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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 308 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—Ya era hora —dijo Moxie desde donde estaba sentada en la cama junto a Noah. “¿Eso es todo? ¡Hice cuatro runas de rango 3 en cinco minutos!”, exclamó Noah. “¿Y lo mejor que puedes decir es ‘sobre el tiempo’?”. Moxie rió y levantó las manos en señal de rendición. “Es decir, tuviste esas runas durante un tiempo. Me sorprendió que no empezaras a crear las de rango 3 conforme aparecían”. —Estaba concentrado en las Formaciones —respondió Noah—. Y aún necesitaba asegurarme de que mi intención en todo fuera perfecta. Solo necesito comprar algunas Runas para terminarlo todo, tanto para mí como para Lee. Entonces podré llegar al Rango 4. —Si llegas al Rango 4 antes que yo, me voy a enfadar mucho —declaró Moxie, sonriendo para demostrar que bromeaba. La sonrisa se desvaneció al ponerse seria—. Deberías registrarte como maga de Rango 3. Cuando llegues al Rango 4, la gente podría darse cuenta. Supongo que podrías fingir que Padre te está subiendo de Rango porque se cansó de verte rezagada, pero eso podría causarte problemas que no quieres. —Sí, ya tenía pensado hacerlo —dijo Noah—. Probablemente después de clase mañana. —¿Tenemos que hacer algo con Alexandra? —La voz de Lee resonó desde la ventana, y Noah casi dio un brinco del susto. De repente se dio cuenta de que Lee había desaparecido del lugar donde estaba sentada. Colgaba boca abajo, con el pelo enmarcando su cabeza al otro lado de la ventana. Noah se inclinó y la abrió, dejando que Lee entrara antes de cerrarla tras ella. —¡Dios mío, Lee! ¡Me diste un susto de muerte! —exclamó Noah—. Y si te refieres a sus runas, no veo por qué es nuestro problema. El árbitro la dejó entrar. Supongo que no tienen un límite estricto de poder, pero sería muy incómodo que tuviera mi mismo rango o uno superior cuando yo soy el profesor. —Me parece bien —dijo Lee. Saltó de la cama y se tumbó en el suelo—. Estoy aburrida. “¿Has averiguado ya qué necesitas para arreglar todas las que tienes actualmente y convertirlas en verdaderas Runas Perfectas?” —Sí. Solo necesito encontrarlos —dijo Lee entre bostezos—. ¿Podemos ir de compras pronto? No sé dónde encontrar monstruos alineados con las sombras. —Yo también necesito más runas de vibración, así que no me opongo. Podemos ir después de clase —dijo Noah—. Además, para entonces sabremos si necesitamos dinero para una poción curativa para la lesión de cuello de Todd. Moxie y Lee asintieron. Noah echó un vistazo por la ventana. Aún quedaba bastante tiempo del día, lo que significaba más tiempo para practicar sus Formaciones. Probar sus nuevas Runas tendría que esperar hasta mañana. No quería destruir por error la habitación de Moxie. * * * El resto del día transcurrió rápidamente y amaneció el siguiente como siempre. Al salir el sol sobre los altos edificios de Arbitage, Noah se dirigió al Cañón de Transporte con Moxie. Lee se había adelantado, pues se había despertado varias horas antes que ellos. Además, tenía la ventaja de poder rastrear el paradero de Isabel, Todd y Emily. A Noah se le ocurrió que siempre existía la posibilidad de que aún no hubieran llegado, pero Silvertide no le parecía el tipo de hombre que solía llegar tarde. Efectivamente, cuando él y Moxie llegaron a la base del Cañón de Transporte, ya había un pequeño grupo esperándolos. Noah casi tropezó. Los estudiantes habían cambiado bastante desde la última vez que los vio. Todd estaba más musculoso que hacía unos meses y se movía con la soltura de un boxeador. Nunca había sido especialmente rígido, pero la diferencia entre su postura actual y la anterior era abismal. Isabel, al igual que Todd, había ganado algo de musculatura. Se mantenía erguida con la misma gracia —o incluso más— y llevaba el pelo recogido en una coleta. Tenía una cicatriz larga y fina que le recorría la mejilla y que parecía haber sanado hacía mucho tiempo. Emily y James estaban de pie junto a ellos, justo enfrente de Lee. De todos, Emily era la que menos había cambiado. Desafortunadamente, seguía siendo la más baja con mucha diferencia, y su larga cabellera plateada le caía por la espalda. Estaba absorta en una animada conversación con James, quien seguía prácticamente igual que antes de las vacaciones. Conservaba la misma expresión de mirada perdida que ocultaba una mente bastante inteligente. Todd fue el primero en percatarse de la llegada de Noah. Se detuvo a mitad de una palabra, se giró para mirarlo y levantó la mano en señal de saludo, con una amplia sonrisa en el rostro. Noah notó que no parecía molestarle el gesto repentino. “¡Maestro!” Los demás estudiantes se volvieron hacia Noah y Moxie cuando se detuvieron junto al pequeño grupo. —Hace tiempo que no oía eso —dijo Noah riendo—. ¿Cómo habéis estado? ¿Os trató bien Silvertide? No lo veo por ninguna parte. ¿No ha vuelto a Arbitage? —Era genial —dijo Todd—. Mucho menos loco que tú. Y más rico también. Isabel le dio una palmada en el hombro a Todd. —Era un profesor muy eficaz, pero sus métodos eran muy distintos a los tuyos. Se ajustan más a lo que yo habría esperado de un soldado. No sé si eso pretende ser un cumplido o un insulto. Pero antes de continuar, Todd, ¿cómo estás de lesión…? —¿Ya está bien? —preguntó Todd, llevándose una mano al cuello. Le dedicó a Noah una amplia sonrisa—. Sí, en la medida de lo posible. Silvertide se gastó un dineral en pociones curativas. Ahora está atendiendo algunos asuntos personales. —Más de cincuenta mil monedas de oro —murmuró Isabel con un tono de asombro en la voz—. Por lo visto, ese tipo de daño se agrava cuanto más tiempo tarda en curarse. Ni siquiera lo mejor que pudimos comprar lo solucionó del todo. —Fue más que suficiente —dijo Todd, moviendo la cabeza de un lado a otro—. Me duele un poco de vez en cuando, pero lo aguanto. ¡Madre mía! ¿Soltó cincuenta mil monedas de oro? Creía que éramos ricos, pero por lo visto no. ¿Cuánto dinero tendrá Silvertide para poder permitirse eso? Quiero decir, las misiones pagaban bien, pero si soltó cincuenta mil tan rápido, debe de ser forrado... o increíblemente generoso. Quizá ambas cosas. —Es un alivio oír eso —dijo Noah—. Significa que nadie te va a tener piedad durante las peleas. Isabel soltó una risita. “Eso mismo le dije”. —Bah —dijo Todd cruzándose de brazos—. Como si necesitara ayuda. —¿Cómo les ha ido a las demás? —preguntó Moxie, con la mirada fija en Emily—. ¿Les fue bien en el entrenamiento? —Sí, salió bien —dijo Emily encogiéndose de hombros con indiferencia. Se apartó el pelo de la cara—. No fue nada del otro mundo, pero fue efectivo. James y yo nos dedicamos principalmente a practicar algunas técnicas de lucha y a cazar algunos monstruos débiles. —Ah. Eso es bueno —dijo Moxie asintiendo con sabiduría—. Eso es bueno. ¡Whoosh! Nunca la había visto tan incómoda. Emily parece estar intentando hacer exactamente lo mismo. A juzgar por las caras de todos —excepto la de Lee—, nadie se lo creía. Noah le dio un codazo a Moxie con la punta del zapato y ella se aclaró la garganta. —En cualquier caso, me alegra verlos a todos de nuevo —dijo Noah—. James, casi dudo en preguntar esto… pero ¿dónde está Revin? —Ni idea —respondió James—. Y, para ser sincero, prefiero que siga así. No lo he visto desde que empezaron las vacaciones. Todos se detuvieron y miraron por encima del hombro. Milagrosamente, Revin no apareció al oír que proferían insultos sobre él. —¿Hoy vamos a tener una clase de verdad? —preguntó Todd, frotándose las manos con una sonrisa ansiosa—. Lee no quiso decirnos qué íbamos a hacer. —Probablemente se estire —dijo Isabel. —Probablemente —convino Noé—. Entre otras cosas. —¿Puede venir James con nosotros? —preguntó Emily. Noah ladeó la cabeza. Sin duda, ella se había acercado al chico de pelo largo durante las vacaciones. No le entusiasmaba la idea de ligar con cualquier estudiante que se le cruzara, pero no tenía motivos para impedir que James lo acompañara. Isabel y Todd ya eran amigos suyos, y él ya estaba incluyendo a Alexandra en el grupo. —Por hoy, claro —dijo Noah—. Tendremos que buscar una solución en el futuro si sigues viniendo a clase sin tu profesor, pero no te culpo. —Gracias —dijo James rascándose la nuca—. Intentaré no estorbar. —Estarás bien —dijo Noé—. De hecho, hoy se nos une una persona más. —¿Otro instructor? —preguntó Isabel, mirando de Noah a Moxie. —No. Lee, ¿sabes dónde está Alexandra? —preguntó Noah—. Pensé que ya estaría aquí. —Está allí —dijo Lee, señalando con la cabeza hacia el camino. Noah se giró para mirar por encima del hombro. Efectivamente, Alexandra se dirigía hacia ellos por el sendero, con la espada al cinto. Redujo notablemente la velocidad al darse cuenta de que todos la miraban, y luego aceleró para evitar ser el centro de atención por mucho tiempo. Al ponerse junto a Noah y Moxie, Alexandra inclinó levemente la cabeza. “Lo siento. Me he perdido.” “No ha pasado nada malo. Chicos, ella es Alexandra”, dijo Noah. “Es una estudiante nueva”. —¿Un alumno nuevo? ¿Tú? —Todd arqueó las cejas y se cruzó de brazos—. ¿Qué, no somos suficientes para ti? No me digas que has vuelto a las andadas, profe. Isabel le dio un codazo a Todd en el costado y él se dobló con un grito de sorpresa. —Siento lo de él —dijo Isabel, con voz educada pero monótona—. Todd no piensa antes de hablar. ¿Elegiste tú al profesor Vermil? ¿O te lo asignaron? —Lo elegí yo —dijo Alexandra—. Él, Lee y Moxie me ayudaron a salir de una situación… incómoda. Simplemente vi su nombre entre los profesores disponibles que impartían clases a estudiantes no nobles aquí. “¿Y elegiste el bermellón?” —Ella no es de Arbitage —dijo Noah con cansancio—. No sabe nada de mi desafortunada reputación. —Ah. Eso lo explica —dijo Emily—. Veo que maneja una espada. ¿O es una espada voladora? —Es para el combate —dijo Alexandra—. No tengo magia de viento. —Pronto tendrán tiempo de sobra para conocerse —dijo Noé—. Por favor, sean amables. Les sugiero que dediquen un rato a conocerse hoy mismo. —¿Y qué vamos a hacer hoy, entonces? —preguntó Isabel—. ¿Acres Quemadas? —No. Creo que ya superaste esa etapa por ahora —dijo Noah—. Además, tendrías una ventaja injusta, ya que has luchado contra monstruos de esa zona antes. Iremos a un lugar nuevo para que todos partan del mismo punto. Será una mejor referencia para evaluar tus habilidades. —¿Nos vamos de Arbitage? —preguntó Alexandra, sorprendida—. Pensé que íbamos a entrenar juntas. —Ya llegaremos a eso, pero prefiero verte luchar con todas tus fuerzas —dijo Noah. Señaló con la cabeza el Cañón de Transporte—. Y esta es una excelente manera de hacerlo. Iremos a la Meseta Despreciada por el Viento. ¿Alguna pregunta antes de partir? —No traje el equipo adecuado para luchar contra monstruos —dijo Alexandra frunciendo el ceño—. Pensé que aún no lo necesitaríamos. —¿Equipo adecuado? —Noah frunció el ceño—. ¿Como qué? Tienes tu espada y tus runas. “Un escudo. Gen… ah, antes no tenía uno. Las imbuiciones únicas que poseía hacían que mi cuerpo fuera considerablemente más resistente de lo normal, pero ya no las tengo. Mis runas aún me hacen más difícil de herir, pero no detendrán un ataque directo con una garra afilada.” Isabel, Todd y Emily intercambiaron una mirada de complicidad y comenzaron a reír. Alexandra frunció el ceño. "¿Qué?" —Está bien —dijo Isabel—. Tuvimos la misma reacción. No necesitarás un escudo. “¿Que no? ¿Por qué no? Creía que estábamos luchando contra monstruos.” —Así es —dijo Noah—. Los escudos son una buena herramienta, pero si dependes demasiado de ellos, se convierten en una muleta. No los usarás. —¿Hablas en serio? —preguntó Alexandra—. Pero… —Bienvenido a la clase —dijo Todd con una sonrisa irónica—. Te acostumbrarás.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 308

Estás leyendo el capítulo 308 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.