Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 36 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—Vermil Linwick —dijo el hombre de mediana edad con voz áspera como la lija—. He oído que has tenido un altercado con mi aprendiz.
“Me temo que no tengo ni idea de a qué te refieres. Una disputa implica que había dos partes iguales. Lo que ocurrió fue que Edward pidió una lección y yo se la di.”
“¿Una lección que implicó golpear a mi aprendiz en la cara?”
“Él lo solicitó específicamente. Accedí a su petición.”
—No juegues conmigo, Vermil —espetó el hombre—. Ni siquiera formas parte de la rama principal. Has dejado que tu ego se desboque demasiado tiempo si crees que puedes golpear a Edward y salirte con la tuya con un farol.
—Mira, esto es un problema —dijo Noé—. Tú sabes mi nombre, pero yo no sé el tuyo. Parece que olvidaste ponerte la placa con tu nombre.
—¿No sabes quién es Magus Allen? —preguntó Edward—. Debes de vivir en una burbuja para ignorar al resto del mundo. ¿Te dolió tanto que todos los demás en la familia te superaran?
“Supongo que tanto como tu nariz.”
—Ya entiendo a qué te referías, Edward —dijo Allen, ajustándose los puños de las mangas—. A Vermil se le ha subido el ego a la cabeza, eclipsando con creces los humildes cimientos de su cargo.
La sonrisa de Noah se desvaneció. “Me temo que he perdido la paciencia con tu aprendiz, Magus Allen. Estaba insultando abiertamente a una de mis alumnas. Normalmente, dejaría que ellos resolvieran esas discusiones, pero intentó golpear a mi alumna cuando ella no se defendía. Me parece inaceptable, así que intervine”.
El ceño fruncido de Allen se suavizó. Su mirada se dirigió hacia Edward, cuya sonrisa de suficiencia se congeló por completo.
—Está mintiendo, profesor. Solo estábamos hablando.
“Y justo mi puño estaba donde estaba tu nariz. No tenía ni idea de que te ibas a chocar con él, sobre todo con un escudo. Es deprimente, la verdad.”
—¡Vermil! —espetó Allen—. Controla tu lengua. Y Edward, hablaremos de esto. Y mucho. Por ahora, Vermil te ha ofendido y, por tu culpa, a mí también. No te correspondía disciplinar a mi discípulo, Vermil.
Noah se encogió de hombros. —No me imaginaba que ibas a impedir que golpeara a Isabel. ¿O acaso ibas a inclinarte y pedirle perdón si no hubiera intervenido? A mi parecer, te he ahorrado la humillación de tener que disculparte con una chica de menor estatus.
Allen entrecerró los ojos. Observó a Noah atentamente durante varios instantes. Edward lo miró boquiabierto.
“Profesor, no puede pretender olvidar esto así como así. ¡Me dio un puñetazo en la nariz! ¡Me la rompió!”
Allen apretó los labios con tanta fuerza que se le pusieron blancos. “Me queda un mal sabor de boca, pero las normas familiares son muy claras. Una afrenta al honor de Edward no puede ignorarse. No te correspondía intervenir”.
Noah frunció el labio con disgusto. —Pues vamos a ello. ¿Qué quieres?
—¡Un duelo! —exclamó Edward.
Noah mantuvo su rostro inexpresivo mientras invocaba su magia, canalizando toda la energía que su Runa de Vibración le ofrecía. En el momento en que Allen hizo un movimiento amenazador hacia él, se preparó para desatar todo el poder del hechizo sobre el hombre.
Dudaba que eso detuviera al profesor, pero tampoco lo esperaba. Bastaba con distraerlo el tiempo suficiente para que Noah lo atravesara con su espada voladora.
—Un duelo no es apropiado para semejante insulto —dijo Allen con el ceño fruncido—. El incidente solo lo presenciaron ustedes dos y la alumna de Vermil. Tráiganla aquí.
"No."
—¿Perdón? —preguntó Allen.
“Creo que dije que no. No la voy a involucrar en esto. No hizo nada para justificar su presencia.”
“Ella es la razón por la que me golpearon”, dijo Edward.
—No, tú eres la culpable de que te pegaran —corrigió Noah—. No la voy a golpear.
—¿Te niegas a obedecer una orden directa de un superior? —La voz de Allen se volvió más fría—. ¿Estás seguro?
Noah se encogió de hombros en respuesta. Ajustó su postura, observando atentamente a Allen en busca de cualquier signo de agresión.
“Por lo que entiendo, este alumno tuyo no tiene posición en ninguna casa noble. ¿Qué te pasa, Vermil? Tu permanencia como profesor aquí ya es, en el mejor de los casos, precaria. Si la casa te retira su apoyo…”
—Me temo que esto se está convirtiendo en un conflicto de intereses —interrumpió Noah—. Como profesor en Arbitage, es mi deber garantizar que mis alumnos puedan aprender sin obstáculos. Involucrar mi relación con los Linwicks en esto interferirá con mis obligaciones. Dado que actualmente soy profesor interino, debo priorizar esas obligaciones.
Allen entrecerró los ojos. “Le das mucha importancia a tus aprendices. Muy bien. Si quieres hacer el ridículo, te complaceré. Ya que esta discusión empezó entre nuestros aprendices, ¿por qué no dejamos que termine también con ellos? Durante el examen de las próximas semanas, ambos intentarán derrotar a tantos Asesinos como sea posible. El ganador será el que mate a más por su cuenta”.
—¿Y eso qué soluciona? —preguntó Noé.
“Quien tiene la fuerza tiene la razón. Si tu estudiante gana, Edward admitirá que se equivocó y dejará el asunto. Si él vence, ella le pedirá disculpas.”
Noé frunció los labios. —No.
—¿Perdón? —preguntó Allen con los ojos desorbitados.
“Mi alumno ya tiene razón y no gana nada con esto. Si ganamos, nos darás una Runa Mayor de tu colección.”
“¿Por qué iba a aceptar semejante trato? Este argumento no vale ni una Runa Mayor”, espetó Allen.
—Ah. ¿Estás tan seguro de que Edward va a perder, entonces?
“¿Qué? ¡Profesor, no voy a perder contra esa gentuza! Probablemente ni siquiera tenga nada más que Runas Menores.”
—Te daré una runa mayor de mi propia colección si perdemos —ofreció Noé.
—Ya tengo todas las tuyas. Se las quitaste a la familia —dijo Allen.
“Ha pasado mucho tiempo. He aprendido algunas nuevas.”
Allen estudió el rostro de Noah durante varios instantes. Edward fulminó con la mirada a Noah desde al lado del profesor mayor.
—Muy bien —dijo Allen, negando con la cabeza—. Acepto sus condiciones.
—Estupendo. Fue un placer ponerme al día contigo —dijo Noah—. Si no te importa, tengo mucho que hacer. ¿Hemos terminado aquí?
Allen puso una mano firme en el hombro de Edward y asintió brevemente con la cabeza a Noah. —Hemos terminado.
Se marcharon a grandes zancadas. Noah los vio irse, luego suspiró lentamente y cerró los ojos. Solo cuando estuvieron fuera de su vista se permitió liberar la energía que había reunido de la Runa de Vibración.
Cuando volvió a abrir los ojos, Noah dio un respingo. Moxie estaba de pie frente a él.
“¡Dios mío, mujer! Haz un poco de ruido cuando te acerques sigilosamente.”
¿Asustado, Vermil?
“Casi te hago pedazos temblorosos.”
Moxie resopló. —Claro. Porque vas por ahí canalizando tus Runas… —Moxie se interrumpió al notar la expresión de Noah—. ¿Estabas canalizando tus Runas?
Noé se encogió de hombros. —Parecía que estaba planeando retarme a un duelo.
—¿Y pensabas que podías derrotar a un profesor de rango 4? ¿No viste las rayas de su chaqueta? —preguntó Moxie, horrorizada.
“Claro que los vi, y no, no creí que pudiera derrotarlo de forma normal. Por eso iba a atacar en el momento en que comenzara el duelo.”
“Tu magia no habría roto su escudo.”
Noé palmeó la empuñadura de su espada voladora. —Lo sé, pero esto podría haberlo hecho.
“¿Ibas a apuñalarlo?”
"…¿Sí?"
Moxie soltó una carcajada. —¡Qué bueno! Algo anda muy mal contigo, Vermil. Imposible que siempre hayas sido tan gracioso. Si lo hubieras sido, quizá antes te habría tolerado.
¿Acabo de oír un cumplido? ¿O es que me fallan los oídos?
—No te emociones demasiado —dijo Moxie, dándose la vuelta—. Bueno, gracias por el espectáculo. Aunque no esperaba que intentaras hacer el ridículo, ni tú ni tus alumnos. Eso sí que será divertido de ver.
—Ya veremos —respondió Noah, sonriendo levemente mientras Moxie se alejaba pavoneándose.
¿De verdad viniste hasta aquí solo para verme conocer a Allen y a mí? Al menos podrías haber traído palomitas para compartir.
Ojalá hubiera podido agarrar ese maldito libro antes de que el mocoso insolente se lo llevara. A lo mejor se lo robo durante el examen.
Noah soltó una risita y se marchó a sus aposentos. Tenía que reflexionar sobre la magia antes de que terminara el día, y necesitaba descansar bien antes de regresar a las Acres Quemadas al día siguiente para conocer a su nuevo aliado Cambiaformas.

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Estás leyendo el capítulo 36 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 6 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.