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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 355 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Isabel caminó hasta el frente del aula. Se detuvo a unos pasos de él y apartó algunos pupitres para tener más espacio para moverse. Una vez satisfecha, se volvió hacia él. “Creo que me resulta un poco más fácil practicar si tengo algo contra lo que hacerlo. Es incómodo simplemente blandir una espada al aire”, dijo Isabel. —Yo puedo hacerlo —se ofreció Alexandra, levantándose de la silla. Ella e Isabel miraron a Noah, quien se encogió de hombros en respuesta. “Adelante. Lo que mejor te funcione para demostrar tu patrón está bien, pero probablemente tendrás que llegar al punto en que puedas practicarlo solo en algún momento en el futuro. No siempre tendrás un compañero de entrenamiento. Y recuerda: no hay magia.” —Está bien —dijo Isabel. Alexandra sacó una espada de una segunda vaina, más pequeña, que colgaba a su lado junto a la habitual, y se la ofreció a Isabel por la empuñadura. Isabel asintió en señal de agradecimiento y tomó la espada. La sostuvo a su lado, adoptando una postura de combate. Alexandra desenvainó su espada y la alzó. A Noah le sorprendió la diferencia en sus posturas. Alexandra se mantenía de puntillas, desplazando su peso como una palmera al viento. Por otro lado, Isabel permanecía completamente quieta e inmóvil. Por lo que Noah sabía, estaba bastante seguro de que moverse con ligereza era fundamental para no lesionarse, pero la expresión de Isabel le indicaba que no lo hacía sin motivo. Noé se acercó a ellos, asegurándose de que ambos estuvieran dentro de su dominio, y luego asintió a Isabel. “Cuando estés listo, puedes empezar. Detente cuando Alexandra te llame o cuando termines tu demostración. Por favor, intenta atacar su espada y no a ella. Confío en sus habilidades, pero prefiero evitar un incidente.” Las dos chicas asintieron e intercambiaron una mirada que le indicó a Noah que, sin duda, no era la primera vez que hacían esto. Una leve sonrisa se dibujó en su rostro mientras Isabel tomaba aire y adoptaba una postura erguida, sujetando la espada con ambas manos. Alzó la espada y todo su cuerpo se contorsionó al blandirla. Un estruendoso golpe resonó al impactar contra la espada de Alexandra. Esta rozó a Alexandra sin hacerle daño, cortando el aire, pero a Isabel no pareció importarle. La espada se alzó de nuevo, esta vez desde el otro lado. Noah entrecerró los ojos al ver cómo Isabel comenzaba a asestar una lluvia de golpes a la espada de Alexandra. Tardó unos instantes en darse cuenta de que algo no cuadraba en los movimientos de Isabel. Al principio, pensó que simplemente se debía a su postura tan extraña, pero no era eso. Todo el cuerpo de Isabel parecía entregarse a cada golpe, sin siquiera contemplar la posibilidad de fallar. La confusión aumentó cuando Noah se dio cuenta de que Alexandra parecía estar perdiendo terreno. Debería haber sido naturalmente más fuerte que Isabel debido a las Runas Corporales que la potenciaban constantemente, incluso si no las estaba usando activamente. Pero, a pesar de ello, los golpes de Isabel sí surtían efecto. Alexandra mantenía el rostro tenso por la concentración. Luchaba por mantener la espada en alto. Cada golpe que Isabel lanzaba parecía tener aún más fuerza que el anterior. El patrón comenzó a definirse. Noah lo vio: una avalancha de golpes que crecía gradualmente, cada uno más fuerte que el anterior. Isabel solo usaba la esgrima, pero al aprovechar el impulso de cada golpe y volcarse cada vez más en cada ataque, había creado un crescendo. Isebel finalmente cedió y las líneas de concentración se desvanecieron de su rostro al bajar las manos. Alexandra bajó su propia espada, sacudiendo discretamente las manos. —¿Y bien? —preguntó Isabel—. ¿Lo hice? —Sin duda —dijo Noah asintiendo con aprobación—. Entendí lo que intentabas hacer, aunque no lo comprendí del todo. ¿Podrías describir los objetivos exactos de tu patrón? “Intentaba imaginar un alud, y cómo todas las pequeñas rocas que caían se acumulaban formando algo más grande”, explicó Isabel, girando la espada y devolviéndosela a Alexandra. “Intenté plasmar eso con mi espada. Que cada golpe preparara el terreno para el siguiente y lo intensificara. Siento que eso encaja muy bien con mis Runas de Piedra”. “Teoría perfecta. Sigue practicando. Podrías intentar hacerlo mientras te permites seguir moviéndote”, sugirió Noah. “Vi mucho potencial ahí, pero no querrás quedarte parado en un solo lugar durante una pelea. ¿Quizás tu cuerpo podría ser una de esas piedras que caen? No estoy seguro de que sea la mejor sugerencia, pero intenta asegurarte de que tu patrón de movimientos no te ponga en una posición desfavorable”. Isabel asintió, comprendiendo, y Noah ya podía ver cómo le pasaban más ideas por los ojos. —De acuerdo. Gracias. Noah le hizo un gesto de aprobación con el pulgar. “Sigue así. Alexandra, ya que estás de pie, ¿quieres mostrarnos también tu patrón?” —Claro —dijo Alexandra—. No necesito pareja. Noah se encogió de hombros. “Lo que te permita lucirlo más fácilmente. Cuando estés listo.” Isabel regresó a su silla y se sentó mientras Alexandra se giraba hacia Noah. Le llamó la atención lo diferente que se mantenía ahora en comparación con cuando Gentil la controlaba. Sus movimientos se habían vuelto mucho más fluidos y controlados, hasta el punto de que casi parecía que otra persona empuñaba la espada. La espada de Alexandra comenzó a surcar el aire, su punta revoloteando como una mariposa. Se movía de un lado a otro con rapidez, en dirección contraria a las instrucciones de la misión. En lugar de seguir un patrón, los movimientos de Alexandra parecían completamente aleatorios. La hoja se movía de un lado a otro, rozando y apuñalando puntos al azar, sin detenerse nunca más que un instante. ¡Whoosh! Sus movimientos son tan erráticos que el patrón es la completa ausencia de patrón. ¿Lo ha enrollado todo de nuevo? Alexandra continuó su demostración. Se movía, enfrascada en una danza con un enemigo invisible. Noah casi podía imaginarla desviando golpes en el aire, pero en lugar de emplear la energía necesaria para asestar un golpe mortal, su espada simplemente seguía revoloteando a su alrededor. Muerte por mil cortes. Mantiene la espada en constante movimiento, evitando comprometerse con cualquier ataque, lo que le permite reaccionar con mayor rapidez y desgastar constantemente a su oponente. Es una estrategia increíble, siempre y cuando tengas la resistencia suficiente para aguantar más que él, y cuanto más la observo, más me gusta este patrón. Le sienta de maravilla. Cuando la hoja de Alexandra se detuvo, Noah no tuvo duda de que Alexandra había avanzado más que Isabel. Ambas chicas habían progresado mucho, pero Alexandra comprendía a la perfección cada movimiento que hacía. Se sentían completamente naturales, mientras que Noah notaba que Isabel aún estaba trabajando para dominar por completo su patrón. —¡Absolutamente genial! —dijo Noah—. ¡Bien hecho, Alexandra! Una leve sonrisa se dibujó fugazmente en sus labios antes de que su expresión normal volviera a aparecer. "Gracias." —Pueden volver a sentarse. Tanto ustedes como Isabel lo hicieron muy bien. ¿Quién quiere seguir? —preguntó Noah, dirigiendo la mirada al resto de la clase. Todd, Emily y James se miraron entre sí y luego volvieron a mirar a Noah. Ninguno hizo ademán de levantarse. —No quiero ir tras ellos —dijo James con gesto hosco—. Quedaría mal. —Siempre tienes mal aspecto. Es que no quieres ir porque no has estudiado —dijo Emily con una risita burlona. —No te veo ofreciéndote como voluntario —dijo James. —Te ofrezco voluntario para que vayas ahora —replicó Emily. Todd se recostó, claramente más que dispuesto a dejar que se pelearan entre ellos con tal de evitar acercarse demasiado a Alexandra. Noah reprimió una risa mientras James cedía y se dirigía pesadamente al frente. —Mi patrón es el de pasar desapercibido —dijo James—. ¿Puedo empezar? “¿Pensé que ibas a intentar tararear?” “Lo estaba, pero luego me cansé.” Noah no sabía si reír o suspirar. En vez de eso, se encogió de hombros e hizo un gesto alentador a James. “Bueno, a ver”. James asintió, luego se sentó en el suelo, cruzó las piernas y apoyó la barbilla en la palma de la mano. Y entonces... no hizo nada. Pasó un minuto y Noah se dio cuenta de que James no bromeaba. Literalmente, no estaba haciendo nada. Y, para su total desconcierto, podía verlo. James no estaba simplemente sentado allí mirando a su alrededor sin hacer nada ni soñando despierto. No estaba haciendo absolutamente nada, a propósito. Noah estaba casi seguro de que James ni siquiera respiraba. El chico estaba completamente inmóvil. ¡Caramba! No hacer nada también parece ser una constante. Me pregunto cuánto tiempo podrá aguantar la respiración. La respuesta fue un impresionante tiempo de tres minutos. James finalmente respiró hondo y se puso de pie, sacudiéndose el trasero. "Bien. Lo logré". ¡No has hecho nada! —exclamó Emily. —En realidad sí —dijo Noah, negando con la cabeza divertido—. Es imposible alcanzar ese grado de inacción sin intención. James tiene un patrón de no hacer nada. La verdad es que es bastante impresionante. —Lo sé —dijo James, volviendo a sentarse en su silla junto a Emily, reclinándose y bostezando—. Te toca, Emily. Las mejillas de Emily se sonrojaron. “Yo… eh, en realidad no tengo nada que mostrar todavía. Estoy trabajando en ello, pero aún no he descifrado los patrones del hielo. Es decir, sé que están ahí, pero no he descubierto cómo aplicarlos a mi cuerpo”. —No tiene nada de malo —dijo Noah—. Cada uno va a su propio ritmo. Por suerte para ti, ahora mismo está nevando. Quizá podrías pasar un tiempo cerca de la nieve e intentar sentir cómo te afecta y cómo puedes incorporarla a tu rutina y a tu estilo de lucha. James podría darte algunos consejos. “¿Entonces no tengo que presentar?” —No si todavía no tienes nada que presentar —dijo Noé riendo—. No voy a hacer que te quedes aquí parado sin hacer nada. Emily dejó escapar un suspiro de alivio. —Gracias. —Eso solo te deja a ti, Todd —dijo Noah—. ¿Has avanzado algo? —Sí, pero no es exactamente igual —dijo Todd. Se levantó y se acercó a Noah, quitándose una pulsera metálica de la muñeca y entregándosela—. He estado intentando incorporar mis patrones a algunas Imbuiciones que he estado probando. —Qué idea tan interesante —dijo Noah. Tomó el brazalete y examinó los diseños que lo cubrían. Estaba cubierto de líneas fluidas que fluían y refluían en un patrón hipnótico. A Noah le tomó un momento darse cuenta de que las runas no estaban ocultas, sino que Todd simplemente había jugado tanto con sus tamaños y formas que resultaban difíciles de ver. En realidad, no estaba seguro de si la Imbuición funcionaría con las modificaciones que Todd había hecho a las Runas, pero podía percibir la comprensión que emanaba del brazalete. Todd había intentado plasmar la sensación de algo quemándose, y lo había logrado con creces. —Esto es impresionante —dijo Noé—. ¿Funciona? —No lo sé —admitió Todd—. No lo he probado. No creo que la calidad de la Imbuición sea lo suficientemente segura como para probarla todavía. Sé que puedo hacerlo mejor. Noah asintió y le devolvió el brazalete a Todd. “Reconozco que no sé mucho sobre Imbuiciones, pero esto es impresionante. Sigue practicando, pero hiciste bien en no probarlo. Espera hasta que tengas algo en lo que te sientas seguro, y entonces podremos probarlo juntos”. —Gracias —dijo Todd con una sonrisa. Volvió a su silla y se sentó. —¿Quién se lleva los puntos hoy? —preguntó Emily. Noah reflexionó un instante, pero la respuesta le quedó bastante clara. “Todos se esforzaron mucho, pero Alexandra fue la que mejor entendió el patrón. Ella obtiene tres puntos, Isabel dos y James uno”. Un destello de satisfacción iluminó los ojos de Alexandra, pero no se jactó. Noah hizo una pausa para ver si alguien protestaba por su clasificación, pero nadie lo hizo. Todos asintieron, como si ya hubieran predicho la respuesta que Noah daría antes de que la pronunciara. —Genial —dijo Noah—. De nuevo, excelente trabajo a todos. Hoy seguiremos trabajando en esos patrones. Cada uno se agrupará en parejas para comentar sus dificultades y así podrán ver cómo ayudarse mutuamente. Después, quien quiera seguir probando su patrón puede acercarse a mí para asegurarse de que no se les escape ningún detalle mágico. ¿Alguna pregunta? Todos negaron con la cabeza. Ninguno preguntó por qué Noah quería que estuvieran justo al lado, y a él no le importaba. Sería mucho más divertido revelar su dominio en un momento más oportuno, y no había prisa por que nadie lo supiera todavía. ¡Genial! Entonces, ¡manos a la obra!
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 355

Estás leyendo el capítulo 355 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.