estaba del todo convencido. Le parecía que había algo más que el simple hecho de no poder ver con qué estaba trabajando. Aunque el espacio fuera más un concepto que otra cosa, seguía ahí.
Se quedó en silencio varios segundos, rebuscando en sus pensamientos en busca de una respuesta, pero no se le ocurrió nada. No importaba. Tenía tiempo para familiarizarse con la runa y probarla más a fondo, así que no había prisa por encontrar una solución ahora.
Algo le decía que no iba a resolverlo por la fuerza bruta. Simplemente requeriría una mayor comprensión del espacio. Si Brayden seguía considerando ineficientes sus Runas de Rango 4 después de haberlas usado toda su vida, entonces no iba a encontrar una solución sencilla.
—Mi runa tardará un poco en recuperarse, y probablemente necesite recargarla de energía antes de poder hacer pruebas de verdad —dijo Noah entre bostezos—. Creo que trabajaré en ello mañana, durante o después de clase. Así podremos probarla mejor.
“Me parece bien. Hablando de clase, ¿vamos a volver a la arena? Creo que el Cañón de Transporte aún no está operativo para uso aleatorio.”
—Sí, la arena es probablemente nuestra mejor opción —convino Noah—. Se acerca el primer examen. Deberíamos decidir pronto quién es el ganador final de la competición. Tú… has estado al tanto, ¿verdad?
“¿No lo has hecho?”
Noah tosió en su puño. —Sí, lo estaba haciendo. Pero un recordatorio no estaría de más. Supuse que eras tú quien lo hacía.
—Sé que lo hiciste —dijo Moxie riendo—. Isabel y Alexandra están muy igualadas, pero Alexandra lleva dos puntos de ventaja. Todd va un poco por detrás, seguido de Emily y luego James. La verdad es que sus puntuaciones están bastante parejas.
“La runa sería útil para los tres primeros. Ni James ni Emily la quieren, así que me parece bien. Honestamente, probablemente da igual quién gane. Puede que los esté sobreestimando un poco, pero estoy bastante seguro de que los niños le darían la runa a quien más la necesitara, independientemente de quién ganara.”
—Probablemente tengas razón —convino Moxie—. Supongo que ya lo veremos. Aun así, me parece una locura regalar una Runa Maestra.
“No es que nos fuera a ser muy útil a ninguno de nosotros. Quiero decir, sí que sería útil, pero ni de lejos tanto como a uno de ellos. Además, ¿te imaginas la cara que pondría algún cretino cuando uno de ellos lo sacara y lo dejara caer sobre la mesa?”
Moxie resopló y levantó las manos en señal de rendición. “No voy a discutir contigo. Y sí, puedo imaginarlo… pero creo que prefiero verlo con mis propios ojos”.
“Creo que pronto tendremos la oportunidad de hacerlo. Sin embargo, es algo que debo abordar mañana. Ahora mismo estoy un poco agotado. Ha sido un día largo.”
—Eso es lo que pasa cuando te suicidas —le advirtió Moxie—. Ve a ducharte. Luego podremos dormir.
“¡Tengo un cuerpo como nuevo! Está impecablemente limpio. Como el de un bebé. Literalmente.”
—En la lista de pensamientos que quiero tener, ese no es uno de ellos. Dúchate. —Moxie se sentó en la cama y empezó a quitarse la camiseta. Se detuvo al ver que Noah seguía allí de pie y entrecerró los ojos—. Date prisa. No te acercarás a mí hasta que te hayas duchado.
—Vale, vale —dijo Noah entre risas y se dirigió al baño. El día había sido largo, sí, pero esperaba que la noche lo fuera aún más. Nunca sentía que tuviera suficiente tiempo a solas con Moxie. Pero, incluso si hubiera pasado con ella todo el tiempo que había pasado esperando en la fila, probablemente no habría sido suficiente.
* * *
Alexandra apretó con fuerza la empuñadura de su espada hasta que el metal, bajo el cuero, se clavó en su piel. Su respiración se convirtió en jadeos cortos que se elevaban como vapor blanco, y el sudor le corría por la piel mientras pasaba de un movimiento a otro.
Había estado progresando. De eso no cabía duda. Era tentador buscar a Vermil y pedirle que cumpliera su promesa de vigilarla mientras usaba la magia en su formación. Era aún más tentador usarla por su cuenta.
Alexandra descartó ambas opciones. Vermil había depositado su confianza en ella. El profesor sabía lo que hacía, sobre todo con patrones y formaciones. No la consideraba preparada para ir más allá, y no tenía sentido truncar para siempre el único camino que le quedaba en la vida.
Sus manos se aferraron aún más a la espada. Los patrones eran el único camino que le quedaba. Las runas corporales habían destruido su potencial. El proceso para eliminarlas probablemente la dejaría completamente incapacitada por el daño a su alma, a menos que tuviera suficiente dinero para comprar una poción que pudiera contrarrestarlo.
Y la única forma de conseguir tanto dinero es si logro hacerme lo suficientemente fuerte para completar misiones y ganar miles y miles de monedas de oro. Puede que necesite varios tratamientos. Eso podría costar veinte o treinta mil monedas de oro, o incluso más. No puedo arriesgarme y cerrar ese camino. Los patrones y las formaciones son clave.
Alexandra exhaló lentamente y volvió a alzar la espada. No podía pedirle más instrucción a Vermil hasta no dominar el patrón a la perfección. Aún tenía fallos. Su concentración podía ser mejor y sus movimientos, más fluidos.
Se entregó por completo al Patrón. Su espada centelleaba en el aire como una mariposa plateada mientras danzaba sola en la noche, deslizándose de un movimiento a otro con una fluidez impecable.
Nada importaba salvo sus movimientos. El mundo se reducía a su cuerpo y su espada, nada más. Todo era silencio, interrumpido solo por el sonido de su hoja. Alexandra se esforzó aún más, saltando bruscamente hacia un lado como si alguien le hubiera clavado una lanza invisible.
Se reclinó, aún inmersa en su rutina, moviéndose para repeler una horda de enemigos que la atacaban desde el teatro de su mente. Los escenarios se sucedían uno tras otro y ella se adaptaba a cada uno.
Una piedrecita se movió bajo su pie. Alexandra tropezó, logrando mantener el patrón de su espada intacto, pero el resto de su cuerpo se había descoordinado lo suficiente como para abrir una brecha. Sus movimientos se ralentizaron y bajó el arma.
Si fuera una pelea real contra alguien más fuerte que yo, estaría muerto. Necesito mejorar mi capacidad para mantenerme completamente concentrado en mi rutina, pase lo que pase. Perderla por un tropiezo va a ser un problema grave. ¿Quizás necesito más movimientos que me permitan caerme y seguir practicándolos?
Varias ideas le vinieron a la mente casi al instante. Alexandra se dispuso a alzar su espada, pero se detuvo. Se le erizó el vello de la nuca. No había vivido en una guarida de asesinos, ni voluntariamente ni por casualidad, sin percibir el peligro. Alguien la observaba.
Alexandra no dejó que su comprensión se reflejara en su postura ni en su rostro. Lo último que quería era delatar que sabía que alguien estaba allí. En cambio, retomó una serie de golpes de espada que usó para moverse en lentos círculos por la zona de entrenamiento de tierra y observar su entorno.
No tardó en encontrar su objetivo. Una pequeña figura se alzaba en la sombra de una valla cercana. Alexandra ni siquiera estaba segura de si intentaban esconderse. La luz de la luna centelleaba en sus ojos, haciendo que verlos fuera ridículamente fácil.
Alexandra recuperó su forma humana y alzó su espada apuntando directamente a quien la observaba. No tenía sentido fingir que no los veía cuando los estaba mirando fijamente. Probablemente ya se habrían dado cuenta de que los había visto en el momento en que se detuvo.
La figura se puso rígida por la sorpresa. Dudó un instante y luego salió de las sombras. Alexandra parpadeó sorprendida. Era Yulin. La chica se acercó a Alexandra y se detuvo al borde de la arena de tierra. Una sencilla espada de metal descansaba a su lado.
—No creí que me hubieras visto —dijo Yulin—. ¿Cuánto tiempo lo supiste?
“Eso depende de cuánto tiempo estuviste ahí parado, pero no eres tan bueno escondiéndote como crees. ¿Quieres algo?”
Yulin dudó un segundo antes de responder. —¿Hablabas en serio sobre lo que dijiste cuando estábamos en la reunión de atletismo avanzado?
“Rara vez digo cosas que no pienso, pero no estoy seguro a qué te refieres.”
—Dijiste que estarías dispuesta a entrenar conmigo de nuevo en el futuro —dijo Yulin, cambiando el peso de un pie al otro y frotándose un antebrazo.
Alexandra parpadeó. Lo había dicho, pero no esperaba que Yulin le hiciera caso. Volvió a observar su entorno para asegurarse de que no hubiera nadie más escondido, esperando para tenderle una emboscada.
Parecía demasiado arrogante para aceptarlo, y no puedo imaginar que su profesor lo apruebe de ninguna manera.
Yulin miró nerviosamente por encima del hombro, y Alexandra lo comprendió. A menos que Yulin fuera una mentirosa excepcional, todo en su lenguaje corporal indicaba que se sentía fuera de lugar.
¿Se escapó aquí para entrenar conmigo?
—¿Quieres entrenar ahora? —preguntó Alexandra.
—Estoy… ocupada durante el día —dijo Yulin. La excusa era tan patética que Alexandra ni siquiera se molestó en fingir que se la creía.
¿Qué me diría Vermil que debería hacer? Esto es arriesgado. Aunque no los haya visto, podría haber alguien acechando en las sombras. Yulin sufrió una dura derrota contra mí. Es posible que Jakob quiera deshacerse de mí para poder acercarse más fácilmente a Emily… pero Yulin parece sincero.
Cuando estaba bajo el control de Gentil, de verdad que me habría encantado que alguien hubiera hecho algo por mí. Que al menos me hubieran reconocido como algo más que una herramienta. Fue una agonía. Pero ya no estoy ahí. ¿Puedo permitirme el riesgo?
—Basta de charla —dijo Alexandra. Un destello de decepción cruzó el rostro de Yulin. Desapareció tan rápido como había aparecido; era buena controlando sus emociones. Hizo ademán de darse la vuelta y Alexandra resopló—. ¿Adónde vas?
Yulin la miró desconcertada. —Creí que habías dicho…
Alexandra señaló con la punta de su espada la hoja que colgaba al costado de Yulin. —Habla con tu espada.
Una leve sonrisa se dibujó en los labios de la joven Torrin. Desenvainó su espada e inclinó la cabeza, dando un paso hacia Alexandra y entrando en la arena. Se rodearon un instante, y luego se lanzaron la una contra la otra. El sonido metálico resonó en la noche silenciosa, pero solo ellas dos podían oírlo.

Continúa leyendo
El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 443
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 442
Estás leyendo el capítulo 442 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.