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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 122 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Los dos días siguientes transcurrieron como un borrón para Noah. Entraba y salía de la consciencia, recuperando lentamente la energía, pero aún incapaz de moverse más que unos pocos pasos. Pasaba la mayor parte del tiempo observando su estado mental, intentando comprobar si el daño estaba sanando, pero algo era diferente. A diferencia de sus heridas del alma anteriores, las enormes grietas que recorrían la oscuridad no mostraban señales de cicatrización. Estaban igual de mal que hacía dos días, y algo le decía a Noah que no iban a mejorar por sí solas en un plazo razonable. Por suerte, no estaba sufriendo alucinaciones. Eso, al menos, le aclaraba otra duda. Las primeras imágenes que había visto de los monos habían sido, de alguna manera, guiadas y no solo un efecto de la muerte constante. Sabía que el Devorador Infernal lo atacaba con las visiones de su ojo, pero esta era la primera confirmación de que las demás visiones también estaban directamente relacionadas con él. Noah tomó nota mental de preguntarle a Brayden si sabía algo sobre las Runas del Devorador Infernal; tal vez contuvieran algo que le permitiera acceder mejor a su alma. Bueno, o es eso, o es porque me comió. Mmm. Si me como a los monstruos menores conectados con un Gran Monstruo, ¿podría hacer lo mismo? O si me como al Gran Monstruo, ¿podría hacerles algo a los menores? ¡Vaya idea! Una que puedo probar en cuanto salga de esta maldita cama. Esta cama tan cómoda y suave. Noah caminaba de un lado a otro en los confines de su alma, el único lugar donde podía mover su cuerpo durante más de unos segundos sin desplomarse. Cuanto más tiempo pasaba allí, más se convencía de que algo en el daño a su alma no encajaba. —¿Qué es esto? —preguntó Noé, sentado al borde de una de las grandes grietas y acercando el dorso de la mano al vacío interior. La mano atravesó la nada como si fuera... bueno, nada. Noah frunció el ceño y se mordió el labio inferior. Aunque no había nada en el vacío, algo le resultaba familiar. Era como reencontrarse con un viejo conocido después de años. Si bien su subconsciente sentía un vago recuerdo, era incapaz de identificarlo. El sonido amortiguado de la puerta al abrirse sacó a Noah de su ensimismamiento, y abrió los ojos cuando Moxie entró en la habitación con un plato que contenía dos pastelitos. —Vermil —dijo Moxie—. ¿Sigue vivo? —Apenas —respondió Noah con una risita. Apretó los dientes y se incorporó con esfuerzo, a pesar del dolor en los brazos—. Al menos ahora puedo sentarme solo. —Entre otras cosas —dijo Moxie negando con la cabeza. Dejó el plato sobre el escritorio—. ¿Qué te hiciste? ¿De verdad quieres saber la respuesta a eso? El rostro de Moxie se ensombreció y guardó silencio durante varios segundos. “Me sorprende decir que no estoy segura. A nadie le gusta que le oculten información, pero las reacciones de los demás cuando pregunté fueron muy reveladoras. Lee me dijo que era incluso más importante que su secreto, y tal vez yo no sea la persona más indicada para confiarte tus secretos”. Noah parpadeó. —¿Qué? ¿Por qué? No es que guardar ciertas cosas para nosotros no nos haga sentir más seguros, pero ¿por qué no serías alguien en quien confiar? —Yo también tengo mis ataduras —dijo Moxie con expresión impasible. Giró su silla hacia Noah y se sentó con un resoplido—. Más que suficientes para entender tu punto de vista. Todos tenemos secretos, y algunos que me pertenecen no siempre me corresponden guardarlos. Algo tiene que ver con su familia, a juzgar por cómo reaccionó a la noticia sobre su padre. —Eso suena ominoso —dijo Noé—. ¿De qué gravedad estamos hablando? —No hay nada que puedas hacer al respecto —respondió Moxie con un resoplido—. Sobre todo ahora. ¿Qué vas a hacer, rodar agresivamente hacia ellos? “Probablemente me asustaría bastante si alguien me atacara rodando.” —Claro —dijo Moxie, poniendo los ojos en blanco. Cogió una de las tartas y se la dio a Noah—. ¿Puedes comer? Forzó una mano, tomó el pastel de ella y se lo llevó a la boca. El pequeño movimiento casi le agotó por completo la energía del brazo, pero aun así logró tragarlo. Moxie tomó el resto del pastel y lo volvió a colocar sobre la mesa. —Gracias —dijo Noah, dejando caer el brazo con una mueca—. Supongo que ninguno de los dos podemos hacer lo que intentamos. —Al menos tú puedes hacer algo —dijo Moxie, levantando la vista para mirar por la ventana—. Parece que te estás recuperando. Mi alma no lo es. —Más o menos —convino Noah—. Espero estar mejor a tiempo para ayudar a Isabel y a Todd a prepararse para el examen de supervivencia. —Lee las llevó a un entrenamiento. Insistió —dijo Moxie—. Emily también fue. No te preocupes por ellas. Si alguien sabe cómo sobrevivir, probablemente sea Lee. Noé parpadeó. “Pero yo creía…” —¿No dejaría que Emily fuera con Lee sin supervisión? —Moxie resopló—. Sí, lo pensé. Pero Isabel me contó lo más básico de la pelea. Casi todo, al menos. Sé que omitió partes, pero no importa para esto. Confían plenamente en ella, y si hay un demonio de Rango 5 potencialmente peligroso rondando por Arbitage, es más seguro abandonar la zona. Y yo… Moxie se interrumpió. Noah frunció el ceño. "¿Qué?" Agarró el pastel y se lo metió en la boca. —No más preguntas. Noah masticó y tragó el resto de la comida. —De acuerdo. Gracias por la comida. Y por la cama. Otra vez. Deja de mencionarlo. Faltan unos días para que Lee y los demás regresen, así que intenta ponerte en marcha antes de que eso ocurra. Sé que querrán verte de nuevo. Además, puede que no pase mañana. Intentaré traer algo de comida por si acaso. “Llevas un registro de cuánto cuesta todo, ¿verdad? Te lo pagaré.” Moxie resopló. “Ya lo hiciste. Te estoy descontando la mayor parte de la comida de tu sueldo. Registré tu ascenso a Rango 2 en la escuela y liberé el pago.” “¿Puedes hacer eso?” “Brayden me apoyó antes de irse.” “Brayden es un buen tipo.” —Para ser de Linwick, está sorprendentemente buena —convino Moxie. Cogió la otra tarta y le dio un buen mordisco—. O quizá el problema sean los Torrins. —Créeme, creo que los Linwick comparten al menos la mitad de la culpa —dijo Noah, lanzando una mirada significativa hacia su cuerpo. Moxie terminó de comerse el resto del pastel. Se levantó, sacudiéndose las migas de la camisa. —¿Necesitas algo? Tengo una reunión pronto. “Ya me tienes cubierto. Estoy bien.” —Me parece bien. No te lastimes al moverte. Volveré esta noche —dijo Moxie, dejando la silla junto a su escritorio y saludando por encima del hombro mientras salía de la habitación. La puerta se cerró con un clic tras ella. Definitivamente algo le pasa a Moxie, pero en este estado no le sirvo a nadie. Necesito aclarar mis ideas y recuperarme de esta mierda de una vez por todas. Dicho esto, Noé volvió a sumergirse en su estado mental. Mientras las grietas blancas se extendían por la oscuridad y sus runas se materializaban a su alrededor, Noé sintió una vez más aquella sensación familiar envolverlo. —Es extraño —se dijo Noah mientras se acercaba a una de las grietas y se arrodillaba a su lado—. Pensaría que esto sería incómodo. Quiero decir, estar postrado en cama es horrible, pero el vacío no se siente… mal. Nadie le respondió. Noé se recostó, cruzó las piernas y apoyó la barbilla en la palma de la mano. Y allí se quedó sentado. A medida que se relajaba, la extraña sensación se hizo más intensa. Cada vez que le prestaba atención, desaparecía. Pero cuando se relajaba y simplemente se dejaba llevar, volvía. Era un suave abrazo, con el frío justo para mantenerlo alerta. Casi como un río caudaloso. Pero… la verdad es que resulta un poco aburrido. Ojalá hubiera algo… Los pensamientos de Noah se detuvieron en seco. Por fin comprendió a qué le recordaba aquella sensación. Se puso de pie de un salto, con la piel erizada, mientras apartaba la mirada del vacío, escudriñando con intensidad su mente. La sensación no provenía en absoluto de las heridas del alma. Provenía de toda su alma, y era la misma sensación que le había dado una de las Diosas del Renacimiento, la Renewal. Y, por supuesto, en el instante en que Noé intentó alcanzarla, la energía huyó de él como un banco de peces aterrorizados. Dejó escapar un bufido de exasperación y se obligó a sentarse de nuevo, cerrando los ojos y respirando lentamente. Poco a poco, la sensación regresó. Noé mantuvo los ojos cerrados y extendió la mano hacia ella, como si fuera una runa. Ahora que sabía qué era, la sensación se hizo más fácil. Su cuerpo se sentía como si hubiera estado sumergido en un río tranquilo en un día de verano. ¿Puedo usarlo para sanar las heridas del alma? Noé abrió los ojos lentamente. Intentó aferrarse a la energía y dirigirla hacia las grietas que atravesaban su alma, pero se le escapó de las manos. Sentarse en ella tampoco pareció sanar esas grietas. Noah frunció el ceño. —No lo entiendo. ¿Por qué está aquí esta energía? No forma parte de mis Runas. Tampoco creo que forme parte de mi Alma. Se siente extraña, pero a la vez como si perteneciera. Necesito investigar. Cerró los ojos una vez más. Todavía faltaba bastante tiempo para que Moxie regresara, y no pensaba desperdiciarlo. Las siguientes horas transcurrieron rápidamente. Noah las pasó todas sentado en la misma posición, intentando reunir energía y canalizarla hacia otra parte. La primera parte de ese reto resultó ser sorprendentemente fácil. Con cada intento, Noé sentía que el río respondía a él con mayor facilidad. Era solo cuestión de tiempo que acudiera casi instantáneamente a su llamado. Desafortunadamente, hacer algo con él resultó ser mucho más difícil. Noé intentó suplicar. Intentó sugerir. Metió la mano en el vacío y esperó que la mera proximidad bastara; nada funcionó. Por lo que él sabía, aquello podía ser simplemente otra visión, algo que solo existía en su mente. Se negó a siquiera contemplar esa idea. Pero, conforme pasaban las horas, Noah se convenció cada vez más de que, al menos en su forma actual, la energía era completamente inaccesible para él. No tenía manera alguna de controlarla, lo que significaba que debía cambiar de estrategia. Tras varias horas más de pruebas inútiles, Noah abrió los ojos y volvió a la realidad. Solo se le ocurría una cosa que podría permitirle acceder a la energía, pero no tenía ni idea de cómo hacerlo; aunque sí sabía por dónde empezar. Cuando Moxie regresó esa noche, llevando un plato de frutas y quesos para la cena, Noah ya estaba sentado esperándola. —¿Qué ha pasado? —preguntó Moxie, haciendo una pausa y mirando a su alrededor. Dejó el plato y cerró la puerta tras de sí—. Pareces seria. ¿Ocurre algo? —Tengo una pregunta importante —respondió Noé—. ¿Cómo se forman las runas en la naturaleza?
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 122

Estás leyendo el capítulo 122 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.