Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 173 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Noé saltó por los aires, sobrevolando al mutante Bleater mientras este se estrelló contra él. Sus pezuñas golpearon el suelo, dejando marcas humeantes a su paso. Girando sobre sí mismo, Noé lanzó la esfera de viento arremolinado que había formado contra el lomo de la criatura.
Falló el golpe, impactando contra el suelo y abriendo un surco. El Bleater era tan veloz que la magia de Noé no pudo seguirle el ritmo. Soltando una carcajada estruendosa, el monstruo se giró para encarar a Noé y embistió de nuevo, apuntando su cuerno al pecho.
Noah volvió a saltar. Usar Terremoto Focal era tentador, pero algo le decía que era increíblemente improbable que el Bleater perdiera el equilibrio. El monstruo tenía un equilibrio asombroso para la longitud de sus patas.
Debe tener algún tipo de muelles de equilibrado por ahí.
El viento azotó a Noé mientras el monstruo pasaba inofensivamente bajo él una vez más. Era rápido, pero Noé ya había luchado contra otros monstruos veloces. Y, lo que es más importante, muchos de ellos parecían tener una debilidad muy similar.
Noé concentró energía estática y separó los dedos, formándose entre ellos un arco de relámpago. Este saltó de su mano justo cuando el Bleater empezó a girar.
El hechizo impactó al monstruo en el costado, derribándolo y rasgando el aire con un fuerte crujido. Humo se elevó del cuerpo del Bleater mientras rodaba por el suelo, con sus extremidades agitándose a su alrededor.
Los vehículos que corren muy rápido en línea recta suelen ser bastante malos girando.
Noé extrajo agua del aire, la concentró en una hoja frente a sí y la lanzó con un movimiento segador. El Bleater se puso de pie de un salto, esquivando el ataque, pero su velocidad estaba reservada para la carga, no para levantar su torpe cuerpo del suelo.
El agua seccionó las patas traseras del monstruo, cercenándolas de un solo tajo. El monstruo aulló de dolor y se abalanzó sobre Noé, intentando atravesarle el pecho con una ráfaga de aire violento.
La magia ladeó la cabeza y Noé extendió una mano, lanzando un chorro de agua giratorio directo al cuello. Atravesó al Bleater y brotó por el otro lado de su cuerpo, tiñendo de rojo el rocío. El furioso grito del Bleater se convirtió en un ahogado estornudo.
Noé prendió fuego a la hierba a sus pies, convirtiendo el humo ascendente en una afilada cuchilla. La lanzó hacia adelante, y los gritos del Bleatador se silenciaron de golpe. El monstruo se desplomó, con la cabeza separada del cuerpo.
Solo cuando la energía comenzó a fluir por el cuerpo de Noah se permitió relajarse. El Bleatter variante no había sido, ni mucho menos, el monstruo más fuerte contra el que había luchado, aunque sin duda era más fuerte que los demás Bleaters.
Pero, a pesar de la facilidad con la que lo había ingerido, el Bleatter le había proporcionado una cantidad significativa de energía para sus Runas.
Supongo que las variantes no siempre son letales, pero aun así son mucho más fáciles de cazar que los monstruos normales. Y la verdad es que se me da bastante bien.
Noé se acercó a la cabeza del Bleater y la recogió. Con un chorro de agua, cortó el cuerno y lo examinó a la luz de la luna. Ríos de tenue energía roja fluían en su interior, pulsando levemente. Una sonrisa se dibujó en el rostro de Noé.
¡Uy, esto va a ser caro! Lo presiento. Parece un cuerno de unicornio. A lo mejor lo vendo más caro si nadie descubre que en realidad es de una cabra fea de narices.
Noah guardó la bocina en su bolsa de viaje. Escaneó el área a su alrededor con su sentido sísmico para asegurarse de que no hubiera nada en las inmediaciones, y luego dedicó un instante a echar un vistazo a su espacio mental.
Lo que encontró hizo que su sonrisa se ensanchara aún más. La energía del Bleater variante había sido el último empujón que necesitaba. Todas sus runas de rango 2 estaban llenas. Todavía tenía dos runas duplicadas, pero por el momento, confiaba en tener suficiente para subir al siguiente rango.
Noah desenvainó su espada voladora y la arrojó al suelo, montándola. Alzó el vuelo, regresando velozmente hacia el campamento. Era tentador subir de rango allí mismo, pero la posibilidad de que algo lo atravesara mientras tenía los ojos cerrados era demasiado alta.
¡Ya era hora de que me pusiera a hacer esto! ¡Estoy deseando presumir ante Moxie y Lee!
Ah, y también hay que arreglarles las runas y curarlos. Pero primero, ¡a lucirse!
* * *
Contessa se inclinó, apoyando las manos en las rodillas. El sudor le perlaba la frente y el hambre le rugía en el estómago. Las arenas del Páramo Rojo brillaban como soles, amenazando con cegarla con su intenso color.
Se llevó la cantimplora a los labios, inclinándola hacia atrás. No salió nada. Contessa maldijo entre dientes y metió la cantimplora en su bolso. Hacía más de una semana que había empezado a seguir los pasos de Moxie.
El rastro que Moxie había dejado era tan confuso que Contessa apenas podía seguirlo. Nunca había sido buena rastreadora y lo había perdido incontables veces. Por una extraña casualidad, durante su búsqueda se topó con un profesor en el campus de Arbitage que, de hecho, se había encontrado con Moxie mientras entrenaba.
El hombre era un tipo repugnante, pero la había guiado hacia los Páramos Rojos. Eso había acercado a Contessa lo suficiente como para que el pequeño brazalete imbuido en su muñeca volviera a guiarla, pero empezaba a preguntarse si simplemente la estaba haciendo dar vueltas en círculos.
“Odio este trabajo. Antes era mucho mejor”, se lamentó Contessa mientras caminaba penosamente por la arena, esperando desesperadamente que el tirón que sentía en la muñeca fuera el brazalete captando la energía de Moxie y no producto de su imaginación. “Maldito bastardo, siempre metiéndose en todo y…”
A la condesa se le hizo un nudo en la garganta. Se puso rígida, incorporándose de golpe al sentir de repente que sus runas temblaban.
—¿Quién anda ahí? —preguntó Contessa, girándose para mirar a su alrededor en el desierto rojo mientras su corazón se aceleraba. Soltó un grito ahogado al encontrarse de repente cara a cara con una joven de larga cabellera plateada. No debía de tener más de diecisiete años. Contessa tropezó y cayó de bruces.
—Esa no es la reacción propia de una representante de Torrin —dijo la mujer, frunciendo sus labios carnosos en un gesto de decepción. Su rostro tenía forma de corazón y —aunque Contessa jamás se lo diría a la cara— era hermoso.
—¿Quién eres? —preguntó Contessa, poniéndose en pie rápidamente y tratando de ocultar el cansancio en su rostro—. ¿Eres de la familia?
¿Qué te parece? ¿Ves a menudo cabello plateado como este?
Contessa dejó escapar un suspiro de alivio. “Gracias a los dioses. Esta misión es una tortura. No sé dónde demonios se ha metido Moxie”.
—Esa es, lamentablemente, la razón por la que estoy aquí —dijo la mujer con un suspiro cansado—. Se supone que debería estar entrenando ahora mismo, ¿sabes? Mamá me asignó un trabajo porque tú no podías hacer el tuyo.
Contessa frunció el ceño. Creía conocer a todos en la rama principal de la familia Torrin, pero no reconocía a aquella mujer. —No creo reconocerla. ¿Quién es usted?
—Era de esperar. Me llamo Bria. Mamá intentó que no me metiera en líos. La verdad es que no me interesa nada de las cosas aburridas que suelen hacer en la sede central —dijo la chica bostezando—. Mira, te estás tardando demasiado. Ya deberías haberte reportado.
—Estoy en ello —dijo Contessa, con un destello de ira en los ojos. Lo reprimió. El cabello plateado de Bria era más que suficiente para hacerla dudar. Por mucho que Contessa disfrutara afirmando que formaba parte de la rama principal de Torrin, era muy consciente de que, técnicamente, solo trabajaba para ellos.
Los únicos miembros auténticos de la rama principal tenían el pelo plateado, y viceversa. Cualquiera sin el pelo plateado no pertenecía a la rama principal. Fuera quien fuese Bria, tenía un alto rango.
—Bueno, no estás trabajando muy bien. Estoy aquí para supervisar —dijo Bria, poniendo los ojos en blanco con fastidio—. Se supone que debería estar entrenando para ese estúpido examen de supervivencia. Quizás me has hecho un favor. Estaba tan aburrida.
—¿Eres estudiante? —preguntó Contessa, parpadeando sorprendida.
Bria sonrió con sorna. Se tocó el pelo con la mano y este parpadeó, volviéndose completamente negro. —Creías que la única que los Torrin habían enviado era Emily, ¿verdad? Ya te dije que me mantendré en secreto.
—Ya veo —dijo Contessa, sin ver en absoluto.
—Me dijeron que Moxie viaja con gente que no es de la familia Torrin —dijo Bria. Algo en su mirada cambió, tornándose depredadora, mientras una sonrisa se dibujaba en las comisuras de sus labios—. ¿Es cierto?
Sí. Está viajando con un maldito demonio.
—Sí —dijo Contessa, tragando saliva con dificultad—. Otro profesor y sus alumnos.
“¿Un Linwick, verdad?”
Contessa asintió.
La sonrisa de Bria se ensanchó. —Eso suena interesante. Me muero de ganas de divertirme un poco. Mamá me dijo que Linwick era bastante insignificante en su familia y que sus alumnos estaban en la lista negra. ¿Es cierto?
¿Me pregunta esto solo para ponerme a prueba?
“Creo que sí.”
—Entonces a nadie le importará lo que les pase. —Bria sacó una cantimplora de una bolsa de viaje que llevaba al lado y bebió, dejando que el agua le corriera por la barbilla y goteara sobre la arena. Ignoró la mirada anhelante de la Contessa y volvió a guardar la cantimplora en la bolsa—. Vamos, vieja. Llévame con ellos.

Continúa leyendo
El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 174
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 173
Estás leyendo el capítulo 173 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.