Leer El Regreso de la Secta del Monte Hua (Novela) Capítulo 511 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Glup.
La saliva seca fue forzada a bajar.
Las yemas de los dedos, frías y entumecidas, temblaban de expectación. Habían perdido toda esperanza de calmar el corazón ansioso.
Todo lo que deseaba era que su voz no temblara al pronunciar:
"Sumo sacerdote."
El hombre levantó la cabeza con mucho esfuerzo, muy despacio, y contempló los pies del sumo sacerdote.
Pudo observar los pies y las piernas desaliñadas del hombre. Le pareció impropio que alguien con el prestigioso estatus de sumo sacerdote tuviera semejante aspecto desaliñado.
Había descuidado consolar su corazón piadoso, sin ser consciente de la presencia del Demonio Celestial, mientras que la silla simbolizaba la confianza y la devoción.
Pero ahora, el miedo venció a la fe. ¿Cómo se podían comprender las emociones de tener que admitir la derrota ante alguien tan cruel con uno mismo?
“H-hubo un problema.”
"… ¿asunto?"
Los pies del sumo sacerdote se movieron ligeramente, una reacción mínima que hizo que el hombre inclinara la cabeza.
“Eh... entonces.”
"Hablar."
A primera vista, el ambiente parecía tranquilo, pero la voz sonaba apagada. El hombre dio el informe con serenidad.
“El señor del Palacio de Hielo ha caído.”
No se obtuvo respuesta.
Sin embargo, el mensajero persistió con el informe.
Los seguidores del anterior señor reunieron sus fuerzas y atacaron el palacio. Se rumorea que Seol Chun-Sang fue decapitado durante la batalla. El anciano del Palacio de Hielo, quien fuera subordinado del anterior señor, tomó el control presentando a Seol So-Baek, hijo del difunto señor. Todo sucedió ayer.
Al terminar el informe, el mensajero tragó saliva con nerviosismo.
Una vez más, no hubo respuesta. No se oía ningún sonido. El inquietante silencio no hizo sino aumentar la ansiedad del mensajero.
Tras una larga espera, se oyó una voz baja.
"Entonces…"
“Sí, Sumo Sacerdote.”
¿Qué pasó con los cristales de hielo?
El mensajero levantó la cabeza, pero en cuanto vio esos ojos inexpresivos, volvió rápidamente a hacer una reverencia.
“E-los cristales de hielo…”
El hombre intentó disimular su voz temblorosa.
“Revisamos la mina de cristales de hielo y nos dijeron que ya no quedaban cristales. Parece que el hombre que pasó por la mina antes y liberó a las personas atrapadas se llevó todos los cristales de hielo consigo.”
“…”
Silencio.
Un instante después, una voz baja rompió el silencio.
"¿Quién es?"
“… probablemente los de las Grandes Llanuras Centrales.”
“Sí. Eso… llegaron al Mar del Norte hace poco.”
Los ojos del sumo sacerdote se oscurecieron.
“Esos animales inmundos de las Grandes Llanuras siempre obstaculizan nuestros planes.”
Shhh.
El mensajero oyó el suave sonido de una barba al ser cepillada, pero la respuesta no fue la que esperaba.
“Fue una decisión imprudente confiar en alguien como Seol Chun-Sang. Si hay algo que realmente deseo, debería haberlo resuelto personalmente.”
Dicho esto, el sumo sacerdote se puso de pie.
“Abre el camino.”
“¡S-sumo sacerdote!”
El mensajero se golpeó la cabeza contra el suelo, visiblemente nervioso.
“Este subordinado era incompetente y lo estropeó todo. ¡Dame otra oportunidad! ¡Te garantizo que traeré los cristales de hielo!”
“No más.”
Pero la respuesta que recibió fue fría.
“Ya hemos esperado 100 años. Si seguimos culpando a los demás incluso ahora, ¿qué vergüenza habrá cuando regrese el Demonio Celestial? ¡Abran camino!”
¡Tump!
El mensajero se golpeó la cabeza contra el suelo una vez más.
“¡Recuerda tu cuerpo! ¡No olvides el plan forjado a lo largo de un siglo! Si te lesionas ahora, ¡todos nuestros esfuerzos habrán sido en vano! Al decir esto, doy un paso audaz. Nunca debemos perder de vista cómo llegamos hasta aquí.”
El sumo sacerdote apretó los dientes. Intentando reprimir su ira y furia, sus dedos temblaron al tocarse el pecho.
"Proceder."
"Comprendido."
“Tomad a los miembros y recuperad los cristales de hielo. A cualquiera que se resista, arrancadle el corazón y rociad su sangre como pago por sus pecados.”
“¡Obedecemos órdenes! ¡La Segunda Venida del Demonio Celestial!”
El mensajero se levantó de un salto y echó a correr.
El sumo sacerdote, al presenciar esto, se sentó en la silla. Frunció el ceño mientras se tocaba el pecho.
“Las Grandes Llanuras…”
El simple hecho de oír mencionar las Grandes Llanuras Centrales lo inquietaba.
Ese día.
El recuerdo del día en que la secta fue derrotada permanecía vívido en su mente. A pesar de su corta edad, hacía poco que había asumido el cargo de sumo sacerdote tras la muerte en batalla del anterior. Los sucesos de aquel día lo abrumaron, pues apenas era un niño.
Incluso después de un siglo, el recuerdo aún lo atormentaba.
Sin embargo…
Sin embargo, ahora…
“La llama que no se apaga te quemará.”
La locura brillaba en sus ojos.
Chung Myung miró a Seol So-Baek con ojos tristes, y luego esbozó una sonrisa amarga mientras hablaba.
“Esa silla acabará devorando gente.”
Seol So-Baek tenía una expresión de incomodidad. La enorme silla en la que estaba sentado estaba adornada con piel de oso blanca y joyas, lo que le daba un aspecto grandioso. En consecuencia, Seol So-Baek, quien ocupaba el asiento, parecía aún más fuera de lugar.
Fue abrumador para un chico sonrojado sentarse allí.
"Parece que solo estoy observando su difícil situación."
Independientemente de sus deseos, el chico se había visto obligado a asumir esa situación, lo cual no era una decisión favorable para el joven. Al menos, así lo percibía Chung Myung.
"Mmm."
Yo Sa-Heon estaba de pie junto al niño, con los ojos llenos de alegría al ver a Chung Myung. En su mirada se reflejaban ternura y cautela.
Anteriormente, se referían a ellos como benefactores, pero ahora Yo Sa-Heon trataba a Chung Myung con aún más respeto que antes.
¿Y por qué no lo haría?
Chung Myung irrumpió solo en el campamento enemigo y decapitó a Seol Chun-Sang, poniendo fin a la guerra. En el proceso, Yo Sa-Heon y los demás discípulos del Monte Hua también contribuyeron, pero sin Chung Myung, su victoria habría tenido un precio mucho mayor.
“No, no habríamos ganado en absoluto.”
Los guerreros del Palacio de Hielo permanecieron en silencio ante sus palabras, como si su victoria y su derrota hubieran sido anuladas. Sin embargo, el joven de las Llanuras Centrales, por sí solo, cambió el resultado.
Como guerrero, merecía respeto, y como miembro de las tropas del Palacio de Hielo, no tenía más remedio que mostrar respeto.
Yo Sa-Heon habló respetuosamente con Chung Myung.
“¿Todo bien con tu cuerpo?”
“¿Me veo bien? Quizás tu vista no sea muy buena.”
“…”
Su respeto por el chico disminuyó.
“…pareces herido.”
“Y el mayor parece estar bien.”
“…”
Ese respeto disminuyó aún más.
“Estás bien, por supuesto. ¿Cómo es posible que aquellos a quienes les robaron sus casas estén todos bien cuando tú luchas desde lejos con una espada? ¡Ay, Dios mío! ¿Puedes mantenerte en pie? Probablemente te duelan los huesos ahora mismo.”
"… eso…"
El rostro de Yo Sa-Heon se puso rojo.
No quería dejar pasar esto, pero al ver el resultado, tampoco pudo replicar. En cualquier caso, Yo Sa-Heon permanecía allí, ileso.
Tuvo la ingenua idea de intentar encontrar alguna herida en su cuerpo, pero no esperaba encontrar ni una sola, así que guardó silencio.
"Eso…."
"¡Y!"
Como si no hubiera terminado de hablar todavía, Chung Myung habló en voz alta.
“¡La gente debería tener algo de conciencia! Si me hubiera lesionado luchando en tu lugar, deberías haber enviado a un médico, ¿pero me dejaste encargarme también de eso? ¿Incluso del tratamiento?”
No, pero Chung Myung y sus compañeros discípulos habían dicho…
Quería decir muchas cosas, pero no podía porque sentía algo llamado vergüenza.
“Si pensabas que no podías curarlo, ¡al menos deberías haberle dado una pastilla! ¡Para eso vive la gente! Ehhh, el Mar del Norte no parece tan genial…”
“Ah, padre.”
Mientras seguía quejándose, Seol So-Baek habló con una expresión ligeramente cansada, y Han Yi-Myung lo corrigió.
“Deberías llamarme Comandante Han. Joven señor del palacio.”
“Sí, comandante Han. ¿Queda alguna pastilla en el palacio?”
“… hay algo que he obtenido de Seol Chun-Sang.”
“Padre, por favor, dámelo rápido.”
“…”
"Vamos."
“Haré que mis subordinados lo traigan.”
Solo entonces Chung Myung sonrió, luciendo relajado como un gato que ha comido hasta saciarse.
“Bueno, eh... No es que lo estuviera pidiendo. Simplemente lo mencioné... Es bastante vergonzoso llegar a este extremo.”
Los ojos de Yo Sa-Heon se crisparon.
¿Qué dijo?
Si se negaran a darle una pastilla, ¡sería como si se lanzara a la batalla con una daga!
Sin embargo, antes de que pudiera decir nada, los discípulos del Monte Hua intervinieron.
“Kuak, mira a nuestro Chung Myung. Es tan inteligente.”
“Bueno, entonces deberías tomarlo cuando estés lesionado.”
“Muy inteligente.”
Baek Cheon los miró fijamente, con la confusión reflejada en su rostro. Sin embargo, ellos mantuvieron la cabeza en alto con expresiones descaradas.
“…”
Baek Cheon los apartó y se dio la vuelta.
'Miren qué desaliñados están todos.'
Todos eran iguales.
Independientemente de si eran conscientes o no de los pensamientos de Baek Cheon, Chung Myung observó con calma a Seol So-Baek.
"¿Qué opinas?"
El joven señor pareció algo sorprendido.
“La sensación de estar sentado en ese sitio.”
Chung Myung volvió a preguntar, y Seol So-Baek, comprendiendo lo que quería decir, asintió.
“En este momento no estoy seguro. Todavía no me he formado una opinión definitiva.”
Chung Myung sonrió.
“En efecto, ya veo.”
Sin embargo, justo cuando estaba a punto de continuar hablando, negó con la cabeza.
“Bueno, supongo que sí. Entonces…”
Luego dirigió su mirada hacia el anciano que estaba de pie junto al niño.
¿Cuándo te marcharás?
“¿Salir? ¿Qué quieres decir?”
“¿Preguntas porque no lo sabes?”
Al ser interrogado por Chung Myung, el hombre dudó antes de responder como si comprendiera.
“Ah, te refieres a eso.”
“Sí, la Secta Demoníaca.”
Cuando mencionó la Secta Demoníaca, la voz de Chung Myung sonó extremadamente sombría.
“Nos queda poco tiempo. ¿No deberíamos ponernos en marcha?”
“Mmm, sí. Sin embargo…”
Una expresión de preocupación apareció fugazmente en el rostro de Yo Sa-Heon.
“Escucha, discípulo. La Secta Demoníaca no es un paseo por el parque, ¿sabes?”
“Lo sé.”
Era muy consciente de ello. Era un problema del que sabía muchísimo.
“Y nos agotamos en esa batalla. No son un rival que podamos tomar a la ligera.”
“Yo también lo sé.”
En respuesta a las palabras de Chung Myung, Yo Sa-Heon habló con una expresión de incomodidad.
“Entonces, lo que quiero decir es… ya que eres de las Llanuras Centrales, ¿por qué no regresas allí y traes refuerzos mientras resistimos? ¿No sería posible eliminarlos por completo?”
Chung Myung, que lo observaba a la cara, sonrió y se giró hacia Seol So-baek.
“¿Lo oíste con claridad?”
"… ¿Oh?"
“Estas son las personas que te rodean ahora mismo.”
Su voz se volvió fría.
“La razón por la que el Mar del Norte sufrió no fue por culpa de Seol Chun-Sang, sino porque todos vivían de la misma manera. Por favor, ténganlo presente.”
Un frío glacial envolvió rápidamente la sala del trono, como si todo fuera a congelarse al instante.

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El Regreso de la Secta del Monte Hua (Novela)
Capítulo 512
El Regreso de la Secta del Monte Hua (Novela) Capítulo 511
Estás leyendo el capítulo 511 de El Regreso de la Secta del Monte Hua (Novela), un novela. Discípulo de la decimotercera generación de la Gran Secta del Monte Hua. Uno de los Tres Grandes Espadachines. El Santo Espadachín de la Flor de Ciruelo, Chung Myung. Después de cortar la cabeza del incomparable Demonio… Este capítulo tiene publicado el 19 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso de la Secta del Monte Hua (Novela) tiene 1164 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.