Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 393 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—No somos amigos, ni mucho menos —espetó el corpulento apóstol—. No sé por qué estás aquí, Revin, pero esta es la única advertencia que vas a recibir. ¡Lárgate!
—¿Algo? —Revin arqueó una ceja—. No me digas que ya estás listo para dar el siguiente paso. Aunque no estoy seguro de poder verte como algo más que un amigo. Me temo que tendré que negarme.
“¡Quítate de mi camino, Revin!”
—¡Ay, qué mala suerte tengo! Justo cuando me toca a mí, apareces tú —dijo Revin con un suspiro de exasperación—. ¿Por qué no podía ser alguien interesante? ¿Cómo está Garina últimamente, Audren? Siempre era divertida.
—Nunca se recuperó del daño que le hiciste —dijo Audren—. Tenía tanto potencial, y tú lo arruinaste convirtiéndola en una loca, igual que tú. Renuncia. Estoy en una misión del Maestro en persona, y eso significa que puedo acabar contigo si es necesario.
—¿Tú? —exclamó Revin, dando un paso atrás—. ¿Atravesarme? Oh, no. No creo que sea muy probable. ¿Cuánto tiempo hace que no nos vemos, Audren?
“No es suficiente.”
No voy a contradecir esa respuesta, pero creo que has evadido la pregunta. Siendo sincera, me he olvidado de mí misma. No suelo recordar a la gente que no me interesa demasiado, y la única razón por la que tienes un lugar en mi memoria es por esos sonidos tan agradables que hace tu cuerpo cuando lo estrello contra las paredes. Nunca pudiste vencerme, Audren. Ni entonces, ni ahora.
—Antes eras una verdadera amenaza —dijo Audren, extendiendo la mano hacia la gran hacha que llevaba a la espalda. La alzó a su lado, mostrando los dientes en señal de desafío—. Pero ya no. No pudiste soportar el poder que nos dio el Maestro. Quebró tu débil mente y consumió lo que quedaba de ella como yesca.
Revin se miró a sí mismo y luego volvió a mirar a Audren. “Estoy aquí mismo, ¿sabes? Si me quemara, ¿de verdad estaría aquí parado desperdiciando un día perfecto hablando con un saco de piedras andante?”
—Ya te lo advertí —gruñó Audren. Su cuerpo se volvió borroso cuando seis volutas de humo negro brotaron de él, surcando el aire. Revin bajó su guadaña, dispersando el humo antes de que pudiera alcanzarlo.
—Espero sinceramente que hayas aprendido a hacer algo mejor desde la última vez que tuvimos la desgracia de encontrarnos —dijo Revin con voz arrastrada, haciendo girar la guadaña y clavándola en el suelo—. Porque eso fue decepcionante, Audren. Ya de por sí no espero mucho de ti, pero han pasado años desde que dejé tu grupo. Siendo sincera, los disfraces me parecieron excesivos. Vamos, ¿en serio? ¿Vestirse de negro y reunirse en cuevas? ¿Cómo puedes decir que la loca soy yo cuando logras que la Iglesia del Reposo parezca legítima?
Audren no se dejaba provocar tan fácilmente, pero la ráfaga de hachazos que desató sobre Revin rebosaba de una furia desmedida. Cada golpe pasaba silbando inofensivamente junto a Revin, quien se apartaba con los labios apretados por la decepción.
—Los demás me lo agradecerán cuando te corte la cabeza. —El hacha de Audren zumbaba con fuerza mientras se abalanzaba sobre él, rozando a Revin cuando este volvió a apartarse.
—Los demás te lo agradecerán cuando te des un baño —respondió Revin—. O quizá simplemente olvidaste lavar tu disfraz. Sabes, si quieres ser tan discreto, ¿no deberías reunirte con ropa de calle en un edificio discreto? Nadie sospecharía nada. Ahora bien, ¿un grupo de idiotas encapuchados que comen setas? Eso sí que es una secta.
—¿Qué haces aquí? —gritó Audren. Su hacha se partió en dos, y decenas de fragmentos surcaron el aire con aullidos desgarradores. La hierba a su alrededor quedó hecha jirones y la tierra se derrumbó, cediendo ante la presión del dominio de Audren.
—¿Eso es todo lo que puedes hacer? —preguntó Revin con una sonrisa irónica—. ¿O tienes alguna limitación? No puedes usar todo tu poder, ¿verdad? ¿Te preocupa que Garina te dé una buena reprimenda si se da cuenta de que un Rango 7 anda suelto por su territorio?
—Garina es una de las Apóstoles —espetó Audren—. Está de mi lado, no del tuyo.
—Si estás tan seguro, ¿por qué no usas más poder? —preguntó Revin—. Me has atacado con algo que un Rango 4 no podría haber hecho. De hecho, conozco a un Rango 4 que probablemente podría hacerlo mejor. Quizás incluso a dos.
Audren rechinó los dientes. Sus ojos recorrieron el claro, buscando claramente una vía de escape, pero dondequiera que se posaran, Revin aparecía un segundo después. No es que Revin fuera omnipotente; simplemente parecía saber exactamente dónde iba a mirar Audren antes de que él mismo lo hiciera.
—¿De verdad estás tan empeñada en interferir con nuestros deberes? —preguntó Audren—. Aunque logres detenerme a mí, ¿de verdad crees que podrías detener a todos los Apóstoles cuando vengan a por ti en represalia por interponerte en el camino de nuestra santa misión?
“¿Ahora lo llamas así? Me imaginaba que te gustaba que una figura misteriosa te diera órdenes. Sabes, creo que podría hacerlo. Si me pongo una capa y te digo que te largues, ¿lo harás?”
—¿Te atreves a faltarle el respeto al Maestro? —preguntó Audren—. No soy tonta, Revin. Sé que hablas sin parar para distraer a tus oponentes, pero ¿de verdad eres tan estúpida como para creer que puedes enfrentarte a un dios?
Revin suspiró profundamente. La sonrisa se le borró del rostro y se apoyó en su guadaña. “Audren, por los viejos tiempos, te daré una respuesta sincera en forma de otra pregunta. ¿De verdad crees que a este Maestro le importas un comino? Es decir, no lo culpo. Consigue mano de obra gratis. ¿Quién se niega a eso?”.
—¡Él nos da poder! No eres nada sin la runa que te dio —dijo Audren—. Si no fuera por su misericordia, ahora serías un cascarón lisiado. Sospecho que simplemente disfruta viendo tus payasadas, pero me ordenó específicamente que matara a dos débiles, débiles a los que sospecho que me estás impidiendo llegar.
—Mira eso. Puedes llegar a ser más inteligente —dijo Revin con un gesto exagerado—. Buen trabajo.
El hacha de Audren rajó el aire, silbando inofensivamente junto a Revin una vez más. Revin pasó junto al hombre considerablemente más grande, golpeándolo en la nuca con su guadaña.
—¡Basta de tácticas dilatorias! —exigió Audren—. O peleas conmigo o te vas. Esto es ridículo. No somos niños.
—Qué curioso que digas eso. Si no empiezas a tomarte esta pelea en serio, vas a morir —dijo Revin—. Es hora de que te decidas. O cumples las órdenes divinas y usas esos poderes que ocultas, o demuestras que tu Maestro realmente te envió aquí. ¿Qué tienes que perder? Contra ti y Garina, seguro que tendría problemas.
Audren apretó los dientes y la sonrisa de Revin se ensanchó.
“A menos que te preocupe que Garina se vuelva en tu contra. ¿O te preocupa más que no aparezca en absoluto?”
—Aparecerá —dijo Audren—. Siempre lo hace. Es lo único que conserva desde antes de unirse a nosotros, y ni siquiera el Maestro pudo hacerla dejar de hacerlo. Es una pérdida de tiempo, pero está obsesionada con ello.
—Eso es porque ella es más inteligente que tú —dijo Revin—. Última oportunidad para darte la vuelta e irte, grandullón.
“¡Come mierda!”
—Bueno —dijo Revin—. No puedo decir que no lo intenté.
* * *
—¿Qué estoy viendo? —preguntó Renewal incrédula, mirando la pelea —si es que se le podía llamar así— que se desarrollaba en la imagen ondulante ante ella y Decras.
—Revin —respondió Decras. Era imposible discernir si su tono de voz denotaba molestia, admiración o una mezcla de ambas—. Fue uno de los míos, en su momento. Uno de los más fuertes.
—Algo me dice que eso ya no es cierto. No parece tenerte en mucha estima. Quizás debería unirse a mí —dijo Renewal con una risita burlona.
—Destrozaría tu iglesia desde dentro —dijo Decras—. Y tienes razón. Revin está furioso. Audren no se equivocaba en eso.
—No parece enfadado. Simplemente es molesto. Provocar al enemigo hasta la exasperación en una pelea es una estrategia perfectamente válida —observó Renewal—. No diría que es una estrategia respetable, pero sigue siendo una estrategia.
“¿Hay algo que veas ahora mismo que te parezca remotamente cuerdo?”, preguntó Decras.
Renewal volvió a mirar la pantalla. Audren deambulaba tambaleándose, blandiendo su hacha y gritando obscenidades al aire. Revin estaba sentado en una roca a unos treinta metros de él, con la barbilla apoyada en la palma de la mano y una expresión de aburrimiento en el rostro.
No se había movido ni un ápice de ese sitio. Ni una sola vez Audren había hablado con su verdadera forma, y la respuesta fue la misma que Revin le había estado presionando para que diera. El dominio de Revin se había desatado, y con toda su fuerza.
Una energía invisible emanaba de él en una inmensa esfera, impregnando todo a su alrededor. Revin jamás había retirado su dominio. Caminaba a su alrededor, prácticamente desbordándolo de poder a una frecuencia tan intensa que un mago menos hábil ni siquiera lo habría notado; pero Garina sin duda debería haberlo hecho.
—¿Garina ha decidido ignorarlo? —preguntó Renewal, arqueando las cejas—. ¿Ha hecho una excepción?
—No es que Garina quisiera hacer una excepción —dijo Decras—. No tenía opción. Revin se ha corrompido desde hace mucho tiempo, convirtiéndose en algo que no debería ser. Al igual que Noé para ti, Revin es mi propio experimento fallido. Un experimento que tal vez dé frutos algún día, pero que, por ahora, no hace más que irritarme.
—Todos tus apóstoles poseen parte de tu energía —dijo Renewal encogiéndose de hombros—. Eso no es ninguna sorpresa.
—No lo entiendes —dijo Decras, negando con la cabeza—. Sí, los Apóstoles poseen parte de mi poder, pero Revin ya no.
Los ojos de Audren se abrieron desmesuradamente. Se dobló sobre sí mismo, tosiendo violentamente y agarrándose algo invisible en el pecho.
—¿Revin se deshizo de la magia que le diste? —Renewal parpadeó sorprendida. Era raro encontrar a un mortal que renunciara al poder a cambio de libertad, pero había mucho que admirar en ello—. Eso es bastante interesante.
Audren giró sobre sí mismo, corriendo en la dirección opuesta tan rápido como pudo sin generar suficiente energía como para llamar la atención de Garina.
—Revin no se deshizo de él —dijo Decras, como si las palabras le amargaran la boca.
Renewal apartó la mirada de Audren, frunciendo el ceño. —¿De qué estás hablando?
“La magia. No se deshizo de ella.”
“¿Qué hizo entonces?”
“El muy cabrón se lo comió.”

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 394
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 393
Estás leyendo el capítulo 393 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.