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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 382 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
A Lee se le hizo un nudo en la garganta. La sangre le retumbaba en los oídos. El avance de Rafael hacia Moxie le daba vueltas en la cabeza; cada paso parecía más lento que el anterior. Los colores cambiaron: el mundo se tiñó de un rosa pálido y luego se sumió en la oscuridad. El control regresó a su cuerpo, pero no en el mundo real. Tropezó hacia adelante, encontrándose en la oscuridad de su espacio mental. Una llamarada se arremolinó ante ella, revelando la forma de Azel. —¡Idiota! —gruñó Azel—. ¡Te dije que corrieras! —¡Déjame salir! —Lee agarró a Azel por el cuello—. Necesito… —¿Qué? —Azel empujó a Lee al suelo—. ¿Qué vas a hacer, estúpida? Tu cuerpo está paralizado. No puedes moverte. Ni siquiera puedes suplicar. Lo único que he hecho es darte unos míseros instantes. Lo sientes, ¿verdad? Lee no necesitó preguntarle a Azel de qué estaba hablando. Un calor abrasador le recorrió la nuca, ascendiendo lentamente hacia su cerebro. "¿Qué hiciste?" —Estoy forzando tu cerebro a funcionar más rápido de lo que debería, pero solo podrás soportarlo por un tiempo —dijo Azel, clavándole un dedo en la frente a Lee—. Se te está calentando el tronco encefálico. Y, en un minuto, te vas a consumir como una vela. —¡Entonces ayúdenme! —suplicó Lee—. ¡Maten al Inquisidor! Azel soltó una carcajada. —¿Me crees un perro de ataque, Lee? No tengo cuerpo gracias a Vermil. Solo soy energía, y Evergreen me hizo mucho daño. Me ha costado un mundo transferirte la mayor parte de mi poder, y lo has estado desperdiciando en cada maldita oportunidad. "Yo-" —No —espetó Azel—. Basta de palabras, Lee. Es mi turno. Te he ayudado en todo momento. Si quieres vivir, harás lo que te diga. Basta de cobardía. Tienes energía suficiente en tus Runas para subir al Rango 4, y eso es lo que harás. Es la única forma de sobrevivir. “¿Si avanzo, podré salvar a Moxie?” “¿Salvar? Deberías concentrarte en sobrevivir. Alcanzar el Rango 4 te permitirá evitar que Rafael te congele con su dominio, pero eso no te dará la oportunidad de luchar contra él más de un segundo o dos. Es de Rango 5, y uno muy fuerte. Subir de rango te dará la oportunidad de huir.” —¿Y Moxie? —preguntó Lee—. No puedo… —¡Lo harás! —rugió Azel, una llamarada surgió de sus hombros e iluminó la oscuridad antes de que las sombras la engulleran de nuevo—. Eres un demonio. Ante todo, perseveramos. No sé de dónde sacaste esa estúpida idea del sacrificio, pero en las Llanuras Malditas no hay lugar para idiotas sentimentales. ¡Sube de rango! ¡Ahora! De lo contrario, quédate sentado viendo cómo le cortan la garganta a Moxie y luego muere tú también. Si soy de rango 4, tengo una oportunidad. Quizás baste para pillar a Rafael desprevenido aunque sea un segundo, y eso me daría tiempo para coger a Moxie y escapar. Es mi única opción. No tengo otra. Azel decía que se salvaría, pero Lee no estaba tan segura de que quedara algo de sí misma que salvar después de alcanzar el Rango 4. Avanzar y formar la Runa de Rango 4 probablemente sería la última vez que fuera ella misma de verdad; pero si lograba aguantar el tiempo suficiente para alejar a Moxie y a los demás de Rafael… —De acuerdo —dijo Lee, tragando saliva con dificultad—. Hagámoslo. ¿Me ayudarás? La sonrisa de Azel era gélida. —¿Qué crees que he estado esperando todo este tiempo? Te ayudaré. Confío en que conoces tus emociones, ¿verdad? Esto no funcionará si no las conoces. Lee apretó los puños a los costados. —Sí, acepto. —Reúne tus runas y conviértete en lo que siempre debiste ser —dijo Azel, esbozando una sonrisa hambrienta—. Y no temas, Lee. Le daremos su merecido a este necio. En cuanto salgamos de aquí, te aseguro que volveremos y destrozaremos a este Inquisidor, nervio a nervio. Lo haremos juntos, tú y yo. Azel alzó una mano, cerrando los dedos en un puño. El espacio mental de Lee tembló al sentir un arco de poder recorrerlo, y sus runas se elevaron; las sombras que las constriñeban se estiraron mientras intentaban aferrarse al poder. —Solo tienes segundos —advirtió Azel—. Pero el tiempo no significa nada para nosotros, Lee. Los demonios somos instinto. Sabemos lo que somos. Nada puede cambiar eso. Solo necesitas un instante para desatar la tormenta. Tu emoción te guiará. Acéptala. Lee cerró los ojos, dejando que la energía de sus runas pulsara en su mente. Luego juntó las manos, acercando las runas. Estaban todas cargadas; lo habían estado durante un tiempo. Como dijo Azel, el poder estaba ahí. Aguardaba, listo para darle lo que buscaba y, a cambio, arrebatarle todo lo que amaba. Solo quedaba una cosa por hacer. Extendió la mano y lo tomó. * * * La magia de Moxie estaba fallando. Ni todas las enredaderas del mundo podrían haberla ayudado, pues simplemente no tenía el poder para penetrar el dominio de Rafael. Su cuerpo entero estaba paralizado, sin remedio, y su magia era incapaz de moverse. ¡Maldita sea! Si no me hubieran roto las runas en la Mansión Torrin, ya sería de rango 4. No puedo morir así. He llegado demasiado lejos. Los pensamientos de Moxie no lograron frenar el avance de Rafael. No parecía tener ganas de hablar. Alzó su espada y se dirigió hacia ella con una mirada asesina. Moxie luchó desesperadamente contra las ataduras de su dominio, pero eran absolutas. Una Rango 3 no podía hacer nada al respecto. Ni siquiera podía apretar los dientes. La impotencia, la decepción y la ira le arremolinaban en el pecho, oprimiendo su corazón como la mano de la muerte. Sigo esperando que alguien aparezca justo a tiempo para salvarme, pero creo que ya no hay esperanza. Mierda. Lo siento, Noah. Espero que no mates a mucha gente por tu culpa. Rafael alcanzó a Moxie y se echó hacia atrás, tensando los músculos mientras se preparaba para golpear. Voy a disfrutar viéndote recibir tu merecido desde el más allá. Si me das un respiro aunque sea un segundo mientras muero, te juro que te llevaré conmigo. De reojo, Moxie vio una enorme flecha de hielo surcar el aire y evaporarse por completo al instante al entrar en el dominio de Rafael. Evidentemente, Emily no había seguido sus órdenes. La hoja se acercó zumbando al cuello de Moxie, impidiéndole incluso cerrar los ojos y evitar el final. En cierto modo, le parecía bien. Moxie sostuvo la mirada de Rafael, esperando que él pudiera ver el desprecio en sus ojos. Y entonces Rafael desapareció. Su espada giró en el aire y se clavó en el suelo tras Moxie. Un instante después, un estruendo resonó en la Meseta Despreciada por el Viento. Moxie recuperó el control de su cuerpo y se giró para ver a Rafael descender de un pequeño cráter que había formado en el acantilado. —Es mía —siseó Lee, pero había algo extraño en su voz. Sonaba como si dos personas hablaran a la vez—. Son todas mías. No puedes tenerlas. ¡Son mías! Rafael se puso de pie, limpiándose la sangre de los labios y esbozando un gruñido. La sangre del suelo a su alrededor se elevó, transformándose en un par de espadas gemelas en sus manos. —¿Avanzando en el último segundo para usar el estallido de poder y alcanzarme momentáneamente? No es suficiente, demonio. Ni mucho menos. Rafael se volvió borroso, y el cuerpo de Moxie se detuvo en seco antes de que pudiera dar un solo paso. Reapareció junto a Moxie, blandiendo su espada, y una mancha roja se abalanzó sobre él. Un fuerte crujido resonó cuando su barbilla se levantó de golpe, y la sangre brotó de su boca. Un segundo golpe le atravesó el estómago y lo hizo rodar por el suelo. Por un instante fugaz, Moxie vio a Lee, pero la mujer que tenía delante no se parecía en nada a ella. Dos cuernos dentados le habían arrancado la frente, enroscándose alrededor del cráneo. Una llama latente los recorría, envolviéndolos y extendiéndose por su cabello, bajando por sus brazos y danzando sobre sus nudillos. Sus dedos se habían afilado hasta convertirse en garras negras, y sus dientes habían crecido de puntiagudos a colmillos perfectos. Pero, más allá de todo eso, un hambre profunda y desesperada ardía tras sus ojos. Era un hambre que Moxie reconoció, y no se limitaba solo a Lee. Azel. —¿Qué es esto? —jadeó Rafael, poniéndose en pie con dificultad. La sangre se arremolinaba a su alrededor, formando una armadura. Ya no estaba jugando—. Es imposible. Un demonio de rango 4 no puede tener tanto poder. Ni siquiera subiendo de rango. ¿Qué eres? Lee se desvaneció en una nube de hollín y llamas, reapareciendo ante Rafael y lanzando sus garras hacia su garganta. Esta vez, Rafael no fue tomado por sorpresa. Giró una de sus espadas, desviando el brazo de Lee, pero sin lograr herirla. Dirigió el otro ataque hacia el pecho de Lee, pero ella desapareció antes de que el golpe pudiera impactar. Reapareciendo detrás de Rafael, Lee le propinó una brutal patada giratoria en la sien. Este la esquivó girando y dejó escapar un rugido. La sangre que lo rodeaba brotó con fuerza, lanzándose hacia ella en chorros irregulares. Varios de ellos se clavaron en la carne de Lee antes de que pudiera desaparecer de nuevo. Moxie intentó moverse, pero Rafael la tenía de nuevo bajo su dominio. Lo único que pudo hacer fue observar con los dientes apretados cómo Lee giraba y se movía alrededor de Rafael, intentando desesperadamente matarlo. Pero, con cada movimiento, Moxie veía cómo la fuerza de Lee disminuía. Había agotado el enorme impulso de poder que había recibido al ascender de rango. Aunque aún conservaba mucha más fuerza de la que debería, Rafael estaba recuperando el control del combate. —Te estudiaré —siseó Rafael, asestándole un puñetazo en el estómago a Lee que la lanzó hacia atrás. Ella giró, aterrizando de pie y deslizándose por el suelo. Sus colmillos se abrieron en un gruñido y se abalanzó de nuevo sobre Rafael, solo para encontrarse con una ráfaga de sangre concentrada. Justo cuando la sangre la impulsaba por los aires, una de las garras de Lee se disparó. Se clavó en la mandíbula de Rafael, abriéndole un profundo surco en el cuello. Lee cayó de espaldas al suelo, siseando de dolor. Rodó por el suelo, rebotando una vez antes de lograr sujetarse con sus garras. La sangre le corría por la cara y su pecho subía y bajaba con respiraciones desesperadas. La sangre que brotaba de la herida de Rafael disminuyó. Debería haber sido una herida casi mortal, pero el muy canalla hacía trampa: literalmente, retenía la sangre en su cuerpo. Rafael se llevó la mano al cuello y maldijo. —Hice bien en venir —gruñó Rafael, metiendo la mano en el bolsillo y sacando un frasco de vidrio—. Una criatura como tú no debe seguir creciendo. No puedo creer que un recién ascendido a Rango 4 me haya llevado tan lejos, pero la lucha termina aquí. Rafael aplaudió, haciendo añicos el vial. Al separar las palmas, su sangre se mezcló con lo que había contenido el vial. Sintió una energía crepitante en las palmas y a Moxie se le erizó la piel, incluso desde la distancia. La energía que emanaba de las palmas de Rafael parecía demasiado poderosa incluso para un Rango 5. Lee también la reconoció, pero no podía acercarse al Inquisidor. La sangre se arremolinaba a su alrededor, surcando el suelo en un torbellino de hojas sangrientas. —Deberías sentirte honrado —dijo Rafael, apretando los dientes mientras la sangre comenzaba a brotar de sus ojos—. Nunca antes había tenido que usar una maldición de linaje contra un demonio, pero me niego a permitir que una criatura como tú vague por este plano. El daño podría ser irreparable si sigues respirando. —Voy a devorarte. —Los cuernos de Lee ardían con una llama oscura—. No me los quitarás. Nadie lo hará. —No quedará nada de ti que pueda tomar —respondió Rafael. Apretó los dientes con concentración mientras intentaba contener el poder que fluía entre sus palmas, pero era demasiado para él. El suelo tembló bajo sus pies y parecía absorber hasta la última gota de energía para evitar que cayera. —No soy tan estúpido como para arriesgarme más. —¡Como si fuera a dejar que me golpearas con eso! —dijo Lee con una risa gélida que no le era propia—. Apenas tienes puntería. En cuanto lances esa magia, mueres. —Conozco tus emociones, Glotón. Y sé lo que sientes por aquellos que te pertenecen. Eres tan rápido que jamás podría alcanzarte con esto. Pero no necesito alcanzarte cuando tú lo harás por mí. —Rafael se giró, no hacia Lee, sino hacia Moxie. Liberó la magia que se había estado acumulando a su alrededor, lanzando una flecha de sangre aullante que surcó el aire hacia ella con un alarido de energía mágica. Y, por segunda vez ese día, Moxie no pudo hacer absolutamente nada más que observar cómo la muerte gritaba su nombre.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 382

Estás leyendo el capítulo 382 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.