arrow_back

Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 267 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Entre ellos y los Torrins había una semana de viaje. Y, al menos durante los tres días siguientes, no desperdiciaron ni un segundo. Sin ideas sobre cómo derrotar a Evergreen, Noah, Moxie y Lee dedicaron cada segundo a entrenar. Lee y Moxie meditaban durante los vuelos, reuniendo todo el poder posible para sus runas. Mientras tanto, Noah repasaba las formaciones mentalmente. El vuelo no era precisamente tranquilo, pero como no había prácticamente nada con lo que chocar mientras estuvieran lo suficientemente alto en el cielo, no importaba. Al aterrizar, Lee se ponía inmediatamente a buscar a todos los monstruos que podía. Muchos de ellos jamás regresaban, pues morían a manos de ella mucho antes de su vuelta. Los grupos que sí lograba traer de vuelta caían en manos de Moxie y Noah, quienes alimentaban sus Runas poco a poco. Noah vio al gato aparecer varias veces durante sus combates, trayendo consigo más monstruos. Sospechaba firmemente que había estado ayudando a Lee a reunir monstruos desde el principio. La enorme cantidad de enemigos que había logrado atraer de vuelta al campamento era demasiado grande como para que fuera una simple coincidencia. Fue un golpe de suerte, pero no uno del que Noah se fuera a quejar. El gato tenía una habilidad natural para atraer monstruos, un talento por el que jamás habría pensado que estaría agradecido. Pero, a medida que su Runa de Desastre Natural se acercaba a llenarse por completo, la apreciaba más con cada segundo que pasaba. Las Runas de Lee y Moxie crecían al mismo ritmo y, aunque Noah sintió la tentación de usar Desgarrar en algunas de sus presas para obtener Runas, lo evitó. En ese momento, no necesitaban más runas. Necesitaban toda la energía posible, la que pudieran reunir en el menor tiempo posible. Entrenaban durante gran parte de la noche, renunciando por completo al sueño a cambio de la energía que obtenían de sus presas. La última vez que Noah había hecho algo parecido fue cuando llegó a las Acres Quemadas, pero esta vez iba acompañado. No fue nada agradable, pero sí soportable. Cuando no estaban entrenando, buscaban la forma de encontrar una debilidad en Evergreen. Desafortunadamente, eso iba mucho peor que sus prácticas. Si bien Lee ya había avanzado considerablemente llenando sus Runas Espaciales y tanto Noah como Moxie estaban cerca de llenar sus Runas de Rango 3, ninguno había tenido la menor idea de cómo podrían vencer a Evergreen. —¿Y si le pidiéramos ayuda a Silvertide? —preguntó Lee con la boca llena de cecina. La hoguera alrededor de la cual estaban todos iluminó la expresión inusualmente seria de su rostro. —No hay tiempo —dijo Noah—. Y, aunque lo tuviéramos, no creo que nos ayudara. Está ayudando a los niños por pura bondad. No a nosotros. Enfrentarse a toda una casa noble tan poderosa es demasiado. No le conviene en esta lucha. —¿Otra familia noble, tal vez? —Moxie se mordió el labio inferior y negó con la cabeza para descartar su propia idea antes de que nadie más pudiera responder—. No, eso no funcionará. Los Linwick eran los más propensos a querer luchar contra los Torrin. Padre no nos ayudará sin exigir más de lo que estamos dispuestos a dar. Noah arrancó una brizna de hierba del suelo. —¿De verdad no le importa nada más que los Torrin? ¿Algo que podamos usar como moneda de cambio? “Evergreen no es tan lista como Padre, pero sus defensas son férreas. No ha vivido tanto tiempo por ser estúpida, y es una auténtica Rango 6. Quitarle su bastón sin duda la debilitaría, pero no lo suficiente como para que pudiéramos siquiera acercarnos a enfrentarla.” —¿Y si Azel ayudara? —preguntó Lee. —Es de rango 5 —dijo Noah, arrancando otra brizna de hierba y apretándola entre los dedos con una mueca—. Partimos de la base de que todos llegaremos hasta Evergreen. Pero, incluso si lo hacemos, lleva tiempo siendo de rango 6. Si tuviéramos dos o tres Azels, quizá la cosa sería distinta. Probablemente podría derrotar a Azel, o al menos, contenerlo el tiempo suficiente para que llegaran los refuerzos. —Lo cual no tardará mucho —añadió Moxie—. Los Torrin valoran a Evergreen. Es insistente y a menudo no hace lo que quieren los jefes de familia de menor rango, pero es lo suficientemente fuerte como para merecer protección si alguna vez se encontrara en una situación de peligro real. Sin ella, las demás familias nobles podrían actuar. El fuego crepitaba entre ellos, una leve brisa que azotaba el campamento elevaba las llamas. A Noah se le revolvía el estómago. Con cada día que pasaba, la muerte de Moxie se acercaba más. El viaje ya estaba a la mitad, y no habían avanzado nada en la búsqueda de la forma de derrotar a Evergreen. —Mis Runas Espaciales sí se llenaron —dijo Lee, rebuscando en sus pantalones y sacando un trozo de Catchpaper. Noah no tenía ni idea de cuándo lo había conseguido, pero ella respondió a esa pregunta un instante después—. Lo saqué del libro de Noah mientras dormía y le imbuí una Runa Espacial adicional al final del último combate. Ahora tengo varias listas para combinar. Lee se lo entregó a Noah, quien asintió con desgana. “Genial. Podemos arreglar tus runas mañana por la mañana. Es un paso en la dirección correcta. Entre esto y las runas del pergamino de Dayton, ¿crees que ya lo tienes todo planeado?”. Lee tardó varios segundos en responder. “Sí. Lo haré. Mañana por la mañana me viene bien”. —Tengo la poción de Fusión Mental —dijo Moxie, poniendo una mano en el lateral de su bolsa de viaje—. Asegúrate de estar bien preparado, Lee. No tienes por qué apresurarte y ponerte a salvo por mí. —No lo haré. Estoy listo —insistió Lee. Moxie asintió. —De acuerdo. Solo quiero que me prometan algo, ¿sí? Si llegamos a la Mansión Torrin y no hemos encontrado una forma realista de derrotar a Evergreen y sobrevivir, tendrán que irse. No quiero que mueran conmigo. Noah abrió la boca para protestar, pero se detuvo al ver la mirada de Moxie. Apretó los puños a los costados y arrancó un pequeño manojo de hierba. —Bien. Lee entrecerró los ojos mirando a Moxie, quien se giró para sostenerle la mirada. El único sonido era el leve silbido del viento y el crepitar de la llama de la fogata. Finalmente, Lee asintió una vez. —Me voy a la cama —dijo Lee, acercándose al fuego—. Ya veremos qué hacemos mañana. Noah y Moxie intercambiaron una mirada. “Yo haré la primera guardia”, dijo Moxie. Noah no discutió. Tenía demasiada investigación pendiente. Sentía que había avanzado con las formaciones gracias a sus estudios, pero aún le faltaba mucho para llegar a donde necesitaba estar. Sacó el libro de Revin, lo abrió de golpe y hundió la nariz entre sus páginas. La noche fue larga, pero no lo suficientemente larga. * * * Lee abrió los ojos y se encontró con un mar de llamas. Aquello le resultó algo molesto, ya que estaba bastante segura de que debería estar dormida en ese momento. Ni siquiera necesitó olfatear el aire para darse cuenta de lo que sucedía. Un olor acre y familiar flotaba en el aire a su alrededor. Las llamas que rodeaban a Lee se retrajeron, formando un gran anillo a su alrededor. Azel emergió de entre ellos, su traje humeando. Los ojos del poderoso demonio ardían como brasas mientras se acercaba en silencio, deteniéndose a unos metros de Lee y mirándola desde arriba. —¿Qué? —preguntó Lee—. Si vas a perturbar mi sueño, más te vale tener una buena razón. —Esto no tardará mucho —dijo Azel, extendiendo la mano. De ella apareció una enorme pata de pavo, cocinada a la perfección y chorreando grasa. Se la ofreció a Lee—. Además, ¿por qué querrías volver a dormir? Tu cuerpo descansará de todas formas; mejor aprovecha la oportunidad de moldear el mundo de tu alma a tu antojo. Lee no hizo ademán de aceptar la comida que le ofrecían. “Porque mi alma normalmente no arde. No nos caes bien, Azel. Vete”. Azel soltó una carcajada. —¿Nosotros? Es una forma extraña de pensar para un demonio, Lee. No hay un nosotros. Solo existo yo. ¿Por qué te importan unos mortales? Admito que Noah es interesante, pero… El resto de la frase de Azel se perdió cuando Lee le estampó el puño en la cara. Su cabeza explotó como una uva, salpicando fuego por el suelo mientras su cuerpo se desplomaba hacia atrás. Antes de que tocara el suelo, el fuego surgió del ring y alcanzó a Azel, reformando su cabeza. Se frotó la mandíbula. —Agresivo. “¡Déjame en paz! Son mi familia. Nada de lo que digas cambiará eso. No importa lo que intentes decirme, no funcionará. Simplemente tienes miedo a morir tú mismo.” Los ojos de Azel se oscurecieron, el rojo intenso transformándose en un burdeos profundo. —¿Por qué ir con ellos, Lee? Hay otros mortales. Puedes encontrar… —¡No! ¡Son míos! —Las llamas a su alrededor revolotearon mientras una ola de sombras emanaba de Lee, sofocándolos. Azel siseó mientras su cuerpo se atenuaba considerablemente. La pata de pavo desapareció de sus manos, desvaneciéndose en una nube de ceniza. —¿Por qué? —preguntó Azel—. No ganarán esta, Lee. Noah puede que viva, pero tú no eres inmortal. Morirás, igual que Moxie. —¿Por qué te importa? —replicó Lee—. Es mi vida, Azel. Das lástima. Quizá yo habría acabado como tú si me hubiera quedado atrapado en las Llanuras Malditas cien años más, pero no fue así. No voy a ser así. “¿Así que vas a tirar tu vida por la borda?” —No es tirarlo a la basura. Es usarlo para hacer algo que me importa. Quizá entenderías lo que eso significa si pudieras hacer algo más que pensar en ti mismo —espetó Lee. El fuego que rodeaba el claro se fue apagando, las últimas llamas sofocadas y convertidas en cenizas tenues. Un mar de sombras se arremolinaba alrededor de los dos demonios, intensificándose. La forma de Azel se volvió translúcida, y las runas de Lee se materializaron en la oscuridad. Su presión se apoderó de Azel, expulsándolo del alma de Lee. —Idiota —gruñó Azel—. ¿No te das cuenta de que intento salvarte la vida? Como demonio, no quiero verte desperdiciar tu potencial de forma tan inútil. No soy egoísta. Tú sí. Podríamos hacer tanto… —¡Lárgate! —siseó Lee—. No eres mi compañero en nada. Vamos a derrotar a Evergreen. Y después, cuando la hayamos vencido, te arrancaremos del alma de Noah y te mataremos también. Quizás deberías preocuparte más por salir de Noah y salvar tu propia vida. Deja de jugar con nosotros. Azel mostró los dientes. Las sombras que lo aprisionaban se desvanecieron cuando las llamas envolvieron su cuerpo. —No eres más que un niño insensato. Los de nuestra especie vivimos para el largo plazo, Lee. Vas a quemar tu futuro por una mujer que no importa. “¡Es mi futuro el que se quema! ¡Te dije que te fueras!” Un rugido brotó de la boca de Azel, pero las llamas que lo envolvían se extinguieron. Desapareció, expulsado del espacio mental de Lee. Ella cerró de golpe las puertas de su mente y su mundo se sumió de nuevo en la oscuridad; una oscuridad que distaba mucho de ser pacífica. Lee apretó los puños y respiró hondo para tranquilizarse. No dejaré que mueran. Ni Moxie. Ni Noah. Nadie me los puede quitar. Son míos.
El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Continúa leyendo

El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Capítulo 268

Siguiente Capítulo ›

El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 267

Estás leyendo el capítulo 267 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.