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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 374 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Ulya sentía que los ojos se le iban a salir de las órbitas. Le dolían muchísimo de tanto mirar a su alrededor, observando a cualquiera que pareciera acercarse demasiado. Sentía que cada sombra estaba a punto de saltar y atraparla, y estaba casi segura de que la mitad de la comida en la mesa se movía. Apenas recordaba la última vez que había dormido bien, aunque probablemente solo había sido hacía un par de días. La única persona que sabía que estaba a salvo era Vermil. Si confiaba en su palabra, entonces el resto del grupo probablemente también lo estaría, pero no había forma de saber si realmente los había puesto a prueba a todos. El engreído bastardo ni siquiera parecía preocupado por la situación. En cuanto Godrick les dijo a todos que comieran, se abalanzó sobre la mesa, apartó a Gero de un empujón y empezó a engullir la comida. Sus alumnos habían hecho prácticamente lo mismo, aunque al menos algunos habían tenido la cortesía de dedicar un momento a saludar a Gero. Ningún otro alumno del curso avanzado se había presentado todavía, algo que Ulya agradecía. La tensión que se palpaba en el ambiente impedía que nadie se le acercara demasiado. No podía simplemente ir por ahí cortándoles el cuello a todos para ponerlos a prueba. Los demás la habrían tomado por loca, en el mejor de los casos. Ulya se mordió el labio inferior y se pegó a la pared para poder observar toda la habitación. Antes de que pudiera alejarse mucho, el mentor de Vermil se interpuso en su camino. Ulya se detuvo al sentir su mirada fija en la de él tras los remolinos de su máscara de madera. —¿Quién es el grandote? —preguntó el hombre, asintiendo por encima del hombro de Ulya hacia Godrick. —Ese es el segundo miembro más fuerte del programa avanzado. Se llama Godrick y es de rango 5 —respondió Ulya, mirando a Godrick. Este se había vuelto a sentar a la cabecera de la mesa y comía tranquilamente, charlando con Verrud, otro de los profesores del programa—. ¿Por qué preguntas? —Curiosidad —dijo el hombre. El hombre encapuchado que los había acompañado se acercó a Ulya, echando un vistazo a la habitación y bostezando con claro aburrimiento. Espero que pronto lo hagas más emocionante. ¿Emocionante? Espero que no. Daría lo que fuera por una noche de descanso tranquila y placentera, sin la preocupación de que un títere me esté destrozando por dentro. —Ya veremos —dijo el mentor de Vermil encogiéndose de hombros—. Pero te recomiendo que evites intentar solucionarlo por tu cuenta. —¿Yo? Jamás —dijo la figura encapuchada, llevándose una mano al pecho y soltando una risita. Ulya envió un tenue hilo de magia para tantear la fuerza del hombre, pero se desvaneció en el instante en que intentó manifestarlo. ¿Por qué el mentor de Vermil permite que su dominio se filtre de esta manera? ¿Acaso intenta enfadar a todo el mundo? Efectivamente, recibieron varias miradas de reproche. Por lo general, era de buena educación mantener el control del propio dominio, salvo en situaciones de combate. Dejar que rodara por la habitación sin siquiera intentar controlarlo era un desafío flagrante para todos los miembros del programa avanzado. —No estoy segura de que nos hayan presentado formalmente —dijo Ulya, reprimiendo su inquietud. Los títeres no tenían dominios, lo que significaba que, aunque fuera grosero, probablemente no representaba un peligro—. Sabes mi nombre, pero yo nunca supe el tuyo. ¿Hay alguna forma en que pueda llamarte? Pasó un instante antes de que el mentor de Vermil respondiera. “Araña”. —¿Araña? —preguntó el hombre encapuchado con una risita divertida—. Qué gracioso. “No se me ocurrió a mí.” “¡Desde luego que espero que no! Preferiría ser algo más interesante. Una mariposa, tal vez. ¡Oh! Un colibrí. ¿Has visto alguno? Son criaturas fascinantes, de verdad. Es una pena que sean tan raros. Imagino que es porque esos bichos tontos zumban tanto que probablemente activan las Formaciones por accidente y se hacen explotar.” Spider se giró hacia su amigo, ladeando la cabeza con expresión que parecía confundida o sorprendida. Ulya no pudo discernir cuál de las dos era a través de su máscara. "¿Realmente?" “Oh, sí. Tienen runas, la mayoría. Por desgracia, no todas las canciones son aptas para ser una Formación. El resultado es un espectáculo impresionante cuando alguno de ellos deja fluir demasiada energía mágica al cantar. En un instante, la belleza encarnada. Al siguiente, te encuentras limpiándote tripas diminutas de la cara.” —El destino es cruel —dijo Spider—. Por cierto, ella es Ulya. Creo que no la presenté como es debido. —Estupendo. Puedes llamarme Jay —dijo el hombre encapuchado. Ulya extendió la mano. Jay la miró, luego volvió a mirarla a ella. —No, gracias. Para serte sincero, ya he olvidado tu nombre. Lo recordaré si haces algo para llamar mi atención. Este tipo es un viejo cabrón, sin duda. Ya he visto esa actitud antes. ¿Quién demonios es Vermil? ¿Cómo es que cuenta con el apoyo no solo de su maestro, sino también de otro Rango 6? —No tienes por qué parecer tan estresado —dijo Spider, rascándose el cuello y mirando a su alrededor—. Aquí solo hay un clon. Ulya casi se atragantó con su propia saliva. —¿Qué? Yo… ¿cómo…? —Hay maneras de saberlo —dijo Spider con una risita. Hizo una pausa mientras Vermil agarraba un pollo asado entero y, ante el asombro de todos los presentes, se lo engullía de un solo bocado. Hubo varios segundos de silencio, interrumpidos por una ronda de aplausos que comenzó con Gero y se extendió por toda la sala. Spider suspiró. “Idiota”. —Eso fue un poco impresionante —dijo Ulya con cautela, olvidando por un instante de qué habían estado hablando hacía un momento—. Espera. ¿Dijiste que podías detectar a los clones? —Sí. En realidad es bastante sencillo. Aunque no puedo decirte cómo —dijo Spider, encogiéndose de hombros en señal de disculpa. —¿Qué? ¿Por qué no? —preguntó Ulya—. Si tienes alguna manera… “He recabado más información sobre nuestro adversario y tengo motivos para creer que cualquier información que se diga en voz alta tiene muchas posibilidades de llegar a sus oídos. Por eso, tendrán que confiar en mí.” Ulya reprimió una respuesta sarcástica. La única persona a la que no podía permitirse ofender en la habitación era a Spider. Estaba casi segura de que la mataría sin pensarlo dos veces, y para empezar, solo había aparecido para hacerle un favor. Contestarle ahora era una idea estúpida. —Ya veo —dijo Ulya, reprimiendo la decepción en su voz—. ¿Quién es el clon? Necesitamos… En realidad, ¿qué haríamos? ¿Acusarlos? No tengo ni idea de cuántos clones hay por ahí. Acusarlo podría convertir esto en una masacre. Nadie está preparado para una pelea, y si voy por ahí alertando a la gente en secreto, la mitad no me creerá o pensará que es una treta. ¡Maldita sea! —¿Qué necesitamos hacer? —preguntó Spider—. Yo diría que actuar va directamente en contra de nuestros propios intereses. —¿En serio? —Ulya frunció el ceño—. ¿Por qué? “Porque mientras no hagamos nada, tendremos la sartén por el mango. Sabemos a quién sospechar y ellos no tienen ni idea de que sospechamos de ellos. Eso significa que deberíamos poder rastrear al clon hasta su origen o deshacernos de cualquier otro clon.” —¿Te refieres a algún tipo de magia simpática? —Ulya reflexionó sobre las palabras de Spider y asintió lentamente—. Tiene mucho sentido. Es genial, de hecho. Ojalá tuviéramos un Inquisidor con nosotros. Su magia de sangre es excelente para fines simpáticos. He oído que pueden eliminar partes de linajes si son lo suficientemente fuertes. —¿Acaso nuestros objetivos tienen sangre? —preguntó Spider. Ulya abrió la boca y la volvió a cerrar. “Ah. Sí. Buen punto. No lo había pensado bien, pero aun así debería existir algún tipo de magia simpática que pudiera funcionar. Creo que estás en lo cierto”. —Quizás deberías investigar eso —sugirió Spider—. Hasta entonces, quédate al lado de Jay. Es un imbécil, pero probablemente te mantendrá con vida. Aquello fue posiblemente lo menos convincente que Spider pudo haber dicho. Ulya alcanzó a ver una sonrisa gélida bajo la capucha de Jay que no la tranquilizó en absoluto. Parecía más bien que Jay esperaba que tropezara y se estampara de bruces contra la mesa. Unos cuantos vítores resonaron en el aire cuando Vermil devoró otro pollo asado, junto con el plato. Ulya lo miró incrédula y luego se atrevió a echar una mirada a Spider. Seguía sin poder descifrar lo que pensaba, pero sospechaba que estaba a punto de estallar. Vermil está dando mucho que hablar. No me imaginaba que fuera tan fiestero, pero supongo que algunos de los rumores que circulan por el campus eran ciertos. Al menos no ha intentado nada con las otras profesoras ni con sus alumnas. ¿Será que Moxie lo ha puesto en su sitio? El alboroto cesó cuando unos pasos resonaron en la escalera detrás de ellos. Todos, excepto Vermil, que estaba ocupado acercando el plato de otro profesor con dos dedos, se volvieron hacia la escalera. Cada paso iba acompañado de un clic metálico, y pronto dos personas bajaron las escaleras. Un chico grande y de aspecto incómodo iba delante, con las manos metidas en los bolsillos y los hombros encorvados. Tras él avanzaba Silvertide, cuya pierna brillaba a cada paso bajo la tenue luz. Ulya echó un vistazo a Spider para ver si había reaccionado mal a los recién llegados, pero su postura no había cambiado. Eso significa que probablemente no sea un clon, ¿verdad? ¿A quién engaño? Si alguien acabara con Silvertide, estaríamos perdidos. ¡Gracias a Dios que nos escuchan! Tener a Silvertide aquí lo cambia todo a nuestro favor. —¡Silvertide! —exclamó Godrick, levantando la mano y radiante—. Nos emocionó mucho saber que aceptaste la invitación. Ese debe ser tu aprendiz contigo… ¿Tyler, verdad? Silvertide le dio una palmada en el hombro a Tyler. El chico tenía la espalda rígida como una vara y el rostro pálido como un fantasma. —Agradecemos la invitación. Tengo muchas ganas de ver lo que tienen para ofrecer. Ulya frunció el ceño mientras observaba a Silvertide hablar. Algo en el comportamiento de su aprendiz no le cuadraba. Todo lo que había oído sobre Silvertide decía que era un gran maestro y un hombre bondadoso. Claro, existía la posibilidad de que fuera un rumor, pero Tyler parecía aterrorizado. —¿Está Peter con ustedes? —preguntó Godrick cuando Silvertide y Tyler bajaron las escaleras y entraron en la habitación—. Se suponía que debía acompañarlos hasta aquí. —¿Peter? —Silvertide ladeó la cabeza. Sus ojos se iluminaron con comprensión y asintió—. Ah, Peter. ¿Era el hombre que vino a traernos a la reunión de atletismo avanzado, verdad? “Sí, era él.” —Me temo que no —dijo Silvertide frunciendo el ceño—. Habría sido bastante difícil para Peter lograrlo. —¿Por qué? —preguntó Godrick—. Dijo que estaría abierto. ¿Te dio algún mensaje? Todos los que no estaban de viaje o con otros compromisos debían venir hoy a conocer a los nuevos miembros. Debería haberlo sabido. —No me dio ningún mensaje —dijo Silvertide, golpeando el suelo con su bastón. Había algo marrón en la punta. Ulya entrecerró los ojos para verlo mejor y palideció. No era marrón. Era materia vegetal verde oscuro. —Me habría impresionado bastante que Peter hubiera dicho algo —continuó Silvertide con mirada gélida—. Al fin y al cabo, he descubierto que los muertos no suelen hablar, y quien usó magia para controlar su cuerpo no era Peter. ¿Podría alguien explicarme por qué vuestro grupo envió un cadáver a la puerta de mi aprendiz?
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 374

Estás leyendo el capítulo 374 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.