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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 335 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Unos golpes urgentes resonaron en la puerta. Moxie levantó la vista del grimorio de Noah, frunciendo el ceño. ¿Quién quiere algo a estas horas de la noche? —Es Karina —dijo Lee. Ni siquiera dejó de hurgar en su mochila. Moxie no tenía ni idea de qué buscaba, pero Lee ya había revisado el contenido de la mochila dos veces y seguía sin encontrar nada. Moxie arrugó la nariz con fastidio. La cantidad de energía que Noah había estado desbordando era fascinante, y ella había absorbido bastante de ella mientras se le escapaba del cuerpo. Normalmente, eso habría sido bastante grosero, pero no pudo evitarlo. Estaba consumiendo tanta energía que desperdiciaba suficiente como para formar prácticamente una runa adicional. Liberar solo un poco para reabastecerse, sobre todo teniendo en cuenta que de otro modo se desperdiciaría, no iba a perjudicar a nadie. —¿Qué querrá ahora? —preguntó Moxie, levantándose de la cama y caminando hacia la puerta—. ¿Solo es Karina? —Sí —dijo Lee—. Huele a nervios. Llamaron de nuevo a la puerta. Moxie la abrió justo cuando Karina alzó la mano para llamar por tercera vez. Karina se sobresaltó, retrocedió rápidamente un paso y se acomodó la camisa. —¿Qué ocurre? —preguntó Moxie—. ¿Pasa algo? —Sí —dijo Karina. Sus ojos recorrieron la habitación detrás de Moxie—. Soy la primera en llegar, ¿verdad? —¿El primero? ¿De qué hablas? No ha aparecido nadie más —dijo Moxie. Algo suave le rozó la pierna y bajó la mirada para ver a Mascot frotándose contra ella. —¿Ningún asesino? —preguntó Karina. Moxie echó una mirada por encima del hombro hacia la ventana, solo para asegurarse de que nadie los estuviera mirando. Negó con la cabeza. —No. Pasen. ¿Qué sucede? Karina se apresuró a obedecer, cerrando la puerta tras de sí y echando el cerrojo. Nerviosa, se acomodó la camisa de nuevo y luego corrió hacia la cama junto a Noah para cerrar las cortinas. —Mascot hizo algo —dijo Karina—. Fui a escribirle una carta a Jalen como me pidió Vermil, pero mientras la estaba escribiendo, él me la arrebató y me la robó. —Eso suena bastante acertado para él, la verdad —dijo Moxie, mirando al gato blanco que seguía intentando enredarse entre sus pies para que tropezara—. ¿Por qué te preocupa? ¿Acaso no le pidió a Jalen que se vieran en un lugar neutral? —Sí, y eso es lo que estaba escribiendo —dijo Karina. Una oleada de energía emanó de Noah y recorrió la habitación, erizando el cabello de Moxie. Ella y Karina contuvieron la respiración. “¡Malditas llanuras! ¿Qué está haciendo?”, preguntó Karina, mirando a Noah con incredulidad, olvidando su miedo. —No te preocupes —dijo Moxie—. ¿Qué decías de Jalen? ¿Qué tiene que ver él con esto? ¿Dijo que iba a enviar más asesinos o algo así? Karina tardó un instante en apartar la mirada de Vermil. Sacudió la cabeza, saliendo de su ensimismamiento al sentir de nuevo el peso de la situación sobre sus hombros. Metió la mano en un bolsillo y sacó una nota arrugada. —Solo tenía la solicitud escrita, sin ninguna formalidad. ¡Era un borrador! —exclamó Karina, apretando la nota en la palma de su mano. Respiraba tan agitadamente que Moxie sospechó que la mujer estaba a punto de hiperventilar. Moxie la sujetó por los hombros. “¡Relájate! Respira despacio y dime qué pasa. ¿Escribiste una carta grosera o algo así?” Karina inspiró profundamente y exhaló por la nariz. Tragó saliva y negó con la cabeza. “No. No fue una grosería. Básicamente, solo le pedía que nos reuniéramos en otro lugar neutral, pero Mascot lo interceptó antes de que pudiera hacer nada. ¡Solo era un borrador!” —Eso dijiste —espetó Moxie, perdiendo la paciencia a medida que el estrés aumentaba en ella también. Karina estaba demasiado estresada como para preocuparse por cualquier nimiedad, y empezaba a sospechar lo que podría haber ocurrido—. ¿Qué hizo Mascot con la carta? —Lo entregó —dijo Karina débilmente. Le extendió la nota a Moxie, quien la desdobló. Solo había una frase escrita, pero bastó para helarle la sangre. Si así es como vamos a jugar, entonces con gusto te visitaré. Hasta pronto, Vermil. —¡Malditas Llanuras! ¿Jalen viene en persona? —preguntó Moxie, mirando a Karina—. ¿Y cree que Noé le escribió... qué, un desafío? Karina asintió levemente. —Contessa corrió a buscar a alguien lo suficientemente fuerte como para impedir que Jalen nos matara a todos. Necesitamos a uno de los secuaces de Arbitage. Son los únicos con la fuerza suficiente para detenerlo antes de que haga nada. —¿A Jalen no le importa en absoluto lo del terreno neutral? —preguntó Moxie. —¿Con todos los asesinos que ha enviado? No lo creo. Te digo que está loco —dijo Karina—. Tenemos que huir. Jalen nos matará a todos sin dudarlo un segundo. Yo… Otra oleada de energía, aún más fuerte que la anterior, emanó rugiendo del cuerpo de Noah. Fue tan intensa que Moxie se tambaleó al sentir el poder recorrerla. Sintió como si una tormenta en miniatura la hubiera atravesado. —¿Qué demonios es eso? —preguntó Karina con voz entrecortada. Negó con la cabeza con urgencia antes de que nadie pudiera responder—. No. Olvídenlo. ¡Tenemos que correr! Y tenemos que hacer algo con tu gato; te juro que está intentando matarnos. Moxie no estaba segura de poder discutir. Mascot tenía una extraña habilidad para involucrarlos en situaciones donde sus vidas corrían peligro. Miró con furia a la bola de pelo, que emitió un ronroneo profundo en respuesta un instante antes de desvanecerse en una pequeña nube de humo. —Creo que Mascot nos dejó con las consecuencias de su broma —dijo Lee, poniéndose de pie y guardando el resto de las pertenencias de Noah en su mochila, quedándose con una tira de cecina—. Jalen es de rango 6. No creo que podamos luchar contra eso. No otra vez. —Definitivamente no podemos —dijo Moxie, girándose para despertar a Noah—. Contessa tiene razón. Necesitamos un Ejecutor inmediatamente. No podemos enfrentarnos a un Rango 6 con sed de venganza. Moxie logró dar un solo paso antes de que un muro de fuerza la golpeara, no de parte de Noah, sino por la espalda. Tropezó, logrando apenas girarse para quedar de cara a la puerta. Karina ya había caído al suelo, inmovilizada por la inmensa presión que se colaba en la habitación. La piel de Moxie palideció como una hoja de papel absorbente. Los ojos de Lee se abrieron de par en par y dio un paso atrás, consiguiendo apenas mantenerse en pie junto a Moxie. Un hombre de mediana edad entró por la puerta, con los brazos cruzados a la espalda. Su cabello canoso estaba peinado hacia atrás, y sus cejas eran tan afiladas como sus facciones. La perilla que llevaba habría resultado ridícula de no ser por la inmensa presencia que emanaba de él. Esto no puede estar pasando. Acabamos de lidiar con Evergreen. ¿Qué hace Jalen aquí? ¡Él es el verdadero jefe de la familia Linwick! ¡No debería importarle una simple carta insultante que recibió! ¿Acaso no tiene nada mejor que hacer? Aunque solo vestía una sencilla túnica púrpura con delicados hilos dorados, el hombre irradiaba la presencia de un rey. Sus ojos eran como pozos vacíos que desembocaban en un océano infinito, y estaban fijos en Moxie. Ella apenas podía respirar, oprimiéndola desde todos los ángulos. La diferencia entre Evergreen y Jalen es increíble. No sé si su Dominio era simplemente más débil que el de él, o si no creía que valiéramos la pena usarlo en nosotros. De alguna manera, Noah no se había percatado de la llegada de Jalen. Estaba tan absorto en su trabajo que ni siquiera se inmutó cuando Jalen entró en la habitación. —Karina —dijo Jalen, mirando a la mujer tendida en el suelo, con una expresión de disgusto que cruzó fugazmente la habitación. —No quería que lo enviaran —dijo Karina con voz entrecortada, con las manos temblando mientras intentaba, sin éxito, incorporarse—. Un gato lo robó. —Supongo que se trata del mismo gato que defecó sobre mis papeles cuando llegaron para entregarme tu carta, ¿verdad? —preguntó Jalen, frunciendo los labios con disgusto—. Sin duda, fue una declaración de intenciones. —¡Te juro que no lo planeé! —jadeó Karina—. Por favor, solo… Jalen chasqueó la lengua y negó con la cabeza. —Sin excusas, Karina. Enviaste la carta. Me da igual cómo la enviaste. De todos modos, estaba bastante claro que no eras tú quien quería escribirla. Tú solo pusiste la pluma; la mano que la escribió fue la de Vermil, y tú simplemente actuaste bajo sus órdenes. La mirada de Jalen pasó fugazmente por Lee y Moxie antes de posarse en Noah, quien seguía sentado en la cama, completamente ajeno a la presencia del mago de rango 6 en la habitación. Jalen frunció el ceño. “¿A quién parece que ni siquiera le importa que haya llegado como para dedicarme un minuto? Veo que le ha dado buen uso al artefacto que robó, pero ¿dónde demonios está el otro libro?” Moxie invocó sus Runas, reforzándose contra el dominio de Jalen. Aún podía moverse dentro de él, pero cuanta menos información revelara, más posibilidades tendría de hacer… bueno, algo. Intercambió una mirada con Lee, quien inclinó levemente la cabeza. Ambas podían moverse, pero Moxie no veía cómo podrían hacerle daño, incluso si pudieran moverse. Llamar a Noah podría provocar que Jalen lo atacara y lo matara al instante. No era una desventaja permanente, pero no ayudaría a los demás y Noah seguiría sin poder usar magia durante un tiempo después de su muerte. La desesperación se apoderó de Moxie. ¡Mierda! Noah necesita tiempo para organizar su formación, e incluso si la tuviéramos, no podemos enfrentarnos a Jalen. ¡Esto no puede ser! ¡Tiene que haber algo que podamos hacer! Lee dirigió la mirada hacia la ventana. Escapar no era mala idea, pero Moxie no creía ni por un segundo que pudieran dejar atrás a Jalen. Pensó desesperadamente, intentando encontrar cualquier forma de mantenerlos a todos con vida. —Estamos en terreno neutral —tartamudeó Karina—. Mago Jalen, aquí no puedes hacer nada. No es lo mismo que con los asesinos, y este no era el trato. Yo… —Me llamaste —recordó Jalen—. Y con la forma en que redactaste el mensaje, difícilmente podía negarme. Aunque empiezo a cansarme. Es bastante descortés citar a alguien y luego ignorarlo. Un destello de energía púrpura recorrió las yemas de los dedos de Jalen. La presión volvió a golpear a Moxie, pero no provenía de Jalen. Noah abrió los ojos de golpe. El mundo pareció ralentizarse mientras la energía se arremolinaba en el aire a su alrededor. A pesar de la situación, los ojos de Moxie se abrieron con incredulidad. Noah había alcanzado el Rango 4. El poder que emanaba de su dominio era inmenso, mucho más fuerte de lo que debería ser el dominio de cualquier mago de Rango 4. No se comparaba con el de Jalen, pero el hecho de que pudiera sentirlo estando tan cerca del mago de Rango 6 debería haber sido imposible. A Noah le bastó un instante para comprender la situación a su alrededor. Entrecerró los ojos y alzó la vista para sostener la mirada de Jalen. Cerró de golpe su grimorio y se puso de pie de un salto, con el rostro tenso por la ira, completamente ajeno al dominio de Jalen. "¿Quién demonios eres y qué haces en nuestra maldita habitación?"
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 335

Estás leyendo el capítulo 335 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.