arrow_back

Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 228 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Noé logró cierto progreso en la reforma de sus Imbuiciones Corporales durante la noche. Desastre Natural era, por naturaleza, una runa compleja. Tenía muchos aspectos, y usar una sola runa para invocar solo uno de ellos no era lo ideal. Siempre existió la opción de reformar algunas Runas de Rango 2 para las Imbuiciones, pero él prefería encontrar la manera de que Desastre Natural funcionara. Una Runa más poderosa significaba Imbuiciones más poderosas, y el Rango 3 representaba una mejora significativa respecto al Rango 2. Sin embargo, mediante algunos experimentos que Noah nunca habría considerado si no hubiera sabido que podía simplemente arrancarse la Imbuición y suicidarse si las cosas se ponían feas, determinó que, si bien no era posible ignorar por completo todas las partes sobrantes de Desastre Natural que no estaba tratando de usar, sí era posible modificar la forma en que se usaba para que casi ninguna energía se destinara a las partes innecesarias. En lugar de limitarse a captar vibraciones, Noé utilizó cada tipo de energía presente en el Desastre Natural para intentar encontrar vibraciones en sus propias formas. Luego, redujo drásticamente el flujo de energía que entraba en todo lo demás, excepto en la parte del Desastre Natural que se concentraba en la Tierra, hasta que quedó prácticamente a cero. Esto hizo que, en la práctica, los pies de Noé estuvieran imbuidos para detectar las vibraciones de la tierra y, en una medida ínfima, las del fuego, la nieve, el agua, el viento y los relámpagos. No tardó especialmente en imbuirlos, pero ya lo había hecho antes y no le preocupaba dañar su cuerpo. Formar esa runa le había llevado casi toda la noche, pero Noé fue un paso más allá. Imbuyó una runa similar en sus tímpanos, pero cambió el enfoque de la tierra a las vibraciones del viento. Noé mantuvo esa Imbuición en particular con una potencia bastante baja, pues no quería reventarse los tímpanos en cuanto algún idiota se cayera por las escaleras. Apenas un minuto o dos después de que Noah terminara la revisión final de sus Imbuiciones, la puerta hizo clic. Abrió los ojos y parpadeó para despejarse. Le dolían las articulaciones de tanto tiempo sentado, y a juzgar por los tenues rayos de luz que entraban por la ventana, era muy temprano. La puerta se abrió de golpe y Moxie asomó la cabeza. Parecía inusualmente nerviosa, mirando rápidamente a Noah y apartando la vista de él. —¿Moxie? —Noah se movió, poniéndose de pie—. ¿Ocurrió algo? ¿No te atacaron ni nada parecido? —No, nada de eso. Todo está bien. —Moxie negó rápidamente con la cabeza, pero aún no había salido completamente de detrás de la puerta. Noé hizo una pausa y luego arqueó una ceja con expresión confusa. —Entonces… ¿por qué te escondes detrás de la puerta? Moxie se aclaró la garganta. Empujó la puerta con el hombro y entró, acunando con cuidado una caja de madera pulida entre sus brazos, como si fuera a romperse en cualquier momento. Con el talón, cerró la puerta tras de sí. Se miraron fijamente durante un segundo. —¿Me vas a obligar a preguntar qué hay en esa caja tan sospechosa? —preguntó Noé—. Parece cara. “No especialmente. Para lo que es, el precio era bastante bueno.” —Entonces, ¿por qué lo sostienes así? Ahora me intriga —dijo Noé—. ¿Qué es? Moxie le tendió la caja. Noah la tomó con cuidado. La forma en que la manejaba le hizo sentir que o bien valía mucho más de lo que parecía, o estaba a punto de explotar y matarlos a ambos. ¿Quieres que yo...? “Simplemente ábrelo.” No hizo falta que se lo repitiera. Noah dejó la caja sobre la cama para asegurarse de no dejarla caer por accidente y luego acarició la madera lisa. Estaba tan bien hecha que parecía una sola pieza, y tardó un momento en darse cuenta de que la tapa se podía deslizar. Se oyó un suave clic y se desprendió con un movimiento fluido. Menos mal que Noé había dejado la caja sobre la cama. Sobre las almohadas de terciopelo azul, dentro de la caja, descansaba el violín más hermoso que Noé había visto jamás. Remolinos dorados danzaban sobre su madera negra mate, tan oscura que parecía obsidiana. El dorado era hermoso, pero lo suficientemente delicado como para no resultar extravagante. Noah la contempló fijamente, incapaz de procesar la magnitud de lo que veía. Su boca se movía, pero no le salían las palabras. Extendió la mano hacia el violín, luego se detuvo y miró a Moxie. "Es-" —Es para ti, idiota —dijo Moxie, poniendo los ojos en blanco y sin poder ocultar la enorme sonrisa que tenía en la cara—. Continúa. Noé tomó el violín con delicadeza, apoyándolo contra su pecho. Era mucho más ligero de lo que esperaba, pero se sentía bien. Aunque habían pasado miles de años desde la última vez que había tocado un instrumento musical, el violín se deslizó en su lugar como si supiera dónde quería estar. Moxie se acercó a Noah y presionó con la mano el pestillo de la caja. Esta se abrió de golpe, dejando ver un lazo con preciosos hilos dorados que lo recorrían de punta a punta. —¡Cuidado con esto! —advirtió Moxie—. Es más afilado que un cuchillo. No toques los hilos con nada que no sean las cuerdas del violín. Noah asintió, aún sin poder articular palabra. Dejó que su mano recorriera el violín, maravillándose de la suavidad de la madera bajo sus dedos. El violín tenía siete cuerdas en lugar de las cuatro tradicionales, y era un poco más pequeño que el instrumento al que estaba acostumbrado, pero aparte de eso, era sorprendentemente similar. Sintió un fuerte impulso de probarlo, pero Noé se resistió. Con delicadeza, volvió a colocar el violín sobre las suaves almohadas, dejándolo reposar como a un niño. —¿Pasa algo? —preguntó Moxie, con un destello de preocupación en el rostro—. ¿No es lo que tú…? Noah rodeó a Moxie con sus brazos, estrechándola contra sí en un fuerte abrazo. Moxie contuvo el aliento, luego se dejó llevar por el abrazo y lo rodeó con los suyos. —Gracias —dijo Noah finalmente, mientras sus dedos se hundían ligeramente en la ropa que cubría la espalda de Moxie. —De nada —dijo Moxie con la voz amortiguada por el hombro de Noah, pero no hizo ningún ademán de apartarse—. Hay más que debería contarte antes de que juegues. “¿Cómo lograste crear algo tan hermoso en tan solo una noche?” Moxie soltó una risa ahogada. —Sí. ¿Supongo que te gusta? —Me encanta, ¡y ni siquiera la he tocado todavía! —A Noah se le ocurrió algo y se puso rígido—. Dios mío, hace tanto que no toco música. ¿Y si soy malísimo? “Entonces te sentirás mejor.” Noah soltó a Moxie. Su suave cabello rozó su piel mientras él daba un pequeño paso atrás para poder mirarla de nuevo a la cara, y sus mejillas se habían sonrojado levemente. —Este es el mejor regalo que me han hecho jamás —dijo Noé, volviendo a mirar el violín—. Debe de haber sido increíblemente caro. —No te preocupes por el costo, considerando que técnicamente la mitad salió de tu bolsillo —dijo Moxie, aclarando su garganta tímidamente. “Por algo así, no me importaría cuánto me cobraras. Quiero tocarlo. ¿Puedo tocarlo?” Moxie soltó una carcajada. “Te juro que a veces pareces un niño, Noah. Antes de tocarlo, tienes que poner la mano en el fondo y darle fuerza. Esto no es un violín cualquiera. Lo hizo un maestro artesano, el mismo que hizo el bastón de Evergreen”. ¿Cómo diablos te lo pudiste permitir? “No te preocupes. En realidad no fue tan caro. Creo que me estaba haciendo un favor.” —¡Whoosh! —murmuró Noé—. Bueno, hizo un trabajo increíble. Nunca había oído hablar de alguien que pudiera hacer un violín en una sola noche. En mi mundo, el proceso llevaba meses. Los mejores luthiers solo hicieron unos mil en toda su vida. Probablemente no vuelva a hacer otro igual. Le dedicó muchísima energía, mucha más de lo normal. No creo que fuera intencional. “Bueno, es precioso. Si suena la cuarta parte de bien de lo que luce, entonces será el mejor violín de la historia.” Moxie puso los ojos en blanco. —Solo pon la mano en el lomo y averigua qué ha hecho. Una vez que te familiarices con él, podrás jugar. Noé levantó el violín y lo giró suavemente entre sus manos. En el fondo tenía un pequeño círculo, cubierto por tallas de anillos de diminutas espinas. Noé apoyó la palma de la mano contra el fondo del violín. Moxie no había explicado con exactitud cómo debía conectar con la madera, pero en cuanto la tocó, un escalofrío le recorrió el brazo hasta la columna. Una presencia extraña se cernía sobre su mente. La presencia no era exactamente viva, pero tampoco inerte. Destellos de emoción mezclados con imágenes cruzaron la mente de Noah. El calor de la llama y el hedor amargo del pegamento. Guantes de metal pesados, tallando el cuerpo del violín a partir de un bloque de madera. Manos más pequeñas, mucho más delicadas, ayudándolo y presionándolo. Y, profundamente impregnado en cada aspecto del violín, había algo más. Era más que un simple deseo de ser tocado. El violín se calentaba en las manos de Noah, palpitando con un leve latido. Una sensación cálida y reconfortante lo envolvió. Por un instante, pudo sentir cada parte del violín como si fuera parte de su propio cuerpo. Podía distinguir de dónde provenían las piezas y qué habían sido. En ese momento, Noah reconoció a Arnold. Sintió la pasión del hombre por su oficio y su deseo de que cada pieza que creaba fuera la mejor posible. Pero Arnold, para desconcierto de Noah, era solo una pequeña parte del violín. El violín lo reconocía como el principal artesano, pero no era su creador. Ese título le correspondía a Moxie. El violín vibraba con la energía y el sentimiento que ella le había invertido durante su creación. Por alguna razón, Moxie no le había contado que había participado en su elaboración, pero eso no era un secreto, ni mucho menos. Al desvanecerse el momento y comenzar a olvidarse del violín, a Noah le quedó una sensación persistente, y no era suya. Era el profundo cariño que se le había dedicado al violín, creado no solo para él, sino para él. Un cariño que trascendía el de cualquier conocido o amigo. Los últimos vestigios de las visiones se desvanecieron, aunque Noah aún sentía una leve conexión con el zumbido del violín en el fondo de su mente. A pesar de que la presencia del violín se había desvanecido, su partida aún traía consigo una sensación de paz. Alzó la vista y se encontró con la mirada de Moxie. —Tú hiciste esto —dijo Noé—. Arnold solo ayudó. “Él hizo la mayor parte del trabajo. Yo solo…” —No —Noah negó con la cabeza—. El violín recordaba cómo se había construido y me lo mostró. Arnold solo lo guió todo y ensambló las piezas finales. El corazón del violín viene de ti. Tú lo hiciste. Lo sentí. Y yo también sentí lo mismo que tú. Moxie guardó silencio unos instantes. —No me imaginaba que pudiera hacer algo así. ¿Qué más tendrá ahí dentro? ¿Esto está bien? Soy miles de años mayor que Moxie. Por un instante, Azel se agitó en la mente de Noé. La mayor parte de ese tiempo no transcurrió realmente. Tu mente se habría atrofiado si lo hubiera hecho. Está comprimida y compartimentada. Lógicamente, sabes que el tiempo ha pasado, pero gran parte de lo que recuerdas es sufrimiento condensado. A todos los efectos, no eres mucho mayor que Moxie. Por una vez, Azel no parecía engreído ni confiado. Incluso el demonio parecía respetuoso ante lo que el violín le había mostrado a Noé; o, más probablemente, Azel se estaba deleitando con toda la emoción que bullía en el corazón de Noé. Los años de soledad en el más allá, acompañado únicamente por los ecos de sus propios pensamientos. Su fracaso en forjar relaciones significativas en la Tierra y el aislamiento que habría sufrido en Arbitage de no haberse topado con Moxie y los demás. Noah hizo una pausa, utilizando el resto de la sensación con la que el violín lo había llenado para despojarse de todas sus justificaciones y argumentos mentales, vislumbrando sus verdaderos deseos por un instante. —¿Te mostró algo? —preguntó Moxie, dejando entrever la preocupación en su voz a pesar de sus mejores esfuerzos por ocultarla. —Sí —respondió Noah, alzando la vista para encontrarse con la de Moxie—. Esto. Entonces él se inclinó hacia delante y la besó.
El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Continúa leyendo

El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Capítulo 229

Siguiente Capítulo ›

El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 228

Estás leyendo el capítulo 228 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.